HAMBRES Y MISERIAS DE ANTAÑO
La pesca en Fuerteventura y de modo general en todas las islas ha ocupado tradicionalmente a relativa población activa, sin embargo ha abastecido de alimento barato a prácticamente toda la población del conjunto del Archipiélago en cualquier momento histórico, especialmente a las clases más necesitadas y sobre todo por detrimento agrícola, penurias derivadas de falta de lluvias, hambrunas, langosta y otros avatares a los que el canario está habituado. A pesar de la gran longitud de las costas de Fuerteventura y Lanzarote no ha sido esta actividad la que ha ocupado el primer lugar como factor de producción o consumo, que sí lo ha sido siempre la agricultura y ganadería, salvo en aquellos años calamitosos que tanto conocieron muchos de sus habitantes en diversas generaciones, hasta el punto de obligarles a emigrar de su tierra para ser recibidos por sus hermanas mayores o en los amplios territorios del continente americano.
A veces se dice que "el canario ha vivido de espaldas a la mar, estando tan próxima a ella", silogismo considerado además contradictorio considerando los enormes recursos que en el sector pesquero hubiera deparado una economía medianamente industrial si hubiese sido sinceramente planificada desde hace siglos por las diferentes administraciones españolas, que por razones que se ignoran, pero se intuyen ante el temor a un excesivo desarrollo económico autogestionario que España no deseaba a la vista de lo que ocurría en Cuba, nunca se llevó a cabo plenamente.
Es de sobra conocido que estas Islas se encuentran situadas en las cercanías del banco pesquero de los más rico del Universo, a decir del marino escocés George Glas, consecuencia de la corriente fría de Canarias en contraste con la latitud geográfica de proximidad al continente negro, que hace de vivero para las más variadas especies piscícolas especialmente de profundidad. Consecuencia de estos parámetros aparece la parte más negativa en cuanto a pesca en plataforma marítima insular que es pequeña en las Islas occidentales, pero no en estas que nos ocupa de Fuerteventura y Lanzarote. Aquí las especies de aguas superficiales son más abundantes y por tanto con mayor desarrollo para grupos de pescadores, que desde siempre han practicado esta actividad de forma artesanal y en pequeños nucleos costeros aprovechando los numerosos enclaves, playas y otros lugares apropiados para estos menesteres.
En Fuerteventura abundan los caladeros frecuentados por unas determinadas especies de bacalao en la zona de Barlovento, y las corvinas en los caladeros opuestos, que son igualmente aprovechados juntamente con las especies llamados menores de uso doméstico, viejas, chernes, etc. Así como las apetecidas morenas o los pulpos, la especie de calamar más codiciada por los canarios.
Esta pesca llamada de bajura o costera es eminentemente artesanal con utilización de técnicas tradicionales, desde la caña a la gueldera, "el tambor", "mirafondo", etc. o en pequeñas embarcaciones, los barquillos con vela triangular, para zonas supeficiales y próximas a la costa, junto a los pocos refugios existentes en la época de entresiglos que tratamos.
Tal actividad se llevaba a cabo por los más diversos medios para el sustento doméstico, trueque local pero nunca comercialmente planificado. Caballas, chicharros, sardinas, túnidos y otros, algunas migratorias, son especies importantes y muy abundantes en las proximidades de estas dos Islas y en los ochenta kilómetros que las separan de la plataforma africana.
Su enorme trascendencia en los periodos de las temibles hambrunas es y constituye UNA TEORÍA QUE DEFENDEMOS por nunca suficientemente estudiada para aquellos etapas de carácter cíclico que tan frecuentemente azotaban a estas islas occidentales, principalmente. Críticos fueron muchos años seguidos durante el siglo XVIII y en el XIX, más estudiado y conocidas sus consecuencias en la población especialmente rural, que o buscaba algún tipo de solución, o emprendía una emigración obligada, más bien forzada, hacia otras islas o hasta América.
El Dr. Lobo Cabrera y Roldán Verdejo para épocas más pretéritas o Doña Carmen Julia Hernández Hernández, para las más próximas, entre otros, nos ilustran notablemente sobre esta problemática social.
En "Los Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura, 1729-1798" y en "El Hambre en Fuerteventura", sendas investigaciones de Roldán Verdejo sobre esta problemática, aparecen datos sumamente explicativos con las causas que condujeron al majorero a emigrar, a morir de hambre, A LO QUE PODRIAMOS AÑADIR O "A COMER PESCADO" ; y no referido a momentos puntuales en un determinado año o época, sino con frecuencia inaudita que hoy no sería creible si no estuviera lo suficientemente documentada, y por simple obviedad.
Apunta el Sr. Roldán Verdejo, que la falta de lluvias, endémica en la Isla, da lugar a numerosos novenarios a la Virgen de la Peña, patrona de Fuerteventura.
