Un nuevo descubrimiento de vuestra diabólica ciencia; una nueva forma para destruir la vida; un nuevo acto de vuestra animalesca veleidad de dominio y de muerte; una nueva capacidad de despertar la Santa Ira de Dios y de acelerar los tiempos de vuestro fin.
Vuestra ciencia está atentando, con cínica desenvoltura, contra el equilibrio del sistema planetario. Es bueno que sepáis que estos actos no serán tolerados por la Inteligencia que gobierna las cosas celestiales. No os debéis hacer la ilusión de poder, impunemente, saltaros a la torera sus fuerzas y sus leyes. Una sola hora sería suficiente para desalojaros, definitivamente, de este mundo que, recordad, es casa del Señor, “una de sus habitaciones o moradas”.
No podréis evitar vuestra segunda muerte ni podréis evitar los sufrimientos que ella representa. ¡Lloraréis y gemiréis!: esto os decimos.
Adoniesis