NOCIONES GENERALES

 

Punto de partida: toda ruta de montaña debe comenzar, en principio, en un núcleo habitado con carácter permanente (aldea, pueblo, villa, ciudad). Tiene una ventaja fundamental. En estos núcleos de población es muy fácil encontrar lugareños que nos informen de la ruta a seguir, los peligros que presenta y las posibles variantes que faciliten o enriquezcan la excursión programada. También nos informarán adecuadamente de los nombres de los lugares por los que vamos a pasar. Como contrapartida no está de más parar en alguno de los bares del pueblo a tomar algo y si nuestra economía lo permite, invitar a nuestro informante.

Duración: el tiempo que se facilita en cada ruta es meramente informativo. No hay que desesperar si vamos más lentos de lo que se indica en cada ruta, pero debemos tenerlo presente para que no nos coja la noche sin estar preparados. Si vamos más rápidos mucho mejor, siempre que no se tome como una carrera, pues para eso están las competiciones con los récords homologados.

La marcha siempre dependerá del más débil de los componentes del grupo. El ritmo puede variar no sólo de unas personas a otras, sino dentro de la misma persona. El mal tiempo, el excesivo calor y unas facultades mermadas por distintas circunstancias son factores que siempre han de tenerse en cuenta.

Dificultad: no hay ruta fácil. La dificultad de una ruta será siempre una cuestión subjetiva. Conocer los propios límites y no sobrevalorar nuestras capacidades son los principios fundamentales a la hora de elegir una ruta. Muchos me dicen que es más seguro trepar o dar algunos pasos asegurados con una cuerda (encordándose en sitios "fáciles"). Yo pienso que lo verdaderamente seguro cuando se duda de la capacidad personal para enfrentarse a una dificultad es darse la vuelta.

He preferido guiarme por una escala objetiva a fin de que toda persona, una vez que conozca su nivel personal, pueda saber de antemano si está capacitado para completar cada ruta. En este apartado sólo se señala la dificultad técnica del recorrido, aunque -frecuentemente- se añadirá algún apunte que pueda ser de utilidad para los que, a nivel personal, carezcan de una completa formación en todas las facetas del montañismo (orientación, climatología, técnica, material, alimentación, ética y psicología). La preparación física es un dato a tener muy en cuenta, pero ha de analizarse más en relación con la duración y el desnivel de la ruta que con la dificultad en sí misma considerada; pues las trepadas más complejas que se puedan describir son más psicológicas que físicas (aunque deberían afrontarse con unos mínimos conocimientos técnicos).

La escala de dificultad técnica elegida se corresponde con los siguientes apartados:

  1. Senderismo. Recorrido por buenos caminos, incluso señalizados, que no conlleven un peligro extrínseco en caso de pérdida. Por regla general el senderista carece de una formación básica para desenvolverse con garantías por la media y alta montaña, de ahí que se critique la extensión de la red de senderos señalizados a este ámbito. Alguna de las rutas de este nivel aparecerán catalogadas como de nula dificultad.
  2. Principiante. Persona que se inicia en la montaña y que, por tanto, no debe aventurarse en el mundo de la alta montaña. La explotación turística de la media y alta montaña conlleva una urbanización de la montaña que mitiga los peligros derivados de su aislamiento secular, pero que siguen latentes y pueden aflorar en las situaciones más delicadas y poner en serio riesgo al que se ha saltado el grado de principiante.
  3. Montañero. Es aquel individuo que comienza a conocer el mundo de la montaña y sus riesgos. No ha de tener ningún problema para recorrer la mayoría de los entresijos de los Picos de Europa. Domina la trepada (Iş), entendiendo por tal los recorridos por mal terreno en que son necesarias las manos para mantener el equilibrio. Está capacitado para intentar todas las rutas catalogadas como fáciles, aunque debe tener siempre muy en cuenta el desnivel a salvar y la duración del recorrido.
  4. Más allá del primer grado se extiende el mundo de la escalada. La historia de este deporte, el entrenamiento, el material y la evolución ligada a un mayor conocimiento ha llevado al hombre a alcanzar un nivel increíble. De ahí que el término trepada (en sentido estricto, pues en sentido amplio trepar también es escalar) se utilice habitualmente para designar los grados inferiores de la escala de la escalada:IIş-IIIş. En todo caso no debe olvidarse que la técnica básica es la misma para todos los grados de la tabla (la progresión ha de hacerse siempre, para lograr la máxima estabilidad, cumpliendo la regla de los tres puntos de apoyo -nunca se moverán dos miembros a la vez- y procurando que la vertical del centro de gravedad del cuerpo recaiga sobre la superficie de apoyo, es decir, el espacio imaginario que une los puntos en que los pies están apoyados), sólo que, en los más extremos, son obligadas excepciones a los principios generales. Las rutas aquí descritas se moverán entre el segundo (IIş) y el cuarto grado (IVş), máxima dificultad a que puede llegar un montañero ocasional.

Dentro de cada técnica de escalada (con independencia del grado de dificultad) han de superarse tres fases: principiante, medio y conocedor. El principiante desconoce los principios de la técnica, es incapaz de hacerse una representación mental de la posición de su cuerpo y por tanto su progresión en la pared es incorrecta. La realización defectuosa de los movimientos afecta a la estabilidad y favorece la caída. La escalada no es fluida. Necesita la supervisión de otra persona.

Alcanza un grado medio el que conoce la técnica. Evoluciona con fluidez y la posición de su cuerpo es la correcta. Está capacitado para recorrer cualquiera de las rutas aquí descritas dentro del grado de dificultad que empieza a dominar (debe tenerse en cuenta que puede encontrarse con pasos de su nivel, pero que no podrá superar por requerir una técnica que desconoce, en cuyo caso volverá a la fase de principiante respecto de esa técnica concreta).

La tercera fase es la de conocedor. No sólo se domina la técnica, sino que esta se vuelve algo natural que fluye al exterior ante las más adversas condiciones (frío, miedo, agotamiento, rotura de una presa, caída de la noche, pérdida de la vía). Habría logrado alcanzar el nivel ideal para acometer cualquier ascensión dentro de su grado.

Ya he señalado que para recorrer las rutas aquí descritas basta un grado medio de conocimiento, pero ha de tenerse en cuenta que ello conlleva que, ante circunstancias externas adversas, como no se ha asimilado aún la técnica, el miedo vence al montañero y empieza a cometer los errores propios de un principiante. De ahí que hayan de tenerse muy en cuenta las condiciones tanto personales, como ambientales antes de aventurarse en cualquier recorrido.

A continuación paso a reseñar los grados de escalada que se pueden encontrar en algunas de las rutas:

4 a. Poco difícil (IIş). Abundantes presas y apoyos. Lógicamente ya nos adentramos en el mundo de la escalada, es decir, las manos ya no se utilizan exclusivamente para mantener el equilibrio, sino que son imprescindibles para progresar.

4 b. Algo difícil (IIIş). El número de presas y apoyos es el justo para una progresión segura.

4 c. Difícil (IVş). Comienzan las verdaderas dificultades para un montañero medio. Escasean las presas y los apoyos, encontrándose algo distanciados entre sí.

Recomiendo a todos aquellos que se aventuren en rutas cuya dificultad técnica se encuadra en uno de estos apartados, que se haga con dos o más manuales de escalada y participe en alguno de los cursillos que las federaciones de montaña y algunos clubes realizan a lo largo del año (o contrate a nivel particular los servicios de un profesional, no para subir a la montaña, pues entonces sería una tontería estar leyendo estas páginas -el guía ya conoce el camino, por lo que es innecesaria la descripción de la ruta-; sino para adquirir la formación adecuada).

Características: en este apartado se tratará de contestar a la pregunta de por qué merece la pena hacer la ruta.

Dibujos/Croquis: no se ha entendido necesario poner signos explicativos en los dibujos o croquis. Obedecen más a la imaginación del creador que a una fiel representación de la realidad. Simplemente se ha tratado de resaltar alguna característica del terreno que pueda servir para completar la descripción de la ruta o para identificar alguna cumbre o punto de referencia. No pretenden suplir la obligatoria adquisición de un mapa que, acompañado de una brújula, deben estar presentes en todo equipo de montaña, cuando se desconoce el terreno que se va a recorrer. Obviamente se debe aprender primero a manejar estos elementos.

Descripción: todas las rutas se indicarán desde alguna de las siguientes carreteras:

OVIEDO/SANTANDER-CANGAS DE ONÍS

Se sale de Oviedo por la Autovía del Cantábrico (A.8) en dirección a Santander. A la altura de la localidad de Lieres se enlaza con la Nacional 634, que une ambas capitales de Provincia. Unos 40 Km. más adelante, cuando la carretera circunvala el pueblo de Arriondas, se toma la desviación a Cangas de Onís.

Desde Cantabria también se accede por la Nacional 634 (pudiendo utilizar los tramos ya finalizados de la Autovía del Cantábrico), que sigue la franja costera hasta Llovio. A partir de este lugar, en que se encuentra el desvío para Ribadesella, la carretera continúa paralela al río Sella hasta que, a unos 15 Km., se coge la salida de Arriondas/Cangas de Onís.

CANGAS DE ONÍS-POSADA DE VALDEÓN

Nada más pasar el "Puente Romano" de Cangas, tomaremos la primera desviación hacia la derecha por la Avenida de Castilla. Aquí arranca la carretera del Pontón. La carretera asciende paralela al río Sella. Pasa por los pueblos asturianos de Caño, Tornín, Santillán, Precendi, Ceneya... Sale por el valle leonés de Sajambre tras atravesar el Desfiladero de los Beyos.

En el centro del valle se asienta el pueblo de Oseja de Sajambre, al pie de la Pica Ten. Ribota, Soto de Sajambre, Vierdes y Pío comparten el aprovechamiento de este oasis de verdor en el corazón de la peña. Pero esta tonalidad del valle es pasajera, pues en otoño deja paso a los tonos rojizos y parduzcos que preceden la blancuzca sobriedad del invierno. No podemos perdernos la cita de la primavera, cuando la naturaleza nos devuelve su verdor característico antes señalado, pero enriquecido con todas las tonalidades que nuestra imaginación pueda soñar. La riqueza forestal del valle ha hecho necesaria su protección llevando los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa más allá de su frontera geológica (el río Sella), integrando en su seno la totalidad del valle.

Para llegar a Valdeón es necesario pasar el puerto del Pontón. Apenas tenemos que descender cien metros para tomar la desviación hacia el puerto de Panderrueda. La carretera que dejamos es la que baja a Riaño. A este pueblo se puede acceder desde León por Cistierna y desde Palencia por Guardo.

El puerto de Panderrueda es la llave del valle de Valdeón. De este paradisíaco lugar (al menos en verano) podríamos decir lo mismo que dijimos de Sajambre. Su riqueza forestal también ha posibilitado la extensión del Parque Nacional de los Picos de Europa a todo el valle. Aunque lo que más destaca de este rincón leonés de los Picos de Europa es la impresionante muralla caliza que lo separa de Asturias, presidida por las nada despreciables cimas de Torre de Cerredo (2.646 m.) y del Llambrión (2.642 m.). Pero ante el afán de convivencia de los pueblos hermanos no hay barrera que resista, y sobre la brecha abierta por el río Cares en esa colosal muralla se idearon por la imaginación humana las más inverosímiles vías de comunicación: los sedos ("seos") o pasos malos, caminos ganados a los abismos y que permitieron la comunicación de los cainejos con los vecinos asturianos de Bulnes y de Camarmeña.

A Valdeón también se puede acceder por el puerto de Pandetrave. Este puerto comienza en Portilla de la Reina. Los accesos a este puerto son: a) desde Cantabria por el puerto de San Glorio (al que se sube desde Potes). Se desciende a Llánaves de la Reina y a Portilla. Entre ambos pueblos, en un impresionante desfiladero existe una fuente de agua milagrosa para los problemas de piel. El problema es que huele fatal. ; b) desde Palencia se accede por Guardo, enlazando con la carretera que viene de León en Boca de Huérgano; y c) desde León, entrando por Riaño, atravesando toda la "Tierra de la Reina" (Espejos de la Reina, Barniedo de la Reina, Portilla de la Reina).

