16º.- SE LLAMARÁ JUSTICIA Y SERÁ CASTIGO

El hombre castigará al hombre por medio del hombre, ya que “quien por la espada hiere, por la espada morirá”, y será la espada que reducirá en trizas vuestra soberbia y os limitará al punto que no os reconoceréis vosotros, en vosotros mismos.

Quien os habla ve llegar urgente el momento en el cual estaréis obligados a buscar dentro del polvo de vuestros despojos, desorientados y errantes, intentando recomponer el mosaico roto en vosotros mismos, de vuestra civilización, si lo que habéis creado y nutrido de negatividades y destrucción, puede llamarse “civilización”.

Las siete potencias de Dios os dominan inevitablemente y a través de vuestras crisis materiales se manifiestan y accionan. No veis milagros porque ya no sois capaces de cumplirlos a través de la fe. Pedís milagros, pero es solamente la boca la que habla, porque el corazón lo tenéis mudo. Acusáis al Padre de desamparo, indiferencia e injusticia, cuando sois vosotros los que, con vuestra negligencia y egoísmo, habéis creado la destrucción y la degeneración.

Ya que al amor del Padre habéis preferido el odio, a la humildad la soberbia, al conocimiento la ciencia sin conciencia, a Su Reino vuestro imperio; ya que, una vez más, os habéis medido con un metro equivocado, imaginándoos potentes y eternos en la materia, con orientación egoísta, individual y negativa; ya que habéis quedado mudos a las llamadas de vuestra conciencia y de la universal; ya que habéis apagado los valores del eterno; ya que habéis preferido recrearos en el sexo, adorar el dinero, ignorar al hermano, usar la “espada”, despreciar al necesitado, matar las formas, enrojecer la tierra... ¿Qué milagros decís que ahora ya no veis más? ¿Se ha olvidado el Padre de vosotros, o bien sois vosotros los que estáis renegando de Él y ya no lo conocéis? ¿Qué milagros deseáis si vuestra fe está apagada? ¿Si ya no creéis tampoco ni en vosotros mismos?

Os creéis tan perfectos, omnipotentes y dueños del universo en vuestra estolidez, que si hoy bajáramos visiblemente entre vosotros para traeros una palabra de paz, no nos daríais ni el tiempo de pronunciarla, ya que ante nuestra primera aparición procuraríais inmediatamente usar la violencia, tal como es vuestro sistema.

He aquí por qué buscamos, por medio de nuestros operadores entre vosotros, hacer llegar igualmente nuestro mensaje, a fin de que algunos, por lo menos, tengan el tiempo material de oírlo y comprenderlo, antes de decidir si perseverar en el camino oscuro o buscar el que lleva a la Luz, a la Paz, a la Verdad, a la Eternidad, a Dios.

                                                                   Los Ángeles Extraterrestres

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