BREVE RESEÑA CONQUISTA DE CANARIAS

Ante todo hacemos patente el notabilísimo éxito que tuvieron las VIII Jornadas y por tanto agradecer a los responsables de los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura, especialmente cultura y organización técnica, el esfuerzo sobrehumano realizado para que dichos actos fuesen encomiables y plausibles.

El objeto de la mayoría de los trabajos de investigación presentados no constituyen nada nuevo sobre las ponencias marco, si bien se aportaron nuevos aspectos y datos que por ser inéditos pasarán a engrosar el cada vez mayor componente cultural en estas dos islas con África, Canarias en general, Hispanoamérica y a quien da nombre a esta nuestra cultura: La vieja España y el cada vez mayor factor- cohesión por el idioma común hablado en más de veinte países.

No obstante es siempre el ente tiempo, la siempre entelequia, abstracto en sí mismo, pero que limita las posibilidades de exposición incluso para los temas debatidos claramente científicos. Nos referimos en concreto a algunas ponencias no debatidas por falta de ese espacio del tiempo necesario.

A Marcial Morera del área Literatura-Lengua, una vez finalizada su exposición sobre el origen de palabras y expresiones usadas en estas islas, se pretendió consultarle a través de preguntas que quedarían en el tintero, sobre lo siguiente: " A fuer de justicia distributiva para todas las culturas con las que estamos relacionados, y toda vez que en estas islas existían y coexistieron aborígenes en las mayores - Canaria, Tenerife y La Palma - con las castellanas o de señorío - las restantes -, por un espacio de tiempo próximo a los cien años, la pregunta es obligada: ¿en qué lengua se comunicaban cuando tenían lugar las relaciones recíprocas, que se sabe fueron fluidas en lo comercial y de buen entendimiento por amplios periodos de tiempo?". Efectivamente existía una lengua de raíz líbico bereber que se perdió absorbida por el castellano con mayo preponderancia. El Doctor Lobo Cabrera de la ULPGC, en recientes investigaciones documentadas en La Palma se nos aporta relevantes datos dignos de la mayor consideración histórica al decir que “los nativos de esta isla, desde antes de la conquista ( 95 años después de iniciada en Lanzarote), comerciaban con navíos castellanos y portugueses a los que vendían brea o resina de pino para calafateo de los barcos, recibiendo a cambio, por trueque, utensilios domésticos, hecho similar para Tenerife y Canaria hasta su dominio. Como sabemos, fueron incorporadas a la corona castellana, durante unos cien años, mediante la conquista por las armas, isla por isla, cronológicamente como sigue:

Año 1344, el Papa concede el "reino de Canarias" a Luis de la Cerda, sí bien más tarde Enrique III cede a Juan de Bethencourt, caballero normando y amigo, los derechos sobre estas islas. En 1402, junto a Gadifer de La Salle, conquista Lanzarote y efectúan incursiones arriesgadas sobre Fuerteventura, que también logran dominar en 1404, tras fuerte abuso sobre los maxoratas. En 1405, intento de conquista en Canaria, frustrado por las defensas aborígenes de los faicanes; otro intento en La Palma igualmente fallido. A Tenerife ni siquiera lo intentan, por lo que a la vista de estos fracasos el caballero normando cae furibundo sobre la pequeña isla del Hierro, que sí dominan con la ayuda del traidor príncipe Augeron detenido y esclavo desde antes, de lo que tampoco se salvan sus paisanos los binbaches isla ésta que castellanizan inmediatamente. Entre 1448 y 1452, los Peraza, con grandes dificultades someten a los gomeros, parcialmente, tras seria resistencia y levantamientos contra los condes ahora y posteriormente. En 1464, Diego de Herrera cree llegar a un acuerdo comercial pactado con los valientes menceyes de Tenerife a los que temían, construyéndose una torre en las playas de Añazo, hoy Santa Cruz, que los guanches destruyen - por incumplimiento a lo pactado-, 30 años antes de la batalla de Agüere, hoy La Laguna. En 1468, Diego de Silva, con igual propósito en Gran Canaria, se arriesga por la zona de Bañaderos y en la cuesta, que desde entonces lleva su nombre, fue derrotado por los faicanes de Galdar, y no obstante le es perdonada la vida junto a sus guerreros. En 1478, en otro intento, con más refuerzos y medios, derrotan a los nativos en Guinigüada, dónde los castellanos instalan el real, y es en 1483, después de cinco años de persecución y sufrimiento para los pobres canarios, cuando el Noble indígena Bentejuí y el Faicán, al grito de ATIS TIRMA y para no caer prisioneros y sufrir más vejaciones del invasor, se despeñan y mueren. Finaliza así la conquista de Canaria, hoy Gran Canaria como así la nominan con orgullo sus habitantes, los descendientes del cruce étnico, cultural y lingüístico que siguió a aquella cruenta guerra de conquista, y que hoy como consecuencia del crisol y mestizaje de todo tipo a que fueron sometidas todas las islas, queda consolidado un pueblo diferenciado en lo cultural, folklórico y "modo de ser" en suma muy peculiar, que es el noble pueblo canario afamado allí donde se encuentren miembros del mismo tanto en la España peninsular como en la amplia América.

