Emotivo inicio de gira de Serrat en Valladolid
El cantautor repasa en tono intimista su repertorio tras recuperarse del cáncer de vejiga
© NÚRIA MARTORELL VALLADOLID
© El Periódico.
"En
paños menores". Así es como Serrat anunció ya por la mañana que
mostraría sus canciones en el Teatro Calderón de Valladolid, donde las
entradas se agotaron a las dos horas de ponerse a la venta. Anoche arrancó la
gira Serrat 100 x 100 --el título ya da pistas de cómo se encuentra-- con el
público volcado desde el primer momento. La velada se vivió como un emotivo
reencuentro, después de que el cantautor haya superado el cáncer de vejiga que
le ha mantenido alejado de los escenarios desde octubre y le obligó a
interrumpir otro tour, que también tiene previsto reemprender: Serrat
Sinfónico. Con su inseparable taburete de la sala Boccaccio, agarrado a su
guitarra y con el fiel piano de Ricard Miralles, ofreció una nueva mirada
retrospectiva a su poético cancionero, pero esta vez sin alardes orquestales.
RECUPERAR LA NORMALIDAD Acústico. Intimista. Y, sobre todo, muy cercano. Serrat se ha propuesto recuperar las esencias de un oficio que ama tanto como la vida. "Siempre he dicho que recuperar la normalidad, pasar página de la enfermedad, exigía también recuperar la normalidad en los escenarios". El recital de ayer suponía un antes y un después en muchos aspectos, más allá de los artísticos. Y los asistentes, que lo sabían, le ayudaron a que fuera una noche mágica. En las distancias cortas, "cuando todo está tan a la vista", los detalles adquieren tanta importancia que obliga a que el repertorio esté "muy trabajado". Esta vez la tarea no consistía en sincronizar a 60 músicos y revestir las piezas de nuevos y sofisticados arreglos, si no en "buscar la síntesis de las canciones" y darles, también, "un aire distinto". Para esta "delicada" labor, Serrat se dejó ayudar, una vez más, por Ricard Miralles --la primera grabación conjunta data de 1968, Per Sant Joan--. Y el público de ayer supo disfrutar de este nuevo menú, más casolà y de fácil digestión. De hecho, le obligaron a volver al escenario, cuando él ya daba por finalizada la actuación, para que interpretara, en el apartado de los bises, piezas tan conocidas como Tarrés, Lucía y La saeta. La intención de Serrat es combinar esta gira --en Barcelona recalará los días 7, 8, 9 y 10 de julio, en el Teatre Grec-- con el tour sinfónico que dejó a medias. Y no sólo eso. También anunció, sin concretar fechas, actuaciones con su habitual grupo musical. "Son tres estructuras de trabajo que no compiten entre ellas", aseguró. Entre concierto y concierto, el artista acabará de darle forma a su próximo y esperado lanzamiento discográfico. Un compacto con piezas en catalán, que presentará el próximo año, concretamente en mayo, dentro del ciclo que el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) dedica a los cantautores.
Joan Manuel Serrat vuelve a los escenarios El cantautor inició ayer en Valladolid la gira en la que se reencuentra con el público una vez superada su enfermedad. Una apuesta íntima, con piano y guitarra como único acompañamiento
MÓNICA
SILVA - 07/05/2005 La Vanguardia VALLADOLID
(Servicio especial.) -Un fondo oscuro, un simple taburete en el escenario y unas notas que comienzan a salir de una guitarra. Serrat era muy esperado y no defraudó. Aunque en un principio los nervios le marcaron la voz, el escenario se convirtió poco a poco en su casa y los espectadores en sus invitados a cenar. "No hay nada como estar en casa", reconoció.
El de anoche en el teatro Calderón de Valladolid fue su primer concierto desde que la enfermedad le obligara "a hacer una pausa". Los seguidores esperaban que lo diera todo y que el Serrat de siempre volviera a subir al escenario. Todas las esperanzas se cumplieron. "Menos tu vientre / todo es confuso. / Menos tu vientre / todo es futuro". Con estos versos de Miguel Hernández, Serrat comenzó su gira por España en un concierto en el que presentó sus canciones más conocidas "con un aire nuevo y en paños menores".
