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Las dos torres
© Miguel Veyrat
Yo no te envidio, Dios; déjame a solas
Con mis obras humanas que no duran
Luis Cernuda - Las ruinas
Confusión
Nadie entiende qué significa la muerte
Pero a todos nos iguala la ignorancia
Esperamos
Que nos hablen de ella
Y amenacen o bendigan con una vida futura
En algún sitio
No del todo claro
Pero santo
Como alguien decía
Una buena mañana
En una lengua nueva intraducible
Para todos los demás
Ein Reich Ein Volk Ein Führer
Todo en un sólo cuerpo
Un sólo dios una lengua sola un mito nuevo
No mires nunca hacia atrás
La Luna Llena de Marzo nos aguarda en BabEl
Puerta de Dios en Acadio y Confusión en Hebreo
O Jahvé terrible mezcla de taimado y horrendo.
Babilonia
En Babilonia
Llamada fuente de toda corrupción
Por hebreos refugiados
Se entendían todas las lenguas
Y una ley fraternal se obedecía:
Todas tan bellas y justas
Que algunos quisieron compartirlas
Con el Sol llegar al cielo
Y llover todos juntos desde arriba
Llenando el mundo de sentido
Mas sonó un trueno por respuesta
Y los fieros rayos hirieron al
Cuerpo de hombre —árbol o río
Que crecía vertical por dar más fruto
Desde sus raíces de lenguas engarzadas
Cayó esa torre cayeron los nombres
Y los verbos
Y todo fue desde entonces
Un subir y bajar con pasaporte
De aquél rayo intermitente
Que se fué a otro monte a construir Jerusalén
—Cimiento único del mundo
Según el nuevo canon celestial
Ya normalizado en dogmas misteriosos
Basados en un nombre solo
Donde el sueño no es posible
Y es imposible entenderse.
Paisaje
Silencio como niebla
O bruma de cerebro
Donde se abren paso
Nuestros labios secos
Creando nuevos pasillos
Como nubes que vuelan
Por manar lentos diluvios
De legisladores perdidos
Que aguardan entre claros
De bosques y de mares
Diciendo que las cosas
Podrían ser ésto y aquello
Ayunos de toda verdad
Con su magia de signos
Hablados o figurados
Por nombrar todo de nuevo
Sin contar con los poetas.
Liberar Jerusalén
También una voz le dijo
A Rimbaud Je est un Autre
Sobre una zarza ardiendo
Y se desdobló en la unidad del Logos propio
Que amaba soñar aquél oscuro Otro
No como aquél Yo luminoso
Tragado y bebido que viola mi cuerpo con el suyo
Ese Algo que penetra peligrosamente
Desde la Naturaleza donde
Nunca habrá dioses que conozcan
O no conozcan
O Como decía Job (28, 14) del Abismo - No está en mí
Sino en la obscena escalera de caracol
Confusión espiral de Babel
Que arrastró a Torcuato Tassso a conquistar Jerusalén
Sin camino de regreso hasta el martirio de Sócrates
El exilio de Pitágoras que daba el salto
Al despertar de Stephen Dedalus
En el alma de James Joyce.
El Poeta
Cuando desciende tu fuego
Asciende otro y cuando tú me llueves
Arde mi propia pira
Demonio soy no redimido por los seres
Ancestrales
Rebelde hijo del polvo
Adamah
Lucero hijo de la aurora
Caigo del cielo como fulgor
Para formar con aires de mi boca
El dulce caño de mi lengua
Con el brocado salvaje de mis dientes
Palabras de libertad y de osadía
Yo soy un poeta
No quiero ser un dios
Ni como dios inventado
Ángel caído ni elevado por fatuos fuegos
Tengo a mi lado seres
De la Naturaleza
Mi madre y compañera
Y en ella su aliento
Hace crecer espigas y enciende
Corazones frutas árboles piedras
Desde la bóveda que crece
Del Oriente hasta la Muerte
Puerta ni torre habrá para dios alguno
Ni sonará confusión jamás
De lenguas ni de esencias:
Melibeo soy por Melibea muero
A Melibea amo en Melibea creo.
Babilonia liberada
Gracias O Jahvé
Por derribar nuestra torre
Y edificar en su lugar tu código
De infinito cemento
Entre significante
Y significado
Gracias por dispersar las lenguas
En miles de bolitas de colores
Intercambiables
Por conchas marinas
Frutos palabras
Y espejos
Flores
Gracias por BabEl
De parte de Ennkidu y de Brancusi
Y permitirnos inventar
La literatura
Reconstruyendo Babilonia
Sin contar contigo.
© Miguel Veyrat
( del libro Babel bajo la luna - Calima Ediciones, 2005 )
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