LA REVOLUCION CUBANA DE 1933 Y LA PRENSA DE TENERIFE

La revolución del año 1933 en Cuba, acuñada como tal por la historiografía general pero con más incidencia por la nacionalista cubana, es la segunda que tiene lugar en la isla antillana, puesto que la primera fue la guerra de liberación colonial contra España que culmina en el año 1898 por la ingerencia y ayuda americana a los rebeldes cubanos, siendo la tercera, por razones obvias, la llevada a cabo por Fidel Castro desde Sierra Maestra en 1957 y que perdura hasta hoy.

¿Pero, cómo se había llegado a aquella situación?

Tras el largo periodo dictatorial de Gerardo Machado y Morales de ascendencia palmera (Canarias) como ya se ha dicho en estos mismos medios, agravada la situación social a partir de 1928 y éconómica a partir del crak bancario de Wall Streek en Nueva York al año siguiente, aceleraron los acontecimientos que, como siempre, en Cuba, su solución pasaba por la mediación de su principal valedor del norte bajo el amparo, para el gobierno norteamericano, de la Emienda Platt. Para ello se enviaría un super delegado que en esta ocasión sería Sumner Welles.

Según el Secretario de Estado norteaméricano, Cordell Hull, la misión de Welles consiste en hacer uso de la “política de buen vecino” (en sustitución de la otra política de "palo duro ...") y en negociar un acuerdo definido, entre el gobierno de Machado y la oposición, conducente a una mayor estabilidad a la espera de convocatoria de elecciones generales.

Welles no tiene la misión de derrotar a Machado, sino lograr una transición los más legal y pacífica que impida una rebelión popular que perjudicara notablemente los intereses norteaméricanos en la isla. En realidad su plan coincide en parte con los deseos de Machado: elecciones el primero de noviembre de 1934, para una vez ganadas tomar posesión en 1935, que fue el objetivo que Machado se había marcado.

Pero a todos estos vaticinios surgió el derrocamiento efectivo del general constructor de infraestructuras y dictador de Cuba durante casi una década.

Paralelamente a la constitución de las Juntas de Miami y Nueva York, se consolida en el interior de la isla, comarcas fronterizas entre las Villas y Camagüey, la resistencia campesina liderada por un campesino “isleño”, descendiente de Canarias, Blas Hernández, que por su formación política “rudimientaria” era proclive a las sugestiones de los políticos urbanos - y como dice el Dr. De Paz en un artículo específico sobre esta revolución - “a una suerte de lealtades caóticas, imprevisibles, de ahí su decisión final de paralizar la revuelta, aunque sin entregar las armas , hasta tanto se resolviera el problema de la repetida mediación norteamericana”. Pero se interpuso la propia “Revolución del 33”, una levantamiento de todas las clases sociales cubanas como diría Luis Felipe Gómez Wangüemert, otro canario afincado en la isla antillana en su artículo sobre la Constitución de la II República Española que fue paralela a estos acontecimientos y que él relacionaba con la problemática cubana.

La lucha de los insurrectos contra Machado, según crónica del periódico LA PRENSA de Tenerife (hoy El Día), es tan encarnizada como aquella de Sandino en Nicaragua, contra los Estados Unidos - precisamente algunos periódicos de este país, nominaron al guerillero de origen isleño Blas Hernández, como el Sandino cubano -, con la diferencia que los cubanos prefieren el dominio de los Estados Unidos al del propio Machado. Efectivamente, una parte de la oposición se esfuerza desde hace tiempo en inducir a los Estados Unidos, que se presta ordenar a Sumner Welles que prepare una intervención en Cuba donde parece probable una acción militar al amparo de la coartada que le permite la citada Enmienda Platt.

Parece ser que los insurrectos gozan de las simpatías de amplias esferas de la población. A pesar de la severa censura de prensa, sus hazañas corren de boca en boca; y tan pronto como llega a La Habana alguna noticia, se forman en seguida animados corrillos en las callen que comentan, evidentemente con agrado, las fases de la lucha contra Machado contra quien se acreciente día a día el odio. Si bien los cubanos desean vivamente la intervención de los Estados Unidos, según una crónica del periódico tinerfeño, La Prensa enviado desde Cuba por cable el día 3, también temen que los americanos contribuyan a consolidar el régimen, en vez de someterlo a acusación, como es el deseo unánime. El Gobierno, según se dice, sólo puede sostenerse gracias a la violencia que ejerce la represiva policía política "La Porra", que actúa sin consideración alguna contra la oposición con el puntual apoyo del Ejército todavía fiel a Machado. Se eligen tanto en La Habana como en el interior a los comandantes militares más "duros" e intransigentes de toda la guarnición y finaliza la citada crónica: "...Si bien parece que la lucha ha amainado, y el Gobierno se ha mostrado dispuesto a hacer concesiones es muy improbable que la oposición acepte nunca a ninguna de ellas. La mayoría es de opinión que, más tarde o más temprano estallará UNA REVOLUCIÓN en todo el país".

