MELTOX el Extraterrestre
Encuentros en Gavá
Durante los meses del invierno de
1975 a 1976, el grupo Rama Barcelona se reunió en mi casa situada en
Violante de Hungría, un pequeño piso cerca de la Avenida de Madrid,
que venderíamos después de nuestra marcha de la ciudad condal.
A veces recibíamos visitas de otros grupos de la región y de otras
provincias de España. El espacio del salón comedor llegaba a ponerse
de bote en bote.
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Con la llegada de la primavera y la retirada del frío, pensamos que ya había llegado la hora de hacer las reuniones en la Naturaleza, al aire libre. Pensamos en un lugar que fuera equidistante para todos los miembros del grupo y convinimos en que el mejor sitio era Gavá, una pequeña localidad que tenía montañas de pinos bastante cercanas a la estación de ferrocarril. Se podía ir en tren desde la capital y desde San Celoni, residencia de Carlota y Benita, señoras ya mayores y quedaba cerca de Castelldefels, donde vivían Antonio Murcia y su familia, sus hermanos Fulgencio y Mercedes, el novio de ésta, Federico y algunos más. Acordamos comenzar a ir todos los domingos, a partir del primero de abril. Unas veintitantas personas, niños incluidos. |
Para entonces, ya teníamos
seis o siete buenos antenas en el grupo, entre ellos María, mi esposa,
que recibían de una manera original, para evitar mentalismos o saberlos
distinguir cuando los hubiera. Como yo no podía ser antena me encargaba
de hacer las preguntas de todos y enviarlas en sobres a sus respectivos domicilios
durante la semana. Ellos las devolvían, ya contestadas, y era extraordinario
comprobar cómo cada uno de ellos había escrito un trozo de la
respuesta y luego encajaban todas como en un puzzle.
Así fuimos obteniendo una serie de contestaciones
que fueron conformando una enseñanza espiritual permanente y nos proporcionaron
una vasta información sobre todo lo referente a la Misión y las
circunstancias con ella relacionadas.
Entre otras muchas cosas, habíamos preguntado el
nombre del Guía o Guías extraterrestres que estaban en contacto
con nosotros. La respuesta fue la siguiente:
“Soy Meltox. Pero la nominación verdadera será
decidida solamente de acuerdo con la amorosa actitud para con vosotros. El mensajero
lee el mensaje de amor y los hermanos deben oírlo, porque el mensaje
viene de la Profundidad. Siempre estamos con vosotros como tutela de un padre
que os quiere y recibiréis nuestro aliento de amor cósmico, que
os alcanza en efluvio compartido sin distinción. Su fuerza os será
dada cuando la necesitéis o cuando estéis listos para recibirla”.
Pero, también recibíamos comunicados de
otros Hermanos Mayores. Un día que pedíamos ayuda, recibimos éste:
“Doy ayuda desde que vosotros empezáis a amar.
Sólo un espíritu dadoso recibe Luz. Asthar Sheran, desde el planeta
Morle: amando eres amado, comprendiendo eres comprendido. Si amáis, entráis
en el gran pensamiento de Dios. ¡Si amáis y comprendéis!
Amad ahora más que nunca, pues ya la hora final está cercana.”
Les preguntamos por las enseñanzas de Eugenio Siragusa
(yo recibía el boletín de Fraternidad Cósmica y tenía
correspondencia con él) y nos contestaron:
“De Eugenio aprenderéis ciencia y él de
vosotros recibirá amor y espíritu. Desterrad el odio y otras pasiones,
vanidades, impaciencias y no comprensión de nuestra actitud. Recoged,
formad y dad a los demás. Vosotros recibís buenas enseñanzas,
pero debéis estar alerta frente a aquellas tan pequeñas que no
se ven a simple vista, pero que son tan perjudiciales”.
Los avistamientos
Fueron numerosos, maravillosos y espectaculares.
El segundo domingo de abril, comenzamos la reunión como siempre. Cada
uno leía un párrafo de un determinado Evangelio, charlábamos
de nuestras experiencias semanales, leíamos las respuestas que nuestros
Guías nos habían dado a las preguntas hechas y luego las comentábamos.
