Visión idílica del jardín del
edén. Abajo Adán y Eva son creados por un juvenil Dios junto a un curioso árbol prohibido.
La fuente de la vida domina la obra desde el gran lago central, del que
surgen reptiles hacia una caverna con forma de rostro humano. Los animales retozan alegremente por toda la escena. Arriba
numerosas aves salen de unas cuevas.
Sin embargo el germen de la corrupción está ya presente
en los seres monstruosos que emergen del estanque de la parte inferior.
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