Efectivamente el mismo rotativo de Tenerife con fecha 5 de agosto, en noticia recibida por cable desde la Habana referida al día 4, nos dice " ...Han tomado visos de certeza los rumores circulados desde hace días de que el general Machado renunciará a su cargo de Presidente de la República cubana. Indican como sustituto al secretario de Estado, general Herrera. Parece que en esta decisión ha intervenido el embajador de los Estados Unidos. Caso de confirmarse la renuncia se abrirá un periodo constitucional y se celebrarán elecciones el año entrante". Respecto a los cubanos expatriados," ...Al circular la noticia de la probable renuncia del general Machado a la Presidencia de la Republica cubana, infinidad de expatriados por cuestiones políticas se han presentado en el Consulado de aquella nación solicitando la confirmación de la noticia. Entre los elementos de la oposición desterrados y huidos ha causado intensa alegría, cursándose gran cantidad de telegramas a La Habana". La Prensa añade la importancia de la mediación del embajador norteamericano enviado al efecto, el señor Welles, recibiendo a los delegados del gobierno cubano presidido en primer lugar por Ruiz Mesa, incorporándose posteriormente a la reunión elementos pacíficos de la oposición encabezado por Cosme de la Torriente. A ambas delegaciones expuso Welles la postura mediadora que le fue encomendada por su gobierno, felicitándose por tal misión, acordándose que las delegaciones serán nuevamente recibidas la próxima semana.

Conseguido este presumible objetivo, Welles propondría la elaboración de una serie de medidas comerciales tendentes a superar la crisis latente y en consecuencia la recuperación económica, beneficiando preferentemente a la burguesía cubana, latifundistas y a las propias inversiones y monopolios de su propio país radicados en la isla, en altos porcentajes

La mediación de Welles, que recuerda la de Crowder, otro super embajador Usa en Cuba un año antes, es una forma de injerencia en todos los órdenes, en los asuntos de Cuba con el objeto de evitar “males mayores”, cuales serían la intervención militar directa en caso de una levantamiento popular violento. Es la nueva política de “buena vecindad” llevada a cabo por el presidente USA, Roosevelt, aún estimado en la isla tropical, sustituyendo la anterior del “garrote duro”, que con tanta profusión practicaban anteriormente en la América Latina, transformado en un “repudio total” a la presencia armada norteamericana, en cualquier lugar del continente contradictorio con la anunciada política de buena vecindad.

Los políticos tradicionales cubanos, exiliados desde tiempo atrás en Miami y Nueva York huyendo de la presión machadista, al comprobar la posibilidad de que el gobierno de los EEUU interviniera realmente en Cuba para resolver la situación política, habían constituido la organización, ya citada, que nominaron Junta Central, con objeto de mediar en la intervención. Tan pronto se hizo público el nombramiento de Welles, esta junta divulgó en Nueva York un manifiesto en el que acordaron que “aceptarían la mediación del gobierno norteamericano para llegar a la solución de la crisis, si se invitaba oficialmente a la Junta a negociar conjuntamente el programa que dicho organismo acuerde”.

El Comité Conjunto de la mediación fue creado, sin embargo, en un ambiente no exento de recelos, intrigas y sospechas reciprocas, siendo su finalidad una serie de reivindicaciones de carácter sociopolítico, con la intermediación del embajador Sumner Welles, en su nueva formulación política hacia Cuba.

Se entiende por ello esta nueva táctica empleada, particularmente en el Caribe, que se abordara el problema cubano con “ prudencia y suma inteligencia, mejorando de paso la imagen del imperialismo norteño de que eran acusados. Sólo apelaría a la fuerza en caso de extrema necesidad, y como siempre, en defensa de intereses y ciudadanos americanos.

Esta mediación de Welles se lleva a cabo entre mayo y agosto, celebrando entrevistas por separado y en conjunto con los líderes de Unión Nacionalista, profesores universitarios, seguidores del que fue alcalde habanero Miguel Mariano Gómez, dirigentes de ABC en principio la derecha cubana y el DEU universitario, que alterna con las llevadas a cabo con el mismo Machado, tratando de reconciliar posturas y de cuyas conclusiones informa detalladamente a su gobierno.

Se rodea de colaboradores cubanos que, interesadamente, puedan ser fieles en esta nueva forma y comportamiento de hacer política en Cuba, ya norma en la mediación yanqui desde el final de la guerra con España. Maneja con facilidad a Cosme de la Torriente, un ex coronel del Ejército Libertador, ahora portavoz de ciertos intereses burgueses y al que usa como informante y confidente. Encaja la ambigüedad de Machado en su doble juego, ya que cede a “los consejos del embajador”, pero maniobra a sus espaldas. El ex presidente Menocal, antiguo colaborador de los gobiernos del Norte, pide ser mediador, que Welles rechaza, prefiriendo a Mendieta un militar de prestigio.

Condena la intervención del Partido Comunista y de partidos afines, CNOC, el AIE, Unión Revolucionaria, ABC Radical y otras organizaciones de izquierda. El DEU, estrechamente vinculado al ABC, vacila en las primeras semanas, pronunciándose más tarde decididamente en contra por la presión de sus miembros en el exilio, así como por el Directorio del Instituto de La Habana y por la masa estudiantil. Son estas organizaciones las que impulsan realmente el movimiento popular, imprescindibles para cualquier solución en la mediación llevada a cabo por el embajador americano.

Esta oposición confecciona un largo pliego de demandas que el gobierno deberá satisfacer, entre las que destacan:

Restablecimiento efectivo de las garantías constitucionales

Supresión de la censura de prensa.

Libertad de todos los presos políticos, no condenados por tribunales ordinarios.

Ley que permita la reorganización de los partidos políticos y la creación de otros nuevos.

Cese del presidente Machado en su cargo mediante solicitud de licencia y su sustitución por un Secretario de Estado “honorable” e “imparcial”.

Sin embargo el mismo día 4 de agosto, tendría lugar el paro laboral. Desde horas tempranas de la mañana, había comenzado la huelga de todo el personal de los establecimientos de ultramarinos, tahonas, lecherías y otros establecimientos de artículos comestibles. También arado los linotipistas, no publicándose ningún periódico. Los vecinos tropiezan con grandes dificultades para su aprovisionamiento.

La huelga se ha extendido a Matanzas, Cárdenas, y otras poblaciones, tomando graves caracteres. En Pinar del Río escasea la leche, originándose serios conflictos para aprovisionarse de los artículos de primera necesidad. El presidente Machado ha regresado inmediatamente de su veraneo, y se dice que ha dado órdenes categóricas al Ejército para hacer frente a los huelguistas, apelando a todos los medios.

Dos días después la huelga va en imparable aumento convirtiéndose en revolucionaria. El movimiento se ha propagado por otras provincias que hasta la fecha no se habían sumado. El Ejército ha comenzado a actuar tomando los sitios estratégicos de la población , carreteras, y en los cruces de las vías principales se instalan puestos de vigilancia con ametralladoras y baterías de montaña. Los edificios públicos son igualmente custodiados por fuerzas del Ejército, que han efectuado numerosos disparos durante la noche.

Esta situación inquietante para los muchos españoles - e isleños - residentes en Cuba, obligan al embajador de España a visitar a las autoridades cubanas para protestar enérgicamente por los atropellos que se cometen con los súbditos españoles y por la muerte de un obrero panadero identificado como Rafael Valdés, natural de Santander. Atendiendo a estos requerimientos el Ministro de la Gobernación cubano ha ordenado la libertad de varios españoles que se encontraban detenidos por participar en los tumultos.

A la vista de los acontecimientos el ministro plenipotenciario norteamericano Sumner Welles, en consenso con autoridades locales y de la oposición, procuran la destitución de Machado, al que se le hacen insinuaciones pero que se niega a dimitir.

A este respecto la prensa dice: " Habana, 8.-Se sabe que varios significados elementos adictos a la persona del general Machado le han insinuado la idea de dimitir ante el cariz que van tomando los acontecimientos, pero éste se niega a renunciar a la presidencia, prefiriendo agotar la acción de la fuerza para restablecer la normalidad.

La noticia de una de estas insinuaciones trascendió a la calle, dando lugar a que el público, creyéndola cierta, formase manifestaciones de júbilo. Poco después, al conocerse que el general Machado no había querido dimitir, los manifestantes prorrumpieron en mueras (sic) y gritos subversivos. Intervino la Policía, disolviendo a los manifestantes, resultando varios de ellos con heridas.

En las primeras horas de la tarde se formó una nutrida manifestación que, dando vivas a los Estados Unidos, intentó dirigirse al Consulado de dicha nación para pedir al embajador que el Gobierno norteamericano INTERVENGA en Cuba para restablecer el orden, si bien fueron disueltos por las tropas que salieron al encuentro.

El embajador norteamericano Mr. Welles, a la vista de los hechos, ha efectuado importantes declaraciones en el seno de las reuniones diplomáticas que ha tenido lugar en torno a los sucesos quien ha dicho que en Cuba no podrá haber libertad ni respeto a la ley mientras rija la actual constitución que confiere al Presidente de la República atribuciones dictatoriales que perjudican a la nación cubana. Estas declaraciones están siendo comentadísimas por coincidir con la opinión general del país".

En la misma tarde del día 8 de agosto el general machado se dirigió al pueblo cubano desde el cuartel general de la policía a través de la radio oficial, a través de una patriótica alocución al pueblo cubano al que recordaba las pasadas luchas por lograr la independencia. "Ahora estamos abocados a perderla otra vez si las ciegas pasiones ahogan a la meditación serena de los acontecimientos. Las luchas intestinas de los países pueden llevar a todos los extremos menos a perder la independencia del mismo país". En estos momentos, dijo, el interés nacional debe sobreponerse a las conveniencias políticas y todos se han de unir para que la República de Cuba siga siendo independiente.

