CUBA: LA REVOLUCIÓN DE LOS SARGENTOS

La situación en Cuba en los últimos días de agosto de 1933, continúa siendo inestable a pesar de la aparente tranquilidad que se produce tras la caída del presidente, el general Gerardo Machado, y la formación, aunque aún con carácter provisional, del improvisado gobierno Céspedes.

Los periódicos de la época que, en Cuba, por la falta de papel, consecuencia del cierre de puertos que ocasionaron las algaradas con huelga del momento, han reducido las tiradas suprimiéndose su venta en las calles; si bien nos aportan detallada información sobre los acontecimientos que se suceden. Se anuncian posibles elecciones generales alternándose con denuncias de malversación y otros variados delitos contra el dimitido presidente Machado y sus colaboradores, huídos la mayoría.

A pesar de los buenos oficios del nuevo Presidente anunciando, a través de un bando, la prohibición de las venganzas entre los ciudadanos, surgen constantemente denuncias contra las instituciones públicas del régimen anterior entre las que figuran las representadas por los ministros incursos en delitos de malversación de fondos públicos, Ferrara de Estado, Averhoff de Justicia y Zubirreta de Gobernación. También han sido denunciados el ex jefe de policía, Antonio Ainciart que se sucidó días después en su domicilio, siendo exhumado por la multitud y quemado su cadáver colgado de un poste, y también resulta represaliado el ex alcalde de La Habana, José Izquierdo, apodado "Pepito" por la mayoría de habaneros debido a sus "amaneramientos y desvios".

En las calles de La Habana, se van desarrollado espantosas escenas como represalia contra los hombres que sirvieron a la Dictadura del general Machado. Millares de personas recorrieron las calles principales de la capital, con gritos insultantes contra Machado y pidiendo las detenciones de algunos políticos que colaboraron con el ex presidente. Se registraron frecuentes incidentes teniendo que intervenir la policía para disolver a los revoltosos. Durante los incidentes, un grupo numerosos de personas, persiguió a un sargento de la policía de Machado conocido por Pito Sampro, que al verse sitiado en una casa se disparó un tiro resultando muerto. Otro policía que dio muerte, durante la dictadura, a un estudiante frente a la Universidad, al saberse perseguido se suicidó en su domicilio. La venganza contra los llamados "porristas" (policía de a pie como a los llamados "secretas" del régimen), continúa en los siguientes días, puesto que numerosos grupos de obreros y estudiantes, que durante el régimen de Machado sufrieron toda clase de torturas en las cárceles, se han dedicado a perseguir y a apalear a los criminales de la llamadas "partidas de la porra", que encuentran a su paso. La mayoría de estos policias afines a Machado, han abandonado sus casas por no hallarse seguros en ellas.

Telegrafían a los periódicos desde Santiago de Cuba y Trujillo que los jefes machadistas de la Policía Judicial secreta han sido detenidos y encarcelados, y con fecha 24, fueron linchados en Santiago dos amigos políticos de Machado. En los días siguientes la policía "Cívica", dependiente del nuevo gobierno, continúa deteniendo y encarcelando a todos los elementos sospechosos de haber colaborado de manera encubierta o constatada con la Dictadura. En La Habana casi todos los días aparecen muertos algunos miembros de la susodicha "partida de la Porra", cuya organización criminal dependiente del régimen cometió innumerables crímenes durante el periodo dictatorial, especialmente contra obreros y estudiantes caracterizados por su radicalismo.

En Santiago de Cuba el ex alcalde de San Luis, Victor Vizcaya y un soldado ambos afínes a Batista, han sido linchados y muertos por la muchedumbre que les identificó como posibles autores de la muerte de un estudiante en esta ciudad, procediendo a arrastrar salvajemente los cadáveres por las calles de la ciudad. Miembros del Partido ABC, (conservador) al pasar por la finca "El Galope", en Pinar del Río, han encontrado once cadáveres que se supone pertenecen a los oposicionistas que fueron asesinados por elementos revolucionarios durante la caída del general Machado, recientemente.

Los nuevos mandos del Ejército con el visto bueno del poder instituido, que pretende normalizar la situación creada en el más breve plazo, ha dictado disposiciones separando definitivamente del ejército al general Machado, a su ministro de la Guerra, general Alberto Herrera, y a otros muchos oficiales que se distinquieron por su crueldad, entre los que figuran el comandante Arsenio Ortíz, al que se considera responsable de más de cuarenta muertes, el capitán Larrubia, destacado en Santiago de Cuba; el teniente Pérez Arrocha, de Santa Clara, el teniente Pichi, de Pinar del Río; el teniente Vilchez, supervisor de la ciudad de Colón en la provincia de Matanzas, el teniente González Facet, jefe del Puesto de Hoyo Colorado en la provincia de La Habana, cuyo último crímen fue la muerte del joven Sergio León; el capitán Samaniego y otros muchos más que fueron oficialmente separados del ejército, por las responsabilidades contraídas en actos de innecesaria crueldad en la época precedente.

Todos los militares que fueron separados deberán, además, comparecer ante un tribunal militar especial que con carácter de Consejo de Guerra les juzgaba por los crímenes cometidos en actos de servicio y fuera de ellos, sobre los que pesaban acusaciones graves al haber cometido además delitos comunes, como la muerte llevada a cabo personalmente de detenidos por motivos políticos, o por actuación criminal e irresponsable en acto de servicio como el oficial Pérez Arrocha que dio órden de disparar contra una manifestación de maestras de escuela, resultando muertas varias de ellas.

La corrupción era acción cotidiana y paralela a la crueldad que caracterizaban a ciertos estamentos de la administración de Machado, en sus últimos años.

Entre la población canaria residente en Cuba, muy numerosa en la época, surgió una protesta casi unánime por la permanencia del doctor Roberto Chomat en la dirección de la Casa de Salud de la Asociación Canaria. Este médico, durante la actuación profesional como cirujano del Hospital Civil de Colón y más tarde como delegado del Instituto pre tuberculoso en dicha ciudad, fue censurado duramente, puesto que se lucraba con los enfermos menos pudientes. Además se le conocía como delator de aquellos que abiertamente se declaraban contra la dictadura de Machado.

La prensa del momento informa que ha sido propuesto por el presidente para nuevo alcalde de La Habana al ex ministro de Agricultura Santo Jiménez en sustitución del corrupto machadista "Pepito".

El nuevo Gobierno, en urgente intento de resolver la situación cubana, obtiene la garantía de los banqueros norteamericanos de prestar la ayuda necesaria, pues opinan que la situación financiera en Cuba puede estabilizarse sin recurrir a moratorias. Aseguran que aunque el Gobierno del ex presidente Machado agravó la situación económica del país, no será muy difícil restablecer el crédito y lograr una mayor estabilización en la hacienda pública. Los enormes gastos del presupuesto de Guerra han originado el déficit que existe, por lo que una comisión de peritos yanquis ha decidido "buscar una solución" para sanear la hacienda cubana, para lo que es preciso normalizar la situación política. En su virtud Céspedes, descendiente del ilustre patriota que lucho en la guerra hispano cubana, en un último Consejo de ministros no ha tomado aún la decisión de crear una Asamblea constituyente, pero sí se ha acordado anular la Constitución de 1929, creada a imagen de los intereses de Machado, y restablecer la de 1901, provisionalmente, para convocar elecciones generales para el día 24 de febrero del próximo año 1934, que junto con otros acuerdos tomados serán ejecutivos inmediatamente por decreto presidencial.

Por otra parte y en estas mismas fechas EL DIARIO DE LA MARINA, periódico tradicional habanero, fundando por capital español en tiempos de la colonia, publicó una interesante información, en la que se ocupa de los propósitos del general Machado. Dice que este se halla en comunicación con amigos suyos que se encuentran en Europa, a los cuales ha expresado su propósito de residir en una finca que había adquirido hace poco tiempo en las cercanías de Roma, mientras su familia continuará residiendo en Filadelfia.

Con fecha 19, los rotativos se hacen eco de las posibles elecciones generales en Cuba. Todos los partidos políticos se hallan de acuerdo en reformar la Constitución, redactando una nueva ley electoral. Se cree que si las elecciones se convocasen ahora triunfarían los antiguos políticos, conviniendo, por tanto, no celebrarlas hasta el próximo año de 1934, fijándose para el día 24, según Consejo de Ministros posterior, en que, con seguridad, se impondrán los nuevos elementos. Igualmente se hacen eco referente al agasajo tributado por un grupo de correligionarios en honor del doctor Julio San Martín quien regresará a Cuba para reintegrarse a la cátedra de Anatomía Comparada de la Universidad de La Habana, de la que fue separado en virtud de la política universitaria del ex dictador Machado. Durante el acto leyó unas cuartillas uno de sus incondicionales colaboradores: José Clavijo Torres, que en amplio panegírico exalta la nueva etapa que espera a Cuba a raíz de la destitución del dictador Machado, entre lo que destacamos ".. después de sufrir etapas duras en los distintos momentos de su vida, ya colonial ya independiente, Cuba, y al decir Cuba, me refieron a su pueblo, ha sostenido una lucha fraticida y enconada por su liberación. Un gobierno cruel y sanguinario, abandona los más sagrados derechos, matando, secuestrando, ultrajando. Pero ni esos crímenes, ni las persecuciones y menos aún los destierros amedrentan a la juventud cubana en sus justas aspiraciones. Los catedráticos del ALMA MATER, padres espirituales de esa juventud secundaron, y el pueblo sufrido y hambriento prefirió morir con las armas, que continuar en sus hogares sometidos a la más espantosa miseria mientras los otros, los políticos adictos al régimen de la tiranía que acababa de caer, guiados por sus perversos instintos despilfarran, malversan los fiondos, embargan la hacienda cubana y violan los sagrados derechos de la Constitución. Todo ha cambiado repentinamente. Los incondicionales del dictador demostrando una vez más su cobardía. Son ellos los que huyen ahora...Marchan en distintas direcciones y los que no han podido huir se suicidan".

Y añade que: "...La dictadura machadista ha querido que fuera el poder brutal de los cañones en manos de un ejército asalariado venza a la razón. Pero no. Llega el momento que ese mismo ejército y esa misma policía cómplice demtoda clase de desafueros deje de secundarlo por que temió a la justicia del pueblo; ¡La más alta justicia! Que quería vengar a costa de su sangre la de las inocentes víctimas que ellos a mansalva habían arrebatado. Hoy, después de los acontecimientos, soy un optimista sobre el porvenir de Cuba. Sus buenos hijos la encauzarán por nuevos derroteros".

Sin embargo con fecha 28 de agosto la situación general se agrava, encontrando el gobierno grandes dificultades para hacerse con el control. Se anuncian nuevas huelgas. La huelga del puerto y la de ferrocarriles paralizan la economía nacional. En virtud de la propaganda hecha por líderes de color, los obreros negros solicitan la igualdad de derechos con los blancos, manteniendo acciones reivindicativas a pesar de las medidas extremas de vigilancia ordenadas por el Gobierno entre las que anuncia severos castigos a los infractores, al tiempo que anuncia elecciones generales. Las fuerzas del ejército y de la policía patrullan por los barrios extremos, montando guardia en los lugares más conflictivos de la población.

En lo político el Gobierno Céspedes sufre un nuevo revez al anunciar su pase a la oposición del ex presidente general Mario García Menocal, que pretende reunir partidarios para opositar contra el Gobierno instituido. Tal medida es desmentida por el Partido ABC, que sale al paso anunciando prevenir con energía cualquier acontecimiento de carácter social o político contra el Gobierno Céspedes.

La insubordinación de las clases populares contra el órden oligárquico del machadismo tiene otra manifestación de enorme relevancia: El descontento de las clases de tropas del Ejército Cubano. Soldados, cabos y sargentos son objeto de clara discriminación y abuso por sus oficiales superiores, además con indicios corruptivos en las contabilidades destinadas a comida, vestuario y otras atenciones de la tropa. Además se oyen rumores de rebaja de sueldos y licenciamientos, de que serán objeto.

Encarna ese descontento el sargento mayor Pablo Rodríguez, que dirige el Club de Suboficiales, secundado inicialmente por algunos militares, entre ellos el sargento taquígrafo, Fulgencio Batista. Crean la Unión Militar Revolucionaria, más conocida por la Junta de los Ocho, atendiendo al número de sus componentes originales.

La inestabilidad reinante toma cuerpo en lo que ha venido en llamarse "la sargentada" de 4 de septiembre de aquel revolucionario año. LA PRENSA, un periódico de Tenerife, en su número correspondiente al miercoles día 6 de septiembre, nos aporta las noticias ocurridas en Cuba, uno o dos días antes, nos refiere con gran alarde de titulares en la sección "Última Hora", que "el malestar reinante en la isla culmina en una revolución popular. El Presidente Céspedes Ortíz entrega el Poder a la Junta Revolucionaria, consecuencia de una amplia deliberación entre todos los partidos que apoyaban al Gobierno y a una serie de militares, previamente escogidos.

Los primeros movimientos, que van a conformar este proceso revolucionario, se habían iniciado a últimas horas de la tarde del día cuatro cuando los estudiantes y obreros efectúan manifestaciones tumultuarias, al tiempo que significados elementos del Partido ABC, ahora en la sombra, juntamente a miembros de oposición, celebraban rápidas conferencias. Asimismo en los centros obreros se apreciaba entusiástica animación.

Ya entrada la noche de dicho día los grupos que circulaban por las calles, aumentando notablemente en número a medida que llegaba la noche, se dirigieron a varios centros militares y, confabulados con fuerzas destinadas en los mismos, procedían a su ocupación. Nos dice LA PRENSA del día 6 "...la oficialidad fue inmediatamente destituida, arrestando a una parte y quedando vigilada la otra. Del mando de los soldados se hicieron cargo las clases de tropa, que se sumaron al movimiento.

Desde Campo Columbia, donde se hallaba reunido el Comité revolucionario, empezaron a llegar las primeras órdenes para asegurar el órden y evitar actos de pillaje. TRES SARGENTOS SON ENCARGADOS DE LOS ALTOS MANDOS DEL EJERCITO, DE LA ARMADA Y DE LA GUARDIA RURAL", como con secuencia de las órdenes trasmitidas por el Comité, y que en virtud de ellas se designó al sargento Batista, destinado en Campo Columbia, para asumir el mando del Ejército; al sargento Angel González para el mando de la Armada y al de la misma categoría Hernández para dirigir la Guardia Nacional. Las fuerzas de la policía se sumaron espontáneamente al movimiento, siendo encargadas de proteger los centros de comunicación que se hallaban ya ocupados por los revolucionarios desde primera hora, y a cuyo mando se designó al teniente Aurelio Laurent inspeccionando inmediatamente los distintos puestos, ahora a su mando.

Según el citado periódico, en informaciones recibidas por cable desde La Habana, se desconoce el paradero del presidente Céspedes, suponiéndosele visitando el campo como consecuencia de las regiones devastadas por el reciente ciclón. Parece ser que la revolución le sorprendió en la provincia de Matanzas, a donde se ha enviado un tren en el que viajan los delegados del comité revolucionario, para localizar al supremo mandatario y notificarle oficialmente el proceso revolucionario que ha tenido lugar, así como la dimisión completa de su gabinete reunido horas antes en el Capitolio. Se conoce que los revolucionarios han constituido un Gobierno compuesto por cinco miembros, avalados por el Directorio estudiantil, la sociedad secreta ABC y otros elementos radicales. Y añade: "...los revolucionarios tenían previstos todos los detalles del movimiento, pues desde los primeros instantes de estallar la revolución se pusieron de acuerdo con la Comisión Administradora de la isla, que continuó funcionando bajo la presidencia del Doctor Ramón Grau San Martín...El ministro de la Guerra del gabinete Céspedes, salió a visitar las fortalezas convenientemente vigilado. Las guarniciones le recibieron con todo respeto, pero se negaron a acatar sus órdenes, diciéndole que se hallaban conformes con la nueva orientación que iba a tomar la política en la nación cubana".

A las pocas horas de iniciarse la revolución el Comité encargado, publicó un manifiesto haciendo constar que el Gobierno del Señor Céspedes no parece dispuesto a exigir responsabilidades a los colaboradores de Machado que secundaron las cueldades de la dictadura, especialmente bajo el mando de muchos oficiales de las fuerzas nacionales.

Seguidamente, unos delegados del Comité revolucionario, visitaron al Embajador de los Estados Unidos al que aseguraron que quedaba garantizada la vida de los ciudadanos americanos y la de sus propiedades en Cuba. El Sr. Welles, no obstante, advirtió que fuerzas norteamericanas velarían estos intereses y que no peligraría la independencia de Cuba.

Una de las primeras medidas tom.adas por el Comité fue la de encarcelar y ordenar la instrucción de Consejo de Guerra a todos los oficiales machadistas, a lo que se negó, individualmente, el teniente coronel Erasmo Delgado que se resistió a acatar dicha órden, si bien convencido de la inutilidad de dicha postura, se sumó a los revolucionarios, sin categoría ni empleo.

El mismo periódico tinerfeño, con fecha 6, recoge otras noticias, por cable, correspondientes al día 5 en Cuba, sobre lo que titula "Parte sangrienta del movimiento revolucionario". Anuncia que "...después de los primeros instantes de entusiasmo en que el populacho colaboraba a fortificar el movimiento, han comenzado las venganzas y los hechos particulares. Han sido encarcelados la mayoría de los oficiales del Ejército y de la Marina. Las turbas han saqueado las cárceles habiendo asesinado a cuatro personas a quienes supusieron machadistas. Compactos grupos recorren las calles vitoreando la revolución nacional. En varios lugares se han registrado intensos tiroteos, ignorándose, por la confusión reinante, el número de víctimas habidas.

En el tren especial que se envió expresamente a Matanzas, ha llegado el señor Céspedes Ortíz, que se reunió inmediatamente con sus compañeros, dimitidos, de Gabinete y el representante del Comité revolucionario, al que, acto seguido, hizo entrega del poder, para evitar un inútil derramamiento de sangre. La junta revolucionaria, que ha nombrado presidente provisional al catedrático de la Universidad doctor José Irilari, ha lanzado otro manifiesto en el que se dice que lo ocurrido es la reacción del pueblo ante la timidez del Gobierno Céspedes para castigar a los secuaces de Machado, al tiempo que pide su reconocimiento diplomático".

El Gobierno de los Estados Unidos, siempre atentento a los hechos políticos o sociales que se producen en Cuba, siempre con la garantía que le presta la todavía en vigor Enmienda Platt, y bajo pretexto de proteger la vidas y haciendas de sus ciudadanos en Cuba, han enviado rápidamente en dirección a La Habana un crucero de guerra de 10.000 toneladas y tres destructores que van a "grantizar la vida y los intereses de los súbditos norteamericanos en aquel país", según reza la órden de ruta.

El Presidente Roosevelt, siempre gran amigo de Cuba, ha declarado que los Estados Unidos no intervendrán mientras el movimiento no tome otro carácter.

Sin embargo la prensa del momento publica, el día 6, que "...a media tarde, del día cinco, una manifestación compuesta por 10.000 comunistas, que portaban banderas rojas y cantando la Internacional, pretendió asaltar el campo de concentración militar de Monteagudo. La guarnición del mismo se apresuró a montar varios cañones y ametralladoras en las muirallas del campo, que obligaron a los manifestantes a desistir de sus intentos..."

Y más adelante "...aunque el barullo de los primeros instntes no ha permitido una apreciación definitiva del carácter del movimiento, se nota en las manifestaciones que recorren las calles una señalada tendencia comunista. El Gobierno, por su parte, procura desvirtuar esta impresión, y ha ordenado la represión enérgica de cualquier acto de este carácter. Entre elementos de la organización denominada Frente Revolucionario ünico y la policía se ha registrado una colisión de resultas de la cual hubieron varios heridos".

Al dia siguiente en La Habana, los periódicos anuncian la mejoría de la situación en Cuba, y recoge las manifestaciones del Sr. Carbó, miembro de la junta revolucionaria que dijo a los periodistas "...que el recoger los rumores que circulan sobre probable intervención de los Estados Unidos en Cuba, es un insulto que se hace al Gobierno de Roosevelt, considerado como el campeón de la política en la que se respeta la soberanía de los pueblos".

Sin embargo en ese mismo día se anuncia que el Ministro de Marina USA, Mr. Swanson, ha salido en el acorazado "Indianapolis" con dirección a Cuba. Desde el buque lanzo un mensaje radiado al pueblo cubano haciéndole presente que, efectivamente, los Estados Unidos no piensan intervenir. La controversia a estas manifestaciones surgen cuando el Presidente Roosevelt expresa claramente a los medios de difusión " que hará gestiones con los demás países americanos, para el caso de una intervención colectiva en Cuba, si fuera necesario, ya que la Enmienda Platt obliga a los Estados Unidos a mantener en órden en Cuba si fuese necesario".

Igualmente, el doctor Grau San Martín, a la sazón presidente de la Junta Administradora de la isla, dijo a los periodistas que "... el nuevo Gobierno no tiene tendencias políticas y que sólo esta atento al resurgir de Cuba. Añadió también el doctor Grau que la pretención del Gobierno revolucionario, es la de actuar en base a la unidad de acción y que enbreve convocará una Asamblea Constituyente libre de intereses partidistas. Que todas las leyes dictadas por el anterior gobierno quedarán en vigor y que la Constitución será reformada sin admitir más interferencias que las que surgan de la Cámara. Respecto al Ejército expresa su deseo de esta institución se mantenga ajena a funciones políticas, cuyas intervenciones en el campo civil han constituído siempre un grave problema en el desarrollo política de Cuba.

En una amplia crónica, el matutino tinerfeño analiza los acontecimientos de estos días, recibida desde La Habana a través de "nuestro corresponsal de prensa", con título "Las sangrientas jornadas de Cuba", leemos: ...." un grupo de cuarenta miembros del ABC y de la agrupación estudiantil cubana en Nueva York, penetraron en el Consulado de Cuba, en dicha ciudad, a la fuerza y apoderándose de la estatua del general Machado rompieron la efigie del ex presidente de la República antillana. El Cónsul general, Mario del Pino, fue abucheado y maltratado en presencia de la Policía yanqui que había acudido al lugar, que permitió que le dieran una paliza con todas las de la ley, permitiendo que los agresores se marcharan con la música a otra parte. El cónsul no ha entablado denuncia."

Añade más adelante la citada crónica que..." Orestes Ferrara, un estrecho colaborador de Machado, fugado a Miami en un aeroplano, fue retado en duelo a muerte por un cubano exiliado en dicha ciudad. Aceptó el reto, pero su escolta lo metió en un auto y se lo llevó a un hotel antes de que se pudiera seguir tratando el asunto. Había sido recibido en el aeropuerto por un grupo de cubanos con pitos y trompetillas llamándolo asesino".

El doctor Enrique J. Varona efectúa un amplio comentario, que recoge en aquellos días LA PRENSA de Santa Cruz de Tenerife, citada, sobre la situación de Cuba en un profundo análisis sobre el alcance que tiene esta revolución que "ha hecho en pocas horas cambiar la faz de la República". Nuevos hombres han sido llamados a ocupar cargos públicos que antes desempeñaban otros proclives al régimen caído. La República ha estado en crisis, por que gran número de ciudadanos habían creído que podían desatenderse los asuntos públicos. Por este egoísmo se estuvo a punto de perderse todo. Expresa claramente que "...los que siguen con atención el desarrollo de los acontecimientos, dentro y fuera, saben que si ese desastre no ha ocurrido, se debe, en primer término a que el Gobierno de Washington se ha detenido ante el temor que las naciones hispanas del continente vieran un acto de imperialismo en la intervención...No cargo toda la culpa sobre los cubanos indiferentes. Nuestros hombres de color, los extranjeros, incluyendo en primer término a los españoles, han olvidado que nuestra salud es la suya y que sobre ellos, como sobre nosostros, caen los desastres que no hemos podido evitar".

Esta claro que los intereses de estos residentes o naturalizados están intimamente ligados a los del país cubano. Sus intereses materiales quedan afectados por la pavorosa crisis que sufre el país paralizalizando casi todas las actividades lo que renunda en una fuerte hambruna en toda la isla; "...la actual hora no es de venganzas, sino de trabajo. Hora de poner el hombro para reconquistar la máquina en que descansa la prosperidad general..." Y añade Varona ..."después, nos importa considerar con cuidado el aspecto moral de la tremenda lección que hemos recibido. Para todos ha hablado, pero muy especialmente para los factores de primer órden en nuestra vida pública".

Defiende una institución tan comprometida en la revolución como es el ejército, así como a la protesta estudiantil y obrera que constituye la base estructural de la misma.

