POEMAS

 

© José Antonio Marín

 

 


MIS VIEJOS POEMAS

 

 

Mis viejos poemas
fueron miel en la madrugada,
alboroto en el alba,

lo que ya nunca he descubierto,
la respiración que se me ha enfriado,

la esperanza que apenas me ha sido devuelta,

lo que mis tardes ya no comprenden,
solo son lo que ya no soy

Antes fueron cálida indumentaria,
ambiguo equipaje,
ahora agrios como sangre olvidada,
restos de memoria,
ceniza de olvido

Fueron el fuego que sofocó mi sequía,
la nube que cubrió mis ausencias,
la piedad que se inventaron mis heridas

Mis viejos e inútiles poemas...
arrebatos de melancolías
como puertos a los que nunca llegué.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín


 

 

VIEJOS AMIGOS

 

 

Apurábamos la melancolía
de los postreros vinos de la tarde,
repasábamos las tristes carteleras del domingo.
Era como querer subirse al ultimo pájaro,
al último tren hacia el mañana,
rendirse a la última libertad
salpicando con alas de juventud
Era como beberse la ultima lluvia, sin sorpresas,
medir las distancias entre las mismas tardes
que fuimos amasando con esperanza.
repetir la historia de las mismas calles,
la compañía insustituible de las mismas ausencias

Entonces, a esas horas, gastado el tiempo,
cuando ya no quedaban reflejos sobre nuestra mesa,
y afuera
el cielo no reconocía las sonrisas que se retiraban,
nosotros, viejos amigos,
volvíamos a no conocer de que futuro éramos

Apenas escuchábamos nuestro propio silencio,
ni reconocíamos las dudas de nuestros ojos,
ni oíamos la sequía en que navegábamos,
roto el timón en las esquinas del destino,
cansados los sueños,
como palabras aun no descubiertas,
huíamos hacia adelante


Fuimos testigos de nuestra propia soledad,
nos sentíamos héroes sin causa,
cabeza alta en una jaula de niebla
A mí, se me cansaban las manos,
constructoras del vacío,
del hombre que ahora soy,
del nombre que aun me es lejano ,
diseñadoras de mi propia compasión ,
la que otras tardes y otros nombres me han dado

Juntos buscábamos el alma de las calles
como si,
viejos soñadores sin permiso,
entonces ya,
pudiéramos poner vendas de esperanza
a sus llagas.


Tal vez alguno de vosotros,
recordéis el agridulce color de las vísperas
cuando habíamos consumido todos los despertares,
habíamos vaciado todos los descubrimientos
e íbamos gastando, uno tras uno, los mañanas,
y aquellas canciones que nos perseguían,
compañeras de lejanías,
en cada lugar
cuando bebíamos la misma costumbre.

Hoy aun permanecen en el mismo rincón.

Hoy ya no les cubre la misma distancia
pero jamás
serán lecho para el olvido.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín

 

 

 


ME VOY

 

Vine con la sangre sin equipaje,
los pies desnudos de pisadas,
la memoria olvidada en otro tiempo

Ahora
solo me voy
con el peso de lo que no tengo

Vine a beberme una canción del mar
y me llevo
las grietas de la sequía en la garganta

Me voy
con el amargo sabor de la marcha
mordiéndome el pecho

Me voy
mas no se hacia donde
ni donde he sido convocado
Se me han agotado las sospechas
y busco costas en las que recoger mis naufragios

Me voy
cuando apenas he nacido
y no está de más este oficio

Me voy
porque aun ningún recuerdo me ha derrotado
tan solo me llevo
los grises silencios
que tu y yo hemos conversado.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín

 

 

 


TIERRA DEL RECUERDO

 

 

Tierra del recuerdo
de aquel tren que se escapó
para desembocar en la niebla,
de la canción olvidada
en la espalda de esta huida,
de la caricia en la piel desvanecida
de los sueños sin mañana .

Se escapan los minutos sin un adiós,
las miradas sin surcos en el olvido,
el desencanto
de lo que no se puede tejer entre los huesos

Tañidos de melancolía en las sienes,
lagrimas de despedida en los labios,
equipaje de lo que no poseo,
inexistente abrazo al que no renuncio.

Tierra del recuerdo
donde habita la ausencia,
donde cada día nos regalamos una muerte,
por donde aun caminamos sin abandonar la esperanza.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín

 

 


NADA MAS QUE ESO

 

 

Yo no poseo nada mas que eso,
un gesto embalsamado de esperanza,
hundido en la herida de la tarde,
un puñado de besos
cobijados en el pecho

Solo soy, en este otoño,
el silencio
que hay detrás de mi nombre,
la sombra que mi voz no revela

Pertenezco a ese olvido
que se acumula al margen del camino,
a la mansa memoria
de un amor que abastece la noche,
que sobrevive refugiado en la luz,
cuenta los días
y sueña con diseñar su crepúsculo.

Ando por las cimas de la oscuridad
Heredo las mejillas
que lloran el frío del pasado
Convivo bajo la piel
que llora las dudas del futuro

No poseo nada mas que eso
residuos de peregrino,
un camino hacia el mañana
y un abrazo de la nostalgia
encallado en los huesos

Permanezco en lo que queda
derrotado por lo que no fui.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín

 

 

 


TENGO LLENAS

 

 

Tengo llenas
las estanterías del alma
de sucesos que nunca fui

de esperas
al otro lado de la esperanza

llenas las venas de la memoria
de nombres perdidos en mis labios,
de la nostalgia irreconocible
desprendida de los sueños
de miradas ciegas,
de olvidos dormidos en el propio olvido

Atardeceres compartidos,
besos intentando alargar la noche,
susurros encadenando respuestas,
abrazos sin preguntas

Tengo llenas
las estanterías del alma.
Con ese equipaje de sangre desnuda,
de viejos días incompletos,
voy hacia el ocaso
creciendo entre una paz sin tregua
muriendo bajo un amor sin otoño.

 

 

(c) 2000 José Antonio Marín

 

 

AL TRASLUZ

 

 

En esta tarde que se me escapa del alma
quédate a sobrevivir al borde de estos versos,
a este lado del crepúsculo de tus ojos.

Quèdate, quiero ver
tu reflejo en la melancolía de mis párpados,
quiero oler tu piel
en el lecho desarrapado de la ausencia.

Déjame tejer con el cansancio de estas palabras
las tristes cadenas de tu recuerdo.

Quédate compañera de mi nostalgia
aunque no puedo ni quiero arrebatarte al destino.
Quédate como un lloro en la calma de tu distancia
aunque pueda herirte el eco de mi llanto,
aunque pueda dolerte mi baldía desesperanza.

Dejáme arrullar con el frío de mi silencio
lo poco que ya me queda de tu voz.

Solo quiero no perder el ayer de tu sonrisa
en el camino de vuelta de mis sueños.
Solo quiero
rescatar algo de tu indeleble nombre enamorado,
salvar algo del naufragio de lo que nunca pudo ser.

 

(c) 2002 José Antonio Marín

 

 

 


Si queréis enviar vuestra opinión al autor

 

 

Vuelve a la Página de Inicio