Exhortó a los huelguistas a reintegrarse al trabajo deponiendo su actitud de rebeldía, que podían dar al país días de luto y de sangre y hacer peligrar aquella independencia. El discurso fue acogido por los revolucionarios con grades silbidos y mueras.

Se teme que los acontecimientos, lejos de allanarse, se precipiten en vista de la actitud del Sr. Machado a abandonar la Presidencia, por todo lo cual el cónsul de los Estados Unidos ha propuesto a Machado tomarse una "licencia" para marchar a cualquier lugar, para lo que dispondrá de las máximas garantías de seguridad , dejando en la Presidencia al Ministro de Estado.

Al día siguiente, 9, la mayoría de los periódicos de la época, encabezan sus primeras páginas con la noticia de la generalización de la huelga revolucionaria en Cuba. "Sigue la huelga revolucionaria con mayor intensidad negándose a dimitir el presidente que achaca la agravación del problema a la intervención del embajador norteamericano".

En consecuencia y para paliar la falta víveres para el abastecimiento de la población, la policía y el ejército obligan a los comerciantes a que abran los establecimientos, especialmente de artículos alimenticios, multándose con cantidades muy elevadas a los que no acaten la orden. Se intensifican las luchas entre huelguistas y fuerzas del orden, con numerosas detenciones heridos y muertos, muchos por arma de fuego. " El Inspector que iba al frente de una patrulla resultó con heridas gravísimas temiéndose que fallezca. Se cree que se deba a una venganza por los sucesos ocurridos en pasado lunes en La Habana, en los que la policía disparó contra grupos de huelguistas, matando a varias personas".

Cuarenta y ocho horas después, los despachos de agencia, informan que: La población presenta un aspecto aterrador. Por doquiera se oyen tiroteos y se ven personas que huyen atemorizadas. En las aceras se ven manchas de sangre. Muchos transeúntes caen desfallecidos por llevar 56 horas sin comer. La huelga de panaderos ha empeorado el conflicto ya que sólo dan abasto a las tropas y a la policía movilizadas. El comandante jefe de las tropas que acampan en las calles de la ciudad ha recibido órdenes de hacer fuego contra aquellos establecimientos cuyas puertas no esten abiertas, considerando a los dueños como rebeldes.

Igualmente se lee: "LA OPINIÓN PÚBLICA ESPERA QUE LA SOLUCION POR PARTE DE LOS ESTADOS UNIDOS", si bien añaden que los elementos liberales censuran al embajador de los Estados Unidos.

Las crónicas que recibe LA PRENSA, no dejan de ser más definitorias de aquella situación cuando nos informan detalladamente de los sucesos, e igualmente otros periódicos, incluso de la Isla de La Palma, a la vista de lo irreversible de la situación y de la inviabilidad de que la situación se encauce. Son medidas que no consiguen aplacar a las masas que además se sienten engañadas por soluciones de poco alcance real, y el movimiento popular resulta incontenible, ante la extrañeza de Welles y sus colaboradores.

El mismo día, 4 de agosto de 1933, a raíz de los fraudes y exacciones del alcalde de La Habana, el “odiado” Pepito Izquierdo, que diría el periodista isleño afincado en Cuba, Luis Felipe Gómez Wangüemert, se iniciaron los primeros conatos y consiguiente proliferación de la huelga.

Al día siguiente de haberse firmado la ley de amnistía, contra todo pronóstico, comienza una huelga de conductores de los autobuses de La Habana que reclaman varias demandas de tipo económico y social, como readmisión de despedidos, reconocimiento de los sindicatos, mejoras salariales y otras. El Partido Comunista y la CNOC dirigen las huelgas, a través de la solidaridad dispensada por el sector y otros de la Ciudad.

Se llega a condenar “la mediación yanqui” y comienzas los levantamientos populares al grito de “Abajo el imperialismo yanqui” y “ Viva la revolución agraria antiimperialista”.

En los primeros días de agosto se halla paralizado el transporte de pasajeros que ya se ha extendido a toda la isla. En Santa Clara se suspenden todas las actividades

Económicas, comerciales y de ocio; los tabacaleros de Pinar del Río se suman al paro; se suceden las manifestaciones, en las que resultaron muertos los jóvenes comunistas Marcio Manduley y América Lavadí; se realizan concentraciones y marchas de los obreros y campesinos, y se movilizan miles de colonos azucareros; algunos centrales son ocupados por los mismos obreros. El Comité de la Mediación solicita a los huelguistas y alborotadores para que cesen en la actitud; pero el movimiento no se detiene. Se suman a la huelga los periodistas, tipógrafos, portuarios, médicos y otros sectores productivos. El 5 de agosto el país está paralizado. El ABC propone sustituir a Machado por un Secretario de Estado escogido por la oposición burguesa. Welles se siente contrariado y desea producir el cambio del presidente Machado antes de que sea tarde y el pueblo imponga otro tipo de solución más drástica, pero a esta indicación, Machado se niega a dimitir.

