CUBA PRE-REVOLUCIONARIA : ÉXITOS ECONÓMICOS “AUTÉNTICOS” (I)

A la vista de permanentes diatribas entre políticos de origen cubano, tanto los fieles seguidores de Fidel Castro y del proceso por él emprendido, o aquéllos considerados disidentes o en la oposición al mismo desde dentro o desde fuera, analizamos la problemática actual en la Isla antillana sólo con pretensión de hallar soluciones a sus graves problemas de infraestructura económica, a la par que sociales.

Por ello, para un espectador imparcial, no queda otra alternativa que hurgar en el pasado cubano anterior a la Revolución con objeto de analizar paralelismos y situaciones, siempre con ánimo meramente informativo.

Tras la salida del presidente Ramón Grau San Martín en 1948, por mandato de la Constitución, al PRC (A) le quedaba como única fuerza para luchar con los otros partidos oposicionistas, la sólida unidad interior que le había caracterizado durante sus mandatos.

Las figuras que más descollaron en el Partido Auténtico, sólo habían sido militantes de esta organización política. Permanecían ajenas a otras actitudes, pero en la que habían escalado posiciones y el conocido respaldo popular a fuerza de capitalizar a su favor "la emoción y mística empleada", usando la obra del gobierno revolucionario de 1933, en el que había participado directamente el propio Ramón Grau San Martín, principal promotor de este movimiento político.

En medio de los vaivenes electorales, litigios y declaraciones de unos y otros, el ex presidente Fulgencio Batista Zaldívar, experimentado y ya general, formuló algunas declaraciones sobre las elecciones de 1948, y consideraba que después de su toma de posesión en octubre de 1944, se inicia la etapa de gobierno más fructífera para Cuba.

A través del Partido Revolucionario Cubano, llamado Auténtico, los dos primeros años de mandato han de considerarse positivos ( así reconocido por la historiografía cubana actual) pese a los graves males que despuntaron. Pero, además, Grau, añadió: " No me afiliaré, por ahora, en ningún partido político ni, por consiguiente, intervendré en la próxima organización. Como consecuencia de lo anterior, no tomaré (sic) parte en las elecciones que para elegir alcaldes, concejales y representantes se celebrarán el próximo año. Vinculado durante mi gobierno a varios partidos políticos y contando en todos ellos con amigos que aspiran, mi abstención será completa, para evitar que alguno se resienta con mi actitud.

Transcurrido el proceso de la reorganización y de los comicios próximos, estimo que sería un deber mío actuar en vista a la elección del nuevo Presidente. De acuerdo con la Constitución no podré ser yo candidato y ningún fin personal e inmediato podrá atribuirse a mi conducta. Como ciudadano quiero y debo contribuir cívicamente al bien del pueblo, sin más ambición que la de servir, honestamente, a mi país...” TEXTO APARECIDO EN REVISTA BOHEMIA NÚM. 31 LA HABANA 5 AGOSTO DE 1945.

En las elecciones efectuadas en 1948, el Partido Auténtico volvió a alzarse con la mayor votación y esta vez llevó a la presidencia a Carlos Prío Socarrás, político surgido del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) y del "Autenticismo" más radical. Sin embargo, no demoró mucho en ratificar y ampliar los males que aquejaban a la política Auténtica puesta en práctica en el transcurso de la legislación anterior.

Los perjuicios de los primeros gobiernos republicanos se incrementaron durante la presidencia de Carlos Prío, dando lugar a que las costumbres, hábitos y formas de vida norteamericanos se afianzaran en varias zonas de Cuba con más intensidad si cabe, con intervención notable en el desarrollo de la vida diaria del país.

Continuaba la apertura de colegios y academias norteamericanas, intercediendo con la educación cubana y el propio sistema vigente en el país, lo que constituía otro factor más de penetración cultural del “Tío Sam” en Cuba.

Por otra parte los comercios, establecimientos, lugares de ocio, y otros, estaban casi siempre en manos de norteamericanos y acondicionados al modo y estilo de los mismos, incluso adoptando nombres y anagramas en inglés.

Los productos y mercancías así como la infraestructura básica procedían, generalmente, de los Estados Unidos. El dólar circulaba en Cuba a la par que el peso cubano, y la cada vez mayor afluencia en turismo era mayoritariamente procedente de aquel país, por otra parte poco respetuoso con la idiosincrasia cubana.

