¿QUÉ OCURRE
EN EL PNC?
En relación
con el artículo publicado el pasado día 20 (febrero 2003) en la
columna "La Garimba" (El Mundo- La Gaceta de Canarias) de la que es
autor el amigo, profesor y colega Paco Pérez, titulado "Operación
Ajax" y alusivo a la problemática interna que tiene lugar en el
histórico Partido Nacionalista Canario fundado en La Habana en 1924,
apostillamos, como integrante ideológico y defensor de la coherencia
demostrada por dicho partido en su actual andadura y desde un ángulo
totalmente imparcial, lo siguiente: Por descontado existen desavenencias ideológicas
(y de interés personal) internas como ocurre en todo partido político
que se precie en aras de constituir una alternativa efectiva a la gobernabilidad
de Canarias.
Son estos unos momentos difíciles con fuerte cansancio y hastío
administrativo, donde nos jugamos estrategias precisas de carácter político
en todos los órdenes e incluso nuestro porvenir como comunidad diferenciada
dentro del Estado español. Los motivos de esta situación, harto
conocidos, culminaron con el precedente de la gran manifestación contra
Unelco y, en principio, a favor de la conservación del medio ambiente.
Ya hemos dicho que, hoy por hoy, el PNC sólo le resultaría imposible alcanzar cotas de poder parlamentario y, por lo tanto consideramos, son tres las posibilidades que este histórico partido de más de cien años, desde su primera fundación en Caracas, tiene y que son:
1) Desintegrarse o difuminarse en el seno de Coalición Canaria, en unos momentos difíciles con gran pérdida de votos y credibilidad de esta coalición de partidos, pero con el propósito de paliar el castigo que la Ley de Ohm produce en el recuento electoral tras las divisiones ideológicas. Decisión tal vez negativa para ambas formaciones.
2) Llegar a un acuerdo federado previo a las elecciones con la integración de las figuras orgánicas representativas de ambas formaciones, preferentemente en una amplia confederación con la suma de los partidos de CC y los que conforman la FNC regional al modo de los nacionalistas vascos con PNV-EA o catalanes en Convergencia y Unió.
3) Que el PNC siga adelante con el proyecto de consolidación de la Federación Nacionalista Canaria (FNC) integrada actualmente por el PIL de Dimas, IF de Chacón, UC de Olarte, gomeros, herreños, más otras fuerzas minoritarias de diversa procedencia ideológica, y unir, a posteriori, los escaños obtenidos con los de CC u otras formaciones políticas del espectro parlamentario autonómico.
Pero el presidente nacional del PNC, Juan Manuel García Ramos, siguiendo el ejemplo de otro líder carismático perteneciente a otro partido, Santiago Pérez, pretende llevar a cabo otra limpia similar a la efectuada por éste contra militantes o cargos que incumplan decisiones superiores acordadas y aprobadas en dictámenes federales con amplio consenso.
En contraposición, líderes discrepantes con esta necesaria medida disciplinaria y totalmente legal, pretenden reunir cientos de firmas de presuntos militantes, tal vez engañados, con el objeto de provocar un congreso extraordinario a nivel de ejecutiva nacional para, en claro motín o rebelión, deshacerse del presidente electo por mayoría, alegando motivaciones o argumentos infundados y no totalmente claros.
Evidentemente, la autoridad radica en los órganos elegidos que hacen difícil esta contra-operación, pero que, además, nos recuerda las conductas ilegales de las tripulaciones amotinadas o insurrectas de los barcos de la Marina británica sofocadas cruelmente por los mandos del Almirantazgo de Su Majestad con toda la autoridad de que eran poseedores. Que sirva este símil, a modo de ejemplo, para el caso que nos ocupa. Además, los estatutos del Partido son claros al respecto en lo que se refiere a la normativa a seguir por los artífices de ambas determinaciones posicionales surgidas entre facciones encontradas dentro del Partido Nacionalista Canario.
Los padres históricos del nacionalismo se sentirán avergonzados de conductas como las apuntadas. Desde Secundino Delgado hasta Bernardo Cabrera y José Diego Díaz-Llanos, pasando por Juan Pedro Dávila, cuyos hijos deben ser herederos de la coherencia ideológica de su padre y del legado que, en el lecho de muerte, trasladó a personas tan destacadas por su diario quehacer como el propio Juan Manuel o Juan Padrón.
Pero, advertimos que el nacionalismo canario tan necesario, racionalmente y con sentido común, más urgente que nunca en estos momentos, ha de usar de la máxima coherencia para llamar al desencantado voto popular, y evitar que la administración de estas islas pase a depender de opciones centralistas que neutralizarán "sine día" las posiciones necesarias en el desarrollo normal y positivo en beneficio de nuestros intereses, y no de otros conocidos.
Esta comunidad canaria precisa de urgente e irreversible cambio en las estrategias gubernamentales sobre todo en lo que se refiere a la inmigración desordenada, seguridad deficiente, demografía sin lógica, turismo en decadencia, medio ambiente en proceso de constante deterioro y, especialmente, crear un nuevo sistema económico que genere renta más distributiva y cuyos beneficios sean para reinvertir en las propias Islas.
Los partidos nacionalistas han de llegar hasta el alma del
votante canario inculcándole estos argumentos que deben ser transformados
en votos útiles para no incurrir en la abstención crónica.
Mañana puede ser tarde.