Villa Agustina
Por Graciela Komerouski
Viajero, si has de pasar
por el pueblo de Penilla
no dejes de visitar
un sitio que maravilla
Has de saber que lo habitan
Don Ramón y Veracruz:
buena mesa, charla amable,
mucha risa y pura luz.
Estos buenos anfitriones
han fijado allí su reino
entre colinas y cuevas,
entre eucaliptos y viento.
Cantos de gallos perdidos
una capilla encantada,
pastan las vacas en torno
de la placidez hecha casa.
El ojo se engolosina
en la vastedad arbolada
donde el silencio hace nido
y el alma en gozo se agranda.
Libros, pinturas, historias
tejen encanto en su red
para atrapar visitantes
que pronto ansían volver,
a este hogar donde el placer
espanta a la boba rutina.
Mágicas horas que añoraré,
de mi paso por un sueño
llamado Villa Agustina
En el tren de Renedo a Santander, el 1º de marzo de 2003