El día 7 de agosto se comenta, como ya se indicó, a través de una emisora de radio, la renuncia del dictador y cientos de miles de personas y automóviles invaden las calles y plazas de todos los barrios de la capital desplazándose hasta los Palacios de El Capitolio y Presidencial. Duarte Oropesa destacado miembro y antiguo colaborador de Machado asegura que los promulgadores de la falsa noticia fueron miembros del ABC Radical.

El Ejército y la Policía permanecen en alerta pero con la orden de disparar si las circunstancias se agravan, resultando ametralladas numerosas manifestaciones de entre las que resultan muertos y heridos decenas de manifestantes. Esta barbarie, lejos de amedrentar a los mismos, los enaltece una vez más haciendo comprender al Presidente que ha perdido la partida, quien se reúne con la CNOC para conocer las demandas específicas, de tipo económico, social o políticas, planteadas, con el objeto de salvar la presidencia en sus manos hasta unas nuevas elecciones.

La CNOC y el Partido Comunista consideran esta proposición como una gran victoria que someten a los trabajadores en asamblea. Pero ya las masas se han radicalizado en la lucha y rechazan estas medidas de Machado.

Ante estos hechos el intermediador norteamericano Welles, como en otros acontecimientos similares en la joven y reciente historia política de Cuba como país soberano, solicita la presencia de buques de guerra norteamericanos en la Isla, al tiempo que apremia a los mandos máximos del Ejército Cubano para que depongan al dictador.

El palacio presidencial esta custodiado por fuertes contingentes de tropas, y nadie puede acercarse a los alrededores, desviándose los peatones, salvo que sean conocidos o identificados.

La prensa del momento da todo lujo de detalles: "...los tranvías que suben por la calle de Chacón o vienen por la de Egipto y doblan por uno de los costados del Palacio por calle Colón, han sido suspendidos y desviados por otras líneas. No obstante, sólo circulan pocos tranvías conducidos por esquiroles, convenientemente amparados por la Policía. Por las calles principales de la ciudad, Parque Central, Prado de San Rafael, Cuatro Caminos, Carlos III, Simón Bolívar, etc., patrullan constantemente fuerzas de caballería con instrucciones de no permitir se estaciones personas en ningún lugar. Los Bancos, Sociedades y, en general, todos los edificios públicos, están custodiados por tropas que portan ametralladoras."

Se continúan practicando registros domiciliarios y cientos de detenciones, desde la agravación de los hechos el día 8, que son trasladadas por fuerzas de la policía y del ejército cubanos hasta el cuartel de la Cabaña, Castillo de Atarés y Príncipe, que ya se hallan prácticamente abarrotadas. Estas prisioneros serán trasladados a la isla de Pinos e ingresados en el Presidio Nacional.

En un avión de la "Pan American Airwys", ha llegado, procedente de los Estados Unidos, el ex ministro de Estado, Don Orestes Ferrera que asistió a la Conferencia Económica de Londres como delegado de Cuba., y como quiera que tiene gran influencia sobre el general Machado y sobre algunos sectores del pueblo cubano, intentará interceder ante el Presidente para que dimita como primer paso hacia una normalización de la situación en Cuba.

A pesar de estos graves acontecimientos y bajo la garantía que la Enmienda Platt le permite, el presidente norteamericano Roosevelt, al ser preguntado por los periodistas acerca de la próxima intervención armada en Cuba respondió "que por ahora no había nada, careciendo de fundamente esos rumores". Añadió que no tiene tal propósito y que los asuntos de Cuba habrán de ser resueltos por los propios cubanos, como ciudadanos que son de una nación libre.

El doce de agosto Machado presenta la dimisión y marcha del país.

La victoria de la huelga general significa el fracaso de la mediación de Welles, más ahora las circunstancias dependerán de la capacidad de movimiento organizativo de las masas populares, para consolidar el triunfo y establecer un nuevo gobierno de carácter revolucionario,

La prensa canaria del día 12, informa ampliamente de los acontecimientos ocurridos en Cuba el día anterior y de la dimisión del general Machado.

"EL PRESIDENTE MACHADO RESIGNA LOS PODERES ANTE EL TEMOR DE UN ASALTO AL PALACIO NACIONAL. El público acoge la noticia con grandes muestras de júbilo. Una parte de las tropas se sublevaron. El Alto Mando del Ejército pidió al general Machado la resignación de los poderes. El Ministro de la Guerra asume el mando de la República. Son estos algunos de los titulares de la prensa tinerfeña en dicho día que detalla los acontecimientos pormenorizadamente, por crónicas enviadas desde La Habana por sus corresponsales: "La Habana 11.- Se agrava la situación en toda la República tomando caracteres de alarmantes. Escasean los víveres y el pan, pues todas las tiendas permanecen cerradas a pesar de las órdenes severísimas dadas a la policía de disparar sobre los establecimientos que no abran las puertas, y muchos de sus dueños han sido encarcelados.