Pero, a decir de algunos cubanos, ahora residentes en Miami, “se vivía bien, en especial aquellos emprendedores cubanos con iniciativa y deseos de prosperar”.

Es claro que los instrumentos más intensos de penetración cultural lo constituyeron los medios masivos de difusión: la radio, la televisión --introducida en Cuba en los inicios de los años 50, con tecnología USA--, o la prensa y el cine, al igual que ocurre ahora en la misma área caribeña o en otros diversos lugares del mundo globalizado.

Se exhibían gran cantidad de películas norteamericanas, en comparación con cualquier otro país, incluida España, y los noticieros producto de firmas también norteamericanas, eran los portadores del acontecer mundial visto a través del "reaccionarismo" yanqui bajo la óptica anticomunista.

Igualmente tenía lugar la enorme difusión de semanarios o revistas del vecino país, destacando "Life" y "Selecciones", cuya orientación política se alineaba con los intereses propios, produciendo enorme efecto ideológico en la Isla por su amplia venta en depósitos casi siempre regentados por ellos.

De todo esto disponemos de información directa y verbal aportada por el abuelo, ya desaparecido, del que esto escribe, Donato Leal Ramos, quien vivió los hechos cuando regentaba un “drustore” en Florida en Camagüey, hasta 1950.

Los géneros musicales y bailables invadieron igualmente el acontecer nacional cubano, llegando La Habana a ser considerada un apéndice más del territorio USA, en todos los conceptos.

Paralelo a esta influencia mediadora y colonizadora del cubano, con la complacencia del reciente constituido gobierno Auténtico, en su segunda fase, surgía nuevamente la crisis que de verdad vivía el país en el plano económico, administrativo, social y laboral que se repetiría a lo largo de este segundo mandato Auténtico que finalizaría en marzo de 1952.

La corrupción, durante este mandato de Prío Socarrás, tomó caracteres de gran desprestigio para la nación cubana, por las continuas irregularidades y escándalos que asolaron la vida cotidiana en la Isla.

La historiografía actual cubana, tal vez no lo suficientemente objetiva, analiza algunos "aconteceres" que no dejan lugar a la duda.

Durante su mandato se aprobó un empréstito de $ 120.000.000 concedido por el Import and Export Bank, bajo el pretexto de realizar un amplio plan de obras públicas y que, como en épocas anteriores parece que sirvió para enriquecer a muchos funcionarios del gobierno, pues no se plasmó realmente una inversión tan cuantiosa en el país.

Otro hecho demostrativo de aparente corrupción administrativa fue el escándalo provocado, a fines de 1949, por Antonio Prío Socarrás, hermano del Presidente y Ministro de Hacienda, que con falsa incineración de billetes en mal estado, un total de $ 39.960.000, se sospecha fueron a parar a manos amigas que los pusieron nuevamente en circulación.

Era costumbre que los billetes que se encontraran en mal estado se destruyeran y se incorporaran a la circulación otros nuevos, en cantidad igual. Para comprobar que esto se llevaría a cabo legalmente debían participar distintos funcionarios gubernamentales presentes en todos los actos administrativos.

El citado Ministro ordenó la incineración de los casi 40 millones de pesos, que serían retirados supuestamente de la circulación, pero, se sospecha, que en lugar de los billetes, fueron quemados paquetes que contenían papeles sin valor. El auténtico dinero, o parte del mismo, fue a parar a manos de corruptos funcionarios del gobierno.

Este hecho, transformado en noticia amarillista, viajó por todo el mundo de la época.

La malversación de los fondos públicos, durante estos años, convirtió en más crítica la situación económica del país y fueron constantemente denunciados por los más radicales oposicionistas al gobierno de Prío.

Descuella con imparable ascensión el Partido Ortodoxo, bajo la dirección de su principal iniciador Eduardo R. Chibás, quien de forma constante denuncia las arbitrariedades del gobierno Auténtico.

