POEMAS
© José Oliver
Pequeños fragmentos de pasado...
Pequeños fragmentos de pasado
salpican el cristal del coche,
como una lluvia de pesares,
de lamentos, de derrotas calladas.
Fuera, arrecia la tormenta
y cada vez está más oscuro.
Si sigue menguando la luz
voy a tener que soltar el volante.
Conversación en la catedral
Y cuánto honor queda en nosotros, Aguirre:
el suficiente para ahogar el rescoldo
de las amargas brasas en que vivimos.
Sé valiente y apágalas
antes de que tus manos tiemblen.
Huiste como Calíope...
Huiste como Calíope,
desnuda y humillada
por el mal talento que te gastó.
De tu cuerpo albo
conseguí todo lo que me propuse,
excepto reternerte.
Musa, no seas mala pagadora...
Musa, no seas mala pagadora,
no quieras devolver mis atenciones
evitándome o apagando el móvil.
Llamo a tu casa, te voy a buscar,
pero no apareces por ningún lado.
No me dejes así:
Llámame, deja un mensaje de voz
o surge de improviso en la cocina
mientras estoy preparando la cena,
pero no permitas que me consuma
el ardor de una noche más sin ti.
Citerea en ruinas
Llegué a Citerea y sólo encontré ruinas.
Pedazos de columnas
yacían sobre la hierba,
hundidos en la tierra, olvidados.
El blanco marmóreo de las piedras
brillaba con la luz del ocaso.
No quedaban ya ni templos ni horcas.
Algunas gaviotas se posaban
en una venus negra, mutilada
por el tiempo.
Y, sin embargo, aún
se respiraba en la isla
el aroma de sus muslos.
Ya llegan
Ya llegan las nubes de lluvia,
esas que te custodian en Madrid
y que tan triste hacen a la ciudad
durante el invierno.
Llegan cargadas, grises,
y vagan surcando el cielo
como grandes fantasmas
buscando algún lugar donde llorar.
Mas apenas se detienen en casa,
acaso porque me ven en la ventana
triste, ajeno a todo, contemplando
como pasan; y porque saben que son
el recuerdo más vivo que me queda de ti.
© José Oliver
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