PERIODISMO HISTÓRICO
Por Miguel Leal Cruz
EL TEIDE COMO REFERENTE POBLACIONAL (y III)
Referiremos ahora, para terminar, a aquellos pobladores saharianos que
empujados por circunstancias geológicas o climáticas - harto
demostradas- iniciaron lenta pero continua emigración hacia lugares
situados en la costa Atlántica (frente a estas Islas), Mediterránea, o
hacia lagos, montañas, a la búsqueda de mejores lugares de asentamiento
para poder subsistir en un medio cada vez más hostil. Movimientos
poblacionales que tuvieron lugar en el hoy desierto desde épocas muy
adentradas del Cuaternario africano, motivados por causas jamás
suficientemente probadas, pero si demostrables en el orden geológico o
arqueológico (sobre todo las climáticas como queda dicho), consecuencia
de la transformación y paulatina desecación del antiguo vergel, con
abundante flora y fauna, que fue el desierto de Sahara, según se
desprende en varios capítulos de la Historia del Sahara (UNESCO).
Estas perspectivas obligaban la continua movilización de grupos humanos
desde los últimos milenios del período glaciar hasta la frontera del
Neolítico (12-10 mil años AC), tiempo no excesivamente largo en
cronologías histórico-geográficas.
Para mayor dificultad investigadora ocurre lo contrario que en Europa,
Oriente Medio e incluso América. La arqueología africana se encuentra
en sus inicios y sin apenas estudios profundos para la estratigrafía
sahariana. Si a ello unimos el pésimo suelo africano para la
conservación de vestigios - huesos, utensilios, etc. -, por la falta
de "humus" como condición necesaria o "conservante", la dificultad en
la investigación se hace aún mayor.
Sin embargo, ha sido en África donde más restos fósiles han aparecido
para la demostración evolutiva de los primates, en una serie especial
hasta el hombre sapiens, canteras de Olduwai entre otros, con restos
homínidos de hasta dos-tres millones de años, que dan a nuestro
continente africano la paternidad científica como origen de la
Humanidad. Estas islas son geográficamente África.
Aquellos primeros pobladores, en sucesivas oleadas distanciadas en el
tiempo, forzados por dichas circunstancias adversas en su hábitat
originarios, ya situados en la costa litoral africana frente a estas
Islas (desembocadura del que fue el gran río, hoy seco, Saguia el
Hamra, entre otros numerosos ríos que cruzaban el Sahara), ante el
atractivo natural que como indicio de vida ofrecía la impresionante
mole nevada de el Pico Teide, visible durante algunos días al año desde
la costa africana próxima, estribaciones del Atlas, decidieron la
arribada por los medios que disponían: enormes balsas, con enseres,
animales, agua y comida, en épocas de calma con la ayuda de vela y remo.
El Dr. Manuel Pellicer Catalán que fue catedrático de Arqueología en la
Universidad de La Laguna, para pasar a la Complutense en 1974, recoge
un estudio mencionando aspectos coincidentes a lo que aquí se trata,
cuando cita a Zeuner ponente en el V Congreso Panafricano de
Prehistoria celebrado en Santa Cruz de Tenerife (año 1966). Afirma que
las culturas canarias se originaron por oleadas sucesivas y desde las
zonas orientales africanas a partir de 10 mil años antes de Cristo,
(pleno Paleolítico Superior), hasta comienzos de la Era cristiana, es
decir que abarcaría el periodo epipaleolítico y neolítico, aspecto que
avala la teoría de un poblamiento más remoto del que científicamente
ahora se pretende acuñar por falta de elementos probatorios.
Para cronologías más próximas en torno al primer milenio AC, indicar
que los fenicios gaditanos en sus correrías atlánticas, a decir de
Estrabón, habían impulsado un activo comercio con los incipientes
reinos africanos de Ghana, Nok o Ifé con Gañir, con paso y escala
obligada en alguna de estas Islas Canarias. Es doblemente grave que
esta navegación sea puesta en duda tan alegremente por la Sra. Sara
Godoy para los hábiles marinos cartagineses en su artículo relacionado
con la problemática del poblamiento canario anterior. Nos ilustra con
nuevas contradicciones cuando alude a numerosas dificultades para la
susodicha navegación en torno a estas islas, alegando corrientes
marinas versus alisios, pero reconociendo las calmas de verano que
dificultan la navegación a vela, sin hacer mención a un tercera
posibilidad tal vez conocida por aquellos primigenios pobladores:
viento sur-este flojo tan frecuente de enero a marzo y constatado hoy
en día.
No dudamos que las corrientes marinas entre estas Islas, hoy superadas,
pudieran dificultar arribadas poblacionales pretéritas, pero también lo
fueron para otras geografías planetarias y en el mismo Atlántico,
costas bretonas y Canal de la Mancha o en torno a Madagascar... Hoy se
ha probado que el poblamiento original para Australia, a través del
estrecho de Torres desde Nueva Guinea, tuvo lugar desde 2000 años AC,
según Martín Almagro Gorbea en conferencia dictada en las Pirámides de
Güimar (Tenerife) en noviembre de 2003.
América por Bering, datado en 40-20 mil AC, o las Islas del Pacífico
desde Insulindia y Asia Continental e incluso hasta la costa occidental
de América del Sur. Se insiste en la teoría apuntada para el
poblamiento insular canario situado en fechas más allá de lo que ahora
se considera: sólo 500 años AC
Referente importante como faro o guía de aproximación fue, sin lugar a
dudas, nuestra picudo monte nevado (o en erupción). A más de los
referidos anteriormente otro autor latino del siglo I, Pomponio Mela,
nos dice: “próximo a las regiones secas se encuentran unas islas que se
cuenta ocuparon los hespérides, hijos de Hespero, el monte que se eleva
más allá de las nubes es más alto de lo que puede verse”.
Estas islas se llamaron también Jardín de las Hespérides.

 

 

Asunto 

Dhistoria, el fuego