JAVIER JOVER

 

 

 

 

Javier Jover, Palma de Mallorca (1961), es poeta y editor.

Ha publicado, entre otros, los poemarios La luz que nunca yerra (1992), El íntimo asedio (1994), Domicilio (1999), Urano en la casa doce (1996), Moratoria (2003)

Aquí nos ofrece, en sus propias palabras,

“unos poemas que pertenecen a un libro en proceso que se llamaría Una pátina de verdad"

 

 

 

 

 

 

EL CANTO SEMINAL

 

Como brote de silencio,
dejó en herencia la ceniza
un espacio virgen para la memoria,
isla interior
en cuya maleza contenida
se embosca la hondura
y demora su respuesta el pulmón;
es el nudo de vida
que germina de luz en la alberca
y conmemora su caudal
en la tierra y en la sombra
que resumen la estirpe de cada uno de los hombres
en un solo eslabón del paisaje
como intemperie y como rúbrica del ser.

 

 

 

RITUAL

 

Del hierro la mansedumbre
y del amarillo la pureza
del hombre justo;
qué alquimia en el pensamiento
para que derrame el ser su inocencia
en la renovación periódica del mundo
y se dé así la siembra:
todo sacrificio es esa pérdida
cuyo dolor compartido
nos merece al fin el acto creativo
como un cambio de moneda.

De lo perdido nos hacemos.

Somos la sangre de otros
por el rito renovada
y recogida en el albero.

 

 

 

 

 

CONCÉNTRICA

 

Imagen repetida del mundo,
un azul que se vacía en su propia sombra
-oscura dentro de lo oscuro-,
pero con luz, repetida ahora
muy en lo alto, piedra flor,
rubio anillo de juncos
para dar calor y nombrarlo.

Manantiales de mayo ahora detenidos,
retenidos ­o no, fosilizados-
y como esperando el instante justo
para dibujar al fin un pensamiento,
pájaro mundo, la yerba negra
como roca quieta
o como baluarte vegetal
muy adentro en la conciencia, voz
de antes, raíz o conjetura
que repiten lo mismo,
la cifra muda, un color,
el mismo signo,
las palabras,
una sola idea,
los pájaros inventados.

Dando espesura crece un ramal del aire,
en espiral avanza transparente
con sus puntos fijos de soldadura
que crecen repetidos
como ataduras de luz
                                         en el aire.
En el aire anillos de agua
para envolver las formas y respirar
del centro como germen cautivo
en el interior de una ecografía.

Felina pose de montaña,
adentro el fuego diminuto de un asteroide
permanece inmóvil, cuerpo sin tiempo,
la roca madre ahora detenida
en un instante indefinido
y sin final, nostalgia sin origen,
sin persona, herida que progresa
cuando la piel se detiene en un número
al borde mismo de la noche,
esencia invisible y sin centros
como arena fina de la luna,
la tabla periódica, museo vacío
y sin relojes, sin horarios de visita;
para nadie el trazo solitario
de la tiza oscura, ya fósil,
imposible de nombrar,
pero repetida, hacia el ser,
ya fósil:
caligrafía de frontera.

 

 

© Javier Jover

 

 


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