Hay, al este de Teruel unas sierras altas que aunque de cumbres redondeadas y pocas peñas, está surcada por profundos barrancos. Está poblada por grandes masías en los valles y navas, y pequeños pueblos integrados con el paisaje. Son las Sierras de Gúdar y el Maestrazgo.
Fueron estas sierras las que decidimos recorrer en bici un fin de semana de marzo, aunque las previsiones anunciaban la entrada de un frente atlántico poco activo para esos días, esta zona esta mirando ya al Mediterráneo y esperabamos tener buen tiempo.
Quedamos en un bar en Cedrillas, y desde ahí buscar un sitio para dormir. A pocos kilómetros de este pueblo está el nacimiento del río Míjares, se accede a éste por una pista en buen estado que hay que abandonar para hacer los últimos doscientos o trescientos metros por un estrecho camino junto al río. La pista se abandona en un área recreativa, donde hay una fuente, merenderos y un refugio que, aunque está cerrado, tiene un buen porche. Alli nos quedamos.
Por la mañana pudimos ver el paisaje, un bonito rincón donde se abre un barranco cubierto de pinos silvestres, subiendo río arriba unos cientos de metros está el nacimiento.
Nos acercamos en coche hasta Alcalá de la Selva, para desde allí salir con las bicis. Bajo un castillo construido sobre una peña se haya el pueblo en la confluencia de dos barrancos, tanto el pueblo como las vistas de él merecen la pena.
Ya montados, bajamos un poco por la carretera para tomar en la Virgen de la Vega una pista que saliendo a la izquierda sube hacía un collado cercano, este primer collado se sube bien, anima a seguir, pero a partir de aquí la pista se estropea bastante, hay que subir otros tres collados, las bajadas son por pista mala y las subidas tienen demasiada pendiente, hay un tramo sin pista y un vado de piedras para cruzar un arroyo. A favor del camino diré que las indicaciones son buenas y el paisaje aún más, entre el bosque de pinos y encinas se atraviesan campos de pastos y cultivos de las masías que vamos pasando.
Al llegar al cuarto collado se abre un profundo valle, el río Linares, en el fondo Linares de Mora...
Un par de kilómetros por carretera, para abandonarla por una pista que saliendo a la izquierda indica Castevispal 9, empieza llaneando, pero más adelante tiene un par de subidas que no apetecen. Un pinchazo, atravesamos un rebaño de vacas que no quieren dejarnos pasar, y otra vez vistas al río Linares, muy abajo Castevispal La pista serpentea en pronunciados zig zags para llegar al pueblo.
Poco más abajo de donde estamos el río Linares entra ya en Castellón. En el pueblo de tan sólo 25 habitantes hay un bar, que aunque estaba cerrado, llamaron al dueño, que amablemente nos lo abrió.
Desde Castevispal, si se baja por un pequeño camino que sale debajo de la iglesia se cruza el río por un puente y se llega otra vez a la pista, sin tener que subir a ésta para luego bajar. Unos metros a la derecha de este puente (nosotros nos equivocamos y tiramos a la izquierda) Sube una pista hacía Puertomingalvo. Hay unos 500 metros de subida, que a ratos montados, a ratos empujando se termina por subir. Las vistas desde el puerto son magnificas, rodeado de sierras, alante Penyagolosa ya en Castellón, a la derecha baja el profundo valle del río Linares y a lo lejos detrás de las ultimas sierras el mar.
El pueblo aunque un poco separado del puerto se llama Puertomingalvo, lástima que lo vimos poco y mal, era tarde y hacía demasiado viento para quedarse allí.
Seguimos a través de unos páramos altos hacía Mosqueruela ahora por carretera asfaltada , donde llegamos ya anocheciendo. Unas cañas, cena, y nos quedamos a dormir en unas barbacoas de un area recreativa algo saparada del pueblo. No es el mejor lugar, pero nos hizo el apaño.
Al día siguiente desayunando en el pueblo nos indicaron que existia una pista que no venía en nuestro mapa que salía del mismo pueblo y que nos ahorraba unos 4 Km, decidimos tomarla.
Sube en principio unos 300 metros, para a partir de ahí ir llaneando.
Un fuerte viento en contra que nos obligaba a tener que pedalear incluso en las cuestas abajo nos impedía disfrutar del paisaje. Atravesábamos el Pinar Ciego, unos llanos cubiertos por pinos a 1800 o 1900 metros, atrás un último vistazo a las sierras del Maestrazgo y al mar del que se veían asomar las Islas Columbretes. Alante Peñaroya, el pico más alto de la zona y que junto a Javalambre son los más altos de Teruel.
Por culpa de no tener bien claro por donde estábamos según el mapa hacemos unos 3 Km de más, se puso a nevar y para colmo se nos rompe un eje. Con una bici a rastras, al principio, luego a cuestas encima de otra, bastante cansados llegamos a Valdelinares.
Aquí nos separamos, ya que con una bici con un eje roto es bastante difícil seguir y haciendo dedo uno se vuelve a Alcalá de la Selva a por el coche, mientras que nosotros seguimos.
Subiendo por la carretera hacía la estación de esquí se pasa por un collado del que parte a la derecha una pista hacía la ermita de Santa Quiteria, la pista está en buen estado, pero tiene en algunos puntos profundas rodadas de tractores en los que hay que andar con cuidado. Bajabamos por la cabecera del valle del rio Alfambra, el tiempo había mejorado bastante y el viento no soplaba con tanta fuerza aunque el cielo medio nublado se cerraba a veces para nevar (granizar) con fuerza.
Tras una pequeña subida una cómoda bajada y se llega a Gúdar. Pequeño pueblo sobre el valle del río Alfambra, hacía el norte se abre este valle y se acaban estas sierras.
Por carretera esta vez, hacía el sur, un pequeño puerto, una bajada fuerte y se llega por fin a Alcalá de la Selva. Justo a tiempo para librarnos de un fuerte chaparrón.
Perfil de la ruta
juancano@terra.es