El gobierno de Los Estados Unidos y todo el conjunto de su entramada administración, a partir de la polémica actuación del General Weyler y, especialmente ante la concesión tardía de la autonomía a Cuba (incluso mucho antes del "Affair the Maine", decisivo), intuían la inminencia de una guerra con España como única solución del conflicto a " tres frentes ": el cubano, hispano y norteamericano, en el que no sólo se jugaban intereses económicos sino el prestigio político de los gobiernos implicados. Por todo ello hemos de creer que el "ritual del Maine" era necesario, y así parece desprenderse de algunas declaraciones institucionales o en las editoriales de los medios de prensa de la época, en especial estadounidenses.
El fracaso evidente de aquella autonomía forzada concedida a Cuba por el gobierno Sagasta, no hizo más que intensificar el deseo de intervención norteamericana. Teodoro Roosevelt así lo hizo constar, y el 11 de enero de fatídico año el Departamento de Marina ordenó no licenciar a varios escuadrones de hombres cuyo alistamiento iba a terminar (1). Al día siguiente estallaron los disturbios anti-autonomistas en la Habana, con asalto a cuatro periódicos pro-autonomistas, y lo que es más grave, a iniciativa de oficiales españoles que con tal conducta denotaban su "total falta de deseo de paz" en un enfrentamiento claro a los designios del poderoso país del Norte y por tanto incentivar la entrada de Estados Unidos en asuntos de Cuba.
El responsable de Estados Unidos en La Habana, general Lee, que merodeaba entre la multitud con verdadero regocijo, telegrafió a su gobierno : " Las turbas dirigidas por oficiales españoles atacaron hoy las oficinas de los cuatro periódicos que aquí defienden la autonomía", y más tarde " la gran excitación que podía desembocar en serios disturbios, podrán amenazar los intereses de los Estados Unidos", disponiéndose órden de desplazamiento a la Habana del acorazado Maine, vulnerando la normativa internacional al respecto.
La ocasión no fue desaprovechada por el belicista Journal, que bajo titular 'La guerra con España está próxima', publicaba sesgadamente, presuntos asilos en el consulado en Cuba, de ciudadanos americanos perseguidos. El rotativo The World proclamaba que "los alborotos de la Habana significan la revolución. El periódico Sun informó de los hechos durante cuatro días consecutivos. Tal vez por ello el 24, cuando se llevaban a cabo debates en la Cámara para la adquisición de armamento, a instigación de la solicitud que un grupo de personajes con intereses en Cuba ( ya habían convencido a Mc Kinley el día día 9 ), de la necesidad de intervenir en la isla para defensa de las inversiones americanas " con pérdidas más graves que las de todas las otras partes implicadas incluida la misma España". Para mejor tejer la "tela de araña", el mismo día 9 el Journal de Nueva York imprimía en facsímil la funesta, pero valiente, carta del embajador español Lomé bajo los siguientes titulares: "The Worst Insultto the United States in Its History", y que el mismo Hearst había interceptado sustrayéndola del mismo correo, si bien negó esta acusación.
