PONT DE SUERT

(12/10/01 - 14/10/01)


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Hoja 3ª          

 

13.10.01

A las diez en la cama estés, ¡pues no!, a las nueve desayunando estés, café, tostadas, pa amb tomáquet e perníl y de excursión, nos dijo Maxi que en esta ocasión era nuestro guía.

Cogimos los coches y camino del Parque Nacional de Aigüas Tortes.

Llegamos al parking en donde debíamos de dejar los coches, pues al Parque solamente pueden entrar unos todo terrenos que ellos tienen ya estipulados.

A partir de aquí el camino hay que hacerlo andando, por una senda que te va subiendo hacia el bello lugar, que sin duda y sobre todo para gente que le gusta la naturaleza es.

El camino discurre entre avellanos, robles y demás plantas que en el Pirineo puedes encontrar, como también era época de setas, pues se aprovechó por el camino a mirar por si encontrábamos alguna y alguna se encontró, aunque 

más tarde nos enteramos que estaba prohibido cogerlas, no solo las setas sino todo tipo de objeto relacionado con la naturaleza.

Continuamos subiendo y después de una hora y media aproximadamente, llegamos a uno de los muchos lagos que allí se encuentran, y que están unidos todos por diferentes arroyos que en ocasiones se tornan en cascadas, con una imagen impresionante y fantástica del lugar en donde de vez en cuando uno de los ya mencionados todo terrenos te recordaban que estábamos en el mundo y que eso no era el edén.

A todo esto el cielo se iba poniendo cada vez más feo y nos amenazaba con aguarnos la excursión.

Y al fin después de otra hora y media de subida llegamos al corazón del Parque Nacional, un lugar envidiable por la cantidad de arroyos que en él se entrecruzaban unos con otros, incluso formando zonas en las que sólo eran accesibles a través de unos pequeños puentes que  te permitían pasar y un camino elevado del terreno para poder pasear por el entorno.

Llegado este momento, nos dispusimos a comer nuestros bocadillos, pues allí no había restaurante donde saciar nuestras necesidades y como no, la nube que tanto amenazó llegó y nos echó, así que corriendo tuvimos que salir y dirigirnos a la única caseta que había como refugio, y esperar a que uno de esos todo terreno nos desandasen todo el camino que habíamos hecho y que nos retornasen a nuestros coches, eso sí muy mojados y no de sudor.

Como se nos escacharró el día, después de asearnos y entrar en calor nos fuimos a Vielha, cruzamos el famoso túnel, que por cierto ya lo podían arreglar.

Dimos una vuelta y de regreso al hotel donde después de cenar nos dispusimos a salir a divertirnos un poco a un discopub.

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