"Para el Ejército, cuya actitud ha estado a la altura de sus deberes patrióticos, pero al que ahora toca de modo imperioso ceñirse de nuevo a sus funciones ordinarias. Y para nuestra juventur, que ha sido heróica dentro y fuera del ABC, que ha amasado con su sangre generosa esta situación cargada de esperanzas, y puede decir con Justicia: He salvado el honor de la Patria".

El martes 12 de septiembre llegan a LA PRENSA, otros cables informativos desde La Habana , con la descripción exhaustiva de "los últimos acontecimientos políticos en Cuba", figurando el nombramiento de Ramón Grau San Martín como nuevo presidente de la República por imposición de las organizaciones estudiantiles, con la oposición del ABC, quien juró su cargo ante los jueces de la Corte Suprema prometiendo el desarrollo de un programa revolucionario urgente.

La revolución continuaba su gestación irreversible, por que en el fondo de la cuestión una gran mayoría de cubanos la aceptaba y lo que es más importante: Era bien vista por la administración norteamericana que deseaba urrgentemente sanear las estructuras básicas de la isla, tras la caída consesuada del general Machado.

Al respecto se publicó un interesante artículo de Angel Lázaro, en LA PRENSA durante estos días, donde demostraba la similitud de este proceso revolucionario, al compararlo con un proyectil que vá disparando sucesivamente otros proyectiles interiores, y que finalizaría con la intervención inminente de los Estados Unidos. El primer proyectil fue la caída de Machado, el segundo la constitución del gabinete de Céspedes y por fin, el tercero la "revolución abiertamente popular", en la que ya figuraban nombres destacados de opositores al machadato como Segio Carbó, Grau San Martín, Suarez Solís y, entre otros, una figura sobre cuya aparente ausencia de la contienda llama la atención, el escritor marxista Juan Marinello. El análisis de Lázaro es sumamente interesante y pone de relieve la importancia crucial del imperialismo cuando dice: "En esta fase de la revolución cubana, la alarma norteamericana llega, naturalmente a su grado máximo. Temen por las propiedades que los yanquis tienen en la Isla, pero acaso teme algo más. Y es que los elementos que se han adueñado de la situación vayan decididos a suprimir la Enmienda Platt – como así ocurrió – de la Constitución Cubana. Sin duda alguna, Norteamérica le comvendría un Gobierno Provisional de personas acomodaticias que transigieran con las conveniencias del yanqui, a cambio de seguir manejando la vida política del país.

La incógnita en estos momentos nos parece la siguiente: ¿Dejará hacer y deshacer Norteamérica al nuevo Gobierno Revolucionario aunque éste llegue a dominar por completo la situación?. Más provable será que ante el temor de que la Asamblea Constituyente que se propone convocar la Junta Revolucionaria pretenda deshacerse de toda ligadura con los Estados Unidos, éstos intenten hacer retroceder en su marcha a la revolución, volvería a la situación que representaba Céspedes.

Se habla de comunismo. No nos engañemos con respecto a la finalidad de los revolucionarios cubanos. En Cuba hay, como en todo el mundo, una influencia comunista; pero nos atrevemos a afirmar que la actual Junta Revolucionaria no piensa en eso. Carbó sabe bien las circunnstancias que son necesarias para acometer la experiencia rusa. No creemos por tanto a Carbó y sus compañeros del Comité revolucionario dispuestos a la aventura comunista. No. Ellos no quieren sin duda hacer una revolución a fondo, dejar a Cuba limpia y soberana. Veremos a ver en qué se resuelve la sospechosa expectativa de los Estados Unidos y si el pueblo, parada la conmoción, responde con disciplina y eficacia".

Angel Lázaro también publicó el día 8 de septiembre, otro interesante artículo en torno a la situación revolucionaria cubana, analizando el principal problema con que la isla se enfrentaba y que era la necesidad de cambiar "todo desde los cimientos", todas las extructuras caducas del pasado, para concluir: "No se espera, por tanto, que haya en Cuba una paz inmediata, salvo que los Estados Unidos quieran aplicar esa paz armada completamene artifical e inadmisible, que le permite imponer la Enmienda Platt, adosada como un grillete a la Constitución cubana. Acaso este es el momento para Cuba de liberarse de esa humillante tutela. Disolver, desde luego el actual Parlamento...que no tiene la menor autoridad para nada despues de haber sustentado, año tras año, al dictador, hacer una modificación constitucional a fondo, que limite el poder presidencial e imprima a la República de Cuba una fisonomía verdaderamente democrática y parlamentaria; y, en fin, aprovechar el momento para decir a los Estados Unidos que la doctrina de Monroe es "América para los americanos", pero no "para los norteamericanos". Al llegar a este punto habría de insistir largo y tendido sobre lo que puede ser -¡ y falta que estaba haciendo!- una verdadera inteligencia entre los países de la América Latina para salvar su personalidad histórica. Nada de eso puede ser ajeno al interés de España. Sin contar la afinidad que a Cuba nos une..., sin entrar en razones de idioma y cultura. Basta con que sea una sociedad que se debate por encontrar un camino, por cumplir su misión".