Crece la ansiedad del pueblo cubano ante el anuncio de una inminente intervención norteamericana, para acabar con el actual estado de cosas. Se sabe que la primera brigada de la Marina yanqui estacionada en Haití, está dispuesta a trasladarse a Cuba en 24 horas, si recibiera órdenes de su Gobierno.

En La Habana la situación es verdaderamente dramática ya que las gentes humildes apenas comen, temiéndose el asalto y saqueo de los establecimientos.

Los liberales, llamado Partido Popular, apoyan decididamente al presidente Machado contra posibles ingerencias de Norteamérica en Cuba, para lo que han celebrado numerosas reuniones. Hoy facilitarán una nota a la prensa, censurando las actividades del embajador yanqui señor Welles, que atentan a la libertad de Cuba.

Machado, sin embargo, contando con una vuelta a la normalidad política en Cuba, quema sus últimos cartuchos como Presidente y firma un decreto concediendo un plazo de 48 horas a los sediciosos para que entreguen las armas, bajo la promesa de ser indultados, pero que de lo contrario se les aplicarán medidas severísimas, medida que no tendrá efecto alguno.

Son otros los derroteros que la política cubana va a adoptar respecto al Presidente de la República, pues el embajador de los Estados Unidos se ha reunido con el ministro de la Guerra, General Alberto Herrera, así como con el embajador español, quien a la salida de esta reunión manifestó a los corresponsales extranjeros las medidas a tomar para garantizar la seguridad de sus conciudadanos. Mister Sumner Welles habló por teléfono con el Presidente Roosevelt al que informó con detalle de los últimos acontecimientos en Cuba, si bien guardó absoluta reserva, en sus declaraciones a la prensa sobre el contenido exacto de las conversaciones con Washington. Si bien se reconoce en medios periodísticos el difícil dilema por el que atraviesa cualquier decisión del presidente norteamericano respecto a Cuba, puesto que si ordena el desembarco de fuerzas en el territorio cubano, para lo que dispone de la cobertura legal que le da la Enmienda Platt, los demás países latinoamericanos protestaran por considerar esta intromisión como claro acto de imperialismo; y si no interviene, las otras naciones que tienen intereses en Cuba, le pedirán la defensa de sus ciudadanos contra los desmanes de los revolucionarios, por lo que se sospecha que serán países terceros quienes pidan a Roosevelt que intervenga en la isla con tropas de su país. No es extraño que el secretario de Estado norteamericano ese mismo día recibiera la visita del embajador español que le solicitó protección para los españoles que son víctimas de los atropellos de que son objeto por parte de los revolucionarios cubanos. El secretario de Estado le prometió la seguridad de que los Estados Unidos harán todo lo que sea preciso para impedir que se cause daño alguno a las personas e intereses extranjeros.

El Partido Popular Liberal Cubano que apoya a Machado contra la ingerencia del cónsul norteamericano, en una reunión de sus miembros destacados prometen estudiar en próximas reuniones la fórmula presentada por el representante yanqui respecto a la dimisión del Presidente Machado y la asunción de poderes por el General Herrera.

En LA PRENSA de Tenerife en la sección Útima Hora, se lee: "Habana, 12 (3 de la madrugada). A última hora, cuando se suponía que la resolución del Comité ejecutivo del partido liberal se aplazaría, circuló la noticia, dada por un oficial de la guardia presidencial, de que el señor Machado había resignado los poderes. Inmediatamente los alrededores del Palacio Nacional fueron invadidos por millares de personas, que daban pruebas de enorme rgocijo, mientras apostrofaban violentamente al Sr. Machado. Poco después llegaron varios regimientos de Infantería provistos de ametralladoras, emplazándose para custodiar el Palacio. A continuación se dieron órdenes para que se desalojasen los alrededores de la Casa Blanca. La multitud aclamaba al Ejército mientras se retiraba.

Una hora después de haber circulado la primera noticia ( de la dimisión), el general Herrera se dirigió por radio al pueblo cubano, corroborando la resignación de poderes por el general Machado y asumiendo el mando de la nación. Añadió el señor Herrera que no utilizaría la acción de la fuerza y que esperaba del buen criterio del pueblo que la vida de la ciudad volviese a su estado normal, confiando en la acción de la justicia. Esta alocución del general Herrera fue acogida con grandes ovaciones, organizándose varias manifestaciones que recorrieron las calles céntricas".

El mismo rotativo añade: "Como circulase el rumor de que la multitud pretendía asesinar al señor Machado, gran cantidad de tropas reforzaban las guardias del Palacio y las estacionadas en los alrededores del mismo, así como en el castillo "La Fuerza" y la fortaleza de "La Cabaña".

