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JUSTIFICACIÓN

 

En la actualidad, una de las principales preocupaciones de los docentes (de cualquier área de conocimiento) consiste en la búsqueda de fórmulas metodológicas adecuadas para conseguir la motivación del alumnado y su disposición al trabajo intelectual y al estudio. A pesar de ello, en no pocas ocasiones ese esfuerzo resulta infructuoso.

 

Como posible solución a esta disfunción, las más recientes investigaciones en el terreno de la didáctica apuntan a las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC en adelante) como el aporte extra de motivación que requieren los procesos de enseñanza y aprendizaje y, en particular, los alumnos de hoy en día, ya que favorecen de una manera óptima la atención a la diversidad, permitiendo atender simultáneamente los diferentes estilos de aprendizaje, las distintas capacidades y ritmos de trabajo, y potenciando el aprendizaje autónomo y responsable y el trabajo cooperativo.

 

El objetivo principal de este proyecto, pues, se basa en la concepción de las TIC como un recurso didáctico, como un instrumento al servicio de los procesos de enseñanza y aprendizaje, como vehículo del desarrollo de las capacidades de nuestros alumnos, en concreto de las capacidades comunicativas, y, por tanto, de los contenidos del Área de Lengua castellana y Literatura. De esta manera, todas las actividades relativas al conocimiento de las TIC estarán subordinadas a otras que promuevan la consecución de los objetivos propios del Área.

 

Se pretende, por tanto, conseguir incardinar la metodología de trabajo sugerida en el objetivo k de la etapa:

 

«Valorar el desarrollo científico y tecnológico y su incidencia en el medio físico y social, y utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los procesos de enseñanza-aprendizaje» (Real Decreto 3473/2000, de 29 de diciembre)

 

con el específico de nuestra área (el objetivo a):

 

«Comprender y producir mensajes orales y escritos con propiedad, autonomía y creatividad en castellano y, en su caso, en la lengua propia de la Comunidad Autónoma y reflexionar sobre los procesos implicados en el uso del lenguaje y la contribución de éste a la organización de los propios pensamientos.» (Real Decreto 3473/2000, de 29 de diciembre).

 

Como esta integración se concibe no como un fin en sí misma ni como un elemento aislado e independiente del currículo, sino como una actividad más de la programación habitual, la frecuencia de su utilización estará condicionada, de una parte, a su grado de adecuación en relación a los objetivos lingüístico-literarios que propone el currículo de Lengua castellana y Literatura y en consonancia de las actividades de aula que favorezcan la consecución de dichos aprendizajes; de otra parte, a su capacidad de dar respuesta a los criterios didácticos que se persigan, ya que la mera incorporación de las TIC a la enseñanza no supone en sí misma una mejora de la calidad docente. De hecho, las innovaciones tecnológicas sólo aportarán resultados positivos si van acompañadas de cambios metodológicos, cambios de procedimientos, cambios de actitudes en el profesorado y alumnado, cambios en los objetivos, flexibilidad en los programas y en el diseño de tareas, cambios organizativos, etc.

 

En definitiva, y de acuerdo con José B. Terceiro (Sociedad digital, Madrid, Alianza, 1996), los profesores no podrán ser sustituidos por los ordenadores, ya que éstos son meras herramientas de apoyo y estímulo a la educación que aumentan la eficacia de los profesores y que, probablemente, serán más guías en materia de información que simples repetidores de material educativo enlatado. Este cambio irá acompañado de un mayor grado de responsabilidad de los propios estudiantes en su educación.

 

 

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