El redactor del citado vespertino tinerfeño, LA PRENSA, Angel Cabrera, analizaba, a su vez, el golpe de estado del 4 de septiembre con bastante realismo, y, en este sentido, consideraba, frente al alarmismo de determinados sectores de la opinión pública, que se trataba de la misma revolución que derrocó a Machado y que su radicalismo respondía a la necesidad de llevar a cabo, sin titubeos, el programa "redentor", el verdadero espíritu del 12 de agosto. Al respecto concluía: "No hay que alarmarse demasiado ante los nuevos sucesos que se están desarrollando en Cuba. Podemos asegurar que no se trata de una contrarevolución, ni de una nueva revolución, sino de la única, de la gran Revolución, heroicamente sostenida durante tan largo tiempo y que en la mañana del ya histórico 12 de agosto culminó en su triunfo glorioso con la caída y fuga del feroz Machado.

No hay temor de que Cuba se precipite en la anarquía ni caiga en ese ciclo fatal de revoluciones que allí, por razones de vecindad que nadie desconoce, no puede producirse. Ni es posible tampoco pensar seriamente en intentos comunistas que, por las mismas razones serían verdaderamente suicidas, y los que figuran al frente del movimiento son hombres sensatos y patriotas probados que ningún interés puden tener en dar al traste con la independencia de Cuba.El gobierno del Dr. Céspedes, aún después de su famosa declaración, ha estado vcilante y tímido en su actuación, sin atreverse a disolver el Congreso ni adoptar las otras medidas radicales y urgentes que la opinión pública reclamaba ardientemente. Y he aquí que la Revolución no ha tenido más remedio que echar a un lado ese Gobierno y formar otro capaz de llevar adelante su enérgico programa redentor.

La presencia en el movimiento del ilustre Dr. Grau San Martín, líder de los catedráticos y estudiantes y hombre de una probidad y rectitud insospechables, garantiza plenamente que se trata de un movimiento serio, digno, patriótico y exlusivamente en bien de Cuba".

Otro periodista del mismo diario, LA PRENSA, Osorio Gallardo interpretaba, a fines de septiembre, la caída de la dictadura de Machado y posterior inestabilidad socio-política, como producto del propio entramado de la misma dictadura que se abolía y de los elementos que la habían servido y que aún se mantenían en sus cargos. Se mostraba menos optimista que Angel Cabrera, sobre el futuro de Cuba, y hacia votos para la pronta reinstauración de una verdadera democracia con libertades públicas. A este respecto publicó en dicho diario: "Ese policía machadista ¿..? a quien las turbas han asesinado, colgado y descuartizado, estaría plenamente convencido hasta una semana antes de su muerte, que el régimen al que servía como sicario era tan excelente que ni una sola voz se alzaba en Cuba contra él. Si acaso, cuatro estudiantillos insignificantes y despreciables...Ya se ha visto luego cuántos eran los grados de contento y adhesión a su presidente...prorrogado. Las cosas son así por que así deben ser. Los hombres se reúnen en sociedad para lobrar la plenitud y el completo fruto de su personalidad. Uno de los principales atributos de ésta es la dignidad. Por consiguiene, el régimen que va contra la dignidad, va contra la naturaleza, y no puede dar otros resultados sino los que vengo comentando. El día que el soviet y el fascismo y el hitlerismo no puedad seguir presionando el tapón con el dedo ¡Veremos lo que sale por la botella!. Piénsenlo cuantos en España sueñan desde la derecha con uns fascismo disparatado y cuantos en la izquierda se preguntan para qué sirve la libertad".

Armando López Fuentevilla, un cubano residente en Santa Cruz de Tenerife, también publicó en otro rotatiavo local, LA TARDE, por aquellos días, un artículo de marcado carácter patriótico, en el que criticaba duramente las humillaciones que por parte de los políticos "nativos y extranjeros" había sufrido su pueblo cubano. Por ello se solidarizaba, a principios de octubre de 1933, con la actitud revanchista de los sectores populares y justificaba el papel de Batista en el golpe, al tiempo que criticaba el calificativo de comunista resopecto al proceso revolucionario poniendo de relieve la necesidad de que la isla fuera gobernada, realmente, por los representantes de la mayoría del pueblo de Cuba, y así expresaba en dicho rotativo: "¿Comunismo? ¡No! ¡Hambre! La que han traído a cuba los políticos de todas las esferas; los banqueros neoyorkinos, los que están disfrutando en tierras de Europa y América del dinero de mi pueblo que hoy pide pan..., los que sólo sueñan con el maldito "biberón" al frente de la Presidencia de la República, en una Secretaría o detrás de los escaños del Congreso...¡ Con el Poder!.

Por todo esto a Fulgencio Batista se le ha hecho general de nuestro Ejército y la llamada "chancleta" de María de la O saquea a la desbandada; por todos estos precedentes donde los caballeros con levita han sido los mayores ururpadores de la riqueza de Cuba....El Populacho enfurecido y escamado (sic) – que ahora llaman comunistas – se proclama vencedor.

¿Censurar su actitud? No. Dejadle que gobierne. Es muy digno de gobernar su propia casa. Dejadle también que elija al hombre que ha de responder a sus anhelos...y que sólo acepte el consejo de su propio puelo sin la intervención de gobiernos extranjeros. ¡Entonces podresmos decir que Cuba es libre!".