Se sabe que en las últimas horas se sublevaron varias de las tropas adictas al Gobierno, lo que decidió una rápida solución del conflicto. En vista de ello, y estando ya en el sentir de casi todo el Alto Mando del Ejército cubano que el Sr. Machado debía abandonar el poder, una comisión de jefes visitó al Presidente, aconsejándole tal determinación, noticia esta que es confirmada por el director del DIARIO DE LA MARINA, en el sentido de que la resignación de poderes de Machado fue debido a la petición que le hicieron las tropas gubernamentales.

Igualmente la prensa se hace eco de los acontecimientos inmediatos que siguen a la dimisión de Machado. El ministro de la Guerra que le ha sustituido le visitó una comisión compuesta por más de sesenta personas que le pedían la libertad de los presos y la pronta apertura de expedientes por los hechos acaecidos. En la misma figuraban representaciones de todos los sindicatos obreros y patronales, médicos, abogados, estudiantes y familiares de los detenidos y muertos. El general Herrera promete atender dichas peticiones, asegurando que se haría justicia imparcial y enérgica contra todos los que no hayan cometido crímenes.

Desde Washington, agencias de prensa en contacto telefónico con La Habana, difunden la noticia por la que aseguran que el general Machado ha huido, creyéndose que lo recogió un hidroplano que se hallaba preparado en el puerto de Mariel. Se confirma esta noticia al día siguiente, 13, y cuyo paradero parece ser Nasau en las próximas islas Bahamas. Por otra parte y desde La Habana se informa que unos soldados habían disparado contra el jefe de la policía secreta al que reconocieron, resultando muerto. Este funcionario había actuado criminalmente bajo el mando directo de Machado

Respecto al relevo del Presidente el periódico LA PRENSA de Tenerife, en noticias procedentes de La Habana informa el día 14: "Se conocen nuevos detalles del desarrollo de los sucesos de ayer, hasta el momento en que el señor Machado presentó la dimisión. Después que el teniente coronel Erasmo Delgado, segundo jefe del fuerte de La Cabaña se hizo cargo del castillo y otros puestos militares en la capital, el general Herrera giró una visita a dicha fortaleza donde virtualmente quedó detenido cerca de una hora. Al dar palabra de honor, como oficial general, de que conseguiría la dimisión de Machado, se le puso en libertad, trasladándose seguidamente al Palacio presidencial, donde conferenció con el presidente. Este insistió en ir personalmente a arengar a los oficiales y a pedirles su apoyo para oponerse a la intervención de los Estados Unidos. Al efecto, Machado llamó a los oficiales de la guardia, pero estos se negaron a acudir al llamamiento, alegando que no podían ayudar a lo que significaba más derramamiento de sangre. Poco después el presidente abandono su residencia oficial.

Añade el mismo rotativo en la sección "Ultima Hora", que a las siete de la tarde el presidente Machado resignó los poderes. Inmediatamente los elementos dirigentes de la política cubana dieron comienzo a las visitas y consultas, notándose un extraordinario movimiento en los centros oficiales.

Poco después se conoce que los partidos políticos cubanos que se habían opuesto al destituido Machado, habían acordado que el sucesor de este fuera el Sr. Céspedes Ortiz, ministro de Educación. Esta solicitud se llevó a cabo en breve plazo de horas, una vez reunido el Sr. Herrera con todos los diputados, y conforme a los deseos del Congreso nombró ministro de Estado al Sr. Céspedes, acto que se llevó a cabo según la vigente Constitución cubana.

Al confirmarse esta noticia oficialmente entre las masas, una imponente manifestación compuesta por más de 20.000 personas asaltó repentinamente el Palacio Presidencial, sin que las fuerzas que lo custodiaban pudiesen retener la avalancha. Los asaltantes invadieron las habitaciones del Palacio, apoderándose de gran número de objetos y rompiendo objetos, libros y documentos, retratos, emblemas, y cuanto hallaron a mano. En el furor arrojaron los muebles por las ventanas y balcones, resultando vano el intento de la policía ni de las tropas por contenerlos que tenían la consigna de no disparar.