"El peor insulto a los Estados Unidos en toda su historia" aludido por Lomé, causó el efecto deseado. Junto con caricaturas insultantes, el Journal hacia un llamamiento: " Tengamos ahora una actuación inmediata y decisiva ( sólo cuatro días antes de la polémica voladura)...la bandera de Cuba Libre debería ondear sobre el Castillo del Morro dentro de una semana". Afirmación ésta "sumamente sospechosa" - al igual que la presencia del mismo Hearst con su yate en La Habana y tomando fotos del puerto-. Aparentemente la dimisión y caballerosa retirada de Lomé como embajador español calmó las cosas, y el Evening Post, dijo de él, " que fue un experto diplomático que se había mantenido en una posición de extrema dificultad con gran ingenio y habilidad...pero derribado por un ladronzuelo", refiriéndose a Hearst, que por un momento parecían desbaratarse los sueños bélicos que le animaban, al igual que a su amigo Roosevelt. Más, sólo cuatro días más tarde, después de la llegada a Cuba de un nuevo contingente de tropas españolas desembarcadas en Santiago, en otra sospechosa coincidencia de este rompecabezas, el Maine sufrió dos explosiones consecutivas entre otras, que le hundieron, o como bien dice Hugt Thomas, "fue volado". El Secretario Adjunto de la Marina de EEUU. Roosevelt, volvió a la carga, y " ya no tuvo la menor duda: El Maine fue hundido por un acto de sucia traición". El Journal, por supuesto, estuvo de acuerdo dándole la oportunidad "que esperaba", y así dar rienda suelta a su patológica imaginación, más allá de los límites a que había llegado. Sólo dos días después, a pesar de las recomendaciones dictadas por las mismas autoridades en la Habana, escribió un titular definitorio " El buque de guerra Maine fue partido en dos por una máquina infernal secreta del enemigo". Debajo había un dibujo de un barco anclado sobre minas y unos cables que llevaban al fuerte de La Cabaña, sin esperar al dictámen de las investigaciones que inmediátamente emprendieron las autoridades españolas y de su propio país. El Star de la ciudad de Kansas decía "nosostros vimos el torpedo ... en boca de un marinero manco..." vengar el honor nacional, al infierno con España. (2)
La agitación en Washington fue tan grande que la agencia de prensa Associate Press se ve obligada a desmentir noticias sesgadas en torno a un supuesto asesinato en La Habana del cónsul americano general Lee. Hasta tal punto llegó la esquizofrenia.
A las 12,3O horas del día siguiente a la voladura, El Heraldo, fija en la recepción de su sede madrileña, el extracto del telegrama que daba cuenta del hundimiento. El Imparcial, a las cuatro de la tarde saca un extraordinario para explicar el suceso pormenorizadamente. "Tocineros", "salchicheros ", son algunos de los apelativos referidos por la picaresca española hacia los "yanquis", que interferían en los auntos españoles, país que otrora dominaba el mundo. Según se recoge en la "España del desastre", los periodistas Figuero y Santa Cecilia transcriben unos versos - aparecidos en Blanco y Negro - del poeta Manuel Palacio, con poco ajuste métrico pero sí de ironía desbordante y apropiada para la situación en que se vivía.
"Es injusto con los cerdos / a los yanquis comparar,/por que el cerdo es provechoso / y el yanqui perjudicial / Si lo que son fantasías / Dios trocara realidad,/ (tierra de la libertad,/ qué paliza llevarías!. Fiel reflejo del amargado optimismo español.
Entre las autoridades de Marina existía preocupación, toda vez que a el "afaire Lomé", la voladura del Maine, y la guerra psicológica emprendida por la prensa américana, se unía la situación en que quedaba el crucero Vizcaya, próximo al puerto de Nueva York, donde había de recalar, Asospechándose cometan un atentado@ hasta el punto que temiendo desgracias inminentes el capellán del navío bendice a la tripulación. No obstante el crucero llegará a Nueva York, el dia 19, no sin temor a que fuese tomado al abordaje por la enfervecida ciudadanía americana, instigada previamente por "la canalla", que de hecho bloqueaba la bahía. Más tarde gozó de la protección oficial, si bien a su capitán Antonio Eulate se le negó la invitación para asistir a las exequias por las víctimas del Maine, alegándose que era un acontecimiento de carácter privado.
