HAY QUE SALVAR EL VAPORCILLO "LA PALMA"

El vapor La Palma, que aparece referenciado en uno de los libros del palmero Juan Carlos Díaz Lorenzo junto a todos aquellos vapores de casco negro, es el único superviviente de aquella saga. Se halla en los muelles de Santa Cruz a la espera de reparación y uso emblemático....., rescatado a iniciativa del que fue presidente del Cabildo de Tenerife Sr. Segura Clavell cuando se hallaba, para desguace, en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo ha sido criticado por tan feliz iniciativa, si bien desde estas páginas nos encomiamos y solidarizamos con su coherente proyecto cultural. Tal como apunta Díaz Lorenzo "El vapor La Palma pertenece en la actualidad al Cabildo Insular de Tenerife, por donación de la familia Flick, anterior propietaria del buque que se lo había ofrecido a otros organismos y entidades para salvarlo del desguace –como todos sus hermanos de derrota-. Al final fue la primera corporación tinerfeña quien aceptó hacerse cargo del correíllo para tranformarlo en Museo de Navegación Canaria, según acuerdo plenario del 12 de febrero de 1896". Han transcurrido ya doce años sin que por otras administraciones especialmente la "canaria", no se haya tomado el reto del elogioso proyecto, especialmente Melchor Núñez, iniciador de la misma y hoy preocupado por otros asuntos.

Da la impresión que somos los propios canarios, incluso con el poder decisorio en las manos, quienes nos oponemos al reconocimiento de nuestra ancestral cultura, en especial aquella que tanto nos une con nuestro entorno y del que tanto hemos hecho uso: el mar.

Pero ¿Cual fue la vida del correíllo que a tantos canarios trasladó de una isla a otra o con la próxima África? Juan Carlos Díaz Lorenzo, estudioso empírico de barcos y navegación, que vivió de niño en la calle de La Marina de Santa Cruz, que además conoce de arquitectura rural, recopila y entre otros aspectos, nos dice: que el "La Palma" llegó a Santa Cruz de Tenerife el 5 de mayo de 1912, junto a su hermano "León y Castillo, procedentes de los astilleros británicos Leith.

En 19l8, cuando la falta del carbón el vapor La Palma, junto a sus gemelos "Viera y Clavijo y "León y Castillo", fue fletado a armadores penínsulares, sustituyendose el servicio interinsular por otros tres vapores más pequeños del tipo Gomera-Hierro. Así permaneció hasta el final de la Guerra, una vez restablecido el envío de carbón a los puertos canarios.

Posteriormente su buen navegar le hizo protagonista auxiliando al cañonero "Uad Ras"

de la Marina Española, en 1930 embarrancado en los bajos de la Cala de Fuster, en Fuerteventura. En Septiembre de l931, remolcó, junto al vapor hermano "Fuerteventura", al buque "Tordera", que a 200 millas del norte de Tenerife, se hallaba al garete con averías en el eje de cola. Por último en febrero de 1934 pudo poner a flote al pesquero "Pedro", varado en las proximidades de Cabo Jubi. Tres proesas que le permiten consolidarse y su justificación como joya del Museo del Mar. Durante la contienda civil se artillo para su autodefensa y junto al "Leon Y Castillo" fue usado como transporte de tropas regulares desde Santa Cruz de Mar Pequeña (Ifni) hasta Vigo.

Finalizada la Guerra Civil el "La Palma" volvió a cubrir ls rutas interinsulares y, en plena segunda contienda mundial, los costados se pintaron con los colores de la neutralidad.

Y a modo de anécdota indicar que viajé en mi juventud entre La Palma y Tenerife en este vapor, y no es grato mi recuerdo en cuanto a comodidad y limpieza, el constante humo de las calderas daba lugar a un no imaginado viaje de placer. Igualmente su hermano "El Gomera" del que recuerdo, con diecisete años allá por 1959 un viaje proceloso desde Santa Cruz de La Palma que tardó 14 horas en llegar a Santa Cruz, pasamos por los Roques de Anaga con "el sol alto" (pasadas las doce horas), durmiendo en cubierta, ya que era imposible usar el camarote por el intenso calor que allí se almacenaba y había que lavarse, por lo menos la cara, a la llegada a puerto. Que diferente servicio a los modernos ferris de hoy.

Antes de cerrar estas notas complementarios al texto, y respecto al vapor La Palma, leemos en "El Día" de fecha reciente, sábado 22 de mayo de 1999, periódico local de Santa Cruz de Tenerife: El Cabildo de Tenerife se ha propuesto reflotar el vapor "La Palma", el histórico barco correo construido en 1912, que lleva años deteriorándose en el varadero del puerto de Santa Cruz. Para lograr ese objetivo, la Corporción Insular (previa al proceso electoral que se avecina) ha creado una escuela taller que restaurará la nave, labor en la que se invertirán 247 millones de pesetas, financiados en parte por el Inem. Participarán en el programa 50 alumnos, que se guiarán por los planos originales del popular correíllo, hallados después de una esforzada búsqueda

El correíllo "La Palma", es contemporáneo del Titanic, ya que fue entregado a sus armadores en el mismo mes en el que el segundo de los barcos se hundió durante su viaje inaugural, es decir, en abril de 1912. El correíllo mide 67,09 de eslora por 9,15 de manga. Su construcción la encargo la compañía de Vapores Interinsulares Canarios en astilleros los británicos Leith junto con sus hermanos: "Viera y Clavijo", "León y Castillo", "Gomera-Hierro", "Lanzarote" y "Fuerteventura", todos ellos desguazados entre l965 y 1984, salvo nuestro flamante protagonista y futuro museo naval, que en 1986 fue ofrecido y aceptado por el Cabildo para su la dilatada restauración y puesta a flote.