Lámina de cuchillo del periodo Neolítico.
Esta es una etapa de la humanidad que abarca desde la aparición del ser humano hasta las civilizaciones con primeros códigos escritos o alfabetos. La Prehistoria se encuentra dividida en grandes periodos, el Paleolítico o Edad de la Piedra Antigua, el Neolítico o Edad de la Piedra Nueva y la Edad de los Metales. El descubrimiento de los útiles más antiguos fabricados por nuestros antepasados marca el comienzo de la Prehistoria, pero para su final, depende de la parte del mundo en la que nos encontremos,  aunque casi todos los prehistoriadores coinciden en torno al año 3000  a. C. para la zona occidental mediterránea. Una de las características que marca la diferencia entre el 
Paleolítico y  el Neolítico es la aparición de la agricultura.

 

Diversos útiles del periodo Neolítico.

 

Hacha de mano de silex pulimentada

Hacha de mano de cuarcita pulimentada

 

 

Piedra de moler.

Lasca de silex con retoques en los bordes

 

Útiles achelienses deRincón de Obispo

   

El yacimiento achelense de Rincón del Obispo.

   El yacimiento Achelense del Rincón del Obispo es junto al del Sartalejo, uno de los más importantes de Extremadura y de la Península. Este yacimiento fue estudiado por el profesor Alonso Gutiérrez Morillo en 1984. De las prospecciones realizadas se recogieron más de 1500 útiles, todos ellos fabricados en cuarcita. Entre los más abundantes se encuentran los hendedores, raederas y cantos trabajados. En una menor proporción aparecen los bifaces. Estas herramientas se encontraron depositadas en las terrazas fluviales del río Alagón. El periodo Achelense tiene una cronología aproximada entre 500.000 y 250.000 años. En la actualidad estas piezas se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Provincial de Cáceres, las expuestas en las vitrinas son el resultado de posteriores prospecciones en la misma zona.

 

  

 
 
     Hendedor

Canto trabajado   

           Bifaz

 

 

    En un principio, el ser humano era un animal nómada, que vivía en pequeños grupos, con un nivel de sociabilidad bajo, y  sus fuente de alimentación eran la caza y la recolección. La necesidad de cazar en un paisaje completamente distinto al que hoy conocemos, con gran cantidad de fieras como competidores, hizo que el hombre fabricase una serie de útiles que le sirvieran para poder descuartizar más rápido las piezas de carne y así poder transportarlas mejor.

 

La evolución técnica posterior  permitió al ser humano aprender a cultivar diferentes productos, lo cual le dio la posibilidad de establecerse un mayor tiempo en el mismo sitio, creciendo el número de individuos en grupo, y aumentando su nivel de relación social. De este modo han llegado hasta nuestros días sus herramientas de caza, sus cabañas, su cerámica y también sus manifestaciones artísticas y místicas.

 

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