Conquistada la Isla de Canaria, hoy Gran Canaria, la política africana peculiar de los Reyes Católicos en la lucha contra “el infiel” centró su atención en el resto de las islas para su dominio total y conversión al cristianismo. En 1483, después de casi 80 años del inicio, queda por conquistar La Palma y Tenerife, hecho que constituía una seria humillación para un ejército medieval, bien entrenado, con armas superiores y probado en diversas batallas contra los franceses, italianos o los moros, en el pasado inmediato.

En 1484, se sublevan los gomeros, que fueron reducidos con refinada y atroz crueldad por Pedro de Vera, incluso los que vivían en Canaria. Continúa la humillación en las costas de Adeje, Arona, Güimar, Candelaria etc., ya que los barcos que partían de San Sebastián de la Gomera para el Real de Las Palmas no podían recalar para aprovisionarse o por avería, sin permiso y sin el previo acuerdo con los menceyes del sur, aspectos estos que muchos historiadores, incluso de estas islas, olvidan. En una de estas arribadas esporádicas capturan al joven aborigen, castellanizado Antón "El guanche" que usan más tarde como "interprete", para asuntos puntuales, al igual que ocurrió con la princesa Gazmira de La Palma, educada por castellanos en Gran Canaria, isla aquella en la que Fernández de Lugo, en inconfesable incumplimiento acordado con el valiente líder indígena Tanausú, reduce el cantón más poderoso de esta Isla, Taburiente, en 1493. Sin embargo, unos cincuenta años antes, en intento de dominar esta isla, el joven Guillén Peraza, hijo de los Condes de La Gomera, fue muerto por los benahoritas de Tihuya quedando allí su cuerpo, y argumento para las "endechas", que aún hoy se conservan en rico romancero, considerado el germen de la literatura canaria.

Y por último con grandes pérdidas en hombres y armamento, previos los más astutos “acuerdos” con el príncipe Añaterve de Güimar para dividir a los guanches, se logra la conquista de Tenerife en 1496,- derrotas de La Laguna y poco después en Tahoro- en que los nativos agotados tras largos años oponiéndose a los embates castellanos, no resisten más en su inferioridad material a pesar de su gran valor y apego a la libertad. Los Menceyes son mal tratados y casi todos deportados como trofeos de guerra, incluido el mismo Añaterve, hábilmente engañado a pesar de la ayuda prestada contra sus hermanos de raza, aspectos éstos que también recogen María Rosa Alonso y Antonio Rumeu de Armas en "Política indigenista de los RRCC" a más de otros investigadores. A fines del pasado siglo lugar la celebración del centenario de la constitución del primer cabildo o consolidación de la nueva administración de la Isla de Tenerife, en relevante acto cultural como encuentro entre ambos pueblos una vez consolidada la paz, si bien permanecieron algunos alzados disconformes con las medidas administrativas tomadas con respecto a sus propiedades

Es significativo y que precisaría un estudio más profunda ¿tesis doctoral? ( parece ser que existe una llevada a cabo por un historiador español de la Península), para conocer las causas para tan larga, problemática y duradera conquista de estas islas, superior a la de todos los imperios americanos, aztecas, incas, chibchas, araucanos, principalmente, que no superaron los 30 años de su inicio.

Y para finalizar esta disertación preguntaríamos también: ¿Dónde se localiza - o se custodia - el catecismo "bilingüe"- usado y distribuido por los monjes para la conversión de los guanches o al cristianismo? Al parecer está en buenas manos.

Es un deber del historiador " no olvidar los cánones por los que se rige la historia objetiva", que tan bien practican los franceses. No ocultemos lo nuestro, enseñemos nuestro pasado con realismo aún con sus lamentables episodios o con los también reconocidos éxitos. Nuestro protagonismo en América, poblada por muchos canarios; el comercio de vinos especialmente y contactos culturales que este comercio nos deparó a lo largo de la ilustración y su clara incidencia en Canarias como región española altamente culta para el momento.

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Publicada: Diciembre de 1997