Nada más definitorio para comprender la situación que estudiamos que los documentos reflejados en actas y que Roldán aborda con suma claridad en "Los Acuerdos", ya citados. De los mismos se desprende como recuerdo insistente el del hambre de la isla: hambre endémica, para un país sin apenas lluvias, que vive exclusivamente de cereales a secano y supeditado a plagas constantes de langostas procedentes del vecino desierto sahariano. En sesión de 4 de noviembre de 1776, se dice que la isla experimenta un año esteril de cada tres o cuatro. A ello se suma la falta de moneda corriente, obligando al ya olvidado trueque de otras épocas, entre cuyos intercambios con trigo o por animales, figuraba sin lugar a dudas el PESCADO COMO MONEDA DE CAMBIO, siempre abundante y fácil de obtener, que de esta forma se satisfacían otras necesidades perentorias, para no "pasar a hierbas solas, como ocurría incluso los hacendados".
A partir de estos años calamitosos, con inicio en 1721, la situación de de la isla se estabiliza aparentemente, puesto que unos cincuenta años después el fantasma del hambre y la miseria vuelve a rondar a esta isla de "las mayores desgracias". En 1768 se inicia la gran segunda gran hambre de su historia que culmina en la "sequía bíblica" de 1771, según Rumeu de Armas.
Ya en el año 1768 había llovido poco y fue malo por falta de pastos e hierbas en la isla hasta el extremo que el Cabildo acuerda "que el ganado se someta a control y vigilancia en las zonas donde ha de pastar". En el mismo año de 1769
los habitantes de la isla comienzan a emigrar a Tenerife, entre otros lugares, problema que alcanza también de lleno esta vez a Lanzarote lo que obliga a sus gentes, igualmente, al desplazamiento forzado para paliar el hambre.
El Dr. Rumeu de Armas, en el artículo de AEA., citado, aborda el problema desde la perspectiva socio-económica para esta isla de Fuerteventura (y Lanzarote), considerando que esta sequía, que denomina bíblica, consecuencia de nefastos ciclos climatológicos harto frecuentes hasta adquirir la magnitud de hetacombe por las características de catástrofe de aquella aciaga fecha de 1771; y respecto a Lanzarote añade " para que se tenga una idea de la magnitud de la situación apuntada, basta declarar que perecieron lastimosamente 2600 personas de hambre y de sed, después de haber tentado en vano saciarla con carnes y cosas más inmundas, lo que equivale a un tercio de la población de la isla".
Es curioso que en este informe que el Dr. Rumeu extrae de un documento de la época, NO SE HAGA ALUSION AL PRODUCTO MÁS ABUNDANTE EN AMBAS ISLAS, INAGOTABLE EN ESTOS MOMENTOS, NECESARIO PARA SUBSISTIR LA POBLACIÓN: EL PECADO DE RIBERA, DE PLATAFORMA O DE ALTURA, EN MOMENTOS DE CLARO AUGE DE LA ACTIVIDAD PESQUERA EN EL BANCO SAHARIANO.
Por lo que respecta a Fuerteventura el drama del año 1771 fue aún más pavoroso, pues por fallecimiento en mayor número, y por éxodo inevitable lo más pudientes, la población majorera, cifrada en unos diez mil moradores, se vió reducida a la mitad QUE CONSIDERO SUBSISTIO EN GRAN PARTE DEBIDO AL INTENSO CONSUMO DE PESCADO; según Rumeu, basándose en las fuentes procedentes de un informe basado en las Descripciones de José Luis Cermeño, a través de datos demográficos rcoguidos por este ingeniero militar, durante su estancia oficial en la Isla en 1772 con objeto de hacer una inspección en plena catástrofe.
A este respecto y para BASAR NUESTRA TEORIA EN TORNO A LA FUNCION QUE LOS RECURSOS PESQUEROS DE ESTA ISLA TENDRIAN PARA PALIAR LAS NECESIDADES BASICAS DE ALIMENTACION EN EL TRANSCURSO DE LAS HAMBRUNAS, añalizamos un documento informe, se supone llevado a cabo como consecuncia de los desgraciados años de escasez, extraído del Archivo de Simancas y que Rumeu de Armas incorpora en el artículo de AEA, citado, analizando algunos aspectos socio-económicos de esta Isla de Fuerteventura por aquella época, del que extraemos: "A estas desgracias se suman los infortunios de los cinco años consecutivos por falta de agua, habiéndose perdido del todo sus cosechas; que siendo la más fértil y abundante (tierra) de todas las Canarias en ganado y grano (sic), en tal conformidad que es muy común que en los años de lluvias, ver espigas de trigo de catorce carreras cada una, y dar por uno ciento veinte". Se añaden otros datos de interés que harían optimista a cualquier majorero que por aquellas fechas hubiese tenido acceso a este informe oficial, cuando dice que dicha isla produce, en buenas cosechas, 76000 fanegadas de trigo, 153 de cebada, y 1000 de maíz. En iguales años produce asimismo más de 400 pipas de vino, 400 quintales de frutas pasadas
Y de 8 a 10.000 fanegadas de papas (sic). Hácense tembién más de 800 quintales de queso y se extraen más de 5000 machos cabríos, 4000 carneros y 600 quintales de lana y alude a otros aspectos económicos más domésticos, PERO LO QUE ES REALMENTE CURIOSO PARA EL TEMA QUE NOS OCUPA, ES NO ALUDIR MINIMAMENTE A EXTRACCIONES DE PESCADO O DE LA ACTIVIDAD PESQUERA EN GENERAL EN CUALQUIERA DE SUS FORMAS. QUE ES LO REALMENTE CONTROVERTIDO POR SER, como hemos dicho, FACTOR SOCIOECONOMICO FUNDAMENTAL EN AQUELLAS SITUACIONES DE VERDADERA MISERIA ESPECIALMENTE BIOLÓGICA.