En un artículo de prensa a finales de 1949, exponía: Desde el mes de enero, hace ahora diez meses, los gobernantes cubanos están hablando de un empréstito extranjero, pero lo han hecho siempre con gran ligereza, oscuridad y desconocimiento del asunto. Las declaraciones entregadas a la prensa el 31 de octubre por el Sr. Robert L Garner, Vicepresidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, son las primeras manifestaciones oficiales formuladas de modo responsable, claro y concienzudo en relación con el Empréstito Extranjero que pretende el Gobierno de Prío. El Sr. Garner ha venido a ratificar todo lo que estamos sosteniendo desde hace tiempo por lo que el Gobierno nos ha llamado mentirosos, calumniadores y comunistas. Garner ha dicho exactamente lo mismo que hemos repetido una y otra vez. Nos ha dado la razón plenamente. Dijo Garner que sería esencial saber si tal operación de crédito se invertirá en el desarrollo de toda la economía, no en el beneficio de un grupo dado de industrias, empresas, personas, etc. Esto quiere decir, sin eufemismos, que el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento no le presta dinero a ladrones y teme que el empréstito se invierta, no en desarrollar la economía de Cuba sino en el beneficio de varias personas”.

Y finalizaba el escrito del líder Ortodoxo...: "El empréstito de dinero sería fatal para el Presidente de la República y para el país. Lo que el Gobierno necesita con urgencia no es un empréstito de dinero, sino "un empréstito de vergüenza". Nosotros los Ortodoxos se lo brindamos al Gobierno, sin cobrarles intereses y sin carácter devolutivo, por que tenemos vergüenza para regalar. Según EDUARDO R.CHIBÁS en “Empréstito por Mil Millones de Pesos”, Revista Bohemia, 45, 6 de noviembre de 1949.

Pero no fueron sólo las denuncias escritas o a través de la radio y TV., las que tuvo que sufrir el gobierno de Prío, por sus desmanes y corruptelas, sino que las masas populares también se expresaron sobre el proyectado empréstito que laceraba la dignidad nacional.

Analizamos el siguiente reportaje, que describe los acontecimientos que tuvieron lugar el 31 de octubre de 1949: " ...era un desfile popular, interminable, como no se había visto en La Habana desde hacia tiempo, el que tenía lugar a través del Paseo de Martí en dirección al Capitolio Nacional, al atardecer de aquel día. Obreros, estudiantes y mujeres en profusión, lo nutría. Figuras rectoras de la política que no vivían (sic) de prebendas ni participaban en contubernios, cabezas venerables de mambises abrían la marcha, confundiéndose con la juventud. Era la hermosa jornada contra la hipoteca nacional que, auspiciada por el gobierno de turno, discutía en aquellos momentos los llamados poderes de la patria. La raíz del movimiento cívico provenía, una vez más, de la Universidad de La Habana donde la FEU había llevado la voz cantante para organizar, con el apoyo de todos los factores, un Comité Organizativo que desembocó en la colosal manifestación de ese octubre. A las 5,30 de la tarde, el Paseo del Prado, entre Colón y el Capitolio, ofrecía un espectáculo impresionante. Varias docenas de millares de ciudadanos --entre 80 a 100 mil-- avanzaron en un verdadero desbordamiento por la tradicional avenida de los habaneros. A la cabeza iba el Comité de Lucha, entre los estudiantes destacaba la figura del mambí Mayor General [Enrique]Loynaz del Castillo. Siguiendo a los pioneros desfilaba la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), representada por doce presidentes de escuela. Los lemas situados al frente del desfile eran auténticos gritos, gráficos de protesta como que el empréstito era una agresión a la patria. Otro decía "detengámoslo". "Contra la hipoteca del gobierno, por la independencia económica de Cuba", rezaba otro. En casi todos se testimoniaba la repulsa de la operación financiera y el recelo que inspiraban sus promotores. Por espacio de más de dos horas, pasó la muchedumbre bajo los balcones del Prado. No había claros en el desfile. Los que tuvieron la oportunidad de presenciarlo desde la altura de los balcones, convinieron en que un denso torrente de ciudadanía se había hecho dueño del centro de la capital cubana. La manifestación popular transcurrió sin incidentes de importancia y, sin duda alguna, difícilmente hubieran podido los integrantes del desfile salirse del orden público más riguroso. Extremando su función tutelar, los cuerpos de seguridad tomaron todas las bocacalles del Paseo Martí, se esparcieron por los lugares públicos aledaños al Capitolio y hasta no pocos de ellos se mezclaron "avizoramente" entre la muchedumbre.

Trescientos agentes de la Policía Secreta, el Buró de Investigaciones, la Policía Judicial y el GRAS, a más de unos 200 vigilantes uniformados, estaban empeñados en tan previsora función. A lo largo del trayecto, desde Prado y Colón hasta el Capitolio, estaban situados discrecionalmente 16 perseguidoras , una por esquina. El personal que las servía, equipado con ametralladoras de mano y rifles para arrojar bombas lacrimógenas. Y, en la Tercera Estación de la Policía para reforzarla, se hallaban un número no inferior a 100 agentes del orden. Casi toda la alta oficialidad de la Policía Nacional, encabezada por el general [Quirino] Uría, y de los demás cuerpos represivos, estaba situada en los lugares estratégicos, como si alguna grave conspiración amenazara trastocar el Estado, según se leía en “Los Generales que Aún Viven”, Revista Bohemia núm. 9 y "En Cuba", Bohemia, La Habana 6 de noviembre de 1949, p. 75.

Durante los gobiernos Auténticos de Grau y Prío, estos fueron incapaces de tomar una sola medida que aliviara en parte la crisis en la que se encontraba la sociedad cubana de aquellos años, por lo menos hasta 1950, por la suprema dependencia de los Estados Unidos a cuya decisión quedaban los asuntos importantes. El Gobierno de Prío puso en práctica el denominado Plan Truslow consistente en una serie de recomendaciones hechas por la comisión que dirigía el americano que le daba nombre: Francis Truslow, prototipo yanqui, representante del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, entidad al servicio de intereses norteamericanos. Recomendaba en sus conclusiones en citado Plan, entre otras, dar plenas facilidades y garantías a la inversión extranjera, proteger y estimular a los empresarios privados, prometiéndoles rebajar libremente los salarios reales y despedir a los trabajadores cuando se estimase conveniente, limitar la actividad de los sindicatos y dejar sin efecto las conquistas sociales plasmadas en la Constitución de 1940, etc.

Con estas medidas de franco carácter derechista, antipopular y antiobrero, recomendadas por un banquero norteamericano, el gobierno de Prío pretendía resolver la situación del país, pero se encontró ampliamente combatido por los trabajadores cubanos, los más perjudicados por estas medidas, cuyos dirigentes, más que resolver los agudos problemas del país, en difícil coyuntura internacional, pretendieron abonar el terreno para sus fines ideológicos, filocomunistas, entronizados en el área caribeña y americana continental por los teóricos de los seguidores estalinianos que llegaron a causar efecto en el mismo corazón de los Estados Unidos.

 

CUBA PRE-REVOLUCIONARIA: ÉXITOS ECONÓMICOS “AUTÉNTICOS” (II)

Como puede apreciarse, la política económica de Prío --como anteriormente la de su predecesor Grau San Martín-- estaba encaminada, según leemos en fuentes cubanas revolucionarias, a beneficiar y asegurar el dominio de los capitales americanos afincados y los de la oligarquía nativa. Para ello mantuvo intactas las fórmulas de dependencia al mercado norteamericano, abriendo aún más sus posibilidades inversoras al tiempo que afianzó el latifundio en perjuicio de las estructuras económicas cubanas.

En febrero de 1950, la revista Bohemia, recoge las impresiones de un ilustre isleño que en la Guerra de Independencia cubana de 1895 había llegado al grado de General de Brigada en el Ejército Libertador de Cuba.

En efecto, Jacinto Hernández Vargas, procedente de la Isla de Tenerife donde había nacido el 12 de marzo de 1863, contaba para estas fechas con 86 años y era el más viejo de los seis Generales de Brigada mambises supervivientes entonces.

Con gloriosa historia guerrera en su haber, este general isleño, se había dedicado en su retiro a las labores del campo en sus propiedades cañeras y de ganadería situadas en San Antonio de las Vegas, próximo a La Habana, lugar de asiento a su llegada de las Islas Canarias. Fue el primer alcalde cubano de Güines, al establecerse la República, y fue elegido Representante a la Cámara en el primer parlamento cubano.

Como reflejo de la situación que se vivía en los años a que nos referimos -- época de gobiernos Auténticos-- de la entrevista que concedió a la citada revista se desprende de sus declaraciones, un lacónico pesimismo.

"En los años de gobernación de Carlos Prío, se incrementó la represión contra los trabajadores, al tiempo que aumentaba un numeroso plantel de “gansters” para persecución de cualquier movimiento progresista o antiamericano".

El anticomunismo de estos gobiernos se manifestó crudamente en la continua persecución, encarcelamiento y torturas de cualquier militante u oponente político, así como de sus órganos de expresión o representación.

El 24 de agosto de 1950 se ordenó el asalto y destrucción de los locales donde se hallaba la rotativa del periódico HOY, órgano de divulgación comunista, como medida para silenciar las voces que denunciaban la corrupción y males existentes.

Una de las denuncias más contundentes de esta situación, la realizó el joven abogado Fidel Castro Ruz, de origen gallego por su padre y canario por su madre, quien ante el Tribunal de Cuentas de la República, el 6 de marzo de 1952, expresó: "Prío no fue ajeno al trato con las pandillas. Lo escoltaron celosamente a través de toda su campaña política. Subió al poder saturado de compromisos (...) Sin dinero para los grupos no habrá más atentados. Las pistolas con que se mata, las paga Prío. Las máquinas en que se mata las paga Prío, los hombres que matan los sostiene Prío. Yo lo acuso ante este Tribunal y lo hago responsable de nuestra tragedia ante la Historia de Cuba, aunque tenga que rubricar con mi sangre el deber imperativo de mi conciencia..., según leemos en E. Vignier y G. Alonso, escritores cubanos del momento.

Esta denuncia es un reflejo de hasta qué punto llegó a extenderse la corrupción en ésta etapa de los gobiernos auténticos, en cuya gestión ya pocos ciudadanos honestos creían. A ello se sumaba el incremento de la lucha llevada a cabo por las juventudes revolucionarias que intentaban hacer desaparecer el caos imperante, que no cesaba.

En las Navidades de 1950, la revista Bohemia --de gran circulación nacional e internacional en aquellos años-- denunciaba nuevas corruptelas en la administración de Carlos Prío, como fue el escándalo de los billetes de lotería en dicho año. Publicaba dicho medio que: " Justamente, cuando un senador de la República, ha conmovido la Alta Cámara tratando de someter a la investigación del Tribunal de Cuentas la distribución de los billetes de la lotería nacional, y su proposición es rechazada por el voto en masa de la mayoría gubernamental, llega a los órganos de opinión los clamores del público, quejándose de la más reciente especulación, entre las muchas que constituyen el procedimiento normal de los usufructuarios de la Renta. Una moción del congresista villareño Eduardo Suárez Rivas, presentaba dos semanas antes, denuncia por agio en torno al precio de los billetes y reclama una investigación del Senado, al amparo del artículo 122 de la Constitución, sobre todas las operaciones relacionadas con los mismos desde la dirección y administración del organismo que lo rige, hasta el reparto, precios y sobreprecios.

Según el legislador, no menos de 6 millones de pesos en ganancias fraudulentas vienen siendo extraídos a la bolsa popular en base de los tres pesos de prima, sobre más de 40 mil billetes, en los 52 sorteos del año. Más lo que no previó el senador liberal fue la especulación mayor que ha estado desarrollándose al margen del sorteo extraordinario de Navidad. Los títulos de esa operación, que tienen fijado un precio oficial de 30 pesos el entero, han sido absorbidos en una gran proporción por los llamados "adquirientes ficticios", esto es, encumbrados personajes del régimen de la cordialidad, quienes los han revendido a los 7 u 8 acaparadores del mercado con un sobreprecio de 15 a 20 pesos. Como es natural, dichos comerciantes han recargado esa cantidad extra al humilde billetero, el cual se ha visto obligado a hacer lo mismo con el público. De tal modo, una prima inicial de 15 pesos se ha convertido en 45 de recargo en las sucesivas operaciones y un billete de Navidad consignado a 30 pesos ha devenido un documento prohibitivo, al alcance sólo de los ricos, por 70, 75 y hasta 80 centavos la fracción.

Ya no se trata, en consecuencia, de una" moderada", aunque ilícita ganancia de varios millones anuales, sino de una exorbitante utilidad de un millón en un solo sorteo, negocio antipopular organizado a costa de la Navidad y en criminal negación del espíritu cristiano de la festividad pascual. Sin exageración alguna puede decirse que si Santa Claus preside la generosa caridad de fin de año, Al Capone pudiera considerarse símbolo de los que tienen (sic) montada una delictuosa industria especulando con las esperanzas de muchos millones de modestos compradores de billetes.