Nunca la desnudez, como la de la mujer que sueña en una de sus canciones, fue tan bella. Una simple guitarra, un simple piano, tocado por su amigo y compañero Ricardo Miralles, y una voz única que se entregaba en cada uno de los temas. Tres elementos para una receta mágica que cada uno de los espectadores que llenó el Calderón degustó a paso lento y sosegado, con piropos y aplausos cada vez eran más largos.
Él mismo afirmo que sería una fórmula muy cercana al público. Acertó.
El público, su público, lloró sus lágrimas y musitó sus canciones con tanto respeto que, mientras Serrat entonaba su música, no se oía ni un suspiro. Sólo algún que otro "´¡Bravo!" o un "¡Viva la madre que te parió!" de vez en cuando.
Tras los versos de Miguel Hernández llegó el turno de su famoso Mediterráneo, una letra que vivió más que nunca y que al cantarla le provocó que una lagrima corriera por sus mejillas, una emoción que tampoco pudo controlar en otras muchas interpretaciones, sobre todo al recordar
Esos locos bajitos que "no dejan de joder con la pelota" pero que llenan el alma y la casa de sus padres.
Los elementos escénicos que le acompañaron fueron simples y sencillos.
Nada de grandes pantallas ni alardes. Su taburete, el piano y una pequeña mesa con una silla desde la que cantó algunas de sus letras más emotivas y sinceras, como el recuerdo del Romance de Curro El palomo y su sentido "sin ti no entiendo el despertar". Canciones de amor, canciones guerreras, canciones de piratas y de cada uno de los sueños que le provocó componerlas. Canciones, canciones, canciones.
"Caminante no hay camino se hace camino al andar", entre versos y melodías Serrat volvió a sentir más que nunca ese "golpe a golpe" que es necesario para seguir adelante y que le ofreció una de las ovaciones más grandes de la noche. Otro momento inolvidable fue su recuerdo a Cataluña y la interpretación de una canción del cancionero popular catalán en la que se narra la historia de un bandoler "de buena familia".
Su unión con el público fue tal que incluso le brindó una reverencia y levantó varias veces la copa de cava que le acompañó en su actuación, "para que vean que puedo tomar de todo". A ellos les dedicó Señora, un tema que hacía años que no tocaba pero al que ha vuelto porque siente que tiene "mucho en común con esa mujer".
Después llegó su Hoy puede ser un gran día que le sirvió de despedida y que consiguió levantar a todo el público que, aún de pie, le pidió que volviera al escenario a cantar Lucía.No pudo negarse. "Vuela esta canción / para ti Lucía / la más bella historia de amor". Y que siga teniendo muchas.
"Tras unos días en el infierno, vuelvo a gozar"
LA VANGUARDIA - 07/05/2005
Los guiños al público vallisoletano fueron constantes. "Es un privilegio empezar la gira aquí y con mis amigos. Después de pasar unos días en los infiernos he vuelto a asomarme a la calle y a gozar con este sol de primavera", afirmó Serrat desde el escenario. Antes de su concierto, preguntado por los papeles de Salamanca, el artista abogó por afrontar los conflictos "con valentía y lealtad mutuas: median muchos intereses y no todo lo transparentes y colectivos que debieran ser".
Serrat afirma en su regreso que «subir a un escenario confirma mi recuperación» El músico, con aspecto saludable, llenó el vallisoletano Teatro Calderón, donde el público se volcó con sus temas Asegura que ha elegido para su gira 'Serrat 100 x 100' las canciones que mejor se llevan entre ellas © ROBERTO TERNE/VALLADOLID
Joan Manuel Serrat, en un momento de su
actuación, ayer en el Teatro Calderón. / GABRIEL VILLAMIL
Sonriente, cercano, irónico y profundo; como de costumbre. Así apareció ayer por la mañana Joan Manuel Serrat en un encuentro que mantuvo con los periodistas, horas antes de subirse al escenario del vallisoletano Teatro Calderón. Durante cerca de media hora, el creador de 'Mediterráneo', 'Penélope', 'Canço de matinada' o 'Aquellas pequeñas cosas' charló abiertamente sobre los motivos de su regreso a los escenarios en formato de acústico, así como de diversas cuestiones locales y universales que rodean al subconsciente colectivo. Primero comenzó bromeando sobre el hecho de arrancar su gira internacional '100 x 100' en Valladolid. «Me gustaría inventarme algo bonito, pero esta tierra me merece un gran respeto. Así que no voy a inventarme nada y os diré que empiezo aquí porque así ha surgido».
