BAJO LA SOMBRA DEL TALAIOT

 

© Bartolomé Adrover Guerrero

 

"Y las madres enseñaran a los hijos, en ayunas,
el arte de lanzar piedras porque ninguno de ellos
podrá probar el pan si antes no tira de una pedrada
el trozo puesto sobre un palo a modo de blanco"

Licofrón

 

 

El diablo
no debía de andar muy lejos
de estos lugares
para que ellos
levantaran de este modo
tan impresionantes piedras.
En los campos
floreció la rosa ciclópea
a modo de locura reinante.
¡Ah! La dura roca,
besando y arañando ocasos.

Vistieron los valles y montes,
el vendaval de sueños
tomó la forma de grandes piedras,
escaparates de moda
importados del Este.
La ruta de las islas
se viste de gala.

Enamorados de los cielos,
arremetiendo salvajemente contra las sombras
levantan torres alcanzando anhelos,
grandes murallas abrazando poblados
donde la luna de agosto
deposita sus cegadores rayos.

Bajo la sombra del talaiot
creció la fiera raza
que amaestró la piedra.
Y ellos vendieron sus armas,
cambiaron su dinero
por mujeres y vino,
en las islas
estaba prohibido el uso de la moneda.

Junto a Aníbal ganaron
las grandes batallas Púnicas,
se lanzaban salvajemente al combate,
en su cabeza ceñían tres hondas,
la dureza de sus tiros
destrozó las defensas enemigas.

Levantaron los santuarios,
rindieron culto a las estrellas
y la cueva fue el hogar
de su segunda vida.

Y el héroe de las guerras Púnicas
también vendió sus armas a Roma.

Bajo la sombra del talaiot
creció la fiera raza
que amaestró la piedra.

 

 

 

UNA CARICIA DESDE EL PUENTE

 


© Bartolomé Adrover Guerrero

 


Ya nadie muere junto al mar,
aquí en la playa,
o en el bosque de pinos,
deshilando los senderos andados
y clavándoles las hojas muertas,
aquí es donde olvido que he nacido.

Enamorado de los vientos,
subo de nuevo a ese puente olvidado,
y dibujando sobre los aires una caricia
la dejo caer sobre tu suelo.

 

 

 

 

 

EL SUEÑO DE PRAGA


© Bartolomé Adrover Guerrero

 

 

Sueño, sueño en ocasiones que soy habitante

de los cielos,

hablando de cielos, hoy abro mi corazón

para ti,

derramando mi sangre en tus suelos,

soportando el dolor que ello me produce

y entre sollozos dibujo tu nombre

sobre la sangre derramada.

Muy de tarde en tarde

alcanzo a comprender mis pasos,

realmente debo reconocer que ha sido el alma,

tal vez, quien me ha marcado el camino,

imaginándote día y noche

naciendo entre multitud de estrellas

alumbrando el cielo de mis sueños.

Y en la noche de mi sueño,

junto a un árbol en la ribera

vuelvo a pronunciar tu nombre.

MOLDAVA, atravesando tus aguas

acarician mis pupilas mil destellos,

racimos de luz de luna y

tus aves anidando la madera vieja,

itinerario de la inmensidad de mi sueño,

naciendo al alba un ángel,

amanecer de un nuevo sueño.

ˇBien! Esperando que caiga la noche

recorreré la patria del vino,

dejando que el viejo aroma

anide en mis brazos vacíos

y renueve en mis venas la sangre derramada.

Ya no escribiré mas tu nombre,

sin embargo me embriagaré en estas calles

recordando los aromas

que las poblaron en el pasado,

vid, uva, vino…

Vynohrady, tu nombre aún sabe a vino.

Después tras un corto paseo

visitaré la tumba de algún genio.

Oigo voces, aquí sentado en el suelo de la colina,

se pone el sol, tiñe de rojo las aguas.

Ha llegado la hora,

el nuevo sueño puebla mi mente,

las voces me chillan su secreto.

Debo separar las voces

del sonido de las aguas

y mi sueño de los destellos del río,

espejismos de una noche salvaje sin bruma.

Elevo mi mirada a los cielos

y junto con la luna

penetra mis ojos el ansiado sueño,

apoderándose de mis movimientos,

danza de luz de luna

que borra todo recuerdo.

Tras lo orgía de los sentidos,

anegada la mente de pasión,

portador del nuevo sueño,

Višehrad se despide de mi.

El alba me sorprenderá

sentado en una tumba

donde deposité una rosa

con sabor a eternidad.

Sí, he pasado la noche en vela,

vagando por senderos prohibidos

al humano espíritu.

A última hora llegué aquí

y dibujando viejos paisajes

quise reconstruir tu obra

y saciar mis sentidos en ella,

sentir cosas absurdas,

navegar las callejuelas de ayer,

vomitarlas sobre el papel,

extender el perfume de mi rosa

sobre las laderas de tu ser.

Vuelvo a mirar esa lápida,

la fruta del tiempo saboreo,

embadurno mi piel de un delicado jugo:

FRANZ KAFKA

La aurora, el mas bello espectáculo,

tal vez no apto para mis doloridos ojos,

aunque debo ser fuerte, no cerrarlos,

dejando que la luz penetre y posea mis pupilas.

Mas tarde, ya repuesto de la noche

y la aurora que le sucede,

camino adelante, dejaré que Mozart

penetre en mis sentidos,

relajando el alma,

como el que abraza a una muchacha,

en una escalera de Smíchov

cerraré los ojos,

abandonándome a mi sueño.

En mi firmamento, mucho más alto

que la torre de Petřín,

apagando y encendiendo estrellas

formo la nebulosa de la ciudad.

Abajo a ambos lados de río

fluye la vida,

el caminar de la ciudad,

un rebaño en movimiento

en el dulce prado praguense,

donde florece la historia,

donde acampa la luz…

El espejo del río

devuelve a mis pupilas

el fulgor de mil astros.

Lentamente la savia de los firmamentos

alimentará a las nubes en su fluir,

polvo de Vyšehrad, estrellas de Petřín

y realeza de Hradčany.

Tres colinas alimentan los cielos

de maduros y dulces frutos

otorgándoles el calor de la eternidad,

el campo de nubes

asemeja un huerto de blancas trufas

que abrazan a las estrellas

y perecen derretidas por su fulgor.

ˇOh! Noche de Petřín,

dulce noche…

En una cuarta colina

una paloma se posa sobre el guerrero de piedra

que desafiando a los cielos

dio la victoria a su revolución,

Jan Žižka cabalgando el caballo de la historia,

al galope sobre la colina

poblada de abedul,

rompe el horizonte en mil fragmentos de alma,

días y noches del sueño husita.

Tras la curva del Moldava

una isla parte el río en dos,

solo tienes que cruzar el puente prohibido

y sobre las aguas dibujarás un nuevo palacio,

paredes rosadas habitadas por ángeles

y el perfume de la vid,

jardines que chillan al aire,

aves que recuerdan con sus cánticos

el dolor del viento.

Almas de piedra silenciosa

cuentan tus pasos en la escalera.

Las puertas se abren,

se bienvenido a otro sueño de la luz.

Tras última mirada vuelvo al puente,

el tranvía en su desfilar

pronuncia el nuevo sueño:

"Troja Zámek, Troja Zámek, Troja Zámek..."

Tal vez rememorando alguna eternidad perdida.

Enciendo un cigarrillo en un portal de Dejvice,

entre el humo azulado surge el espejismo,

el espejismo tiene nombre:

BABA

Un nombre que penetra

el sueño de los huesos

y los hace crujir

hasta convertirlos en polvo de sueño,

listo para navegar los ríos de alma

que ya no tienen nombre,

una corriente de melancolía

que deja un regusto amargo en la sangre.

