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A principios del siglo
XXI en Canarias y en España la enseñanza se sigue practicando
mayoritariamente de acuerdo con principios teóricos, métodos, y tecnología
del siglo XIX. En otros ámbitos profesionales, como la medicina o la
arquitectura, esto provocaría un escándalo social y científico de
proporciones y repercusiones amplias y profundas. Pero que suceda en la
enseñanza (desde la Educación Infantil hasta la Universidad) no conmueve a
nadie, pese a su enorme trascendencia en todos los campos del conocimiento y
en toda la sociedad.
Las consignas “¡¡que
inventen ellos!!” y “¡¡muera la inteligencia!!” disfrutaron de varias
décadas para materializarse, para reproducirse en escuelas, institutos y
universidades, para incrustarse en la sociedad, y para elevar sus propios
altares y templos. La Transición no pudo con todo, o simplemente aún no ha
concluido dentro de las aulas.
No faltan
estudios,
informes, y análisis de la práctica docente que lo reiteran. Ni tampoco
escasean los indicadores de diversa naturaleza que apuntan a la
preponderancia del modelo tradicional de enseñanza como el origen principal
de múltiples problemas. El libro de texto o los apuntes, y el examen
generalmente memorístico son la principal razón del
escaso uso de las
bibliotecas escolares, de las persistentes
dificultades para integrar el
ordenador y la informática en el currículo practicado a diario, y del parco
desarrollo competencial de nuestros jóvenes, particularmente en los
conocimientos instrumentales. En síntesis es un pesado lastre para el
despegue de la Innovación, y para el desarrollo social y cultural. Y, sin
duda, una parte del desprestigio social del profesorado obedece a la misma
razón.
Muchas profesoras y
profesores lo saben: la mayor parte de los contenidos de esta sección aborda
este problema. Más allá de las conversaciones de cafetería y de los casi
siempre burocratizados “análisis de resultados” de los departamentos
didácticos y de los claustros. Pero siempre en el marco de actividades de
formación que parten de la problematización crítica de su experiencia, much@s
docentes reconocen que su práctica, “tradicional y alejada de la realidad”
(y muchas veces de su propio “ideario”), es uno de los factores básicos de
su problemática cotidiana para enseñar, y de las dificultades de su alumnado
para aprender.
Esta es al menos la
experiencia del autor de Le C@narien en sus últimos siete años como formador
de docentes "a tiempo parcial". Una experiencia cuyo hilo conductor ha sido la enseñanza basada
en problemas, como contenido y como modelo didáctico simultáneamente. Los
documentos de esta sección son el resultado de esa experiencia. Por eso
están categorizados como los de la sección anterior, aunque agrupados de
forma distinta de acuerdo con su desigual volumen:
-
Reflexiones sobre la práctica y recursos para el proceso.
-
Diseños de formación y planes de trabajo.
-
Resultados.
-
Enlaces de interés.
En total, 43 documentos en diversos formatos
y unos pocos enlaces, cuyo
fin es promover los proyectos y los problemas de investigación. Pero esta
vez como un modelo de formación docente capaz de transformar la práctica en
el aula al tiempo que desarrolla al profesorado profesionalmente, en el
plano personal y en el colectivo: la Escuela. Esto ya ha comenzado en las
universidades españolas, apremiadas por el “espacio universitario europeo”.
Pero está aún muy lejos de llegar a las aulas de todo el sistema educativo.
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