6º.- SOBRE EL ABORTO

¡Es un delito terrible! Sabéis muy bien que suprimir una vida en gestación es una grave desobediencia a la suprema ley de la naturaleza y del Creador. Sabéis también que hay períodos en que no es posible engendrar nuevas vidas.

Los animales, a diferencia del hombre, se acoplan para engendrar y hacer más numerosa la especie, y esto lo hacen precisamente en el período en que la hembra es apta para la fecundación (está en celo). No sucede lo mismo con la hembra del hombre, que no es apta para la fecundación durante el período menstrual, que es variable, pero no llega nunca al séptimo día, si la mujer está sana. Otros dos períodos de siete días, uno antes y otro después de la menstruación son infértiles: en total son 21 días, durante los cuales podéis obrar exclusivamente en el plano erótico sin tener que coartaros ni delinquir.

Vuestra ciencia podría, si quisiera, tener la certeza absoluta de lo que os he manifestado en síntesis; y esta certeza evitaría las molestias y, a veces, deletéreas traumatizaciones, hacia las cuales van vuestras mujeres, cuando recurren a medios coercitivos de impedimento. A menudo, estas intervenciones producen desequilibrios psicofísicos letales.

El aborto, además de ser un delito grave ante Dios y los hombres, produce efectos que no pueden evitarse, por una Ley que deberíais conocer. Tened religiosamente presente que vuestra presencia temporal en el mundo tiene un fin bien determinado en la economía del futuro eterno de la vida, y en los ciclos ecológicos de toda la creación.

                                                                          Los Consoladores

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