Luego, por la mañana

un pajarillo se posará sobre el balcón,

con un dulce trino apagará la llama del sueño,

apagará el dolor de mis pies.

Hoy dejo la ciudad en manos del pajarillo,

él aprendió a volar,

él hoy recorrerá los cielos

y yo podré descansar.

Por la noche volverá

y me contara el secreto de su sueño,

me hablará de sus propios ángeles

y del cielo de la ciudad,

la metáfora de aquel que aprendió a volar:

"Escrito en el cielo está,

una lápida estelar

sobre un campo de nubes,

presente, pasado y futuro

hoy lloverán sobre la ciudad"

Las gotas de lluvia

que golpean la ventana

y luego resbalan

para formar el charquito del ayer,

poblado de las olas

del sueño y los recuerdos,

coronados por la cresta del hoy,

muriendo en la espuma del mañana.

Sueños de la bruma de la historia.

Llora el árbol bajo mi balcón

envidiando al pajarillo que se posó en su rama

y viéndolo partir, deja caer una baya,

el sabroso fruto del sueño propio.

Al caer la tarde,

me entregaré al caballo del alcohol,

el sueño de la cerveza arde en mi interior,

burbujas doradas explotan

y un buen slivovice

alimenta la madera,

llamas en mis entrañas

en la noche del sueño del alcohol.

Estallaré en el sueño de los sentidos,

brotarán de mi corazón las palabras,

dibujando sobre el poema

los sueños encarnados en mi piel,

así sueños de edad infinita

toman forma en mi ser,

brotan de mis labios palabras encadenadas,

las extiendo sobre la pared,

después tomando las mas delicadas

las destierro y condeno al sueño del papel.

żSon los sueños, acaso, el inicio

de una vida errante

o simplemente se trata de un

acto de voluntad?

Pero sí, son ellos,

los que nos devoran y retuercen el alma,

hasta que los atrapamos,

alla arriba, en los cielos,

los enjaulamos en nuestra pequeña prisión de oro,

los transformamos en nuestra cotidiana realidad,

aún más, formamos parte viva de

nuestro propio sueño.

Cantamos día y noche

a aves de pluma preciosamente engalanada,

cada ocaso, cada aurora

es un dulce despertar

o un bello dormirse

sobre el manto tendido por el propio ángel,

acurrucados por los cánticos del alma.

Siento que en mi propio sueño

se alza y emancipa mi voz,

casi a gritos se propaga,

floreciendo y dando su fruto,

envuelta por las primeras luces del alba,

como un latido extiende su sonido

semejante a una sonrisa dorada.

Pero basta por hoy de sueño,

ahora debo entregarme por completo a la noche,

antes tomemos un Betón y brindemos.

ˇBuenas noches!

ˇFelices sueños!

Colina de la luz,

sentimientos de un viejo sueño

rozando las entrañas de los cielos,

tras mis pasos una riada de hoja seca,

el Moldava lame tus cimientos

erosionando las laderas de tu sueño.

Osados sentimientos, los de las estrellas,

posarse y besar tus suelos

en solemne instante ser sueño de luz

y alumbrar los caminos infinitos

del sueño de la ciudad.

Eres grande pese a tu pequeño nombre,

eres grande pues tu sueño es inmenso,

eres grande Baba,

ventana abierta a la ciudad.

Aún no he hablado

del sueño de los ojos de la ciudad,

habría que hablar de demasiados sueños,

más de un millón de ojos

son muchos sueños para contar,

cada ojo sueña lo que ve

y todos en definitiva ven los que sueñan.

