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MANIOBRA RCP A UN PEZ

REVIVE A TU PEZ

    A quién no se le ha muerto alguna vez un pez en casa, ya sabes, dejas por la mañana la pecera al lado de la ventana y así se pasa toda el día el pobre pececito tomando el sol, lo cual no es nada bueno para él. Y ¿qué es lo que ocurre cuando llegas a casa por la tarde? Pues lo más probable es que el pobre pez se haya muerto de una "insolación".

- ¡ Ay Dios mío !, pobre bicho, está flotando y no hace nada de nada.

    No pasa nada, tranquilidad absoluta, hay solución si no es demasiado tarde. ¿Quién no ha tratado alguna vez de imitar a los de Urgencias y hacer la respiración boca a boca?. Pues ahora tenemos la oportunidad de poner en práctica aquel curso o charla que hicimos siendo jóvenes de la Cruz Roja de reanimación y salvamento.

    Antes de nada necesitamos una serie de instrumentos previos: un boli Bic, una pila de petaca, unos cables del Electro L y pasta de dientes.

    Manos a la obra. Cogemos el boli Bic y le sacamos la carga de tinta, con la tijera cortamos un cacho de tubito (a ser posible sin tinta), sacamos al bicho de la pecera y lo tumbamos en una camilla improvisada (¿cómo que dónde?, no sé, ponlo encima de la mesa, por ejemplo). Le introducimos el tubo al pez por la boca y le insuflamos aire poco a poco, no lo vayamos a estallar (diferencia enorme de tallas entre el pez y tú). Intentaremos acompañar las insuflaciones con unos ligeros masajes pectorales (de nuevo cuidado no vayamos a espachurrar al pez). ¡¡Vamos, con ganas !!.

    La práctica me lleva a decir que este método no funciona casi nunca, así que hay que pasar a la parte del electroshock (claro oh, para esto era la pila). Unimos los cables a los polos de la pila de petaca, y para ver si está cargada ponemos nuestra lengua. ¡¡PLAS!! Claro, te ha dado un pequeño respingo, ha sido la corriente de la pila, así que imagínate cuando se lo ponen a una persona de verdad en el pecho, que bota y todo. Bueno, a seguir, que el pez se nos está yendo, su vida se nos está escapando de las manos. Pasamos a darle unas pequeñas descargas al pez a modo de electroshock, que acompañaremos con las correspondientes insuflaciones con el tubito de carga de Bic y el masaje pectoral.

    La experiencia me lleva a afirmar que este método casi nunca funciona así que si a la tercera vez el pez no se mueve, mejor dejarlo, no vaya a ser que llegue mamá a casa y nos pregunte que porqué estamos dándole besos al pez fuera de la pecera.

-Lo siento mami, he hecho todo lo posible por salvarlo, pero mis intentos han sido en balde, no han servido de nada, aquí tienes a tu pez.

    Lo más normal ahora sería darle al pez un entierro al estilo normando/vikingo, es decir, en una improvisada pila funeraria (no confundir esta pila con la anteriormente mencionada pila de petaca) inmolarlo, darle fuego.

Aunque creáis que esta historia es de cachondeo, me he basado en la historia contada por cierta persona que intentó revivir a su pez haciendo esto (sólo lo del Bic y meterle aire), con el consiguiente cachondeo de las personas que estaban a su alrededor cuando nos lo contó.

Ya, ya, pero, ¿para qué era la pasta de dientes?, jo, pues para qué va a ser, para lavaros los dientes después de haber hecho esta chorrada