De pronto, Marcos, el más joven del grupo nos hizo notar que algo le
estaba pasando al Sol, pues podía mirarlo como si nada. Todos miramos
y vimos algo indescriptible. Parecía como si el astro rey bailara y sus
tonalidades eran verdaderamente hermosas y variadas. Así estuvo casi
diez minutos hasta que cesó y volvió a estar normal.
| Nave no habíamos visto
aún ninguna, pero, a mediados de mayo de 1976 nos dijeron que fuéramos
al campo, que esa tarde en el cielo íbamos a ver la señal
de la verdad. El día 23 de ese mismo mes esperábamos algo,
aunque no sabíamos el qué. Empezaba a atardecer y se nos ofreció
un crepúsculo maravilloso. Nos dimos cuenta de que las nubes de variados
colores se habían ido reuniendo y conformando lo que todos convinimos
que era un rostro puesto de perfil. Nos pareció el rostro de Cristo
y lo era. Porque, de pronto, surgió una nave brillante en la dirección
que el rostro nuboso miraba y trazó un surco luminoso frente a él.
Súbitamente desapareció, pero al segundo siguiente había
surgido de nuevo en la perpendicular de las dos terceras partes del trazo
anterior y volvió a hacer otro surco más corto que atravesaba
al otro. Quedó enmarcada ¡una cruz! La nave desapareció
y el cuadro presentado fue sublime: Cristo mirando a la Cruz. Los antenas escribieron y éste fue el mensaje: |
“La Cruz, signo es de Redención
y de Fe. Sólo en ella, está todo el amor que el hombre debe comprender.
¡Amor con amor debe pagarse! Hay quien no la ve por la razón de
que aún no sabe leer ese signo y su significado. También simboliza
el dolor, y el dolor refleja el sacrificio que el buen camino aporta. Tened
fe y confianza y el dolor os será causa de alegría. Dad muestras
de fe en la adversidad y sed consuelo para el llanto de los pobres de espíritu.
Ésta ha sido nuestra idea al representarla: recordaros siempre el gran
Amor del Padre que dio a Su Hijo para vuestra salvación. Vosotros, los
que leéis en los signos de los tiempos y sois agradecidos a las gracias
que recibís: ¡Recibiréis el cien por uno!”
A partir de entonces, ya fue frecuente el ver sus naves
en el cielo. Unas veces más lejos, otras más cerca. Otras, durante
la noche con sus luces brillantes haciéndonos flash luminosos.
Pasaron varios meses y su presencia seguía, así
como su continua enseñanza. Miles y miles de respuestas a millares de
preguntas fueron proporcionándonos un bagaje espiritual muy apreciable.
Otro de nuestros Hermanos Extraterrestres, Abas, nos dijo
que él y su esposa Anitax eran de Alfa Centauro. Meltox, nos dijo de
dónde eran su esposa Anax y él:
“En Apu esta nuestro hogar, pero nosotros no somos de
allí, pues venimos de mucho más lejos. Yo soy como Anax de otro
mundo que no conocéis, en la Galaxia que llamáis Andrómeda.
Silox es mi procedencia, fuera de vuestro Sistema Solar. Un mundo lleno de amor
y paz, que tal visitéis algunos de vosotros, algún día.
Yo, Meltox, estaría muy orgulloso de enseñaros cómo se
practica allí el amor y se vive en pos de la sabiduría que conduce
al conocimiento total de la Esencia primera, el Profundo. Anax, en Plutonio
tiene su mundo y sus familiares más allegados; pero, ahora se encuentra
alejada de ellos por causa del amor que ha puesto en vosotros.”
Como consecuencia de haber pedido el traslado antes de
la creación del grupo Rama (Yo siempre he sido Maestro) tuvimos que abandonar
Barcelona a finales del verano y trasladarnos a Cantoria, en Almería,
mi pueblo natal. Así que transferí mi labor de portavoz a Miguel
Ángel, otro de los miembros del grupo y abandonamos la tierras catalanas,
yendo al encuentro de otras misiones en otros lugares.
| En Cantoria, proseguí
la tarea de difusión del mensaje Rama. No fui, claro está,
profeta en mi pueblo. Muchas pruebas duras vinieron al encuentro de nuestra
familia. Pero, con la ayuda constante de Ellos las fuimos superando.
Una noche, en mi habitación, estando en estado de concentración, vi emerger frente a mi una forma de color violeta, mientras mis oídos zumbaban. Se fue transformando en un rostro de cabellos largos, pero, a medida que se iba concretando mi presión auricular era cada vez mayor, empezando a resultar dolorosa. |
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