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¿POR QUÉ EVALUAR?
Internet es sin duda uno de los recursos educativos más atractivos que la tecnología ha aportado en la última década. Tal es su importancia que en la actualidad están proliferando las experiencias de creación de entornos de aprendizaje virtual y sitios web de interés educativo, al tiempo que se está abriendo una puerta a la renovación de la ilusión del profesorado por crear sus propios diseños didácticos adaptados a los nuevos contextos y a la diversidad de intereses y necesidades de los alumnos. Internet favorece de tal manera la aparición de cambios sustanciales en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en relación a su calidad y flexibilidad, que en nuestra Comunidad autónoma (antes tuvo lugar en la de Extremadura) ha empezado a ponerse en práctica la iniciativa de conectar todos los centros escolares a la red (proyecto And@red).
Ahora bien, como sabemos, detrás del empleo de Internet como instrumento al servicio del proceso educativo, debe existir una importante reflexión en torno a la necesaria renovación tanto de la metodología como de los materiales curriculares que su utilización exige, a fin de que no se limite a ser una simple fuente de información vinculada a las diferentes asignaturas del currículo o un factor de motivación, sino hasta lograr que adquiera una dimensión y un valor añadidos que lo conviertan en una herramienta para el desarrollo de entornos significativos de aprendizaje en contextos personalizados, colaborativos y críticos y, en definitiva, para la formación integral de los ciudadanos.
En este sentido y entrando en nuestro tema, quien esté acostumbrado a «navegar» en la red es consciente de que cualquier persona tiene posibilidad de editar libremente investigaciones o trabajos propios sin que éstos se vean sometidos ni a un comité editorial que los revise ni a ningún otro control que garantice su calidad y rigor. Independientemente de que buena parte de los sitios web pueda utilizarse, en un momento dado, como instrumento para la adquisición de ciertos aprendizajes (ocio formativo), no es menos cierto que no todos ellos poseen el fundamento científico necesario ni comportan la validez requerida para ser considerados como webs de interés educativo.
Resulta evidente, pues, que Internet ha convertido a sus usuarios no sólo en consumidores de información y servicios, sino también, y simultáneamente, los ha forzado a ser evaluadores críticos de la calidad y fiabilidad de esa ingente diversidad de contenidos, que, por otra parte, presenta un carácter caótico en su organización y una elevada volatilidad e incremento continuos (por ejemplo, ahora mismo figuran más de tres mil millones de páginas en el buscador Google).
Para paliar estos problemas, ha sido imprescindible desarrollar métodos de análisis que permiten evaluar tanto la calidad y relevancia para el proceso de enseñanza-aprendizaje de la información contenida en un sitio web como su adecuación cualitativa al contexto de aprendizaje y su pertinencia pedagógica. Son numerosos los procedimientos de análisis de sitios web desarrollados en la actualidad (vid. en la Bibliografía una pequeña muestra), cada uno de los cuales utiliza sus propios parámetros (aspectos genéricos que serán evaluados) e indicadores (cuestiones concretas que desarrollan cada uno de los parámetros), aunque, en conjunto, cabe afirmar que existe una alta coincidencia en casi todos ellos.
Nosotros, por nuestra parte, para la realización del presente modelo de análisis, hemos partido de los parámetros propuestos por Pere Marquès [2000], si bien han sido revisados con la inclusión de los indicadores más apropiados en cada caso, y la eliminación de otros que resultaban reiterativos. No obstante, antes de que procedamos a su comentario, conviene que nos introduzcamos, de forma genérica, en el conocimiento de la tipología de sitios web y sus propósitos, y, en particular, de los sitios web de interés educativo. |
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