CANALES - LA MOLINA - RÍO CASAÑO - PANDESCURA - CANALES (circuito)

 

Punto de partida: Canales de Cabrales.

Duración: 6 horas - 6 horas 30 minutos.

Desnivel: 700 m.

Dificultad: fácil. Ruta no recomendada para senderistas. Presenta dos tramos delicados que hay que pasar con cuidado. El primero es una senda tallada en la roca (estrecha, baja y abandonada) que no admite un mal paso; el segundo tiene lugar en un rústico puentecillo que invita a dar un remojón.

Características: la excursión convina un bonito paseo por el desfiladero del río Casaño con la ascensión a una cumbre de singular belleza. Su posición aislada le confiere el carácter de privilegiado mirador del Macizo Occidental de los Picos de Europa. Destaca asimismo la cercanía del puerto de Llerosos, cuyo sector occidental se precipita en impresionantes canales sobre el río Casaño. Hacia el Norte, el valle del río Güeña se encuentra cerrado por una serie de pequeñas sierras costeras; a su vez, el valle de Cabrales está presidido por la Sierra del Cuera.

 

 

Descripción:

Accesos

Se coge la carretera que sale de Cangas de Onís en dirección a Arenas de Cabrales. A 1-2 Km. del Alto de Ortiguero se encuentra el pueblo de Canales (donde empieza el verdadero descenso del puerto).

Canales de Cabrales - La Molina (45 minutos)

En Canales de Cabrales se toma la desviación que baja a La Molina (2,3 Km.). Para evitar este tramo de carretera es mejor seguir el camino que comunica con La Molinera. Se entra por el primer ramal hormigonado que hay a mano izquierda. En el siguiente cruce de nuevo a la izquierda. La pista continúa hasta una casa (ya en las afueras del pueblo). En la última curva antes de llegar a aquélla, se desciende por un camino que sale -cómo no- por la izquierda. Prometo que no estamos dando la vuelta en redondo.

Al llegar a la altura de una casa/cabaña se coge la vereda de la derecha que, por estar el camino tomado de maleza, entra en un prado. Enseguida se retoma el sendero. Tras pasar un incómodo cierre en una zona de rocas, se inicia la travesía por la ladera que cae al Casaño. A la orilla del río existía un molino. Al otro lado, se eleva majestuosa la modesta peña caliza del Cueto las Abejas.

El camino cruza un pequeño bosque para entrar en una zona de prados. Aún marcado se dirige a una cabaña, para lo que hay que cruzar una riega. Se entra en una pradera por cuya parte alta entra una pista muy evidente. Para llegar a La Molina habrá que seguirla. En cambio, si en vez de remontar en busca de la pista, se desciende, se vuelve a empalmar con ésta y se accede por la orilla del Casaño a La Molinera.

La Molina - río Casaño - Puente Llamero (1 hora 45 minutos - 2 horas 15 minutos)

La aldea de La Molina se pasa por arriba, dejando todas las casas a nuestra izquierda, salvo una cuadra que hay a las afueras. El piso hormigonado da paso a un amplio camino empedrado que, por la fuente Sotarraña, baja al Puente Pompedro. Este puente es encrucijada de caminos. El que por la izquierda sube por los Retreites a las majadas del puerto de Llerosos; mientras que el sendero de la derecha sigue el curso del río Casaño. Pero antes de continuar la marcha es obligatorio asomarse a contemplar el asombroso espectáculo que forma un río bravío y encajonado entre pulidos paredones.

La senda discurre paralela al río por la margen izquierda. Se atraviesa un castañeu, donde se conservan los restos de las cuerrias, construcciones de piedra que se utilizaban para guardar y conservar las castañas. A la altura de unas cabañas se cambia de orilla, en dirección al grupo más numeroso. Enfrente se conservan los restos de una central hidroeléctrica que aprovechaba el sifón de la riega Las Párvoras.

Un nuevo puente nos devuelve a la margen izquierda del Casaño. No se tarda en llegar a una pequeña vega en que el sendero se pierde. En este punto el cauce del río se prepara para dar un marcado giro a la izquierda. Este meandro evita una loma boscosa que cae de las paredes calizas. Hay que remontarla para volver a dar vista al río. A su orilla continúa otra senda, pero a medida que se acerca al Puente Llamero se va a ir haciendo más angosta.

Se deja la grata compañía del Casaño siguiendo los restos de una senda que empieza a remontar por la ladera de la izquierda. Es fácil de perder. Se puede subir toda la ladera por una zona abierta de bosque. En la parte alta se tuerce a la derecha por uno de los senderos que la cruzan, en busca de una zona de gravera al pie de la peña (ya fuera del bosque). Aquí se retoma la senda que asciende a una marcada travesía tallada en la pared.

Este atrevido pasaje se construyó con la intención de aprovechar el agua del río Casaño en la central eléctrica antes citada. Es el paso más comprometido de la ruta. Presenta tramos bastante estrechos en los que hay que pasar agachados. Debe prestarse atención de no tropezar con la mochila, pues puede dar lugar a un desequilibrio que nos empuje al vacío.

Desde esta travesía se va dando vista al río Casaño. Del río parten dos marcadas vallejas. De frente sube una entre una línea de caliza (que culmina en la cumbre del Pandescura) y una ladera de matorral que da forma a la Cabeza Saldaña. Es muy abierta. En la collada de salida, oculta a la vista, se encuentra la majada del Jorcadillín. La otra valleja, cubierta de bosque en su mayor parte, se encuentra un poco más a la izquierda. Asciende directa al Collao Reguero (al Oeste). Se aprecian los restos de pistas madereras. Ambas alternativas son válidas para subir a la cumbre del Pandescura, pero no existe ningún puente para cruzar el Casaño.

A la salida del paso tallado en la roca, se enlaza con una de las rutas que, por la vega de Ordiales, salen a las majadas del puerto de La Molina. No es, al principio, una subida evidente, pues se empieza trepando peñas arriba. Se busca una salida a la derecha, a una ladera abierta y colgada sobre el Casaño. Por su parte alta empieza a marcarse el sendero que viene del puerto.

Para llegar al Puente Llamero hay que seguir la marcada senda construida para hacer el canal. El desvío al puente pasa desapercibido. Nada más pasar dos grandes hayas -a la derecha del camino- que crecen juntas y antes de entrar en el bosque, un difuso sendero comienza a descender hacia el río, en dirección a una zona de bosquete. No obstante, basta tomar como referencia la amplia valleja que, al otro lado del desfiladero, desciende desde el Collao Lincós; pues a sus pies se encuentra el puente.

El camino que se deja continúa hasta un bonito salto de agua, donde se pretendía encauzar el río para su aprovechamiento hidroeléctrico. Poco a poco va desapareciendo. Muere en una amplia ladera. Remontándola se accede a las canales de Lerva y de Picho, que suben directas a la Peña Ruana. Aún se conservan en estado salvaje.

Para llegar al Hoyo la Madre (nacimiento del Casaño) no es recomendable seguir por el desfiladero. Hay que sortear un terreno muy malo. Las salidas directas a la majada de Vegaespines son muy pendientes y poco aconsejables. Una canal que sube directa a la majada de Soñín de Arriba puede ser la única vía sencilla para escapar de este mal tramo de desfiladero.

La bajada más recomendada para llegar al Hoyo la Madre tiene lugar por la Vega las Mantegas o por Soñín de Arriba, por una canal que nace al pie del Cantón.

Puente Llamero - Collao Reguero - Pandescura (1 hora 45 minutos)

El Puente Llamero es estrecho y muy abandonado. Apenas se conserva su estructura de dos troncos que lo hace especialmente peligroso en caso de estar mojado. Da paso a la amplia valleja que sube al Collao Lincós.

Nada más pasar el puente, empieza a verse un marcado sendero que sale de la canal por su derecha. Llega a un paré (abrigo de la peña en que se refugia el ganado). Se atraviesa para retomar la senda. Ésta remonta buscando una brecha entre dos peñas. Continúa al pie de los contrafuertes rocosos que separan las canales ya mencionadas que, desde el Casaño, suben a los Collaos Lincós y Reguero. En toda esta travesía se va dando vista al desfiladero del río Casaño, por el que discurre a gran altura.

Al llegar a una riega el sendero empieza a bifurcarse en mil ramales, pero ya no hay pérdida, pues estamos en la valleja que sube directa al Collao Reguero. El camino da vista a un pequeño cueto que cierra la valleja por su derecha. Hay que dirigirse al paré que se encuentra al pie de esta peña. Por los restos de los senderos del ganado que allí baja a cobijarse se remonta al collado que está sobre este cotero. Se continúa en dirección a una peña más destacada. Por su falda se enlaza con el amplio camino que bajaba al Casaño. Está muy abandonado y es fácil de perder, sin embargo esta zona se encuentra bastante transitada por el ganado, de ahí que se encuentre un gran número de senderos que se dirigen al collado. Al salir a una pradera más abierta en el bosque, se da vista al Collao Reguero. Es el que se encuentra más a la izquierda y el más bajo de los que se ven. Por la vaguada que se abre a la derecha se asciende directamente al Collao Pandescura.

Una vez que se llega al Collao Reguero (762 m.) se divisan los pueblos de Gamonedo. Por el collado pasa una pista. Ésta viene de Demués y continúa, por los collados de Lincós y Camba, a la majada de Soñín de Arriba.

Desde el Collao Reguero se remonta la ladera de su derecha. Se aprecian los restos de una pista. Bordeando esta loma que nos cierra (por su derecha) se da vista a la majada de Bustaselvín. Retomando la línea de cresta se vuelve a empalmar con la pista, que llega hasta las cabañas. Actualmente, el nombre de esta majada está derivando a los términos acopocados de Selvín o, incluso, Silvín.

Sobre esta posición se alza la caliza peña de Pandescura, a la derecha del collado del mismo nombre. Antes de llegar a éste ya se va subiendo hacia la peña, en busca de una horcada que se forma entre la crestería que nos va cerrando por la derecha y el peñón de la cumbre. La subida no tiene mayor complicación, aunque quizás haya que apoyar las manos en alguna ocasión.

Pandescura - Canales (1 hora 45 minutos - 2 horas)

Para bajar del Pico Pandescura (1.004 m.) no es necesario volver al Collao Pandescura. Se puede descender por la vertiente opuesta a la de subida, en dirección a la collada que hay a sus pies. En esta se conservan restos de cabañas, es la majada del Jorcadillín, a la que ya se hizo referencia anteriormente. Al otro lado se levantan las cumbres del Porrón y, a su derecha, la loma herbosa de Cabeza Saldaña.

La pendiente ladera de bajada viene cerrada a su izquierda por una buena caída. Al llegar a una zona de rocas existe una senda que sale por la izquierda a buscar la base de la cortada que presenta la cumbre a esta mano, y que es aprovechada por el ganado para refugiarse. Por buen terreno ya se baja a la majada del Jorcadillín. A partir de aquí se pierde de vista el río Casaño, pues la ruta continúa por la vertiente Norte de las peñas que cierran su desfiladero.

Bordeando la peña que preside la majada existe una buena senda por la que se entra en la majada de Camplengo Dubia. Sin acercarse a las cabañas, se cruza la pradera pegados a las peñas de la derecha, en dirección a un pequeño grupo de espineras. Se sigue rodeando el Porrón, dando vista el pueblo de Avín (en el valle del río Güeña). Se llega a otra zona de pradera, donde nace el río Dubia. La salida es por la orilla de la riega, dejando a la derecha la majada de Cueva Dubia.

La senda cruza el río encaminándose al Collao los Buitres. En llano sobre un amplio valle se dirige a los Collaos Pontigos. Se aprecia un bonito conjunto de cabañas al pie de una franja rocosa, es la majada de Cuevascares. Los Collaos Pontigos son dos, separados por una suave loma. Al llegar al primero ya se da vista al valle de Cabrales. A caballo entre dos vaguadas: la que por Cuevascares baja al valle del Güeña y la que da vista al río Duje, se atraviesan los Collaos Pontigos en dirección al Collao Veranzas. Este collado, que deja un característico crestón rocoso a su derecha, da vista a los Hoyos de Alda.

Nuevamente se pierde el camino. Se puede seguir todo recto hasta una riega que se abre paso entre la maleza. Se desciende en dirección a dos cabañas en la zona de los hoyos. Enseguida se gira a la derecha, dirigiéndose a una zona llana de campera. Se cruza, enlazando con un buen camino que baja hacia las minas de Alda, de las que ya se divisa la única torreta para bajar a la mina que se conserva en los Picos de Europa.

Más abajo se llega a un cruce. Por la izquierda se llega a las minas, dejando la senda de la derecha que entra a las cabañas. Una vez en la zona de minas (donde se halla la torreta que se traía como referencia) sólo queda coger la pista de la derecha, por la que se baja sin pérdida a Canales.

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