El funeral masivo en la isla por las víctimas del Maine tiene lugar en La Habana el día l7. El Gobierno autónomo cubano acordó hacer entrega de un amplio terreno en el cementerio de Colón para inhumación de los cadáveres. El Imparcial aspira a intrenacionalizar el dolor cuando revela que la tripulación del buque siniestrado estaba compuesta por " americanos, ingleses, alemanes, negros - en mayoría -chinos e incluso mallorquines. Mientras El País manifiesta la preocupación que el hecho, utilizado parcialmente por la prensa amarilla yanqui, pueda ser considerado sabotaje español, "se teme que el accidente, puramente casual, pueda ser manipulado por personas interesadas para crear conflictos entre España y los EE.UU". Aquellos periódicos planfetarios y sensacionalistas manejan la opinión del País con absoluta impunidad. The World habla de una concentración de personas en Buffalo que exige la guerra al Presidente por considerarse a España responsable de la voladura. Más tarde el mismo rotativo llegó a mostrar un trozo de cemento y que era prueba de que la explosión tuvo lugar bajo el casco del Maine, con una mina conectada por cable al Cuartel de la Cabaña. Se imprimieron demandas de recompensa de hasta 50 mil dólares para quien diese pistas para la captura de los autores. El Journal en alguna ocasión imprimía con tipo de letra mayor, la más grande nunca vista, y con sólo dos palabras "WAR SURE" -guerra segura- llenaban la portada. El periódico pasó, de unos cuatrocientos mil ejemplares en ventas, a casi un millón el 17 de febrero. En un solo día llegó a lanzar cuarenta ediciones. Su artífice, creador, manipulador y redactor Randolph Hearst, creó un ejército de reporteros, dibujantes, fotógrafos, a cuyo frente se situaba. Se considerará protagonista al tomar parte en diversas acciones militares, llegando a capturar por su cuenta a 26 soldados españoles en Cuba. Se escribió que podía haber sido el autor por inducción del hundimiento del acorazado, pues sus propios negocios y su firme política "pro-patriótica", justificaría tal acción, sin importales los medios pero sí los resultados.
Pese a esta total falta de ética profesional en irreverentes excesos, pocas voces se significaron el el país contra su actuación o contra su persona. Edwin Lawrence Gogki, director y propietario del Evening Post, fue una exepción. Días despues del siniestro se atrevió a escribir: " Nada tan desgraciado como el comportamiento de estos diarios - se refería a los de Hearst y al World, entre otros -, se ha conocido jamás en la historia del periodismo norteamericano, con reproducción indebida de los hechos, invención deliberada de cuentos calculados para excitar al píblico y temeridad desenfrenada en la composición de titulares... Es una vergüenza pública que los hombres puedan hacer tanto daño con el objeto de vender más periódicos". A lo que debemos añadir los otras motivaciones de patrioterismo.
Este tipo de propaganda surtió los efectos deseados y otros no tanto. El público lloraba en los teadros al oír el Star Spangled Banner", a pesar de haberse descartado oficialmente, por el ministro Long, la responsabilidad de la administración española en el accidente del Maine. A ello responde Hearst con el envío de un grupo de senadores y diputados, con sus mujeres, a la Habana, para supervisar las condiciones de Cuba en calidad de "comisionados del periódico" a gastos pagados y derecho a " vino, ron y cigarrillos", como así señaló Godkin en el Post; mientras el obispo metodista Mc Cabe sermoneaba a una excitada congregación: " Hay muchas cosas peores que la guerra. Puede ser que los Estados Unidos pasen a convertirse en el "Quijote errante del mundo". La guerra con España puede obligarles a tener que intervenir en todas aquellas naciones que reclamen libertad civil o religiosa". No estaba equivocado este eclesiástico, pero no eran sólo estos sentimientos altruístas los que obligaron a la intervención americana en la Guerra de Cuba como se comprobó más tarde en este y otros lugares, hasta hoy.
También nuestra prensa local informaba al respecto para las Islas Canarias, en especial en Diario de Tenerife, El Liberal o en El Diario de Las Palmas, La Patria o el Telégrafo, estos de Las Palmas de Gran Canaria, entre otros, si bien las fuentes telegráficas casi todas de urgencia procedieran de sus agencias nacionales, vía cable.
Observamos en el Diario de Tenerife del dia 13 de febrero, en telegrama de las 8,40 mañana, la preocupación en los círculos políticos a la pregunta del representante norteaméricano Mr. Woodford, sobre si el gobierno español se asocia a las opiniones manifestadas por el representante Sr. Dupy de Lomé, respecto a que la autonomía en Cuba había sido un fracaso.
