Simbología Celta contemporánea.

    En el centro-oeste peninsular, en una franja que abarca varios kilómetros al norte y al sur del Sistema Central, se asentaba el pueblo Vetton de origen celta. Al igual que los vettones, existían varios pueblos más de origen celta que compartían el territorio de la Península Ibérica con otros denominados íberos. Estos pueblos tenían una economía basada en la ganadería, y el control del territorio era fundamental para el desarrollo de este tipo de economía. Las representaciones de los Verracos, estas esculturas zoomorfas, identificadas con toros o de jabalíes, han sido relacionadas con la necesidad de marcar el territorio que cada tribu dominaba, o también con el culto a estos animales, cuyas esculturas se podrían utilizar como tótem protector de la tribu. El dominio de los metales es otra de las características de estos pueblos, de ahí que al periodo en el que viven también se le conozca como Edad del Hierro, ya que es éste metal el más utilizado. Los castros, son los lugares donde vivían, y solían estar en sitios altos, cerca de los ríos y con abundancia de fuentes. En todos los casos tenían una muralla para defenderse, que se adaptaba al terreno. Las viviendas se distribuían de forma irregular dentro del castro, agrupándose  en algunos casos por barrios, situados cerca de las puertas de la muralla.

    De su cultura no sólo nos han quedado los Verracos; multitud de herramientas hechas en hierro y adornos de oro y plata han sido hallados en los diferentes castros excavados.

   Estos pueblos fueron romanizados e integrados en la cultura latina, algunos pacíficamente, pero otros lucharon contra las legiones romanas, como es el caso de los lusitanos, cuyo jefe, Viriato, pasó a la historia como uno de los guerreros más astutos y valientes del Imperio Romano.

Verraco de granito en el que se aprecia la parte anterior del animal. Presenta roto el hocico y las extremidades a la altura de la rodilla. Las orejas y los ojos se encuentran bien marcados, así como la boca.
Procedencia.

Este verraco apareció en la finca Cozuela, cerca de Coria, en la orilla derecha del río Alagón. La escultura ha sido cedida temporalmente al Museo por D. Antonio Ballesteros.

 

    A pesar del dominio romano, muchos habitantes de la zona, continuaron utilizando los nombres y la iconografía de origen celta. Este es el caso de esta estela funeraria de tradición indígena en la que podemos apreciar la utilización del símbolo que representa los tres elementos en la tradición celta. El nombre Maelo, aún se utiliza en algunas zonas de la actual Bretaña francesa.

 

Procedencia.

Esta estela forma parte de la colección que se conservaba en la Asociación para la defensa de la Naturaleza y el Patrimonio Cultural Ciconia.         

Siglo II d. C.

 

 

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