EL VIEJO PROFESOR DE BAILE

 

 

© Ikaru

 

para Anahís

 

Era el sexagésimo octavo cumpleaños del viejo profesor de baile R*. La última promoción decidió prepararle una fiesta sorpresa. Durante el brindis en su honor uno de los mayores, un tanto achispado, se levantó y dijo:

- Estimado profesor, es usted motivo de admiración.. continua inspiración para todos nosotros... y jamás lo hemos visto bailar... ¿Por qué... por qué no nos deleita usted con una de sus afamadas coreografías? Baile algo para nosotros, querido maestro, por favor...

- No, no, gracias... soy demasiado viejo, demasiado torpe -comenzó a protestar tímidamente el profesor-... ya no tengo edad, mis buenos muchachos, para bailes.

Pero lo cierto era que él también había bebido más de lo que aconsejaba la prudencia, así que se dejó convencer fácilmente. Todos lo siguieron a la sala de baile. "Esbozaré el primer movimiento del ballet M*, un adagio lento e cantabile, como sabéis" -explicó, consciente de que a su edad habría sido temerario intentar algo más complicado. Acto seguido comenzó a bailar.

Habría podido escucharse el sonido de los pensamientos.

Primero fue un giro del brazo derecho, luego un pequeño salto a su derecha también, debía arquear la espalda hacia atrás entonces, y, mientras hacía un gesto defensivo cubriendo su pecho con su brazo izquierdo, gallardo, preparar el siguiente salto. Ponía tanto cuidado en que cada gesto estuviese perfectamente realizado, en que de cada movimiento emanara la más perfecta armonía, en que el conjunto resultara de una belleza tan abrumadora, que cuando al fin esbozó el anunciado salto uno de sus alumnos no pudo resistirse y estalló en una breve pero ruidosa carcajada. Sus compañeros se giraron acusadoramente hacia él de inmediato. El joven enrojeció de vergüenza.

- ¿¡Cómo te atreves... -comenzó a decirle uno de los mayores.

- ¡Silencio! -exclamó entonces el profesor de baile-... Ven aquí, muchacho -le sonrió el anciano-... Lo primero que jamás debe considerar en serio un verdadero maestro, es su arte. Volvamos a la mesa.

Esta fue la última lección del viejo profesor de baile.

 

 

 

 

LLANTO DE PIEDRA

 

© Ikaru

 

para Maruska

 

 

Llovía. La piedra sobre la colina rememoró el calor, el granizo y la nieve, el temible relámpago, el feroz rugir del viento, los dedos de plata de la gélida escarcha, la inclemencia, en fin, con que los fenómenos meteorológicos le habían acariciado el rostro en multitud de ocasiones hasta aquel día. Recordaba y sentía cómo se agrietaba, cómo se desgranaba lentamente en polvorientas cenizas que ese mismo cielo, al que antaño creyó protector, esparcerían al azar sin piedad. Cesó la lluvia. El sol resplandecía ufano sobre la colina de nuevo. Indiferente. En un cielo eternamente distinto, mas eternamente idéntico. Inmutable. La piedra sobre la colina hubiera dado cualquier cosa por ser nube de ese cielo.

 

 

 

 

Sobre estatuas y aves

 

© Ikaru

 

quiero decir que no resulta
tan dificil de atrapar como imaginas,
que nos hemos cruzado en su camino
con frecuencia en viejos portales,
frente a la parada del autobus,
aquel dia, en tu refugio de la montaña,
junto al cafe en la barra de un bar,
a las puertas de la estacion, recuerdas?
y fugazmente, hurtándote bajo la lluvia un taxi

tu lo has dicho; ese es el problema!:

la vemos con la maleta en las manos
y un "hasta luego" esquivo en la mirada
que la felicidad siempre parece
esa inalcanzable ave de paso,
y que por la inercia del espectador
clásico, me temo hayamos perdido
hasta la costumbre de tenderle trampas

 

 

 

Bagatelas II

 

© Ikaru

 

 

EN EL SALONCITO ROSA

Un buen poema en un perfecto caballero es algo tan inadecuado como una inteligente conversación en una encantadora y casquivana señorita.

 

 

DESPEDIDA DE TERTULIA LITERARIA

 

Os dejo. Voy a leer un poco de literatura.

 

 

VISIONARIOS

 

¡El final se aproxima! ¡el final está cerca!... ¡¡Arrepentíos!!..
-gritaba a voz en cuello un pobre anciano ciego.

 

 

ARDOR GUERRERO

 

Cuando las tropas griegas pisaron tierra firme en las costas de Troya,
lo primero que hicieron fue destruir sus barcos. Bella lección de la cual
podrían extraer una provechosa enseñanza multitud de artistas: arriesgarlo
todo. Quemar las naves.

 

 

APOCALIPSIS (EPÍLOGO EN TRES VERSOS)

 

Llegó el fin del mundo,
el día que faltaron
los pos-its en la oficina.

 

 

DE UN VIEJO SOLDADO

 

No hay peor guerra que dos representaciones diarias ante un público
hostil.

 

 

ENSAYO FILOSÓFICO

... etcétera ...

 

 

RECORDANDO A LOS CLÁSICOS

 

- Supongo que hemos llegado al final... -caída de pestañas.
- No te quiero tanto, muñeca, como para suicidarme por ti.

THE END

 

 

NUEVO TEOREMA DE PITÁGORAS

 

Todos los triángulos se rompen por algún extremo.


 

 

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