Los supremos responsables del monstruoso comercio no necesitan ser nombrados. Todos saben que los regentes de la Renta de Lotería son culpables directos de confabulación. De ahí que Bohemia, creyendo que acaso sea muy tarde para detener la maquinaria extorsionista, quiere, al menos, dejar sentada su acusación. Tómela en cuenta el pueblo que sufre estas cosas... y a veces las castiga. Aspectos éstos recogidos en la Revista Bohemia, 52, La Habana, 24 diciembre de 1950, p 11.

Esta corrupción imperante unida a la violencia fue denunciada también por los campesinos, obreros, profesionales honestos y por los comunistas. Otras organizaciones políticas progresistas desempeñaron un papel destacado en este sentido, denunciando nuevos hechos.

El Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), con su máximo dirigente Eduardo Chibás, después de romper con este gobierno Auténtico, pasó a la más estricta y constructiva oposición, en defensa de los intereses nacionales.

La filosofía Ortodoxa disponía de un programa política con marcado carácter antiamericano, y reflejaba aspiraciones populares de importancia, entre las que destacan la denuncia a la injerencia USA que afectaba la idiosincracia del pueblo cubano; nacionalización de empresas de servicios públicos; la diversificación agrícola y desarrollo de la industria propia. Igualmente abogaba por la adecuada utilización de los fondos públicos y por la aplicación de sanciones drásticas a los malversadores, así como la obtención de plenas garantías para los obreros y trabajadores en general, haciendo uso de los derechos democráticos para elegir sin interferencias a los dirigentes.

El programa del Partido Ortodoxo era considerado democrático-burgués avanzado.

Eduardo Chibás se convirtió en una de las figuras públicas de mayor resonancia. A través de la radio y la prensa acusó a los gobernantes del robo de tesoros públicos y, por ello, en ocasiones tuvo que soportar el atropello de los cuerpos represivos e incluso la cárcel.

El símbolo de la Ortodoxia era una escoba con la que expresaba la intención de barrer con todos los males de la República neocolonial. En cambio su lema era "Vergüenza contra Dinero", lo que constituía una continua protesta contra los funcionarios del gobierno que habían hecho de la política un gran negocio para vivir bien y enriquecerse sin importarles la miseria en que vivía su pueblo.

Una de las acusaciones de Chibás, que le costaría la vida, fue el robo de grandes sumas realizadas por Aurelio Sánchez Arango, Ministro de Educación del gobierno de Prío. El líder Ortodoxo fue tildado de mentiroso por los políticos opositores, ya que aunque era evidente el delito denunciado, no pudo presentar pruebas en el momento apropiado. Precisamente por ello, Chibás en una reacción imprevisible decidió suicidarse, el 5 de agosto de 1951, con un disparo en el abdomen, ante los micrófonos de la cadena de radio CMQ, cuando procedía a presentar las denuncias sin las pruebas que no pudo aportar falleciendo días después. Su muerte constituyó un motivo de profundo dolor para gran parte del pueblo cubano.

La filosofía política Ortodoxa, aunque en su programa planteara ideales y aspiraciones justas, no podía resolver los graves problemas de Cuba en aquellos momentos. No obstante su actuación política influyó en la conciencia de los ciudadanos, y su máximo dirigente, Chibás, contribuyó a demostrar que las ilusiones democráticas dentro de las neocolonias creadas bajo el dominio económico norteamericano, cual era el caso de Cuba, no tenían viabilidad. Sin embargo, el mayor aporte de Eduardo Chibás se halla en la repercusión que su predicamento encontró en la juventud cubana de la época, a la que paulatinamente convencía que la derrota del gobierno Auténtico era sólo el paso inicial para lograr el objetivo siguiente: el rompimiento del régimen pro-americano en la Isla. De las filas de la Juventud Ortodoxa, saldrían muchos de los jóvenes que más tarde se destacarían en la lucha por la emancipación revolucionaria del pueblo cubano.

Como consecuencia del cúmulo de irregularidades de todo tipo en la Administración de Prío, tuvo lugar el 10 de marzo de 1952 un golpe de estado militar, encabezado por el general Fulgencio Batista y apoyado por el gobierno norteamericano, que usurpó el poder político al último gobierno Auténtico. Según “Los Generales que Aún Viven”, Revista Bohemia Núm. 9.

