Vita flumen
- Irene Álvarez, 2º Bach. -

 

Relatos


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Vita flumen

Dibujo de Oscar Barcenilla, Bach.

 

El río nace de la montaña en mil hilos y, tras juntarse en un riachuelo, comienza su azarosa vida. De igual manera los seres humanos llegamos a este mundo desprovistos de todo, y será nuestro vivir de cada día lo que llene nuestras mochilas de experiencias.

Comienza el niño su andadura con los primeros pasos y balbuceos incomprensibles para los adultos. Luego el primer cumpleaños, el segundo... y cuando menos te quieres dar cuenta, has terminado el colegio y a punto estás de terminar el instituto.

De igual modo, el riachuelo se crece con las aguas de otros arroyuelos, y con el menosprecio de la ingenuidad infantil se atreve a saltar alegre entre las piedras y troncos caídos. Aquí todo será nuevo y aún correteará salvaje, salvará cascadas y se arremolinará en los cañones y gargantas, para poco a poco comenzar a tranquilizarse y así ir conociendo los pueblos, las gentes, las orillas y los árboles que a su lado crecen.

Y un buen día, el adolescente se acerca a esa orilla y conoce el río, y se ve reflejado en sus aguas, y comienzan las dudas y preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde iré...? Y el río prosigue su lento camino de aprendizaje. Incluso puede que lo detengan las bastas paredes de una represa; pero él buscará de nuevo su camino y, ya adulto, saboreados los placeres y sinsabores de la vida, se dejará mecer tranquilamente, arrullado por las voces queridas y amigas, si las tuviera, para así poco a poco perderse entre el incesante vaivén de unas olas que terminarán por encerrarnos en el olvido... Pues ya lo dijo el poeta:

 

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir.

J. Manrique, «Coplas a la muerte de su padre»



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La Buhardilla, revista digital del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista