11º.- ESTÁIS AL BORDE DEL ABISMO

¡Lo sabéis! Lo sabéis y no hacéis nada para evitar lo irreparable. No ha de pasar mucho tiempo para que empiece la carestía del elemento más precioso y útil para vuestra supervivencia: ¡El agua!

Sabéis también la hipercrítica situación de todos los demás elementos indispensables, y de los cuales depende la armonía de la vida sobre vuestro ya inestable planeta. ¡Lo sabéis! ¡Sí! ¡Lo sabéis, y a pesar de lo grave del caso, os quedáis insensibles, cínicamente pasivos, mientras todo agoniza antes vuestros mismos ojos, empañados por una diabólica locura!

La muerte afila la hoz y los caballos del Apocalipsis corren veloces con sus jinetes, satisfechos de ver una humanidad ciega y sorda, dispuesta a perecer miserablemente, a renunciar a los sanos y armoniosos placeres de la vida y a las evolucionadas experiencias de esta dimensión.

¡Lo sabéis! ¡Lo sabéis! Sabéis que vuestro planeta está agonizando como vuestra amenazada supervivencia. ¡Salvaos! ¡Salvaos y no seáis necios!

Espíritus vivientes animados de amor universal viven entre vosotros para invitaros a la enmienda y para deciros, en este trágico trance de vuestra existencia, que es indispensable reponer las cosas en su justo lugar y coordinar positivamente todo lo útil para una continuación armónica y constructiva de los elementos (mineral, vegetal y animal) que instruyen y determinan vuestra existencia.

Nuestra luz de bien universal conforta a estos espíritus vivientes animados de buena voluntad e iluminados por el amor más grande de todos los amores. Este mensaje quiere ser un signo tangible desde el Cielo a la Tierra, un signo de puro amor, de sentida hermandad y de verdad en la eterna luz del Aquél que Es.

                                                                                     Adoniesis
 


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