La Administración saliente, y sus aliados, hundidos en el mayor de los descréditos por su nefasta gestión de casi ocho años en el poder, reconocieron que tenían escasas posibilidades de triunfo en las Elecciones Generales convocadas para el 1ro.de junio de aquel año. Con la política “entreguista”, corrupta y represiva el eco en la masa social votante era mínimo, que había sido víctima de aquella Administración sin autoridad suficiente y vendida al poder económico de EEUU.

El Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), no obstante su carácter burgués -reformista, constituía la única fuerza política con posibilidades numéricas de ser oposición. A pesar de que la alta dirección de la Ortodoxia resultó afectada por políticos burgueses, latifundistas, banqueros y otros elementos considerados próximos a la política de Washington, el recuerdo de las prédicas hechas por Eduardo Chibás a favor del adecentamiento de la vida pública, el contenido popular de muchos aspectos del programa y el radicalismo manifestado por jóvenes de la Ortodoxia, determinaron que cientos de miles de cubanos pusieran sus esperanzas en la victoria de este partido.

Era tal la expectativa que todos los pronósticos, aseguraban que el candidato presidencial de los Ortodoxos después de la muerte de Chibás, Roberto Agramonte, ganaría las elecciones por amplio margen.

Por otra parte, entre los partidos burgueses de la oposición se encontraba el Partido Acción Unitaria (PAU) creado por su candidato presidencial Fulgencio Batista. Dicho partido representaba los intereses más reaccionarios y pronorteamericanos del momento y no tenía posibilidad alguna de alzarse con el triunfo electoral. Por todo ello, el gobierno norteamericano y sus intereses en Cuba, así como la oligarquía nacional reaccionaria, se oponían frontalmente a una previsible victoria del Partido Ortodoxo en las elecciones, no porque esta opción fuera en extremo radical, pues se encontraba provisto de políticos con tendencia también americana, sino por el temor que inspiraba el movimiento de masas que arrastraba, así como los compromisos de reformas establecidos en el programa inicial de los Ortodoxos. Todo ello podría obstaculizar los compromisos adquiridos con los Estados Unidos, que además era exigido por ellos. En tales circunstancias, y argumentando la pocas posibilidades de los Auténticos, y la ineficacia para enfrentar a la popularidad que seguía a los Ortodoxos y sin otro partido reaccionario con probabilidades reales de triunfo electoral, incluido el que presidía Batista, sólo quedaba una alternativa para tranquilizar a los yanquis y a sus intereses: romper el marco de la legalidad establecida.

En tales circunstancias y ante la ineficacia Ortodoxa para enfrentarse ante los comicios que se avecinaban y sin otra opción real con posibilidades de triunfo, a los poderes yanquis en Cuba, con el visto bueno de la oligarquía nativa. Por lo expuesto no les quedaba otra alternativa que romper el marco de la legalidad y violar la Constitución de 1940, y proceder a imponer por la fuerza el régimen que les convenía. Ese fue, precisamente el camino seguido una vez ejecutado el golpe militar del 10 de marzo de 1952, instalando a un hombre fuerte y de confianza como era Fulgencio Batista que llevó a cabo, al pie de la letra, todas las exigencias norteamericanas.

Pero el 10 de marzo, no constituye un hecho aislado; tiene sus raíces dentro del contexto de la política reaccionaria de la "Guerra Fría" promovida desde los Estados Unidos, con el concurso de otros países de la América latina, versus la Unión Soviética y su política de expansión comunista en las mismas puertas de Norteamérica. Consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos con la ayuda de la oligarquía nativa promovían golpes de estado contra cualquier tipo de lucha y reivindicación revolucionarias surgidas en los estados del área continental. La oleada golpista se extendió por diversos lugares. Iniciada en el Perú en octubre de 1948 con Manuel A. Odría, hasta el golpe militar contra el peronismo argentino.

Por ello, dentro del panorama internacional de influencia claramente norteamericana en América Latina, hay que encuadrar el cuartelazo en Cuba que motivaría el enconamiento social y el terreno abonado para el triunfo revolucionario posterior que hoy, con formato inusual, aún perdura.

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Publicada: 06/09/2003