Una vez pasada la campaña electoral para elecciones locales (25 mayo 2003) en toda España, salvadas ciertas exepciones en comunidades históricas entre las que deberíamos estar incluidos los canarios por razones de peso, hemos apreciado en la prensa editada en estas islas un tratamiento más o menos objetivo e imparcial de las noticias cotidianas, respecto a otras posturas anteriores en el transcurso de eventos similares.
Tal manifiesto comportamiento nos debe congratular a todos los que de una forma u otra nos relacionamos con medios escritos, e incluso políticos, y nos hace reflexionar para no incurrir en nefastas afirmaciones, a veces escritas y públicas, en las que se afirma que: "la prensa no ha sido ni es ni será jamás verdaderamente objetiva, más bien utiliza su propia seducción engañosa para narcotizar a un 65 % de una población determinada y poder manipular su decisión (electoral o no) y paralelamente los intereses económicos que siempre defiende, y de donde subsiste". Ya lo hizo un gran maestro en el arte, William R.Hearst. Los contenidos de algunos artículos intransigentes nos hacen pensar otra cosa, comportamiento éstos que también estaban de moda y usaban los censores franquistas en diferentes etapas del régimen surgido de una guerra civil entre españoles entre los años 1936 y 1939 del pasado siglo.
Por que, revisando las consignas por las que se regía la prensa española a partir de los años cuarenta se advierte la insistencia de los encargados de su control para que ningún asunto de la vida nacional podría estar ajeno a la Delegación Nacional de Prensa. Tanto en el aspecto político como en el económico, cultural o deportivo, o que afectara aspectos internacionales que repercutieran en la especial política española del régimen, el referido organismo se consideraba en el derecho de intervenir, de establecer su criterio e imponerlo sin contemplaciones. No solamente se determinaba los temas que deberían comentarse en las editoriales o artículos firmados, sino cuantos habían de ser éstos, así como su disposición en el periódico con elección de plana, columna, o situación o tratamiento en suma. Los delegados gubernativos establecían los títulos y el contenido de los artículos, en especial aquellos relativos a noticias que afectaran al Jefe del Estado, que era Franco, claro.
Obviamente no siempre las consignas políticas versaban sobre temas de tan altos vuelos. Bastaba el aniversario de un fallecimiento, el discurso formulado por un alto cargo del régimen, para que la máquina se pusiera de inmediato en movimiento.
Aun siendo los años de la década de los cuarenta de profunda penuria económica, o más exactamente de hambre, el Estado utilizó habitualmente a la prensa para exponer con caracteres triunfales una situación claramente nefasta, donde llegó a hablarse, a través de editoriales, comentarios, artículos, dibujos o caricaturas, de la copiosidad de los racionamientos en comparación con los de otros países europeos salidos de una guerra. Al menos esa era la opinión de Miguel Delibes en el artículo "Pegar la hebra", 1985, Valladolid.
El llamado "cuarto poder" se había desplazado de la Prensa
a su Delegación Nacional, desde donde se imponían las normas para
la elaboración de noticias o incluso para la inserción de comentarios
sobre cualquier extremo, prohibiéndose la mención de cualquier
noticia o información determinada que afectara en lo más mínimo
la credibilidad de la Instituciones del momento. Las más de las veces
estas limitaciones obedecían a una finalidad tendenciosa, pero otras
respondían a un mero capricho personal, o al deseo de complacer a una
determinada persona adicta o colaboradora excepcional del régimen. Con
ocasión del fallecimiento del insigne pensador José Ortega
y Gasset, los periódicos quedaron previamente advertidos de lo siguiente:
"Ante la posible contingencia del fallecimiento del Sr. Ortega y Gasset,
y en el supuesto de que así ocurra, ese diario dará la noticia
con una titulación máxima de dos columnas y la inclusión,
si se quiere, de un solo artículo encomiástico, sin olvidar en
él los errores religiosos y políticos del mismo, y, en todo caso,
eliminando siempre la denominación de "maestro"..." O
la presión sobre los medios del momento con ocasión de otro evento,
este más relevante para la Historia de España: el fallecimiento
de Don Alfonso XIII. Las disposiciones oficiales eran tajantes al respecto
y para "su conocimiento y más exacto cumplimiento a continuación
se transcribe la circular cifrada recibida por teletipo de esta Delegación
Provincial en el día de hoy por la que los periódicos, salvo nueva
orden, publicarán únicamente la referencia transmitida desde Madrid
de los funerales que organizará el Gobierno en sufragio de D. Alfonso
XIII, absteniéndose de cualquier otra información y de inserción
de esquelas. Esta Delegación vigilará el cumplimiento de la presente
orden. No creo necesario recordarle que esta noticia es de carácter secreto
y por tanto no tendrá conocimiento de ella nadie más que Vd. como
Director haciéndose rsponsble en caso de que por cualquier negligencia
trascienda a otras personas...."