CANGAS DE ONÍS-PANES

En Cangas de Onís sale una carretera con dirección a Arenas de Cabrales. Hasta la Venta es común con la de Covadonga. Posteriormente se adentra en el valle del río Gueña, mostrándonos una impresionante postal del Macizo Occidental. También se deja ver Torre Cerredo, techo de Los Picos, empequeñecido por la distancia, pero engrandecido por la estampa que presenta (sobre todo cuando la luz del atardecer se refleja en su esbelta arquitectura calcárea). Cruzamos las localidades de Mestas de Con, Benia (capital del concejo de Onís) y Avín.

Enseguida comenzamos la subida al alto de Ortiguero. Es un puerto suave y corto. Su altura es muy modesta, pero una vez superado disfrutaremos de magníficas vistas. Enfrente Ruana, Jascal, Llerosos y el Alto la Peña. Empezamos a bajar por tierras cabraliegas, dando vista a la sierra de Portudera. Al fondo se agolpan las distintas sierras menores del Macizo Oriental. Diminutas por la distancia se alzan las máximas alturas de este macizo.

Nos adentramos en el valle del río Casaño, llegando a Carreña de Cabrales, la capital. Poco a poco el valle se va abriendo. Estamos en el lugar conocido como Pozo de la Oración. Desde este lugar se disfruta de una de las mejores vistas del Picu Urriellu. A medida que nos acercamos a Arenas de Cabrales van apareciendo las pirámides de Cabrones y de Torre Cerredo, con sus respectivas agujas.

Siguiendo el curso descendente del río Cares, llegaremos a Panes, pasando por los pueblos de Trescares y Mier.

OVIEDO/SANTANDER-PANES

Por la nacional 634 que une ambas capitales nos dirigiremos al límite provincial (podemos utilizar la Autovía del Cantábrico en los tramos construidos que nos interesen). Dejaremos esta carretera nacional para acceder al pueblo cántabro de Unquera. Este es un buen sitio para desayunar, pues tienen la especialidad de las corbatas de Unquera, que con café o chocolate están para chuparse los dedos.

A unos ocho kilómetros de Unquera por buena carretera está la localidad de Panes, aguas arriba del río Cares-Deva.

PANES-POTES (VALLE DE LIÉBANA)

Para llegar a Potes desde Panes deberemos atravesar el desfiladero de La Hermida, esculpido por el río Deva. En su interior se encuentran las localidades cántabras de La Hermida y de Lebeña (donde destaca su iglesia mozárabe). Nada más salir del desfiladero y adentrarnos en el valle de Liébana nos sobrecoge la majestuosa belleza del Macizo Oriental. Aunque la construcción de un teleférico en Fuente Dé ha hecho de este valle uno de los principales accesos al Macizo Central, y pese a que las ascensiones al Macizo Oriental son más cómodas desde el pueblo cabraliego de Sotres, el Valle de Liébana está ligado "sacramentalmente" a este macizo. En ningún otro lugar el Macizo Oriental se muestra con tanta belleza. Desde este valle el también llamado Macizo de Ándara deja de ser el hermano pequeño para adquirir su mayoría de edad.

A Potes también se puede llegar desde Palencia por el puerto de Piedrasluengas y desde León por el puerto de San Glorio.

Adentrándose en el valle una carretera nos llevará por los pueblos de Camaleño, Cosgaya y Espinama, siempre siguiendo el curso del río Deva hasta su nacimiento en Fuente Dé.

ESPINAMA-POSADA DE VALDEÓN

Para completar la circunvalación de los Picos de Europa es necesario contar con un todo-terreno (aunque ya he visto intentarlo en coche), pues estos dos pueblos están comunicados por una pista. En Espinama cuenta con tres kilómetros asfaltados hasta Fuente Dé. A partir de aquí es una pista de montaña sólo recomendada para vehículos todo-terreno y bicicletas de montaña. Enlaza en el puerto de Pandetrave con la carretera que une Portilla de la Reina con Posada de Valdeón. En realidad, esta carretera sólo llega a Santa Marina, pues el tramo que resta hasta Posada no alcanza la denominación de carretera (aunque parece que está en vías de solución).

Para los que vamos en coche existe una alternativa pero que implica dar un pequeño rodeo. Tendremos que subir desde Potes al puerto de San Glorio y bajar a Portilla de la Reina donde nos desviaremos hacia el puerto de Pandetrave. Ya sólo nos queda bajar a Santa Marina y a Posada de Valdeón.

 

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