Singular importancia le da a los hechos, por otra parte, los artículos de opinión publicados en el periódico republicano canario HOY. Pocos días después del triunfo de la revolución contra Machado, S. Tejera reflexionaba sobre las crisis cubana en los siguientes términos: "La dicatadura cubana ha respondido al invariable molde, exageranciones constructivas, pompa en antl grado, despilfarro de millones que se disfraza en engrandecimiento, impuestos aplastantes, expréstitos exteriores, grandezas militares, censos y elecciones fraudulentos, prórroga de mandatos, etc. Y todo ello hecho entre ficticias aclamaciones hablando a diario de la patria y de la historia, con el recuerdo de héroes sublimes a quienes justamente venera la juventud.

Mientras que Jaime Menéndez publicaba, a fines de septiembre, un valioso trabajo sobre la historia reciente de la Perla del Caribe e, igualmente, meditaba sobre las incertidumbres del porvenir. A grandes trazos, estos son vrios años de la historia de Cuba. La historia de una tragedia de la cual no se ha escrito la última palabra. Se ha esfumado el peligro de Machado. Pero la presencia de cuarenta buques de guerra en aguas cubanas atestigua la veracidad de este juicio.

Como bien apunta el Dr. Manuel de Páz Sanchez, en uno de sus artículos en torno al hecho,"... la posibilidad de una intervención directa de las fuerzas de los Estados Unidos siempre estuvo presente entre los observadores canarios, más las circunstancias políticas internas e internacionales, jugaron a favor de la entronización del nuevo hombre de los destinos de Cuba, con el beneplácito de los Estados Unidos, Fulgencio Batista Saldivar, sargento suboficial carismático del Ejército Cubano ascendido a coronel sin escalafonamiento previo, quedando de esta forma complacidos los norteamericanos al comprobar como se alejaba el peligro de radicalización de la - que fue primera - revolución cubana, iniciada en agosto de 1933.

Sunmer Welles el superembajador yanqui en La Habana, en principio se negó a reconocer un gobierno soberano y progresista en Cuba que supusiera la posibilidad de perder el control norteamericano, y por ello intrigó a través de los sectores tradicionales cubanos que habían quedado descolgados del poder como consecuencia de los últimos contecimientos, pero que deseaban retomar un nuevo protagonismo.

Este mismo periódico, HOY, también atisbó, a principios de diciembre, la importancia de un personaje al que definió como "El Napoleón cubano", cuando publica: "Todo se inclina a creer que pronto podrá demostrarse que el Sargento Batista le está destinado el papel de guía en la historia de Cuba".

La conspiración militar toma cuerpo rápidamente, y en la madrugada del 4 de Septiembre de 1933, estalla el movimiento siendo depuestos los jefes y oficiales del Ejército y asumiendo el mando los sargentos, en un golpe espectácular que ha sido llamado por eso "la revolución de los sargentos". Maniobrando hábilmente Batista asume la dirección del movimiento, relegando al líder inicial Pablo Rodríguez que pasa a ser el Jefe del Campamento de Columbia. Poco después, Batista será ascendido a coronel y nombrado oficialmente como Jefe del Estado Mayor del Ejército.

El DEU, sindicato universitario estudiantil, se persona en la ciudad militar de Columbia junto a otras organizaciones de izquierda para hacerse con la situación. El partido Comunista, la Federación Nacional obrera de Cuba (CNOC), la Liga antimperialista y el Ala Izquierda Estudiantil, que marcharon a la vanguardia en el derrocamiento de Machado, también apoyan el golpe y se presentan en el campamento de Columbia, no siendo sin embargo admitida su participación. Las decisiones son tomadas a partir de entonces por los militares rebeldes y el DEU con la llamada Agrupación Revolucionaria de Cuba que acuerdan el camino a seguir. Es depuesto el presidente Céspedes y a propuesta del DEU, la Agrupación Revolucionaria nombra un gobierno colegiado de cinco miembros: Ramón Grau San Martín y Guillermo Portela, profesores universitarios; Sergio Carbó periodista que asume posiciones demagógicas de izquierdas; José Miguel Isarrori, abogado combatiente antimachadista y antinorteamericano, y Porfirio Franca, banquero y hombre de negocios poco claro. Sumner Welles se alarma ante esta nueva situación política y pide a su gobierno nuevos navios de guerra que arriban a Cuba el 7 de septiembre, circunbalando la isla una escuadra de 30 buques de este tipo, a tiempo que es reforzada la base naval de Guantánamo. Pronto Batista mantiene contactos con Welles, iniciando los pasos que lo convertirían en el servidor de los intereses norteaméricanos en Cuba. Los sectores oligárquicos de Cuba, también solicitan la intervención del "coloso del Norte". Cuba continuaba su ancestral destino para caer en el más absurdo de todos, una revolución en principio idílica y apoyada por casi todos los estamentos del momento, incluida la Iglesia cubana y los mismos representantes de los Estados Unidos, pero que, por circunstancias no totalmente esclarecidas, ha llegado a lo que es hoy.