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LA BUHARDILLA |
Se buscan ídolos - Gonzalo Álvarez-Alija, Bach. - |
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Opiniones <·· Índice ··> |
«Lo que no somos capaces de
cambiar
Según el diccionario, se entiende por héroe aquella persona que realiza una hazaña admirable para la que se requiere valor, o también el protagonista de una obra literaria. De aquí parte mi idea para este artículo. Porque ¿qué es un superhéroe en realidad?, ¿qué problemas conlleva ser un superhéroe?, ¿existen en la realidad los superhéroes? Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes. (Ya, el chiste es muy malo, lo reconozco.) Los héroes son lo que son. — Decir que sólo existe un tipo de héroe (o superhéroe) sería mentir. Los héroes son distintos según cada persona. ¿Acaso para nuestros abuelos, Robin Hood o El capitán Nemo no eran grandes héroes? ¿Para nuestros padres, Diego Valor, el capitán Trueno o Roberto Alcázar no hacían grandes hazañas? Pues eso. Cada generación y persona pinta los héroes de un modo, algo que ya veremos más adelante. Los problemas de ser un héroe. — Muchas personas se han dado cuenta de que los héroes tienen problemas como todo hijo de vecino. Problemas que no sé cómo nadie se ha preocupado de contar. Los más importantes posiblemente sean los siguientes: ¿Quién diseña sus trajes? — Estamos todos de acuerdo en que Superman, por poner un ejemplo, tiene un traje curioso pero... ¿a quién demonios se le ocurre hacérselo? Según dice Superman, a su madre (no es broma). Vale, bien, pero ¿y el de Batman, Spiderman u otros héroes? ¿A quién le asusta un traje de murciélago o uno rojo y azul con telarañas? Seamos realistas, los ladrones, los mafiosos y los villanos se reirían de uniformes tan estúpidos. ¡Si es como ver a un tipo con pijama! «¡Cielos! ¡Clark se parece un montón a Superman!». —Otro detalle es aquel en el que nadie, por sorprendente que parezca, se da cuenta de que ese tipo de paisano es un héroe. El caso más llamativo es el de Superman, porque a fin de cuentas no lleva ninguna máscara como el Zorro o Batman, que al menos les tapa la cara. No, Superman se pone unas gafas, se peina de otro modo, cambia la voz y... ¡nadie se entera de que Clark Kent es Superman! Habría que tener una sola neurona para no darse cuenta de ese detalle. En fin... Vida sentimental nula. — Veamos un detalle. Supongamos que sois uno de los mayores héroes del mundo y esa misma noche vuestra pareja quiere que vayáis a casa de vuestros padres a cenar, pero vuestro enemigo jurado tiene un plan maligno para destruir media ciudad y sembrar el caos, ¿qué haríais? Pensadlo bien, pues lo que escojáis traerá cola. Si no salváis a la ciudad, ¿qué tipo de héroe seríais? Pero si decidís no ir a la cena, tened por seguro que os esperan tostadas quemadas y café frío a la mañana siguiente. Vida sentimental y heroicidades no hacen juego. Si no, preguntadle a Lois Lane o Lady Marian. (Nota del autor: ¿Por qué será que los cónyuges afectados en el mundo heroico son de género femenino?) Los héroes son de verdad, pero los ídolos más. — Si hay que buscar a los héroes entre nosotros, cabe destacar a los bomberos o policías que se juegan muchas veces sus vidas por hacer su trabajo, eso seguro, pero lo que a mí me hace gracia de esto del mundillo de los héroes es que casi siempre la gente los trata como ídolos. Ven volando a unos tipos en pijama y con capa y piensan: «Ellos nos salvarán de ese meteorito que se acerca a nuestra bella y tranquila ciudad». Es su bálsamo ante las preocupaciones: «Ellos lo harán. ¡Que más da todo!». Nosotros, en cierto modo, nos comportamos así, tan solo que nuestros héroes no vuelan, no trepan paredes, no van con pijamas chillones ni temen que alguien descubra su identidad secreta. Son ídolos sin querer. Supongamos una vez más que vuestra pareja os ha dejado, os duele una muela y no soportáis vuestra vida. Entonces ponéis la televisión, veis a esos ídolos, esos famosos con o sin motivo, y da igual todo. ¡Que más da! Somos una sociedad que necesita ídolos, y eso no es malo ni bueno, pero siempre hay que saber hasta qué nivel necesitamos esos fetiches. Ahora, si me disculpáis, acabo de recibir el ultimo numero de mi cómic favorito y estoy ansioso por leerlo. La Buhardilla, revista digital
del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista |