Curiosa combinación
- Patricia Sanabria, 1º Bach. -

 

Relatos


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Curiosa Combinación

Dibujo de Oscar Barcenilla, Bach.

 

Creo que ahora tengo miedo. Miedo de nada o miedo de todo, no estoy segura, tal vez sea miedo a lo desconocido. He tardado mucho en llegar a la conclusión de que llevo varios días, semanas o quizás meses en este extraño mundo. El caso es que tengo la sensación de no estar completamente sola. Oigo voces que me resultan familiares y que no hacen más que hablarme de recuerdos del pasado. Me cuentan aventuras en las que se supone que yo siempre soy la protagonista y me repiten una y otra vez que soy muy fuerte, que todo volverá a ser como antes y que pronto saldré de ésta. Lo cierto es que estoy desconcertada. Sólo veo un fondo oscuro, sin olor, sin vida alguna que me indique en qué lugar me encuentro, qué hacer o cómo salir de aquí.

Cada cierto tiempo siento a una persona cerca que mueve mi cuerpo y me habla en tono muy cariñoso. Me lava, me peina y me cambia las sábanas. Por lo que oigo me imagino que será la enfermera. Más tarde aparece una mujer que desprende un olor prácticamente perfecto. Una mezcla aromática que me hace sentir bien y que siempre será un dulce recuerdo. Debe de ser mi madre, ella me conoce bien y continuamente destaca que fue la persona más feliz del mundo el día que por primera vez me cogió en sus brazos. Lo cierto es que pasa largos ratos a mi lado. De vez en cuando percibo sonidos que me indican que me separan de ella y que me trasladan a otro lugar, pero siempre vuelvo a reconocer su fragancia. Seguramente no lo entenderéis pero a mí me emociona el hecho de que alguien, en estos momentos abstractos para mí, se encuentre tan unido a mi ser. Lo único que me pregunto es dónde estarán los demás, aunque supongo que la respuesta es, seguramente, que están demasiado ocupados para venir a verme.

Ahora ella está conmigo y acaba de llegar. Creo que me está aclarando las ideas. Hoy me ha cogido la mano y me ha dicho que lo habíamos conseguido y que ese mal nacido ya estaba entre rejas. Que el hombre que me atropelló aquella tarde en Madrid tras robar un coche estaba cumpliendo su pena. Me dijo también que sólo faltaba que yo despertase de este maldito coma, porque si no despertaba, le iba a destrozar la vida. Entonces comprendí que coma era la situación en la que me hallaba y que también era el sueño profundo que me tenía atrapada. Oí un llanto y un grito pidiéndome que despertase. Os juro que lo intenté, lo intenté con todas mis fuerzas. Pero no pude salir.

Nunca nadie me indicará cómo salir de aquí, nadie sabrá lo que siento, y si no despierto, ni siquiera ella, que ha estado a mi lado tanto tiempo, sabrá lo mucho que la quiero. ¿Por qué yo y no otro? ¿No es absurdo pensar que estoy aquí por un simple ladronzuelo y que por su culpa estoy sufriendo? Es absurdo pero real. Curiosa combinación, ¿no?



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La Buhardilla, revista digital del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista