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Reflexionando
sobre aquellos años. Este texto está dedicado a las personas que nacieron
entre 1950 y 1975 (y antes). La verdad es que no sé como hemos podido
sobrevivir. ... sobrevivir a nuestra infancia. Aunque no todo tiempo
pasado fue mejor ¿eh?. Porque fuimos la generación de la "espera";
nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando. Teníamos que hacer
"dos horas de digestión" para no morirnos en el agua, dos
horas de siesta para poder descansar (?), nos dejaban en ayunas toda
la mañana del domingo hasta la hora de la comunión para... todavía no
sé para qué, los dolores se curaban esperando, "aguantaformo"
se llamaba.
Pero...
mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Nosotros viajábamos
en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag. Hacíamos viajes
de 10-12 h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome
de la clase turista. No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas
con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, eso sin
contar con que hacíamos auto-stop. Más tarde en moto, sin papeles y
no la hablarnos robado.
Los
columpios eran de metal y con esquinas en pico y jugábamos a "lo
que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era el
más bestia.
Pasábamos
horas construyendo nuestros carros de rodamientos para bajar por las
cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los
frenos. Lo mismo hacían los más afortunados con los coches de pedales,
pero tampoco tenían freno y les duraban 2 días. Después de chocar con
algún árbol aprendimos a resolver el problema.
Jugábamos
a "churro va" y a "mosca"
y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Salíamos
de casa por la mañana, jugábamos todo el día y sólo volvíamos cuando
se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. No había
móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley
para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra
de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina
y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos. Tuvimos
peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo.
Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso
alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo
y jugando.
Compartimos
botellas de refrescos, "minis" o lo que se pudiera beber y
nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole.
Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre
caliente. No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales
de televisión, películas en vídeo, sonido surround, móviles, computadoras
ni Internet. Nosotros tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos.
O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos..
Y jugábamos a las chapas, al peón, a las chivas, al taco, al rescate,
a la taba..., en fin tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta
su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a
los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún
responsable! ¿Cómo lo conseguimos? Hicimos juegos con palos, perdimos
mil balones de fútbol y comimos pipas y aunque nos dijeron que pasaría,
nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operamos para sacarlas.
Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar y algunos incluso
chupaban el grifo.
Íbamos
a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones",
antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡DIOS MÍO!!
En
los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos. Los
que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos
estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso.
¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos
durante tres meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema
de protección solar ISDIN 35, sin clases de vela, de paddle o de golf,
pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar
con arpón. Y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles
el culo, no en un chat diciendo mentiras y tonterías.
Éramos
responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias.
No
había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si
transgredíamos alguna ley, era inadmisible. ¡Ellos protegían las leyes!
Tuvimos
libertad, fracaso, éxito y responsabilidad y aprendimos a crecer con
todo ello. No te extrañe que ahora los niños salgan medio gilipollas.
Si tú eres de los de antes. ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron
la suerte de crecer como niños.
DOCUMENTO
EN FORMATO WORD
Este texto me llegó en un e-mail de un amigo.
Desconozco el nombre del autor. Si alguién sabe quién
es su autor le rogaría me lo comunicara a la dirección
electrónica: joaquinsarrosilva@yahoo.es
para que lo incluya en la web y hagamos honor a la persona que tan bien
ha sabido reflejar las vivencias de la infancia de los que tenemos ...ta
y tantos.
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