'CUADRILÁTERO' LAGUNERO: SIGUE EL PROBLEMA

Las noticias aparecidas recientemente en torno al grave problema de la inseguridad ciudadana a nivel global, pero singularmente en esta ciudad de Aguere, nos hace reflexionar, una vez más, sobre el acuciante asunto que ya comienza a desbordarse con grave perjuicio para la actividad fundamental de nuestras islas: el turismo.
La policía municipal lagunera, el Cuerpo Nacional de Policía y la sección de urbanismo del Ayuntamiento, han sido incapaces de resolver el problema creado por el divertimento juvenil, por otra parte común y que afecta a diferentes sectores del ocio en otras grandes ciudades de nuestro país, extensible a la de Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Arrecife etc.

Nos referimos a la llamada "movida", llamada ahora "botellón", que desde los jueves por la tarde atormenta a prácticamente toda la vecindad que encuadra el conocido sector urbanístico desde hace años inmerso en permanente "pie de guerra" por tal motivo y tras su desplazamiento desde los aledaños de la Avda. de la Trinidad.

De nada han servido las continuas reclamaciones de las diferentes asociaciones vecinales que han denunciado reiteradamente los males que aquejan a la citada zona de ocio y exaltación juvenil. Denuncias de la más variada gama, cuyas infracciones son tramitadas ante el propio ayuntamiento, policía y otras instancias superiores, siempre sin el resultado deseado y consideradas las más frecuentes: el excesivo volumen de aparatos musicales, expedición de bebidas alcohólicas que se consumen en la misma calle, donde se canta y baila hasta altas horas de la madrugada.

Consumo de drogas y presencia de menores de edad que acceden, sin grandes dificultades, a los citados locales. Igualmente se denuncia la permisibidad en el horario de cierre y apertura, y se tolera la superación del aforo de determinados locales donde se fuma, bebe y se grita hasta el paroxismo. Conducta esta que se traduce en el sufrimiento vecinal de aquellos que intentan el normal descanso sin lograrlo, afectando gravemente en muchos casos la propia salud de determinados vecinos especialmente los de edad avanzada y, sobre todo, la de aquellos que habitan domicilios situados inmediatamente encima de los locales.

¿Qué se puede hacer? Tomar referencia en otras situaciones similares donde el problema no se produce.

Barcelona es una de las grandes ciudades que, en este aspecto, combina el ocio tradicional en los fines de semana con la tranquilidad de los vecinos "incursos" en el territorio afectado. Es típico de los catalanes el divertimento nocturno en su gran urbe sin que se conozcan alteraciones de este tipo en ningún lugar, al menos que revistan tanta gravedad noticiable, incluidas las famosas Ramblas.

Las instituciones oficiales tinerfeñas han de crear soluciones viables, pasando todas ellas por una eficaz política de juventud y sobre todo procurar que los centros de ocio y esparcimiento se creen "ad hoc" en lugares próximos a la ciudad. Se hace necesario amplias infraestructuras en zonas libres, lejos de viviendas habitadas, con variado servicios en transporte público y protección policial especializada acorde con el carácter de la misión a desempeñar.

Haciendo claro uso de coherencia en la defensa de los intereses de los ciudadanos canarios y en la resolución de los problemas, abogamos, entre otras medidas, por suspender el tráfico rodado durante los fines de semana, en horas de noche, por las calles de la citada zona conflictiva, y desviarlo a las amplias avenidas circundantes: Calvo Sotelo, Trinidad o hacia el recinto universitario. Es evidente que cesarán o disminuirían los ruidos y los efectos de los "botellones", "litronas" y "otras cosas", que portan los vehículos. Las consecuencias de estas medidas tendrán el resultado obvio, sospechamos.

--------------------------------------------------------------------------------

Publicada : 04/03/2002