Llega al periódico el día 14, mañana, un telegrama procedente de los EEUU comunicando que los laborantes de Tampa, simpatizadores con la insurreccción cubana, enviarán a Cuba una expedición de 70 hombres con armas y municiones.
El mismo día, tarde, el The New York Herald afirma que dentro de muy poco se reclamará a España indennización para la viuda de un preso americano muerto en la cárcel de Guanabacoa. El gobierno de España desautoriza públicamente la polémica carta del Sr. Lomé.
Madrid l6 l,2O tarde, URGENTE. El gobierno ha recibido noticias oficiales pérdida del acorazado norteaméricano Maine. Hizo explosión la caldera de los dinamos de la luz eléctrica del buque. Como consecuencia de esta explosión se incendiaron los torpedos del mismo y los pañoles de la pólvora. Esto hizo volar al Maine y han ocurrido muchas y grandes desgracias. Faltan detalles.-Almodobar.
Madrid l6, 3 tarde, para Diario de Tenerife.- Empiezan a conocerse detalles de la pérdida del Maine. La explosión ocurrió a las 10 de la noche. A esa hora ya esta cerrada la estación del cable de La Habana, razón por la que la noticia no se ha podido comunicar hasta hoy. La explosión de los torpedos del buque prendió fuego a la corbeta española Santa Bárbara cargada de dinamita volándola enseguida - esto es un error de interpretación -. El Maine se hundió entonces ocasionando desperfectos en la corbeta, sufriendo tambien daños el crucero de guerra español Alfonso XII que se hallaba fondeado junto al Maine.
Madrid l6, 4 tarde.-...sábese que han perecido la mayoría de los marineros del Maine, en cambio se han salvado la mayoría de los oficiales del acorazado. Algunos de estos hallábanse cenando en Cushing . Había otros que se encontraban a bordo del vapor mercante Ciudad de Washington y otros a bordo de un cañonero español. También había otros oficiales que se encontraban en tierra. Tampoco parece cierta la existencia de la corbeta Santa Bárbara - antes aludida - de la que se habló, y se cree que es mala interpretación de los despachos ya que se trataba de la Santa Bárbara del buque acorazado Maine.
Madrid l6 1O,15 noche. Telegrama de Londres dice que The Times da la noticia de que se han recibido en la conferencia Insular de Cuba a delegados insurrectos.
Madrid, 17, 2,15, tarde.- El Sr. Sagasta dio cuenta haber comenzado a instruírse en el apostadero de La Habana, por la jurisdicción de Marina, la averiguación de las causas del suceso.
l7, 4,25, tarde.-Expediciones de filibusteros procedentes de Jamaica con gran cantidad de armas y municiones se dirigen hacia Cuba para auxiliar a los rebeldes cubanos.
l7, 4,35, tarde.- En el sumario que se instruye por las autoridades de Marina (españolas) ha declarado unos de los tripulantes del Maine que se salvaron, Charles Beergman, diciendo que se hallaba él sobre la cubierta del acorazado, vió agitarse fuertemente el alambre conductor de la luz eléctrica y que enseguida ocurrió la catástrofe.
l7, 5,2O, tarde.- Nuevos despachos procedentes de la Habana. Según ellos entre los tripulantes del acorazado Maine había 17 de nacionalidad española. La última explosión ocurrió a las 2 de la madrugada (la explosión inicial a las 9,45 horas del día 15).
18, 3,45 mañana.-Se hace referencia a noticias de Cayo Hueso en La Habana, según las cuales a pesar de que se crea que el origen de la catástrofe del Maine fue casual y debida únicamente a descuidos de sus jefes y oficiales, ahora el Cónsul Mr.Lee y el comandante de la nave están achacando a causa intencional.
Según los insurrectos la explosión fue debida a una bomba de dinamita que se puso intencionadamente en el acorazado para hacerlo volar.
19,2,30, mañana.-Dicen desde Nueva York, que se toman precauciones para proteger al acorazado Vizcaya en evitación atentado, así como vigilancia al consulado español.