A mayor abundamiento, unos ocho años antes del referido informe (1764) el escocés George Glas, publicaba en Londres el tratado sobre la historia de nuestras pesquerías africanas con su abundante pesca y con magnífica descripción, vínculando en todo momento el protagonismo de los isleños al el referido banco pesquero, detallando igualmente numerosos aspectos de la organización de las campañas de pesca del salado, número de embarcaciones, tipos y hombres que empleaban. El mismo intentó establecer una factoría en el antiguo emplazamiento de Santa Cruz de Mar Pequeña, como ya se ha mencionado anteriormente, y que el denominaría "Puerto Hilsborough", en memoria del prócer británico que le facilitó ayuda financiera para gastos de la expedición, y que ya Viera y Clavijo recoge en su Historia General.
Esto apoya la teoría que determina que las actividades pesqueras harto frecuentes en estas fechas del siglo XVIII, en todas sus variantes, insistimos, desempeñaban un fundamental protagonismo como producto de consumo básico, pero mayoritario, en el transcurso de aquellas frecuentes hambrunas que asolaban estas Islas, así constatado.
Las hambrunas más destacadas en el período que nos ocupa es la que se deriva del llamado "decenio calamitoso" (1875-1884), especialmente el año 1878, si bien Fuerteventura conocía de otras muchas, como apuntamos, (22), puesto que fue un prolongado calvario de continuas desgracias que afectó prácticamente a todos los sectores económicos de la Isla, última que delas ocurridas en dicho siglo.
Precisamente coincidiendo con el inicio de este período calamitoso, en 1875, se publica el libro de Silva Ferro, ya mencionado anteriormente, sobre la importancia que las pesquerías africanas en relación con estas Islas iba teniendo, y así, en alusión a esta publicación, lo interpreta Martínez Milán, en un epígrafe de la memoria de licenciatura cuando habla de "estudios Económicos, Industriales y Científicos respecto a la explotación y riqueza de algunas pesquerías y consumo de sus productos en los grandes mercados con otros varios informes para servir de precedentes al proyecto de establecer una factoría de pesca y preparación de pescado en la isla Graciosa situada al Norte de Lanzarote en las Canarias (1875)".
Prueba de ello y en la plena crisis de subsistencias para Fuerteventura (y Lanzarote) es la memoria, publicada en 1882, redactada por el oficial de la Armada Española Pedro de la Puente y Olea, tras recorrer las aguas que bañaban la costa occidental africana entre Cabo Juby y Cabo Blanco, en la que corroboraba la importancia de los bancos pesqueros, aconsejando la construcción de puertos en la costa de África al sur de Canarias.
Por tanto, ante el interés que las pesquerías estaban despertando a nivel internacional, el informe proponía que se estableciera "un protectorado" en la franja costera africana frente al Archipiélago, con objeto de asegurar la jurisdicción sobre dichas aguas sino también de iniciar un proceso de penetración mercantil en la misma zona africana. A partir de aquí el interés mostrado por la Administración Española continuó, con más o menos acierto, a través de actuaciones concretas para de paso hacer frente a la contínua competencia de otros países.
No le quedaba otra alternativa.
Continuando en nuestra modesta hipótesis, hemos de considerar necesario el protagonismo que la producción pesquera tuvo como alimento base en las hambrunas, para estas dos islas, durante el decenio llamado calamitoso (1875-1884), y especialmente en momentos verdaderamente críticos como lo fueron los años 1877 y siguientes.
En aquel fatídico año de 1877, y según leemos en la ponencia de Carmen Julia Hernández Hernández en las IV Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura, a todo lo expuesto surge otro problema añadido: La miseria experimentada por estas dos islas se había extendido a las demás del Archipélago que no podrían sorportar mayor presión demográfica y menos laboral, toda vez que la sequía también afectaba a su agricultura y por tanto a su economía general. Se optaba por la secular emigración a Cuba para lo que se solicitaba que el propio Gobierno sufragara los gastos de embarque, acompañado de la realización de obras públicas que emplearan mano de obra sobrante y la procedente de estas dos islas orientales, puesto que son estas las más afectadas, especialmente Fuerteventura. El periódico "El Constitucional", que se ocupaba últimamente de estas crisis, indica que en noviembre de 1877 "como consecuencia de las continuas sequías experimentadas, que han sido causa de las inmediatas pérdidas, casi totales, de sus cosechas, de día en día, ha venido agravándose su ya triste y desesperada situación, hasta el extremo de que sus naturales, en considerado número han abandonado el suelo natural, marchándo al continente americano, no siempre propicio a responder a los afanes del trabajador, en busca de la relativa actividad que pueda subsanar el problemático bienestar. De seguir emigrando como ha comenzado pronto, la isla de Fuerteventura se borrará del número de las islas habitadas del Archipiélago Canario y sus naturales (...) irán a a aumentar el considerable número de desgraciados españoles que, en tierras de América, claman en vano por tornar.
A evitar muchas desgracias, a impedir que continúen en progreso los males (...) deben dirigirse los ciudadanos y los afanes de las autoridades, según leemos en "El Constitucional". Y más adelante en la misma página expresa la necesidad de que se aprueben por el Gobierno dos carreteras que se hallaban consignadas en el Plan General de Carreteras para Fuerteventura, de tal forma que dará ocupación " a la multitud de braceros que hoy carecen de ella, la emigración cesará y la isla (...) comenzando a disfrutar de una prosperidad relativa saldrá, por este sólo hecho, de la postración en que yace (...)
Estas crónicas revelan el dramatismo de una situación que de día en día se hacía más insostenible para unas islas que desde hacía algunos años sentían la calamidad como algo inherente a las mismas. El hambre y la emigración eran las consecuencias más graves de esta crisis, y que parecía ser el abandono de la mano del mismo Dios. En 1878 se remitían crónicas al periódico "LA LEALTAD CANARIA", entre cuyos textos se lee: "LA MISERIA HABIA LLEGADO A TAL EXTREMO QUE TANTO EN LANZAROTE COMO EN su hermana de FUERTEVENTURA SE COMÍAN TUNERAS, LAS RAÍCES DE PLANTAS SILVESTRES, helechos, Y ALGUNOS MORÍAN DE HAMBRE. Por todo ello nos preguntamos ¿Cúanto importante sería el producto de la pesca obtenida en cualquiera de sus formas para paliar esta situación de extrema necesidad biológica?
El mismo periódico en su número 690 de fecha 21 de abril de 1878, pág. 1, nos apunta respecto a esta cruel situación: "El agua vale tanto como en otras épocas el vino, se mendiga de puerta en puerta y EN EL PRESENTE VERANO SI NO RECURRIMOS A LA DEL MAR CARECEREMOS TOTALMENTE DE ELLA", refiriéndose a agua del mar, pero ¿y la pesca?; por obviedad no se menciona el único producto comestible abundante, en buen estado y fácil de obtener, aun con las mas elementales artes de pesca; cangrejos, lapas, bugados, etc, son productos tan fácilmente extraíbles que lo hacen hasta los niños.
En La Palma y en su litoral, constituye un excelente manjar los peces llamados "verdes" o "azules", tambien llamados castañetas que viven a flor de agua, y que fritos o asados son muy apetecidos por los lugareños costeros.
A las crónicas y artículos que la prensa va dedicando a Fuerteventura, se unen las alusivas a la isla de Lanzarote con idénticos problemas. Otro periódico "El Memorándum", desde Lanzarote, recibe una carta desalentadora en la que se muestra la ineficacia de los recursos allegados. Se manifiesta que no sólo emigran los pobres, sino que pronto tendrá que emigrar el resto si no quieren morir de sed, careciendose de cultivos, depreciación de la tierra... y como consecuencia de COMESTIBLES, de dinero en circulación, etc.
Y no sólamente la prensa canaria se ocupaba de la situación crítica de majoreros y conejeros, también los periódicos de la Península publican el estado de miseria en la que vivían. El rotativo madrileño "Los Debates" enterándose por cartas y por periódicos de estas islas, conoce la tragedia por la que atraviesa Lanzarote, donde sus habitantes mueren de sed y de hambre; solicitan la actuación del Gobierno por no haber surtido efecto, totalmente, las donaciones del resto de las islas.
"La Iberia" en esta misma línea, comenta los estragos que produce el hambre y la sed en Lanzarote y Fuerteventura, produciendo la cadena de solidariadad y de buenas intenciones para auxuliar a tan desgraciadas islas.
"El Anunciador Universal", llama la atención al Gobierno sobre la calamitosa situaión, calificandola de "desgarrador espectáculo, el que presentan las islas (...)en las que las que campea la más espantosa miseria, produciendo inmumerables víctimas"... "tiempo es ya de que el Gobierno fije en ello su atención, y de que la iniciativa particular se manifieste (...)".
"El Eco Universal" de Madrid, por su parte, se lamenta del descuido que el Gobierno ha tenido con la provincia de Canarias, y de ahí la situación gramática por la que atraviesan las islas más orientales. No cree suficiente los donativos enviados por el Ministerio de la Gobernación ni el eviado para la construcción de carreteras en Gran Canaria. Debe fomentarse las obras públicas y la riqueza agrícola -aludiendo al tabaco - como solución.
"El Constitucional" solicita medidas de política social, previa solicitud al Gobierno a través de los informes preceptivos. La Corporación provincial, en su deseo de aliviar la triste situación en que se halla desgraciadamente la mayoría de los pueblos canarios, ha adoptado importantes acuerdos, que no dudamos serán recibidos con aplauso por todos los amantes del país.
Se desea que el Gobierno poermita la libre importación de cereales por un periodo de seis meses, sin gravamen para la provincia, la inmediata ejecución de obras públicas.... y sigue el informe enviado indicando que el hambre y la sed han empezado a tender su terrible azote sobre las islas de Lanzarote y Fuerteventura en donde ha más de dos años que no se logra una cosecha, ya por haberle negado sus favores el cielo, cuando por la falta de agunas subterráneas que pudieran aprovecharse.
Se habla de moratoria contributiva y según "El Constitucional" 16 febrero de 1878, nùm. 185, pág.1, se le suspendieron todo procedimiento por contingente provincial. También se les concedió un año de moratoria para el pago de contribuciones, según aparece en La Lealtad Canaria, 22 abril 1878, núm.691. Igualmente indica este rotativo, 1 de marzo 1878, núm.657, sobre la necesidad de obras públicas cuya falta era sentida por las zonas más afectadas por la miseria, así desde Puerto de Cabras, su corresponsal indica " (...) pero estas suscripciones iniciadas con el mejor deseo, al paso que sacrifican en parte el bolsillo del donante, yo, que palpo, por decirlo así, las consecuencias del mal que nos aflige, me he convencido que apenas socorren dos o cuatro días ,cuando mucho, a los necesitados que existen en esta isla, quedando después sumidos en el mismo conflicto". Y continúa este corresponsal: "Hay que convenir que no habiendo un trabajo público o privado de carácter permamente que de ocupación a los centenares de brazos que permanecen en inacción por que no pueden emigrar a buscar trabajo ni aún en las vecinas islas, donde tampoco lo encuentran fácilmente, no se podrá resolver el problema de sostenerse sin perecer de hambre muchos de los que hoy quedan sin abandonar sus hogares. En ello deben fijarse las autoridades y construír carreteras o el muelle en este puerto, que impedirá la progresiva emigración. Desde hace catorce años se viene pidiendo la construcción de un muelle en Puerto de Cabras, y hasta el momento, Fuerteventura pagando igual que otras islas al Tesoro no ha conseguido hasta la fecha lo deseado".
Con los donativos enviados por el Sr.Gobernador se construyeron obras de carácter público en Puerto de Cabras, a la vez que se daba de comer a los que no podrían mantenerse por carecer de trabajo hasta ese momento. También de los dontivos enviados desde Montevideo para socorrer a los de Lanzarote y de
Fuerteventura se invirtió una parte en obras públicas como fue el desembarcadero de Puerto de Cabras. El Constitucional, 26 de septiembre de 1878, y 16 de septiembre del mismo año.
En cuanto a ayuda enviada por el Gobierno nada exacto se sabe, según nos indica la prensa del momento, " El Constitucional", y "La Lealtad Canaria", puesto que aparecen supuestos envíos, pero la llegada del dinero que se esperaba no aparece recogido. Seguramente figuraba en otro concepto.
El 3 de febrero de tan fatídico año, el Gobernador Sr. Clavijo, hizo un llamamiento público: " La esperanza de que las lluvias de la estación presente, viniesen a fertilizar los campos de Lanzarote y Fuerteventura, ha desaparecido... A este fín he resuelto abrir una suscripción provincial, para poder atender desde luego las necesidades más apremiantes... para atender a nuestros hermanos, reducidos muchos al último estremo de la miseria y a expuestos a perecer de hambre y de sed".
A esta llamada del Gobernador acudirá la burguesía capitalina, como la de otras poblaciones, instituciones de enseñanza, periódicos como "El Eco de La Laguna", "El Memorándum", Sr. Obispo de Tenerife. Cónsul de Inglaterra y de los EE.UU., Diputación Provincial, Casas de Comercio asentadas en las dos mayores capitales canarias, así como otros elementos de la población de estas islas, que ante la grave situación colaboraron para auxiliar a majoreros y conejeros, inmersos en semejante desesperación.
La Real Sociedad Económica de Las Palmas de Gran Canaria realizó una labor muy importante en favor de ambas islas entre aclamaciones de la población.
Fueron estas circunstancias las que marcan la pauta del corportamiento de la economía majorera hasta muy avanzados años del siglo XIX, e incluso primeros años del actual, contracciones cíclicas derivadas de aquellas coyunturas que quedaban agravadas por el sistema económico caciquil imperante. De Paz Sánchez y Millares Cantero, en el artículo conjunto, nos ilustran al respecto para aquellas otras espantosas sequías que como mal endémico se suceden entre 1832 a 1846, y que no hicieron más que extremar los males que deportó la depreciación del producto tipo del momento: la barrilla, último recurso económico hasta aquel momento en la economía de estas islas, siempre cambiante. Como consecuencia global las sequías y hambres espectaculares trajeron consigo la paralela secuela de epidemias, muerte y la emigración, provocando, como siempre que este ocurría, la quiebra de los más débiles campesino, y como injusta consecuencia la mayor concentración de las tierras en manos de la burguesía majorera, que muchas veces también era obligada a emigrar.
Los mismos autores aportan datos significtivos, para aquellas otras crisis: Los 12.225 habitantes con que Fuerteventura contaba en 1837, se verían reducidos a los 6.384 de 1846.
Pero esta problemática cíclica persistía a lo largo del siglo, como ya apuntamos para el entorno del periodo que estudiamos y que nos sirve de antededente con características crónicas para ambas islas.
El periódico "La Democracia" de fecha 12-5-1881, menciona la siguiente gacetilla en la sección "Cronica Provincial", aludiendo a la noticia aparecida en otro periódico provincial "La Voz de Aguere" y que dice: "Que ha sido rehabilitada la subvención concedida al Ayuntamiento de Arrecife, capital de la Isla de Lanzarote -aclara-, para la continuación de una escuela" y añade además "Victor Hugo ha dicho: esto matará aquello. Nosostros, paradiando al célebre poeta francés diremos que esto no matará E AQUELLO" (sic). En el número 25 de este mismo rotativo y en su columna "Crónica Provincial", se lee aludiendo al rotativo enemigo de Las Palmas nominado "El Canario", al dar cuenta en su número trece de la publicación aparecida en otro rotativo cofrade "La Voz de Aguere" de La Laguna a quien le dirige las siguientes líneas: " Saludamos afectuosamente a nuestro compañero a quien le devolvemos la visita que ha servido hacernos; y le advertimos que no pierda nunca de vista a Santa Cruz ( de Tenerife), que es de dónde todos los pueblos de las islas reciben bienes sin cuento de su sistema absorvente centralizado y egoista hasta lo insaciable". Y añade: "Esto no puede escribirlo sino ¡ El Canario!. Lo que debería tener presente son "los bienes sin cuento" que Las Palmas derramó sobre la Provincia durante esos "cuatrocientos años" que ostentó el título de capital de Canarias no son los que actualmente esta llevando a nuestros pueblos y los que en adelante pueda proporcionarles. Sobre este asunto tienen la palabra; Primero la isla de Lanzarote, segundo la de Fuerteventura, y tercero, las demás del Archipiélago"
Y más adelante se lee: " Sigue cantando desafinadamente "El Canario". Vanagloriándose de cientos de ventas y suscripciones en el Puerto de la Cruz y Valle de La Orotava". Sigue entre ambos rotativos la diatriba y añade respecto a las ayudas a Lanzarote, "que nos explique El Canario la diferencia (...). Nosotros la hallamos en haber despojado a Lanzarote (por las Las Palmas y en plena crisis económica y de subsistencias) de sus puertos de refugio "únicos" que existen en Canarias, matando así las esperanzas de prosperidad que en ella tenían aquellos insulares.
"La Democracia", en su "Crónica Provincial", se lee el siguiente texto, extraído de "El Memorándum" que " en Teguise, la antigua capital de Lanzarote, se ha reunido una junta con objeto de agrupar a todos los Ayuntamientos de la isla para hacer valer sus derechos sobre La Graciosa, oponiéndose en contra la concesión que el Gobierno tiene hecha al Sr. De Silva Ferro de una pequeña parte de "aquel desierto islote" para establecer unas pesquerías, añadiendose que, según se decía, obedece tal actitud, a las exigencias de cierta persona de Gran Canaria, exigencias que tienen por objeto obligar a que sea elegida La Isleta para dicho establecimiento". Y más adelante añade: "Es mucho el desinterés de Gran Canaria para labrar "la felicidad" de este archipiélago y sin límites "la protección" que dispensa a Lanzarote. Últimamente la ha despojado de sus puertos "naturales" de refugio para construir uno "artificial" que costará muchos millones, también en Las Palmas. Y ahora por distintos medios, pretende despojarla de beneficios que indudablemente ha de reportarle la empresa de pesquerías" (se refiere a la del Silva Ferro en La Graciosa). A lo que añadimos con la penuaria que aún mantiene sus secuelas en aquella Isla.
"Nosotros (continúa "La Democracia"), exclamaremos con el corresponsal de "El Memorándum", MUCHO OJO SEÑORES LANZAROTEÑOS... DESENTENDEOS DE PROMESAS E INTRIGAS, PUES EN LA DESIERTA ISLA (LA GRACIOSA) PUDIERA CON EL TIEMPO FORMARSE UNA BRILLANTE COLONIA".
El mismo periódico en su número cuarenta y tres, aludiendo a la necesidad de puertos para la isla de Lanzarote, leemos: " Llegó el inolvidable año de 1878, la sequía que se hizo general en todas las siete islas de la Provincia, en especial se presentó de una manera más terrible y desastroza en Lanzarote ( y también Fuerteventura). La sed!, el hambre!, la muerte!, se desarrollaron implacables en aquella isla. Sin agua ni víveres, Lanzarote presentaba un verdadero cuadro de espanto y desolación: Sus áridos campos cubiertos de esqueletos y huesos esparcidos procedentes del crecido número de animales que morían de hambre y sed; paralizados los trabajos rústicos y urbanos, los jornaleros envueltos en la miseria, demandaban de puerta en puerta pan y agua para sí y para sus hijos, y mientras tanto la emigración persistente, continuaba...El Ayuntamiento de Arrecife se digie de nuevo al Gobierno de la Nación solicitando remedios para tan mal...La construcción de las obras y mejora del Puerto Naos, era todo lo que se pedía en tan aciagos días y que de dar trabajo a tanto infeliz jornalero, evitaría el hambre y la emigración crónica...Sin embargo el silencio de los sepulcros fue la contenstación que obtuvo asimismo la súplica del Ayuntamiento de la capital de Lanzarote", y más adelante en el número cuarenta y cuatro, el mismo rotativo, el día dos de agostso, sobre lo mismo, el mismo articulista que firma con el pseudónimo PMR, refiriéndose a la desigualdad que por el diputado Sr. López son tratadas Fuerteventura y Lanzarote respecto a las demás islas, cuando dice: "No podemos menos de hacernos cargo aquí de las extrañas afirmaciones de este diputado, respecto a la producción agrícola de las islas que llama (curiosamente) "Islas predilectas de la Naturaleza" (Lanzarote y Fuerteventura) y cuya madre, sin embargo, tan cruelmente las trata, matándolas de hambre y de sed con sobrada frecuencia", y a continuacuón detalla los movimientos de tipo económico de cada una de las islas, haciendo especial referencia, en otro apartado del mismo periódico, al paulatino aumento que aparecen en los prductos de Aduanas, para ambas islas, producido por el rápido desarrollo con que se extendió este nuevo cultivo de la barrilla, cuyo comercio evidentemente producía píngues beneficios a ciertos sectores económicos de la isla, reflejados en la Aduana.
El periódico de Las Palmas de Gran Canaria "La Crónica", diario de intereses generales, aludiendo a otro rotativo"El Diario de Las Palmas", en la columna "Mentiras y Verdades", replica en tono de duda lo aparecido en "El Diario", sobre ayudas recibidas por Lanzarote y Fuerteventura de manos del Sr. León y Castilo en otras épocas, y sobre ello leemos: "Si no hace memoria el olvidadizo Diario si desconoce la historia antigua de aquella desventurada isla (la de Lanzarote), una ojeada retrospectiva para el campo de los hechos bien pudiera ponerle en la pista de anteriores recientes acontecimientos para hacer un sabroso estudio comparativo; (...) inquiera los hechos de aquellos terribles años de 1878 y 1882, en que las sequías trajeron el hambre, y el hambre trajo la desesperación, y entonces verá el interés y la inmensa gestión del Sr. León y Castillo para hacer desaparecer tantas escenas de miseria y tantos cuadros de dolor. ¿Qué debe Lanzarote al Sr. León y Castillo?. Busque el Diario notas auténticas, datos legítimos, y si la sinceridad le impulsa y el espíritu de partido no le ciega, vendría a convenir con nosotros en la esterilidad desconsoladora de tantos años de mando y en la ineficacia de tan largo cautiverio. ¿Qué importan las gárrulas declaraciones de "El Diario", ni su afán de ridiculizar con imprudentes mentiras, si en la isla de Lanzarote se han derrumbado ídolos carcomidos y se han levantado nuevos altares donde ya no se quema incienso estilente del Diario?. Y en el siguiente número de "La Crónica", ya citado,, pág. 1 se lee: "En mal hora se le ha ocurrido a "El Diario" hacer colación a la isla de Lanzarote, que hasta ayer no había merecido la compasiva atención del colega, pues confundiendo hechos y errando a cada paso como los burros locos, ha venido a caer con todo el desprestigio de sacamuelas de feria". Se piden hechos ( de actuación en Lanzarote) y se pregunta "La Crónica", ¿no es verdad que durante el periodo actual ( de gestión conservadora) se ha concedido el cuarto trozo de la carretera Arrecife-Haría?. ¿No es verdad ahora se ha venido a declarar de interés general el Puerto de Arrecife?, y ¿ no se ha repuesto el Juzgado de Primera Instancia, que había sido suprimido, al igual que la Dirección de Sanidad, también reabierta? Y el Hospital Civil de reciente creación ¿a quien se debe?, no discuta el Diario garrulerías. Compare, busque fechas anteriores en su memoria y "HASTA BORRE LAS QUE SEÑALAN CON TINTA ROJA LOS AÑOS 1878 Y 1892; OLVIDE UN MOMENTO PEQUEÑECES POLÍTICAS QUE NO DEBEN EXISTIR CUANDO EL PATRIOTISTMO SE EXALTA Y EL BIEN COMÚN NOS PIDE UN PARABIEN GENEROSO (...) SALUDE LA REGENERACION POLÍTICA Y MATERIAL DE AQUELLA ISLA SITUADA EN EL EXTREMO ORIENTE (sic). Y más adelante el mismo diario (La Crónica) en la sección "Quisicosas", leemos en torno a la misma polémica, "...por que dijimos que millares de firmas habían suscrito una carta, en Lanzarote, dando las gracias al Sr. Quesada por sus trabajos a favor de aquella isla", y que para remate añade " que sea lo que fuere "El Diario" está en su razón de quejarse. Tantas caídas le han producido tenaces dolores de estómago".
Hacia los inicios del siglo parece que la situación caótica derivada del "Decenio Calamitoso", van desapareciendo, por las mejores condiciones cilmáticas o por el nuevo interés mostrado por las Autoridades españolas a la vista de lo ocurrido con sus posesiones en el Caribe.
"La Aurora", periódico majorero fundando en el año 1900, en crónica de Antonio María Manrique que titula "El Gran Negocio", nos informa , "que no en vano se ha escrito tanto sobre las pesquerías canario-africanas. En reciente viaje a Gran Canaria y Tenerife (...) ahora más que nunca se habla allí del asunto. Personas de alta importancia me lo han demostrado (...) en este género de empresas, entre otras el Dr.Jorge V Pérez y el Cónsul de Bélgica Dr. Allard. Todos han visto que con el desarrollo de la riqueza pública en estas dos Islas (Fuerteventura y Lanzarote, y como consecuencia de el auge de las pesquerías), han subido que es un pasmo los alquileres de las habitaciones y el precio de los mantenimientos, y que si el pescado, se vende por lo regular a una y media pesetas la libra, a dos y a veces dos y media la libra, estando como estamos tan cerca del famoso banco sahárico (sic), este puede ser objeto del más lucrativo negocio, comparable con las riquezas de Terranova. Hoy se van abriendo los ojos y mientras nos niegan nuestros gobiernos una protección que tienda al fomento y desarrollo de la pesca, ni ellos hacen nada en el sentido de aprovechar la riqueza que nos brinda este banco tan fecundo, en el extranjero bulle ya el pensamiento de aprovechar". Y añade, "islas como estas, así como La Palma, Gomera y Hierro, recargadas por los onerosos impuestos, han languidecido, sin otra alternativa para sus habitantes que el temido abandono, la emigración hacia América. Esto los sabe el Gobierno y no trata de evitarlo y sí reclamar, desde la Península, el dinero del fisco. Con semejante sistema la nación se despuebla como en tiempos pasados(...). Esto que pudiera parecer una vulgaridad, es más grave de lo que podemos imaginar, por que en un par de años, esos que huyen de los rigores de la administración nos harán falta para el cultivo de los campos. Día por día salen expediciones desde estas dedichadas islas con dirección a las más favorecidas por la Naturaleza, o con rumbo a las Américas".
Tal vez una buena empresa de pesca pudiera proporcionarles ocupación. El banco sahárico no puede ser más fecundo y el pescado tiene buen precio aquí, como en todas partes. Lo que faltan son capitales; para hacer una buena explotación sobran aquí brazos y buenos pescadores. La barrilla y cochinilla en decadencia, ¿... por que la pesca no ha de ser un ramo superior a aquellos culvtivos?, y añade: ¿Por mi parte creo firmemente que ya en Canarias con sus tomates, sus plátanos y algunos frutos más de estimación, no hoy otra agricultura más rica que "la agricultura del mar".
En referencia aFuerteventura, específicamente, apuntar que la problemática data desde la fatidica "Década", los archivos muncipales son testigos mudos, que hablan cuando se les investiga: En sesión pública celebrada por la municipalidad de Puerto Cabras el 20 de abril de 1883 al objeto de analizar la calamitosa crisis en cumplimiento de mandato de la diputación provincial, se llegan a una serie de acuerdos cuyo denominador común consiste en la asunción de créditos del gobierno que logren evitar la descapitalización total de los sectores de la Isla y de esta forma evitar que emigren los propietarios ganaderos, agrarios e incluso los jornaleros, dónde quedan incluídos, suponemos, los pescadores de la mar, dado que con ellos desaparecerá "la riqueza de la Isla", y así dirán el vecino Alonso y Alonso al que siguió Pérez Rodríguez, ambos defensores de la clase propietaria: "Los propietarios ... están hoy peor que la clase más pobre, tienen fincas pero nadie las compra, ni ninguno las admite como garantía de operaciones de crédito; carecen de medios de subsistencia, y dicho está que las semillas que arrojaron a la tierra en dos años consecutivos para no volverlas a ver y de yuntas que ses han muerto de hambre, o que han vendido para con el producto de la venta alimentarse algunos días. El amor a su patria y a sus intereses no les deja emigrar ...La petición formulada por muchas personas de la isla pidiendo el concurso del Gobierno para que a dicha clase facilite préstamos el Banco Hipotecario, es la expresión más gráfica del estado de desesperación en que ha pusto a estos moradores la espantosa miseria que a todos nos envuelve".
Fernández Catañeryra, en réplica cree y considera que son las obras públicas realizadas por la administración, el único modo de frenar el espíritu especulativo a la vez que cubrirían las necesidades primarias de los sectores más depauperados y desfavorecidos, ya que raro es el pobre que no tenga un pedazo de tierra, una casa o un animal de labor, y es el trabajo su más bello ideal, al tiempo que se evita la continua emigración. Se acuerda lo útil que pudiera ser emplear créditos de quince o veinte mil pesetas en la construcción de UN MUELLE O DESEMBARCADERO en Puerto de Cabras, como obra de interés local y general de gran importancia que daría mano de obra a los que absolutamente no tienen nada, "salvo el mar y su abundante pesca, y de dónde obtendrían producto para su propio consumo y para vender o permutar por otros bienes alimencios". Es claro que sería una de las soluciones a seguir.
Esta última gran crisis que afectó a
Furteventura, decenio calamitoso, fue noticia en una serie de artículos
aparecidos en las columnas de los periódicos de la época, año
1882 y ss. El Memorándum de Santa Cruz de Tenerife, insertó algunos
de ellos en defensa de la decidida atención a esta Isla desventurada.
El 31 de octubre de 1882 se remite a los periódicos gran canarios, por
parte de 161 propietarios agrícolas de "La Cenicienta", escrito
titulado "A los habitantes de Gran Canaria", en que toma cuerpo la
airada repulsa por tanto abandono y tanta promesa incumplida, cuyo descontento
dio origen, más tarde, al único motín de subsistencias
en todo el siglo, septiembre de 1898, pero curiosamente patrocinado, no por
la agitación o conflictividad campesina al modo andaluz, por ejemplo,
sino que fue promovido por la burguesía agraria contraria a los impuestos
de consumo, según apuntan De Páz Sánchez y Millares Cantero,
en la ponencia , sobre la crisis de subsistencias durante el "Decenio",
ya citada.