POEMAS

 

© Matías Agulló Durá

 

 

1.-

 


He abierto los ojos y tu silueta tumbada entre las sombras no me ha parecido extraña.
Tu sexo en mi mano respiraba mansamente como un animal que duerme.
Tu boca parecía conocer más que mi nombre y tu mirada, caía muy adentro
sin que mi vencida voluntad quisiera ya levantar murallas.
Me ha sabido a nuevo tu cuerpo porque en tu carne he olvidado la carne que ansiaba.
Quedé sumergido en el silencio porque a mi boca no acudía ya aquel nombre,
el que tantas veces tuve que esforzarme en callar.
Sorprendido descubrí que te hacia el amor a ti misma, y que aquella que
en tantas carnes busqué se disolvía sin dolor entre el aroma de tu carne nueva,
y sin que tú lo advirtieras, en la oscuridad, una lágrima resbaló de mi mejilla a tu piel
y con mi lengua quise esparcirla por todo tu cuerpo.
" Estoy en el cielo " dijiste;
y sin embargo
yo acababa de encontrar otro infierno.

 

 

2.-

 

Yo no ando los caminos, me siento a esperar
en las veredas, y a veces, doy la espalda al sol
y me adentro en los bosques oscuros.
Yo no ando los caminos porque no van a ninguna parte;
sin embargo, desde las sombras, entre el follaje,
a veces los exiliados sonríen y dicen mi nombre.


 

3.-

 

La mañana es triste, pintada de las mismas cosas sin alma.
Este espíritu de viajero patalea encerrado en mi pecho
como una joven puta enterrada en vida en su ataúd.
Mil veces me crecen las uñas y mil veces las esparzo al viento.
Hijas de mí, volad en mi carne muerta sin querer saber adonde,
persistid en el tiempo por favor, un día os saldré al encuentro.

 

 

4.-

 

Felices sepultureros, orgullosos cumplidores de sus labores,
Sacan brillo a estos cementerios de cristal y hormigón, mientras
Olvidados, hay algunos niños que aún miran a la calle
Y creen ver pasar la vida.


 

5.-

 

Yo te llamé por tu nombre, y tu voz ya no reía.
Me miró friamente un fantasma, alguien de mirada apagada
Y lejana, con aliento marchito y caderas amorcilladas.
Alguien sin luz de día, sin frescor de fuentes, sin sendas
Húmedas ni espaldas blancas.
Te llamé con sonrisa de adolescente, y tú
Me miraste con ojos cansados de madre vieja,
De niña enterrada, de ilusiones perdidas.
Me miraste y no eras tú y yo seguí caminando
Y mi sonrisa oscureció.
Tú te habías perdido, y me habías hecho desaparecer,
Si tú ya no eras dulce, me habías borrado de un plumazo.
Doblé la esquina, caminé, y fui inventando otro hombre.

 

 

6.-

 

Volverán de entre las horas, risas nuevas,
Susurros, palabras de amor. Cerrarán puertas
Que atrás quedaron abiertas y encenderán
Nuevas luces de pasión, carceleras de entendimiento.
Sonará tu voz entre mis huesos hasta que mi pecho sea
La campana que albergue tu ser inquieto, absorberán
Los poros de mi piel, tu aroma, hasta que mi nombre huela a ti
Y mis lágrimas sean de fruta. Dibujarás con tus sonrisas
Líneas nuevas para mi cara, y dejaras impresa tu presencia
En cada esquina, en cada ventana, entre las paredes, por los corredores.
Entonces un día te irás callando y poco a poco desaparecerás.
Y yo quedaré oscuro, deshabitado, campana hueca, caserón sin alma,
Castillo sin fantasmas, y solo quedará en mí el silencio,
Y esta frágil escalera de caracol y nácar.

 

 

7.-

 

Corazón, amigo inquieto, vendar quisiera
tus ojos a la belleza. Olvida ya tu capricho
de niño entre las sábanas. Esa mujer va y viene
pero sus senderos no atraviesan nuestro bosque.
Olvídala, ven y siéntate a esperar conmigo,
Pronto escucharemos otro dulce caminar.

 

 

 

***********

 

 

Me he quedado hueco y ahora mi voz suena como un batir de alas que se van.
Adormecido entre el murmullo de esta ciudad que no cesa
vengo a sentarme al pie de la senda que algún día los exiliados hemos de andar.

Te lo dije mil veces y no me creíste, y ahora
volaré como las alas de mi voz que se van y no te tocan, o tal vez
solo me quedaré aquí sentado, mirándote,
mientras callo las palabras que nunca has de comprender.



***********



Tumbado en las noches frías añoro el murmullo del tiempo que fué.
Anclado a un aroma que a pesar de todo no huye, te sueño mil veces
y tu boca se hace de silencio y se me escapa entre los dedos tu pelo
y mi piel te llora, carne ausente, como llora un recién nacido
la ausencia de los pechos que le han de hacer crecer.

Sentado en las tardes mi alma es un viajero que te busca
y se escapa en el horizonte mi mirada y a mis oídos llega tu risa antigua.
Debajo de mi camisa la piel se me está secando, dentro de mi boca
se me pudre tu nombre, y mis uñas
crecidas y espantadas de tanta soledad,
se me claban en la carne ansiando la carne fresca de tu cuerpo que tantas veces arañaron.

Y se me esta muriendo el cuerpo porque solo de ti se alimentaba.
Y se me está muriendo el alma porque ya solo era reflejo de tí.

Ausente tú, los días quedan en nada.
Ausente tú, en las noches me dejo morir.

Camino en los mediodías como un fantasma que quisiera escapar,
pero sentado entre las horas parece que tu voz me llama,
y redimido, penitente, sin voluntad propia espero la noche,
y en la cama que fue nuestra me obligo a sufrir tu ausencia
y en el silencio que fuera tuyo,
me obligo a callar, que te perdí.

 

 

********

 

 

 

Cuando alguien me pregunta si he estado enamorado, evidentemente contesto que sí, ¿qué pasó? , dicen entonces, no pasó, respondo yo, aún está pasando y no creo que termine de pasar nunca.

Hace unos cinco años aproximadamente ella abrió la puerta de mi bar, entró, y mientras entraba yo quedé paralizado mirándola, cuando reaccioné lo único que pude hacer es decirle a mi compañero, " has visto qué mujer ", él la miró y contestó que era muy normalita, yo casi me ofendí, " qué dices tío, es la mujer más bonita que he visto en mi vida ".

La vi pocas veces más, luego supe por unos conocidos que había migrado como migran las aves cuando llega el invierno, yo creo que ella migró porque deseaba otra primavera, quiero decir, que estaba en celo, vaya, así que dejé de tener noticias de ella por mucho, mucho tiempo, pero nunca la olvidé, y cuando alguien me preguntaba, ¿quién es para ti la tía más buena que conoces?, yo respondía que sabía quién era pero no la había llegado a conocer, pero que estaba seguro de que el destino me la iba a traer antes o después, era imposible que no fuera así.

Y vaya si me la trajo. Un día, el azar la guió de nuevo a mi puerta, y para mí, los años que habían pasado desde el primer día que la vi hasta ese día en que volvió, simplemente no habían sucedido, yo solo, aunque aún no me había dado cuenta, la estaba esperando.

Luego supe que tenía los pies feos, que en realidad ella habitaba en otro mundo, que su peor arma era el timbre de su voz y su desesperante capacidad para no callar durante horas. En principio seguía pensando que era la mujer más bonita que nunca conocí, pero también pensaba que aunque parecía de buen fondo, era tremendamente insoportable como mujer.

Luego, no sé a qué santo, me enamoré de ella. Pero no como un capricho, no como un amor desesperado de telenovela, simplemente sentía que ella era mía y que yo era suyo, miraba su carne y la veía como la mía, oía su voz y me oía a mí mismo, y cuando la tocaba, si la tenía entre mis brazos, era como cuando te quedas una hora más en la cama, calentito bajo las mantas en la mañana más fría del más frío de los inviernos, era justo eso, tenerla entre mis brazos era como estar de nuevo en casa. Así que dejé de darme cuenta de lo insoportable que era ella, de lo complicada que era como persona, de la cantidad de defectos que tenía, de que en realidad no era tan guapa, y que si la palpabas done la carne promete, resulta que estaba fofa, que realmente sus pies eran feos de cojones, y que para colmo, cuando se operó de la vista y se quitó aquellas gafitas negras que la hacían tan sexy, !! resultó que estaba bizca !!, como os lo cuento compañeros, bizca de cojones.

Le dije que la quería, ella no se pronunció, pero tampoco puso tierra, así que intenté merendármela un día, qué esperaba que hiciera, si eres un bombón y te estoy diciendo que tengo hambre, hecha a correr o te muerdo, es de tontos, ¿ o no ?. Se ve que le sentó mal, pero tampoco desapareció, yo esperaba que se retirara a su mundo, pero no lo hizo, simplemente se quedó por allí merodeando con cara de mala hostia.

