LA CRISIS DE OCTUBRE: CASTRO NEGOCIO A ESCONDIDAS
CON UNA POTENCIA EXTRANJERA
EL EXTERMINIO DEL PUEBLO CUBANO
Por Servando
González*
Colaboración
La Habana
La Nueva Cuba
Octubre 6, 2003
Cuando el 26 de octubre
de 1962 Castro redactó el mensaje que la noche de ese día dictó, en la propia
sede diplomática rusa en La Habana, al embajador Alexander Alexeiev,
un crimen de lesa humanidad, en el grado de tentativa, había sido consumado.
Esa noche Castro le envió a Jruschov la siguiente
nota:
“Deseo en estos instantes
expresarle en palabras muy breves una opinión personal. Si tiene lugar la
segunda variante y los imperialistas invaden a Cuba con el fin de ocuparla, el
peligro que tal política agresiva entraña para la humanidad es tan grande que
después de ese hecho la Unión Soviética no debe permitir jamás las
circunstancias en las cuales los imperialistas pudieran descargar contra ella
el primer golpe nuclear.
Le digo esto, porque
creo que la agresividad de los imperialistas se hace sumamente peligrosa y si
ellos llegan a realizar un hecho tan brutal y violador de la Ley y la moral
universal, como invadir a Cuba, ése sería el momento de eliminar para siempre
semejante peligro, en acto de la más legítima defensa, por dura y terrible que
fuese la solución, porque no habría otra”.
Por suerte para Cuba, y
para la Humanidad toda, Jruschov entendió en toda su
gravedad la terrible propuesta que le hizo Castro y actuó en consecuencia. El
27 de octubre Jruschov envió el mensaje al presidente
de Estados Unidos, John F. Kennedy, que abrió las
puertas a una solución pacífica a la crisis creada tras la instalación de más
de 40 cohetes de alcance medio e intermedio dotados de ojivas nucleares y un
contingente de 43,000 soldados rusos en suelo cubano. Una vez arregladas las cosas
con sus adversarios, el 30 de octubre, Jruschov envió
su famosa carta respuesta a Castro, donde le expresó:
“En su cable del 27 de
octubre Vd. nos propuso que fuéramos primeros en
asestar el golpe nuclear contra el territorio del enemigo. Vd.,
desde luego, comprende a qué llevaría esto. Esto no sería un simple golpe, sino
que el inicio de la guerra mundial termonuclear.
Querido compañero Fidel
Castro, considero esta proposición suya como incorrecta, aunque comprendo su
motivo.
Hemos vivido el momento
más serio, en que pudo desencadenarse la guerra termonuclear mundial.
Evidentemente, en tal caso los EE.UU. sufrirían enormes pérdidas, pero la Unión
Soviética y todo el campo socialista también sufriría mucho. En lo que se
refiere a Cuba, al pueblo cubano, es difícil incluso decir en general en qué
eso podría terminar para él. En primer término en el fuego de la guerra se
quemaría Cuba...”.
En su carta respuesta
del 31 de octubre de 1962 Castro reafirmó que él estaba plenamente consciente
de lo que le propuso a Jruschov a espaldas del pueblo
cubano. En dicha carta Castro despeja toda posible duda acerca de su monumental
falta de escrúpulos y su ilimitada capacidad para el crimen cuando afirma:
“Nosotros sabíamos, no
presuma usted que lo ignorábamos, que habríamos de ser exterminados, como
insinúa en su carta, caso de estallar la guerra termonuclear...”.
Culpable, en el grado
de tentativa, del delito de lesa humanidad de haber conspirado para arrojar la
humanidad al holocausto nuclear. Culpable de haber negociado a escondidas con
una potencia extranjera el exterminio del pueblo cubano. Ese es el veredicto
que emitimos los cubanos al enjuiciar la desvergüenza de entregar la patria a
una potencia extranjera, y la villanía de convertir a toda la población cubana,
niños, mujeres, civiles y milicianos, en el monumental escudo humano donde
Castro se ha refugiado una y otra vez para evitar pagar por los innumerables
delitos que ha cometido.
*Servando González es
un autor cubanoamericano. Entre sus libros están Historia
Herética de la la Revoluci¢n
Fidelista, The Secret Fidel Castro: Deconstructing
the Symbol, and The Nuclear Deception: Nikita Khrushchev and the Cuban Missile
Crisis. Su próximo libro, Fidel Castro Supermole: Walking Back the Cat in the Cuban
Operation, saldrá a la luz el año proximo.