La Buhardilla
LA BUHARDILLA
La atinada musicalidad de «Epístola a Maribel»
- Olga Sánchez, Dep. Lengua y Literatura -

 

Reseñas

La poesía de
Manuel Camarero


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Todavía resuena en mi memoria el eco del poema «Epístola a Maribel» (véase el poema) que Manolo me envió por e-mail hace tan solo unos meses, es más, aún sigue pegado en la puerta de un armario del Departamento de Lengua. Ahora, al releerlo en su libro Torres sobre Tierna Arena, vuelvo a dejarme llevar por sus ritmos y reparo en la destreza con la que ha conseguido despertar el cadencioso son del poema.

Si nos fijamos detenidamente en la composición, podremos observar cómo en las tres primeras estrofas la estructura del texto se sostiene básicamente sobre estos pilares: la construcción paralelística, de una maestría sutil, las anáforas, las bimembraciones de corte antitético y algunas enumeraciones.

Veamos algunos ejemplos que evidencian nuestras afirmaciones. A lo largo del texto son numerosos los paralelismos, como acabamos de comentar, pero uno de los más elocuentes lo hallamos en la primera estrofa: «o en el guiño pertinaz de las farolas; [...] o en el vaivén travieso de tus palabras.» En él se parte de la conjunción disyuntiva y en mimética estructura se reproduce el sintagma en los dos versos, en ambos casos, la posición de sustantivos y adjetivos, de preposiciones y determinantes se reflejan en idénticas aguas. La anáfora adquiere, al igual que el paralelismo, un lugar destacado en el poema, rápidamente nuestros ojos y oídos se vuelven al reiterado verbo que preside varios versos: «Cuéntame», y nos trae rumores de historias que se recuerdan, que quieren llenar momentos de nostalgia. La memoria echa mano de enumeraciones como las que se inician en la tercera estrofa: «fantasías, proyectos, rutinas, espectros, temblores y destemplanzas, [...] risas, tropiezos, momentos en Babia,» y nos trae ecos de J. Sabina. No en vano, una cita suya encabeza esta última parte del libro: «No abuses de mi inspiración», tal vez resonaran en la memoria del poeta los ritmos enumerativos tan comunes en los textos del cantautor. Por último, destaquemos esas construcciones bimembres, asentadas sobre opuestos, «discusiones y chistes, bromas y desencuentros, [...] madrugadas de labor y festivas madrugadas». Se trata de elementos antitéticos dispuestos de forma armónica, que insisten de nuevo en el son de los versos, ahora, en forma de balanceo.

Todos ellos son recursos que, al oír el texto, nos descubren una musicalidad certera, equilibrada, atinada, y nos conducen hasta el vaivén que reproduce el epicentro temático del texto, la epístola, el ir y venir de cartas de un lado a otro del océano. Cartas que el poeta nos reclama para ayudarle a sellar sus heridas en ese «Tiempo de calafatear». Mientras, él espera la llegada de un mensaje en su torre, construida sobre tierna arena.

El texto goza de una hermosa imbricación de forma y contenido, el devenir de las palabras se funde con el balanceo epistolar. Sólo las buenas composiciones consiguen esta fusión, algo de lo que nosotros tenemos la suerte de disfrutar al leer este poema.



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La Buhardilla, revista digital del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista