POEMAS

 

© Marcos Gustavo Vieytes

 

 

 


13 tristezas 13

 

 

si hoy parece que todas las tristezas
se hubieran convocado a un concilio de tristezas
un bullicio de penas en patota vocifera
13 tristezas 13 esta noche hasta el filo
inofensivo de la última tristeza si hoy parece
que todos los zapatos se hubieran embarrado hasta la suela
(que otra cosa si no se embarrarían)
y que el felpudo del umbral tuviese un agujero
más o menos como el del tamaño de tu muerte

mientras un bullicio de penas en patota vocifera
13 tristezas 13 esta noche no se pierda
el show de satanás deshilachándose

 

 

 

el adulto que festeja su condición de tal es un adúltero

 

no hace otra cosa que adulterar el más inestable y valioso de los estados del ser: la inocencia, entendida ésta no como evasión -que el adulto pretenderá inconsciente y por ende, impune- de lo real complejo, sino como voluntad en lucha -incluso y sobre todo contra sí misma- por permanecer humana, negándose a reproducir la seriada mecánica vital de los animales o a ejercer la omnipotencia sólo propia de los dioses


 

 

 

Holderlin les grita a sus juiciosos consejeros

 

 

holderlin les grita a sus juiciosos consejeros
que claven en la cruz al feliz al inspirado
en vez de disuadirlo con el imperio de la necesidad

holderlin les grita desde su cordura les grita
desde la sabiduría vital de su locura les grita
clávenlo en la cruz al feliz al inspirado ríanse
a los pies del feliz del inspirado no se escondan
detrás del buen consejo mientras se reparten
detrás de la sentencia mientras no se juegan
detrás del escándalo mientras pagan el precio
de olvidarse a sí mismos en el juego de las máscaras
que la inexistencia del azar impone a los juiciosos

 

 

 

 

Días

 

 

hay días buenos y hay días malos
pero los peores son esos
días que se muerden la cola
inevitables como ceremonias
insomnes
días como pesadillas del no estar
borindeis, ¿boring deus?
las mismas respuestas los mismos
ojos
el mismo no lugar la misma
sorda fascinación ante la misma
cosa dicha siempre por el mismo
¿cossa diche?
lo mismo
que nunca
que nada
que nadie
que no

hay días repletos de gente deshabitada

 

 

 

Límites

 

el poema que embiste lo infinito, lo otro, lo siempre no dicho continuará su embestidura contra toda investidura que se pretenda definitiva hasta que lleguen los días de tiempos indefinidos

el poema embestirá lo ilimitado hasta hacerse palabra -silencio deshecho-, hasta después del silencio, hasta lo indecible acosado por la espera corrosiva del poeta

 

 

 

Funcionar de la buena nueva

 

 

la célula inicial del poema proviene de una voluntad ineludible de ser tan potente que legitima y distingue al sujeto como tal en el instante mismo en que lo instrumenta como aconteser hecho palabra

una vez dado, el poema es segmento de una huella, registro de lectura, cosa de los ojos: evidencia, a lo más, de la insujeción siempre posible contra lo no existente inanimado

 

 

 

 

Zona

 

 

la mano se levanta y va
como un robot
como un pleimóbil rígido
sola hacia una zona de tristeza
casi
un óvalo vacío
hacia un bulto con dos
lastimaduras o dos ojos

y les pone curitas en forma de cruz

 

 

 

 

Huidobro no admite peros del poema

 

todo cae en la página
todas las palabras
todas las ropas con estrépito
de una mujer que se desnuda
y todas las demandas de la noche del mundo
los ruidos las casas y las calles

la página se abre como una flor inmensa
luego dirá la voz como un heraldo negro
merodeará la boca de algún felino en llamas

una página que embruje los ojos de mis hermanos
una página real como las tempestades que hacen temblar las rocas y los muebles
una página más mía que mis huesos

 





Anda luz a la muerte del ojo de un poeta

 

 

arriad las palmeras que se ha muerto un ojo
arriad los ojos que se ha muerto una calle
caminad sobre las aguas sin calzado ni anteojos
en puntas de párpado sobre el sueño del paisaje
que han cortado una calle en el ojo del muerto
que mojaron el sueño con palmeras del ojo
que calzaron su párpado entre las puntas de los dedos
y arrasaron con el paisaje
con las aguas
con todo

han cortado una calle en el ojo del muerto
y a mí se me ha perdido la mirada


 

 

 

Pertinente al poema

 

 

el trance verazmente poético surge de una libertad muy parecida al desamparo
la razón sin paredes queda expuesta desnuda como luz inútil, con su puro encandilar inconsistente que no sirve a nadie
hay ciertas ignorancias que funcionan como fronteras, que enmarcan y otorgan sentido
si hubiera terrazas morales desde las que fuese posible arbitrar el paisaje, nadie podrá arrogarse el derecho de habitarlas
la conveniencia vital es un juego de opuestos que se complementan, una permanencia de las discontinuidades
aspirar a toda totalidad es una usurpación y la ley sólo evidencia lo precario de nuestra integridad y de su pertinencia

cuando nos dejamos atravesar por el tiempo, cuando el tiempo nos camina y no hacemos nada por evitarlo pero sí por transmitirlo, ocurre el poema
el poema es una unidad moral de tiempo y un recurso natural no siempre explotado por el propio poeta
mi voz está hecha de mis relaciones con el tiempo, de mi presente conflicto
en las escasas esquinas del poema en que se cruzan el tiempo y mi percepción semiconsciente, aparece algo parecido a la realidad
una sustancia fugazmente concreta que si habita esta frase no está en el adverbio sino en lo pasajero evocado contra la materia de un adjetivo inusual por sólido
así mato todo el silencio que no puedo tocar escribiendo, que no puedo desgajar
mejor que la pretensión de atrapar el agua -pariente al cabo del aire- entre las letras, será admitirse recipiente de su sedimento

en las estrías del verso se inquilina la evidencia, la condensación de lo mucho no dicho, de lo plural informe

 


 

 

 

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