Un solo rostro tiene la ciudad,

es lo que sueñan mis ojos,

un rostro salvaje e indomable

que respira los aires del monte

y bebe las aguas del río,

un rostro que se extiende infinito

rozando los suelos, besando los cielos,

mira hacia afuera, sueña que es ciudad,

calles pobladas de piedra,

sombras trazadas para la eternidad,

verde hierba para el porvenir,

en sus entrañas corre el agua

erosionando la ciudad,

un pequeño granito llegará al mar

e incubada por sabia ostra

florecerá la bella perla nacida en esta ciudad.

Flores, flores y perlas

nacidas del saber cósmico,

sueños de parra envuelta en laurel,

avenidas y muelles del corazón

forzando la sonrisa de la brisa.

ˇOh dulce sueño de los vientos!

que todo lo bello envolvéis,

vuestra voz acaricia los techos

inundándolos del sueño de la dicha,

vagando de teja en teja,

bordando con seda la techumbre,

amantes abrazados sobre los sueños del hogar.

żPor qué no hablar también de los sueños del agua?

Día a día,

encadenadas generaciones de incansables gotas

desfilan ante los silencios de la ciudad,

alabando los muros que mojan,

dándoles la humedad vital,

ˇfeliz maritaje carnal!

la copula del agua

con los callados sueños que brotan

del muro, de la piedra,

del corazón...

A menudo no termino de entender

los caprichos de la sangre.

ˇOh, Praga!

Esta mañana desde mi ventana

has amanecido blanca,

caminando sobre la nieve

ha comenzado el invierno de mi sueño,

marcando unos pasos

que por la tarde se han borrado,

he tejido sobre tus suelos

la telaraña del pasado,

liberando hilos de acero

he llegado a ver tu rostro

parido de noble metal

en la esquina de la casa natal.

ˇHermoso sueño!

el del fuego,

abriendo y cerrando parpados

sobre los latidos estelares

de la multitud que llama a la vida,

así entre llamas imborrables de historia

surge la silueta de aquel que ardió

en un último grito de libertad.

ˇOh, luz!

Amanecer del alma

y sueño del poeta,

como amamos tu dulce hálito,

tu canción interminable que nos envuelve,

nos embriaga y nos ciega.

Que en sordo rumor

caiga la tarde,

dejando tras de sí estelas de silencio,

recuerdos del vacío

y seamos bienvenidos al nuevo sueño,

el sueño de la propia eternidad.

 

 

 

 

LLUC

 

© Bartolomé Adrover Guerrero

 

Lloc ple d` aroma boscà,

com de mística unció…

La nostra honrada avió,

Aquí sos cors exhalà,

Lluc és casa d` oració:

Venturós qui hi pregarà!

M. Costa i Llobera

Lugar saturado de aroma a bosque,

como de mística unción…

nuestra alabanza de tradición,

aquí su corazón exhala,

Lluc es hogar de oración:

¡bienaventurado el que allí ore!

M. Costa i Llobera



Quien llega eleva su mirada,

puebla sus pulmones del aroma de la sierra,

los oídos del canto de los ángeles,

forjando su corazón de toda pureza presente,

su rostro adquiere la luz

de todo un firmamento abierto,

el calor de un sol

que tiernamente besa mejillas.

 

Aquellos que clavan

su rodilla frente a la montaña,

sin ningún dolor, sin llanto,

entona algún cántico fecundo,

de amor a ella,

madre nuestra, patrona…

 

Ella asiente,

y escuchando en silencio nuestra plegaria,

la torna sol, la vuelve

jardín de indescifrable belleza.

Con los pétalos de las flores

de nuestro jardín

puebla los vientos,

dándole al valle toda la luz,

todo el aroma de una sonrisa infantil.

 

Después la noche se puebla

de un brillo dulce.

Ella, nuestra Moreneta, sumerge

su ser bajo el brillo de todas las estrellas,

untando piel y alma de toda luz,

volviéndola felicidad,

la reparte bajo el monte,

dándonos un pequeño espacio de dicha,

que por capricho anida

en lo más profundo de nuestro alma

y nuestra sangre

adquiere el bello tinte de la paz.

 

 

 

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