El Embajador de Cuba en España, señor García Kohly, efectúa declaraciones a los periodistas sobre el problema político y social de la República de Cuba, el que a preguntas sobre dicha situación manifestó: " Según mis principios, yo creo incompatible con el aseguramiento de la paz espiritual en Cuba, con la actuación eficaz, respetable y prestigiosa del Poder público y con el disfrute legítimo y ordenado de las libertades ciudadanas, el régimen político establecido en la ley constitucional de la República, mantenido más que obstinada, obsecadamente, a despecho de sus notorios errores y sus continuos fracasos; por que ese régimen, depositando la totalidad del poder y de la autoridad en una sola mano y en una sola voluntad, que absorbe y ahora en la universalidad de sus prerrogativas, todas las actividades y todas las manifestaciones del espíritu y del sentimiento nacionales, establece, por ministerio de la Constitución, la dictadura destruye las esencias mismas de la democracia y convierte la institución republicana- que es sólo un rótulo y no una realidad - en un régimen de gobierno personal y omnímodo, cuyo ejercicio produce fatalmente a la nación estos dos resultados deplorables: El absolutismo como sistema en el poder y la revolución como procedimiento en las oposiciones; absolutismo funesto de un poder personal, que oprime y que anula todos los derechos y todos los atributos de la ciudadanía; y revoluciones, igualmente funestas, por su incapacidad notoria para realizar otra labor que no sea la de arrastrar el crédito, destruir la riqueza y paralizar los desenvolvimientos de la vida económica y cultural de la nación, para desacreditar, en el exterior, el nombre y el concepto de la patria en el juicio de la conciencia universal, y en el interior afirmar más aún, en el caso de su derrota, el despotismo que quiso derrocar o establecer en el supuesto de su triunfo otras nuevas y odiosas tiranías.

Y continúa manifestando, el embajador de Cuba en Madrid, que aquel fatal sistema constitucional ha sido funesto para su patria y principal causa de sus grandes males, exhortando a una próxima modificación constitucional en términos severos y racionales. Y a la pregunta que se le hace por la que el presidente en Cuba tiene facultades dictatoriales por mandato constitucional, el embajador García Kohly, manifiesta a los periodistas: " El jefe del Estado en nuestra organización política designa, desde los secretarios de despacho, que puede libremente, nombrar, destituir o conservar indefinidamente, aunque la opinión nacional, representada por las dos ramas del Congreso y por todos los organismos de común sentir, proclame y declare unánimemente al secretario de despacho inhábil, incompetente, perjudicial, torpe ,inmoral o inepto; desde los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y desde los jefes de las misiones diplomáticas, que también separa libremente; desde el jefe de las fuerzas armadas de la nación, hasta el más modesto canciller del más lejano Consulado, hasta el último escribiente de todos los departamentos ministeriales, hasta el último conserje de una escuela nacional, hasta el último peón del departamento de Obras Públicas, hasta el ultimo médico de los servicios sanitarios, hasta el último soldado del Ejército. Y si en el orden administrativo su autoridad lo abarca todo, en el orden legislativo, aparte de las dejaciones voluntarias de que su función hacen en él las Cámaras (sic), el inciso primero del artículo 68 de la ley fundamental le atribuye a este inmenso poder: SANCIONAR Y PROMULGR, ETC... Y EXPEDIR, ADEMÁS, LOS DECRETOS Y LAS ÓRDENES QUE, PARA ESE FIN Y PARA CUANTO INCUMBA AL GOBIERNO Y ADMINISTRACION DEL ESTADO CREYERE CONVENIENTE, SIN CONTRAVENIR EN NINGÚN CASO LO ESTABLECIDO EN DICHAS LEYES.

Como quiera que esta entrevista se efectuó unas horas antes de la dimisión del general Machado, y en un momento de búsqueda del candidato más idóneo para sustituir a Machado, aunque fuera provisionalmente, los periodistas preguntan al embajador cubano en Madrid: ¿García Kohly, Presidente?, se da su nombre como solución de concordia en el actual momento de la política de su país. ¿Aceptaría usted un mandato presidencial si Cuba le requiere a ello? Con moderada prudencia contesta "...Hay muchas, e infinitamente muy superiores a mi, personalidades cuales que podrían merecer tan alta consideración. Con relación a mí, sólo puede decirle que para todo, absolutamente para todo, estoy y estaré siempre al servicio de mi patria. "Y en cuanto a mi criterio como gobernante ha quedado claramente reflejado en mi libro "Grandes hombres de Cuba", cuando digo que dentro del seno augusto y del suelo fecundo de la patria estimo que toda actuación que se inspire en su interés o en su servicio debe ser profunda y sinceramente respetada. Toda actuación que represente un salo anhelo nacional o que mantenga, enérgica y esforzadamente, algún derecho o que proclame un ideal político, por distinta que su ideología se halle de nuestras convicciones, por adversa que su actuación resulte para nuestro interés, por violentos que sus procedimientos parezcan a nuestra mentalidad, que sus injurias las censure nuestra conciencia, debemos respetarla y habremos de admitirla aceptándola como una expresión de una conducta que. Aun considerándola apasionada, es preciso reconocer como legítima; que aun juzgándola errónea o equivocada, o perniciosa, pueda ser, en esencia e inspiración, recta y patriótica..."

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Publicada: 07/08/2002

Con estos principios ideológicos basados en libertad pero bajo el peso inexorable de la ley considerada como la jerarquía más alta de las instituciones, el embajador en Madrid, no intuía la revolución que se avecinaba en el transcurso de los meses inmediatos, no obstante unos días después el embajador García Kholy, se dirigirá hacia su país, para tomar parte en las previsibles elecciones que se avecinan, y lo hará como representante del partido liberal.