Para Serrat la gira que hoy continua en Pamplona y que le mantendrá ocupado todo este año no es una más. «Volver a subirme a un escenario es lo que confirma una recuperación de todo un tiempo distinto que la enfermedad ha puesto en mi vida», sentenció. En referencia a la recuperación del cáncer de vejiga detectado el pasado año, Serrat confesó sentirse «muy contento porque todo ha ido muy deprisa». Añadió que «fue muy bien la intervención y muy rápida la recuperación. Ya avisé que volvería a los escenarios antes que Larsson a los campos de fútbol y, afortunadamente para mí, así ha sido. Espero que Larsson vuelva también pronto».
En paños menores
Serrat habló ayer sobre sus canciones de siempre con una seriedad más acentuada de lo habitual en su oratoria. Para él reducir el formato de banda al de guitarra y piano es ampliar la dificultad de ejecución. «Hemos dejado los temas en paños menores donde todo está muy a la vista -dijo-. Por lo tanto, el concierto debe estar muy trabajado. Miralles y yo hemos realizado una labor muy profunda, dando a los temas un aire nuevo y esforzándonos mucho». En cuanto a la selección de las canciones, sostuvo que «simplemente he querido escoger las que mejor se lleven entre ellas, las que mejor se complementen y las que más a gusto se sientan en este vestido ligero de guitarra y piano». También manifestó que se ha llevado alguna que otra sorpresa a la hora de rescatar viejos temas en un formato musical tan sencillo. «Cuando uno deja de tocar canciones durante un tiempo largo, al volverlas a recuperar aparecen cosas que siempre son sorprendentes. Tanto para bien como para mal».
Al margen de cuestiones musicales, Serrat también hizo un inciso de reflexión general en su comparecencia de ayer. Sostuvo que irá a ver al Barça en el campo del Levante aunque «sé que no es ahí donde ganará la liga», obviando así el resultado final de la actual temporada de fútbol. También tuvo tiempo de profundizar en la polémica suscitada entre la Generalitat de Cataluña y la Junta de Castilla y León en torno al Archivo de Salamanca. A esta cuestión sí dedicó varios minutos para concretar que «siempre que se rompe un 'statu quo' se provoca un cristo».
El delicado tema lo sorteó con buen arte navegando entre pros y contras y concluyendo en que el mejor camino para estas cuestiones está en el «diálogo leal entre el gobierno del Estado y el gobierno de la Generalitat, haciéndolo con valentía y con lealtad». Tal conclusión la dijo después de sostener que «no existe un planteamiento de divorcio por parte de la Generalitat. Además. creo que cuando se habla de insolidaridad por parte de Cataluña se debería tener en cuenta que durante los últimos gobiernos Cataluña ha crecido por debajo de la media de España».
En lo referente a proyectos, Serrat dejó claro que «por el momento no hay ninguna intención de convertir esta gira en un disco». Y en cuanto a un futuro regreso al estudio de grabación, sostuvo que «hay ideas, pero hay un problema que es el de que me tengo que poner a trabajar en ellas. Ahora mismo esta gira me tiene totalmente ocupado».
Se despidió agradeciendo a muchos compañeros el detalle de haber grabado sus canciones en el segundo volumen de 'Serrat... eres único'. «Me siento muy querido y me han sorprendido muchas versiones, aunque soy un caballero y no voy a decir cuales más y cuales menos». Cumple ahora 40 años actuando en directo. «Comencé precisamente en mayo de 1965. Es evidente que mi público se ha reciclado, si no muchos de ustedes no estarían aquí».
Por la noche, su público tampoco le abandonó y se entregó en un concierto que abarrotó el vallisoletano Teatro Calderón.