Con el tiempo se le pasó el cabreo, y volvimos a estrechar lazos, en navidad me invitó a cenar, qué mona, si al final será buena gente, nació de ella, os lo juro, y yo le regalé un reloj con todo el cariño y el aprecio del mundo, en muestra de que ella significaba mucho para mí, aunque estuviera tarada y encima no me quisiera. La niña bendita, !! me lo quería devolver !! una vez más quedó patente que veníamos de mundos distintos, no la dejé allí plantada porque era ella, discutimos, le gané a cabezón, se quedó con el reloj, creo que fue la peor cita que he tenido en mi vida, nunca había deseado estrangular a nadie, y aquella noche tuve que hacer esfuerzos para no cogerla de su precioso cuello y asfixiarla hasta sentirme liberado de su adorado vocecilla gritando a viva voz las mil razones por las que no podía aceptar el regalo, pero no la estrangulé, el amor es así, no te deja hacer siempre lo que deseas. La verdad es que aquella noche estaba preciosa, había ido a la peluquería, llevaba un vestido increíble, era todo lo femenina, sexy y elegante que una mujer puede ser, era preciosa, perfecta, extraordinaria, inigualable, una diosa, una diva, la cosa más dulce y más bonita que nunca he tenido sentada enfrente de mí en una agradable cena, en un restaurante íntimo, encima es educada, culta, y decidida a pagar la cuenta y........... en fin, yo podía haber estado babeando, si no hubiera sido que ya nos conocíamos. Pero yo creo que cuando deseas estrangular a alguien con tanta fe y tanto convencimiento, en lugar de simplemente evitar la discusión, terminar la velada, y largarte a otra cosa; creo que cuando ocurre esto es porque estás realmente enamorado.

Bueno, siguió pasando el tiempo, llegó el día de los enamorados, la llamé por supuesto, ella se reía, decía que tenía mucha cara, pero coño, a quién quieres que llame, yo te quiero a ti... le decía yo, en fín. Por aquel entonces me prometió una nueva cita, yo me juré que aunque deseara tirarla por la ventana y estuviéramos cenando en un quinto con vistas al mar, me juré que no lo haría, me juré que la noche sería perfecta y cordial. Bueno, ya veremos cuando llega, porque aún no ha encontrado la fecha de celebrar tan sonado acontecimiento, y de esto ya va a hacer casi un año.

Luego llegó el verano y se fué, o se quedó, o no sé exactamente qué cojones hizo. Porque durante todo este tiempo ella tiene una especie de novio fantasma que va y viene pero nunca se sabe exactamente si está o no, y supongo que pasaría las vacaciones con él. Yo también he tenido gente merodeando durante todo este tiempo, ella lo sabe, yo siempre le decía, " que quieres que haga si tu no me quieres, no me voy a ir a llorar debajo de la cama... pudiendo estar arriba de la cama acompañado y pasándolo bien... que llore otro... ¿ o no ? Pero la verdad es que en cada cuerpo la buscaba a ella, en cada beso imaginaba que era su boca la que besaba, cada orgasmo se lo dedicaba enajenadamente, y a cada orgasmo que la susodicha de turno gritaba a los cuatro vientos y a los pobres vecinos que intentaban dormir arriba de mi bar, yo intentaba creer que era su voz la que gritaba y pensaba, ves pequeñaja lo bien que nos lo podíamos pasar si tu quisieras. También me han pegado más de un guantazo, a nadie le gusta que en esos momentos te equivoques de nombre, y mucho menos sorprenderse escuchando el nombre de alguien a quien conoces bien. Pero la vida tiene estas guasas, a mi lo mas bonito que me han llamado en pleno acto es cabrón, y lo más gracioso... "ay pepe", vamos no jodas hombre... "ay pepe", evidentemente no pude acabar, me pegué tal panzada a reír que la señorita pasó de avergonzada a cabreadísima en pocos segundos, se vistió y se largó, no pude ni pedir perdón, fué una pena, estaba muy dura, ella digo.

En fin, que pasó el verano y nos hemos separado porque ella se ha ido a vivir fuera. Y yo, a mi ya no me apetece ya ni siquiera salir a cenar con ninguna amiga, me aburren tanto. Solo hay un par con las que consigo reírme y pasarlo bien, pero ya no deseo nada más de ellas, así que me voy solito a casa a dormir, no como un buen chico, más bien como un chico malo que no tiene más cojones que dormir solo porque la única mujer con la que desearía acurrucarse bajo las mantas, para empezar está a tomar por el culo, y para terminar, no se va a querer acurrucar con migo, así que.... a joderse tocan.