Los diarios españoles, durante una larga etapa, quedaron relegados a una condición servil, donde no solamente la Vicesecretaría de Educación Popular tenía atribuciones sobre ellos sino que tácita o expresamente se las otorgaba a cualquier organismo y por tanto a los censores dependientes, resultando a veces más grave que la misma dictadura, las decisiones de personajes revestidos de supuesta autoridad en el sector, y ante los que toda persona, física o moral, quedaba indefensa.
El control sobre los diarios españoles durante esta primea etapa del franquismo fue tan estrecho que afectaba incluso a los folletos que en los mismos se editaban asi como a la confección técnica, que lógicamente no obedece a cánones universalmente admitidos sino a juicio y deseo del director y del redactor encargado del ajuste. Esto no obsta para que la Vicesecretaría se considerase, tanto en el aspecto ideológico como en el técnico, en posesión de la verdad y que con abrumadora asiduidad persiguiese a los periódicos con órdenes de control como aquellas que rezaba: "A la mayor brevedad posible, ese periódico, remitirá a esta Delegación Provincial, relación de las revistas, folletos, periódicos, etc, que se hayan recibido durante esta decena...", lo que induce a pensar que cada diez días dichos periódicos debían informar a la Delegación de prensa.
En lo que se refiere al aspecto técnico, especialmente durante esta década de los años cuarenta, era frecuente recibir instrucciones que implicaban una clara intervención en la elaboración del rotativo. Como evidencia se transcribe parte de las disposiciones para inspeccionar a los mismos que resumismos: " Con el fín de cuidar la presentación de ese diario, una vez revisada la inspección última se ha de tener en cuenta que en la primera página aparecen algunos titulares antiperiodísticos por su extensión y otros por su imprecisión...Poca variedad tipográfica en sus sabeceras, sin grandes destaques... Faltan sumarios en algunos titulares y ha de suprimir radicalmente las palabras divididas.. Debe evitar la inserción de noticias breves en la cabeza...Cuando hay noticias cortas como la conseción de la Medalla de Oro de la Ciudad de Burgos al Caudillo, debe recuadrarla y de esta forma la puede desplazar a un segundo término de la plana, dejando sólo las cabezas para las grandes informaciones..."
Pedro Gómez Aparicio, director de la agencia nacional EFE, durante
un largo periodo de tiempo, fue conciente de que era necesario convertir a la
agencia, en aquellos momentos de limitada crdibilidad del régimen político
español, en auténtica agencia internacional que difundiera las
noticias más allá de las fronteras españolas, de forma
que la agencia, que contaba con pocoa sñoa de vida, se asiente de manera
definitiva entre los medios de comunicación españolas y sirviera
de nexo para las relaciones informativas con América. El interés
mostrado por su dirdctor obedecía a la aparición de otras agencias
que pretendían desplazar a EFE, dentro y fuera de España, puesto
que si bien la guerra civil provocó la desaparición de tres de
las agencias de noticias más importantes que operaban en territorio españo,
Fabra, Febus y Faro, cuyo personal en gran parte se incorporó a la nueva
agencia oficial, también es cierto que sobrevivían en estos momentos,
dos viejas agencias de renombre Mencheta y Logos que intentaron ofrecer batalla
en el papel de agencias internacionales.
Ante esta situación EFE no puede ni debe a juicio de sus directivos permanecer inactiva, en especial el mundo noticiable de la America hispana, y, por ello, en 1948, Gómez Aparicio elabora un breve informe que titula como un plan de servicio informativo español destinado al mundo hispánico, según la copia existente en el propio Archivo de la misma agencia, según de seprende de "La Historia de la agencia EFE", Victor Olmos, Espasa Calpe 1997, 182.
Se afirma en este informe que el servicio informativo de EFE debe utilizarse para que en el mundo "exista una información directa y objetivamente española, sin interferencias y sin deformaciones extranjeras" y que al mismo tiempo "encauce y facilite la unidad espiritual de los pueblos de estirpe española mendiante su mútuo y sistemático conocimiento". No le es extraño a Gómez Aparicio que los peligros que acechan a EFE, como agencia de noticias y ante la libertad de expresión que rige en gran parte del mundo americano del momento capitaneado por los Estados Unidos, son numerosos y constatables, y a este repecto deja escrito: "para el logro de esa finalidad nacional, ¿es buen procedimiento el de multiplicar los esfuerzos aislados, o será mucho más provechoso concertarlos todos en una misma dirección?. Actualmente, existe en España una agencia informativa con una organización, unos medios y unas posibilidades. ¿Se estima que deben establecerse frente a ella otras organizaciones similares, o, por contrario, robustecerla para que mejor cumpla los fines propuestos? Creemos que debe desecharse la idea de establecer competencias internas, que sólo abocarían a una serie de esfuerzos parciales y notoriamente insufiecientes, precisamente cuando, por la presente realidad de España, los actuales medios, ya escasos de por sí, resultarían inútiles si fuese aplicados en distintas direcciones"
La realización de los servicios informativos para su distribución en el exterior, especialmente en el mundo hispanoamericano, encuentran serias dificultades derivadas de la férrea censura de prensa que el régimen franquistas imponía, por lo que es a partir de 1946 cuando el gobierno español decide "abrir un poco la mano", con vistas, precisamente, a las noticias del exterior. De una parte, se suprime la censura sobre las publicaciones técnicas y, de otra, se concede cierta libertad a los corresponsales extran jeros acreditados en España, por lo que EFE, conciente de su importancia, solicita para su servicio internacional, el mismo trato que se va a dar a los corresponsales foráneos. Al respecto Gomez Aparicio advirtió " que sería un trmendo error de consecuencias irreparables, consentir que mientras agencias extranjeras disponen de absoluta libertad para enviar desde España toda clase de noticias, no sólo las favorables como las desfavorables, sino las exactas y las inexactas, se pongan trabas a la accion de la agencia española".
Se solicita que EFE sea considerada como una agencia extranjera, "que reciba el mismo material informativo que los corresponsales extranjeros" y que se le permita transmitir las informaciones "con un trato de igualdada con los citados corresponsales", aspectos que no fueron obstaculizados por el régimen.
A mediados de 1951, siguiendo a Victor Olmos, obra citada pag. 183, el General Franco vuelve a reorganizar su Gobierno, quedando afectada la Agencia EFE, de manera positiva y permanente, puesto que con el nombramiendo de Arias Salgado como ministro de Información y por ende sobre la Dirección General de Prensa, tiene lugar la desaparición de cualquier obstáculo para que la agencia pudiera ser sustituida por la PYRESA, que controlaba los medios del llamado Movimiento.
Otros casos que rememora son los de la penetración en territorio español de lo que considera "cuadrillas de bandoleros rojos", en septiembre de 1944, y el del consejo de guerra, unos meses antes, al político catalán Lluís Companys. En ambos casos las autoridades prohibieron a los medios españoles dar información y sí la daban los corresponsales extranjeros afincados en España.
Gómez Aparicio anotaba al respecto que el día 1 de febrero de 1946 EFE había enviado un escrito a la Dirección General de Prensa en el que, entre otras cosas, se decía: "En España se produce el tremendo contrasentido de que mientras los corresponsales extranjeros disfrutan de una absoluta libertad de movimientos y de transmisión, la agencia EFE, incluso en sus relaciones intrnacionales, tiene que someterse al mismo criterio de censura que la prensa. Toda posibilidad de competencia queda así eliminada; es decir que los propios órganos del Estdo español atan de pies y manos a EFE para el cumplimiento de aquellos fines que le han sido asignados".
Precisamente el nuevo ministro de Información nombra como director general de Prensa a uno de los más firmes defensores de EFE: Juan Aparicio con quien comparte su filosofía de "una prensa controlada" para España. Su sempiterno presidente Gómez Aparicio se inclina por la cooperativa de agencias hispánicas para la creación de un servicio informativa con vistas a su distribución y venta en el mundo occidental pero puesto como el objetivo principal la información en la América Latina. Se prevén algunas dificultades, especialmente en torno a los servicios de información americanos donde " existe una insolidaridad absoluta" entre las distintas agencias, incluso entre los distintos medios de diferentes países. "De momento, hay que limitarse a cubrir lo que las demás no atienden o atienden sólo de manera exporádica o parcial".
Pero incluso este limitado terreno ofrece, según Gómez Aparicio, posibilidades informativas tales como artículos y reportajes literarios y gráficos, cobertura especial de aquellas regiones españolas o portuguesas de donde son originarios muchos latinoamericanos, información de los países hermanos en América Latina, noticias relativas al sentimiento católico de sus habitantes, entre otros hechos informativos.
Se sugiere establecer contactos con agencias en Cuba, México, Colombia, Argentina, Brasil, Chilé y Perú. " Es posible que la realidad fovoreciese la incorporación a la lista de otras agencias. Cada una de ellas deberá "cubrir" informativamente un territorio determinado y proveerse de elementos técnicos para asegurar el envío de sus servicios a las demás, siempre sobre la base del intercambio. Un acuerdo de federación les uniría: con derechos iguales, conservando una plena autonomía en el ámbito de su jurisdicción, pero con el compromiso de insertar en sus servicios propios lo sustancial de lo que los demás le enviasen".
Pedro Gómez Aparicio sugiere que este proyecto se desarrolle paulatinamente para evitar que la improvisación pueda dar al traste con la totalidad del plan. Considera que en una primea etapa de reajuste interior se crearán delegaciones y subdelegaciones en España, conectadas con Madrid a traves de teleletipos y una segunda etapa de contacto con el mundo exterior destinada al establecimiento de corresponsalías en el extranjero, la creación de radactores que habrán de desplazarse hasta el lugar donde la información lo requiera en cualquier parte de la geografía americana. Evidentemente todo este cúmulo de buenas intenciones habrá de recibir un constante apoyo de las autoridades del régimen, con el que el director de EFE ha venido luchando desde su toma de posesión en 1944. En éste nuevo informe pedía "asistencia", "calor de estímulo" y "ambiente de comprensión", pero con evidente desilución , señalaba que habían transcurrido nueve años durante los cuales sólo ha podido llevar a cabo la propia subsistencia de la agencia, en un ambiente de abandono absoluto, de incomprension total, muchas veces hostil, luchando en auténticas batallas contra las autoridades del régimen que se negaba a sufragar las necesidades económicas que no podía cubrir con sus escasos recursos.
El director de EFE se refiere también a los costes que supondrá el mantenimiento de las veinte delegaciones que la agencia pretende abrir en el extranjero que superará un montante de treinta millones de peseta. Considera que es ineludible y necesaria la ayuda estatal que tendrá que ser a base de subvenciones, para evitar que la agencia tenga el carácter de oficialidad con el régimen imperante. En virtud de ello sugiere que el Estado ayude a sufragar los costes mediante suscripciones a los servicios informativos de EFE por parte de los miniterios, órganos principales de la Administración, nacional o local, gobiernos civiles y representaciones diplomáticas en el extranjero, con tarifas generosas, las actuales son las más bajas del mundo, y autorizando la subida de aquéllas a los medios de comunicación que ya están suscritos y apoyar a otros para que lo hagan.
Escribe Gómez Aparicio: "Pese a la vida raquítica y difícil que está sobrellevando, la agencia EFE no escapa a la regla común de la noticia deficitaria, y sólo merced a otras actividades, publicitarias o editoriales, y, más expecialmente a una administración estricta y rigurosa no ha sucumbido". Se queja de que ni una sola de las cincuenta emisoras de radio ha contratado sus servicios, ni cuenta entre sus clientes a un solo organismo público".
Pero la necesidad de que EFE disponga de un servicio exterior y de corresponsales en América es un clamor. En un artículo publicado en la revista "Juventud", el 11 de diciembre de 1953, titulado "Una barrera de silencio nos separa de Hispanoamérica", el periodista José Luis Rubio se lamenta de la "subordinación" de EFE a la UNITED PRESS, y de que no tenga un solo corresponsal en ninguna parte del mundo hispano. A este respecto Rubio denuncia que los lectores españoles sólo se enteran de lo malo que ocurre en las naciones de América, dado que las agencias internacionales sólo informan de "la parte negativa" la faz desunidora de cualquier país de nuestro entorno cultural americano. Protesta que las grandes agencias nada dijeron sobre el discruso del presidente chileno General Carlos Ibáñez, que proponía que "en todas las ciudades americanas se elevara un monumentoa Isabel la Católica, ni tampoco de la visita del presidente del Ecuador, José María Velasco, al buque-escuela español Juan Sebastian el Cano". Evidentemente el tratamiento de las agencias americanas a los hechos que tuvieran lugar en el Nuevo Continente en relacióna España, inmersa en un sistema de gobierno dictatorial y fascista, en aquellos momentos, es constatable.
Respecto al tratamiento dado por la agencia al periodo cubano que estudiamos que es similar, destaca sobre manera aquellos aspectos de carácter interno favorables al régimen español, en especial los relativos a eventos o manifestaciones culturales, teatrales sobre todo, y en torno a aspectos folklóricos y de hermanamiento con la Isla Antillana. Se transmitían a través de corresponsales desde la misma capital de Cuba, o a traves de los destinados en las principales ciudades americanas en especial en Wáshington y Nueva York, puesto que EFE no tuvo delegación en La Habana hasta diciembre de 1970, cuya cronología escapa al periodo histórico que estudiamos.
Sin embargo la agencia EFE, tiene cierta vinculación a Cuba, durante el mandato de Manuel Aznar Zubigaray, antecesor de Gómez Aparicio, toda vez que este director desde febrero de 1958, tuvo importante relación profesional en La Habana, donde también había sido dirijente de tres importantes diarios cubanos: El País en 1922, Diario de la Marina en 1926 y Excelsior, en 1928, si bien debido a su pronta vinculación a Franco y a su decidido antocomunismo, hemos de considerar que el tratamiento a las noticias referidas a la situación cubana a partir de la toma de posesión en la Agencia y el arraigo revolucionario de Fidel Castro a partir de 1959, no podemos tomarlas netamente objetivas, especialmente en lo concerniente a los choques del régimen cubano con la Iglesia o con Norteamérica, si bien cesará como director de la agencia en marzo de 1960.
Por su profundo conocimiento del valor que tienen las relaciones internacionales, unido a su buena y acreditada capacidad de relación. Le hacen un imprescindible dirigente para la agencia de noticias en permanente formación, especialmente al pretender que se convierta en la abanderada de la información española en el exterior.
A fines de 1959, en plena efervescencia revolucionaria en Cuba, España y su gobierno franquista van a recibir el espaldarazo definitivo para ser aceptada por el mundo occidental, y EFE va a suministrar a los medios españoles y del mundo entero un testimonio, noticiable y gráfico, imperecedero. En el mes de diciembre, el presidente USA Eisenhower, se dispone a emprender su primer viaje oficial a España.
Durante su etapa como director, Manuel Aznar continúa la política de su antecesor de controlar personalmente la información diaria. La labor informativa la encomienda al periodista Manuel Marañón, quien a su vez nombre jefe del departamento de internacional al joven periodista Antonio Herrero Losada, uno de los primeros redactores del servicio internacional de EFE, que en estos momentos es jefe del turno de tarde en dicho servicio. Será el encargado de canalizar para su publicación todas las noticias derivadas de los acontecimientos revolucionarios cubanos del momento.
En julio de 1962 se produce la llegada al Gobierno español de Manuel Fraga Iribarne, político polifacético que es nombrado ministro de Información y Turismo. Con él llegan fuertes vientos de cambio para todas las estructuras periodísticas de España, y, por descontado, para la principal agencia española e internacional del momento, si bien en lo que concierne a nuestro estudio, sobre prensa entre Cuba y Canarias, el cenit del periodo cronológica tiene lugar precisamente en este año con la llamada "Crisis de octubre o de los misiles en Cuba".
A partir de este momento Manuel Fraga, en su deseo
de introducir cambios liberalizadores en las estructuras y sistemas informativos
españoles, le va a preocupar que EFE sea una institución que ha
sido infrautilizada informativamente. Dirá: "no tiene sentido
que una agencia nacional como esta no se volcara más abiertamente en
el mercado Hispanoamericano". Este nuevo ministro propone convertir
a EFE en la voz periodística de España en el mundo, especialmente
latino; en otras palabras dispone el desarrollo, esta vez con realidad, del
viejo proyecto que propusieron los fundadores de EFE
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25/05/2003