De entre
los muchos investigadores profesionales con docencia en Canarias y que abordan
dicha cuestión, destacamos a: Rafael González Antón, director del Museo
Arqueológico y Etnográfico de Tenerife, prestigioso investigador de nuestro
legado cultural antropológico de nuestras islas con renombre internacional que
llega hasta los Estados Unidos y Antonio Tejera Gaspar Catedrático de
Prehistoria de la Universidad de La Laguna, autor de numerosos libros publicados
y principal artífice del primer Congreso Canario Africano de manifestaciones
rupestres.
Como
director del Instituto de Estudios Africanos
fue el patrocinador del Encuentro
Canarias- Marruecos, celebrado en 1994 con la participación de varios expertos
franceses, tunecinos, españoles peninsulares y canarios, en cuyo evento, que
tuvo lugar en la Universidad de La Laguna con sana investigación de hechos, se
llevó a cabo y previa profunda discusión, se emitieron conclusiones válidas con
el siguiente presupuesto: Dar esa
dimensión de universalidad fuera del marco de las clases, al tiempo que definir
la permanente discusión sobre el origen, procedencia o conexión del mundo
canario con el africano, tanto en sus raíces como en su inter- influenciada
cultura. Constituyó una excelente oportunidad desde el punto de vista
universitario, profesional, social o antropológico, para profundizar con rigor
en el conocimiento que hasta ahora no se había podido llevar a cabo, por
carecer del necesario nivel de información y madurez necesario y así reza en
las actas de dicho I Encuentro. Tejera Gaspar aseguró, con respecto al anterior
celebrado en Agadir (Marruecos) que: “Como canarios tenemos la obligación de
conocer y colaborar con un planteamiento geoestratégico. En definitiva, los
contactos que tenemos con otras universidades pretenden recuperar el papel de
Canarias en el Norte de África y en su fachada atlántica...”. Nuestra sociedad
debe entender que vamos a conseguir ese protagonismo desde el punto de vista de
la relación cultural y como foro de cooperación técnica, económica, social...
Utilizar el centro como vértice, por que está concebido así, y para establecer
esas relaciones que, cree Antonio Tejera, deben pasar necesariamente por la
Universidad. Es obvio.
Dichas
relaciones culturales de todo tipo y desde la más remota Prehistoria conocida,
están suficientemente contrastadas en obras eruditas editadas en estas mismas
islas. En una de ellas “Los Aborígenes Canarios” cuyos autores son precisamente
Tejera Gaspar y González Antón los que para las poblaciones prehistóricas de
Tenerife dicen: “ Sobre la base de la perspectiva crosscultural-antropológica,
es que sólo puede considerarse válida una afirmación sobre la cultura o
comportamiento humano cuando ha sido comparada interculturalmente, y a partir
de ella se recogen las características esenciales de varias sociedades que
sirven de patrón encuadrando las sociedades primitivas, paralelizando sus
respectivos procesos culturales, citando a Murdock”. Siguiendo este método los
pobladores de Tenerife, y por mismo procedimiento los demás, quedarían
culturalmente asimilados a las sociedades norteafricanas con las siguientes
características comunes: cultivadores de cereales, mismas piedras de molienda;
conocimiento de los animales domésticos del momento como cabras, perros, ovejas
del tipo norteafricano Tahatán o Haña, las más antiguas conocidas, aridamán o
axa o cabras berberiscas; la agricultura sería la principal actividad en la que
participaban ambos sexos por igual en el laboreo y recolección; cría de ganado,
pesca y marisqueo; familias extendidas en unidades corporativas concretas de
gran tamaño que dará lugar a la tribu. Residencia marital patrilocal. Monogamia
pagando por la novia en trueque por objetos, pastos o animales. Aristocracia
hereditaria pero ausencia total de esclavitud. Existencia de enormes
concomitancias con las sociedades primitivas del norte de África.
Texto
este excelente de gran contenido que utilizamos, personalmente, para exponer en
las clases difundida durante las prácticas, que como licenciado en Geografía e
Historia, trasmití a alumnos (bachiller) del Colegio Cabrera Pinto de La Laguna
durante las jornadas de los cursos de aptitud pedagógica (CAP), en 1995, que
eran precisos para el ejercicio de la docencia.