Pero la hecho mucho de menos, todo el día sin parar de hablar con su voz de pito, de pronto poniéndose a cantar como una loca, y al rato sentadita e interesante como una metódica intelectual, unos días vestida de mujerzuela, bebiendo pampero con coca-cola, bailando como una fulana y haciéndome crecer los colmillos hasta el suelo, otros días con el uniforme de bibliotecaria del Vaticano, con el culo apretadito e intentando evangelizar. Echo de menos cuando me quedaba mirándola y parecía que todo a su alrededor se difuminaba y se hacía el silencio y comenzaba a sonar una maravillosa música, y sus preciosos rasgos se acentuaban, y su maravilloso pelo negro le caía sobre la cara y yo iba y se lo acomodaba detrás de la oreja, y me quedaba mirando su boquita y la cogía de la barbilla, y se me aceleraba el pulso mientras su perfume me invadía y mis ojos bajaban hacia su escote y me quedaba mirando fijamente ese pequeño lunarcillo puñetero y descarado, y poco a poco la estrechaba a mi cuerpo, y suavemente la besaba en la mejilla, y me retiraba tranquilamente, intentando serenarme, y ella se quedaba allí, calladita en silencio, y yo sin saber lo que está pensando. También la hecho de menos cuando estaba insoportable, que era la mayoría de los días, y desearía atarla del pelo al guardabarros de mi coche y arrastrarla de su mundo al mío y del mío al suyo mil veces hasta que le entrara el entendimiento a base de porrazos y encontráramos un sitio intermedio donde quedarnos a charlar. Y también echo de menos el deseo de estrangularla, nunca lo había sentido con nadie, eso demuestra que de verdad es amor lo que siento por ella, ¿no?

Y ahora no sé qué cojones hace con su vida, esta petarda no sabe estar sola, necesita siempre a alguien rondándole, seguro que en breve ha encontrado un tío fenomenal, súper listo, interesante, y como casi siempre con cara de tonto, que le llene el hueco de cariño y compañía que tanto necesita y que el fantasma de su novio, perdón, su novio el fantasma, el que nunca se sabe si está o no, no solo no se preocupa en llenar si no que se mea en él y luego echa sal; o mucho ha cambiado la historia. ( coño qué visceral me he vuelto, cómo se nota donde me duele, eh? )

Así que cuando alguien me pregunta si he estado enamorado, evidentemente contesto que sí, que sé exactamente lo que es el amor, que el amor es lo que siento por ella, todo lo bueno y todo lo malo, que el amor es amar hasta los detalles de ella que te hacen desesperar, amarla cuando está tan bella, como casi siempre, y sentir que la quieres aún más cuando aparece blanca, despeinada, con un resfriado de cojones, el pelo sucio, las tetas chafadas y el culo caído, sin tacones que te llega por el hombro justito y encima sin sus gafitas sexy, bizca perdida.

!! Coño, que la echo de menos !! que no es lo mismo si ella no está, si ella no me habla, no me pone nervioso, no me altera, que no es lo mismo si ya no huelo su perfume, y una bufanda que le quité hace ya más de medio año ya sólo huele a polvo, que no es lo mismo nada, ni las mañanas, ni las noches, ni por supuesto los fines de semana, que la extraño tanto que cualquier día cojo las tres cosas que tengo y me planto en la puerta de su casa como un perro abandonado hasta que me deje entrar, me dé de comer y me meta en su cama.

En fin, gilipoyeces. Y ahora hay otra vez una petarda que promete estar dura como la piedra que me habla y me dice con los ojos... cómeme ya!!! y yo la miro y pienso... para qué, si nunca vas a saber como hacerme desear que te estrangule... y le hago caso un rato y luego pido la cuenta y me voy a dormir... chao Alicia, vas a venir mañana??... y cualquier día que me pille con cuarenta y dos copas de más le haré el amor como una bestía hundiendo mi nariz en sus enormes tetas mientras cierro los ojos, muerdo su carne y me convenzo de que es la tuya, tu puñetera carne que siempre me niegas, eso puñetero veneno que me va a matar un día sin haberlo llegado a probar. Y mientras tú, qué cojones estarás haciendo, vete tú a saber. Haz lo que te dé la gana, pero no esperes nunca que nadie desee estrangularte tan fervientemente como yo lo he deseado solo para ti.


 

 

 

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