9º.- A LOS DESTRUCTORES DEL PLANETA TIERRA

Vuestra perversa conciencia ha transformado el más bonito planeta del Sistema Solar, en un vertedero de suciedades y venenos. ¡Habéis realizado un delito imperdonable! ¡Habéis transformado vuestra residencia cósmica en una tumba destinada a terminar para siempre con todo hálito vital! ¡No merecéis ninguna conmiseración y ninguna ayuda! ¡Vuestro delito os llevará sin falta ante un severo juicio!

Con cínico desprecio habéis puesto en agonía un rincón de paraíso de la gran pradera celeste. No vayáis a creer que todo pasará inobservado y que cada delito vuestro contra la creación haya de quedar impune. Un día seréis llamados todos a rendir cuentas a Aquél que os ha confiado sus macrocósmicos bienes. ¡El juicio será severo! El proceso ya se inició y las peores desgracias han sido anunciadas por aquellos que han sido llamados para soplar las trompetas del juicio universal.

Vosotros, habitantes de la Tierra, sois dueños y señores de no creer, pero nosotros os decimos que los padecimientos serán dolorosísimos, y el terror de la muerte purificadora torturará las Almas de los crueles hasta el espasmo de la más enorme desesperación.

Os habéis quedado sordos a nuestras reiteradas llamadas y a nuestras claras amonestaciones. Os habéis quedado insensibles a la voz de vuestros hermanos, que con ansia y devoción para el amor, para la paz y la justicia universal, han gritado a plena voz como gritó Lot antes de que acaeciese la destrucción de Sodoma y Gomorra. Os habéis quedado sordos, y cínicamente los habéis ridiculizado, escarnecido y perseguido como locos.

Pero, recordad, hombres de la Tierra, se acerca el tiempo en el cual ya no tendréis agua para apagar vuestra sed, ni aire puro para respirar, ni comida para calmar el hambre. Perderéis lo que hubierais podido recuperar para sobrevivir y perpetuar vuestra especie.
A nosotros nos será confiado el deber de tutelar y consolar a aquellos que se habrán enmendado y que poseerán el Reino de Dios en la Tierra.

                                                                                      Adoniesis

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