PARTIDO NACIONALISTA CANARIO: SOBRAN LOS MOTIVOS
En la plena consolidación democrática
de España, tras una vejatoria dictadura de 40 años, y bajo el
lema "El derecho a construir Canarias por nosotros mismos", en Bajamar
de La Laguna, se consolidaría el resurgir del auténtico nacionalismo
que esta región "ultraperiférica" necesita. Entre los
meses de mayo y junio de 1982 tuvo lugar el Congreso Constituyente del nuevo
Partido Nacionalista Canario basado en los principios ideológicos de
aquel que se fundaría en La Habana el 30 de enero de 1924, por auténticos
canarios poseedores de suprema dignidad.
De lo escrito en la "Introducción" en el texto de las ponencias,
entresacamos "(...) La identidad "diferenciadora" del pueblo
canario pervive, desde nuestros antepasados, y ha subsistido al correr de los
siglos, como situación claramente diferenciada, aunque fuera enriquecida
con nuevos aportes, a pesar de las múltiples dependencias e intentos
de desnaturalización, hoy más que nunca...
Pero la idea nacionalista canaria, como proyección cultural y política, persiste a pesar de todo. De alguna forma puede decirse que aflora en nuestros días una etapa aquel nacionalismo, ahora acorde con los nuevos tiempos y circunstancias geopolíticas.
El nuevo Partido Nacionalista Canario (PNC) cara al nuevo siglo que comienza, trata de aportar un programa básico de iniciativas políticas y que nos identifique con nosotros mismos y con nuestra idiosincracia, resultante de un conjunto de hombres y mujeres de procedencia y condición social muy distintas a las imperantes en territorio continental, pero respetuoso con su historia y con la pluralidad de sus orígenes culturales diversos.
Consolidación de nuestro territorio canario; soberanía compartida con el Estado español para asuntos que nos afecten directamente, en especial aquellas competencias en asuntos exteriores, demografía, régimen del suelo, costas, fronteras, puertos y aeropuertos. Una hacienda canaria encaminada a controlar capitales, que impida el desajuste entre recaudación y aportaciones estatales; control de recursos naturales, energéticos, telecomunicaciones, etc., y todo ello encaminado a la consolidación de una política de desarrollo sostenible. Seguridad, Justicia y leyes canarias, especialmente la frustrada Ley electoral... Constituyen peticiones dentro de la más elemental lógica y sentido común de la llamada justicia distributiva, tan antigua como la misma historia de las sociedades humanas.
La gentes canarias, o fincadas con derechos adquiridos, conocen que mientras nuestra economía crece, la tasa de parto sigue aumentando, ( la más alta del Estado ) puesto que los puestos que se crean son ocupados por foráneos, que van llegando puntualmente, en detrimento del nativo.
Conocen, asimismo, que la alta tasa de paro cuesta a los canarios próximo a 50 mil millones de pesetas, en concepto de la cobertura de mantenimiento del desempleo de más de cien mil canarios, mientras en islas como Fuerteventura y Lanzarote los empleos los ocupan foráneos en proporciones superiores al 50 por ciento.
Los puestos claves y mejor remunerados de la Administración española, son ocupados, descaradamente, por personal llegado de la Península, ofendiendo gravemente al funcionario cualificado canario. Pero, ¿se conoce lo que cuesta al Gobierno de Canarias mantener sanidad e infraestructuras para esos foráneos, mientras que el billón quinientas mil millones generados por el turismo se "fugan" de estas islas por "arte de magia"? ; puesto que la masiva afluencia de bancos se debe a que sólo por los coeficientes de caja, obtenidos por venta de divisas, se "embolsillan" más de 25 mil millones de pesetas, que también "embarcan" fuera de las islas. Para que seguir, si ya esto lo saben todos los canarios.
Se nota, cada vez más, en los procesos electorales, especialmente cuando el nacionalismo moderado, racional y consecuente acude unido a las urnas.
Habría que recordar la frase del pensador vasco español Miguel de Unamuno en una de sus visitas a estas islas, quien dijo: "Canarios, encontraos con vosotros mismos".