19, 7,45, noche.- En la información que se lleva a cabo sobre las causas que determinaron la catástrofe del acorazado norteamericano, solo falta que el cónsul de los EE.UU. autorice a los oficiales del buque para prestar declaración.
Se ha practicado un minucioso reconocimiento del Maine por buques españoles y norteamericanos por el cual se ha comprobado un dato importante " que no aparecieron peces muertos, cuando ocurrió la explosión, ni se movió la superficie de las aguas de donde se deduce que ho hubo explosión submarina - exterior-.
21, 7,45 noche.- Reunión en la Habana de la junta del Partido Autonomista, donde han triunfado los elementos de la extrema izquierda partidarios de pactar con los rebeldes y ampliar los derechos constitucionales. Se han renovado 15 puestos que serán ocupados por elementos rebeldes.
21, 8,15, noche.- Se habla de desembarco en la provincia de la Habana de simpatizantes con la insurrección cubana.
21, 10, 15. noche.-Oficiosamente se dice que "son infundadas las alarmas que anuncian los preparativos militares de guerra que se hacen en los EE.UU. El Sr. Moret ( Ministro de Ultramar ), prepara un decreto urgente concediendo una ampliación a la autonomía cubana -para terminar con la guerra-.
23, 3,0, mañana.- El ministro de la autonomía cubana Sr. Gobín y a través del Sr. Angulo, solicita que se concierte con los EE.UU un tratado comercial cubano-americano.
El 20 de abril el gobierno español rompe las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Sin embargo dos meses antes aún cabía la esperanza, como así constatamos, toda vez que:
Al margen de las elucubraciones periodísticas, en el escenario de los hechos, la guerra con Norteamérica es una hipóteis incierta todavía, pero con claros visos de consolidación. El día 23 de febrero, Segismundo Bermejo del Ministerio de Marina, telegrafiaba a Pascual Cervera jefe de la escuadra: " ...mi situación, Vd. debe comprenderla; me multiplico como puedo para traer a España los elementos de fuerza que están en el extranjero...trató de fijar dos centros de resistencia, uno en Cuba, otro en la Península..." Pero a diez dias después de la voladura es cuando comienzan a vislumbrarse las consecuencias para España. El 25 de febrero Woodford escribe a Mac Kinley trás la conversación que ha mantenido el día anterior con Gullón y Moret - ministros de Estado y Ultramar del Gobierno de España respectivamente -." Ellos no pueden ir más lejos en las concesiones abiertas con nosostros sin ser arrastrados por su propia gente en España...Prefieren la posibilidad de guerra, con la pérdida segura de Cuba, que el derrocamiento de la Monarquía".
A todo ello hemos de unir la negación de los Estados Unidos a que hubiera una pronta comisión conjunta que estudiara las causas del suceso, lo que aumenta aún más la desconfianza del Gobierno español, ante la manipulación llevada a cabo en Estados Unidos, a todos los niveles. El País publicará, el dia 17, una editorial bajó el título de "Canallas", en la que entrevee:") Tolerará el pueblo español la infame deshonra de traición y villanía que le achaca el pueblo yanqui?. La paciencia tiene un límite y a ese límite hemos llegados los españoles".
España acepta la guerra por dignidad para salvar la Monarquía y el prestigio como potencia mundial, aunque sabe está perdida.
Los norteamericanos llevan a cabo otro acto más de claro dominio imperialista a través de la política mantenida hasta fechas recientes, en diversos lugares de la geografía planetaria.
Este artículo forma parte, y se basa en la ponencia a expuesta en los XIII Coloquios de Historia Canario-Americana, octubre 1998, en La Casa de Colón -Las Palmas de Gran Canaria-.
Notas para pie de página.-
(1).- "El triste episodio del Maine", como calificó la prensa- pro- cubana, y especialmente la utilización que del hecho hizo la norteamericana, predisponiendo al pueblo "yanqui" a la guerra, constituyen el protocolo evidente para el comienzo de las hostilidades. Sólo 6 días antes de la "voladura" - el 9 de febrero-, el gobierno americano, a instancia de la presión del capital yanqui invertido en Cuba, iniciaba los trámites para la adquisición de armas por valor de 50 millones de dólares, a través del Consorcio Dupont, Unión Metálic Cartridge Co., winchester Co., etc.- monopolios que hiceron el "agosto" abasteciendo a un ejército no profesional -. El departamento de Marina adoptó medidas para reforzar las guarniciones costeras, reconcentrando fuerzas navales - piráticas - próximo a las posesiones españolas del Caribe. Al frente de esta estrategia estaba el gran belicista Teodoro Roosevelt - personaje que había vivido la conquista del Oeste, en pugna con Mejico, con exterminación de indios - el mejor era el muerto -, así como sus aficiones a la caza mayor en sudamérica -, es el mismo que al final de la guerra cubana presumía de haber muerto a un español con sus propias manos. Como Subsecretario de Marina disponía de gran poder, incluso enfrentado al más prudente Mac Kinley, duvitativo al inicio de la contienda.
Por la forma de proceder de tal personaje, daba la impresión que "todo estaba programado previamente y sólo a la espera del "más que anunciado acontecimiento de peso": La voladura del Maine. Más tarde diría en uso de su política de "buenas palabras con el palo duro" - en sus manos -, que la guerra con "La Vieja España" fue fácil, rápida, barata y segura. Pero nada dice de la dignidad española, metida en aquel problema por la injerencia yanqui en Cuba: No quedaba otra disyuntiva, en aquellos momentos, que la de enfrentarse al ejército y marina norteamericanos, o a su propio ejército en España - junto a la situación social creada -. Tenía la obligación de salvar el Régimen Constitucional, aunque representara un enorme sacrificio en hombres y dinero. Tal vez esto no lo entendía el belicista Roosevelt.
-(2).- Esta frase ofensiva e injusta fue muy repetida en el país del "Tio Sam", a instigación del ambigüo y mafioso de la prensa Willian Randolph Hearst. Este gran magnate del periodismo por más de treinta años, fue el más feroz enemigo de España en la américa anglosajona, especialmente en el transcurso de la guerra cubana, cuyo enconamiento en gra parte a él se debe. Este personaje, posteriormente, continuó en su afán de crear la gran América y su manido "destino manifiesto". Era partidario de la idea por la que Estados Unidos habría de ser el líder indiscutible del mundo, a cuyo objetivo puso todo el poder que le concedía su gran cadena de periódicos y revistas.
Difundió durante el primer cuarto del presente siglo, a través de su política editorial, la creencia que el comunismo era altamente "aterrador e impío", si bien a pesar de sus varios intentos para destacar en política, como candidato el pueblo americano jamás le dio la confianza suficiente. Más tarde una nieta suya, Patricia Hearst, simpatizó con elementos "terroristas pro-marxistas", llegando a cometer atracos bancarios, apareciendo en fotos de prensa con una ametralladora del "Ejército Simbiótico de Liberación". Su influencia logró que fuera reinsertada.
En cuanto a su personalidad fue considerado como de "espíritu infantil", al que le encantaban los bailes de disfraces y el mundo del espectáculo que protegía, idolatrando a una actríz " sin excesivo talento", Marion Davis, con la que mantuvo un tortuoso idilio. Estuvo siempre próximo al mundo del crímen - se le acusa presuntamente del asesinato del director de cine Thomás
H.Ince, movido por celos hacia Marion, en su propio yate-, careciendo de todo tipo de escrúpulos como así se distinguió en el transcurso de la guerra cubana.
El retrato más duro y malévolo es el realizado por un compatriota suyo, Orson Welles, en la película "Ciudadano Kane", 1940, con imperecederas y vigorosas imágenes de un alineado magnate de prensa y su fracasada cantante de ópera, unido al suyo propio para la política americana. Demandó judicialmente, en sucesivas ocasiones a Orson Welles, y jamás obtuvo la mínima indemnización en su favor. Aun hoy podemos conocer su escabrosa vida en documentales para la Televisión.