La poesía de Manuel Camarero

 

Poesía


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Manuel Camarero


Todos sabemos que Manolo Camarero fue un filólogo consumado, con varios libros publicados en su haber, y también un poeta hondo e intenso. Así nos lo demostró cuando publicamos poemas suyos en esta revista. Pero la mayoría nos hemos quedado siempre con ganas de leer más poesía de Manolo. Este deseo se ve ahora satisfecho con la publicación de su poemario Torres sobre tierna arena, del que presentamos a continuación una selección de poemas. También publicamos una serie de reseñas realizadas por compañeros y alumnos suyos que han leído el libro y que han querido contribuir a la transmisión de toda la belleza que guardan sus poemas. Quien desee saber lo que se siente al leer poesía escrita a flor de piel, que no dude en leer este libro.

Torres sobre tierna arena

Torres sobre tierna arena
Manuel Camarero
Ediciones de la Discreta, 2002
(www.ladiscreta.com)



*****

Para conocer tus pasos y cada
uno de tus cabellos,
el perfil azul y enjuto
del alba, el ceñudo meditador
de espejos y el travieso de jilguero;
para conocerte en el paladar,
en el pecho evaporado y los codos,
que sueñan ser montañas siderales;
para conocerte por las caricias
que centelleas, por el vientre insólito
y la sorpresa de tus dedos; para
conocerte escribo todos los versos.

*****

Te alejan los caminos hacia el norte,
hacia un filo de nubes que entumece;
nos pierden en sus líneas anodinas,
en los yermos terrones de los páramos,
en las rocas violentas que levantan
alboradas oscuras, verticales.
Pero hay al sur caminos que te acercan,
y nos hallan traviesos en los álamos
que persiguen el curso de los ríos
y en las cumbres desnudas que destellan
cristales con la luna.
¡Caminos hay al sur en Guadarrama!

*****

Ofrece el horizonte la violencia
de un velo desgarrado, casi púrpura.
Las fauces de los vientos arrebatan
cualquier melancolía, toda huella.

Las luces enloquecen la mirada:
vestigios de colores y espejismos.
Ya no hay mar: forajidos que palpitan,
cavernas espumosas que vocean.

Las olas atraviesan los aromas,
devoran el lamento y los incendios
y acuden a su seno enfebrecidas.

Lo divisé perplejo. No temí
la fuerza, ni siquiera la rutina.
Se forja mi esperanza en el ocaso.

[Comentario de este poema]

*****

Quisiera ser el alba,
por verme amanecer
en la marisma tibia de tus labios
y en el puerto temprano de tu almohada.

[Comentario de este poema]

*****

ROSAS POR CAMA

Rosas yo tuve por cama,
por cabecera un jazmín.

Con las espinas clavadas
de tanto buscar tu aroma

por los picos de la almohada,
llevo el alma carmesí.

¿Por qué me dicen las rosas
que me ha engañado el jazmín?

*****

EPÍSTOLA A MARIBEL

Que encuentres mil motivos para recordarme.
Más allá del mar y los acantilados,
más allá de atlánticos recodos y esquinas de hielo,
quizá en el titubeo de la lluvia
o en el guiño pertinaz de las farolas;
pero sí en la comba de tu risa blanca
o en el vaivén travieso de tus palabras.
Y que esa memoria se transmute en carta.

Cuéntame si se mantiene con orgullo
el único árbol de mi plaza.
Cuéntame si el viento de enero
levanta el filo azul de la escarcha;
si los escaparates saldan con amables
mentiras pequeñas esperanzas;
si anida una temprana golondrina
en los cárdenos muros de mi terraza;
si me conservas los miércoles,
a la comida, una silla reservada.

Cuéntame fantasías, proyectos, rutinas,
espectros, temblores y destemplanzas,
discusiones y chistes, bromas y desencuentros,
risas, tropiezos, momentos en Babia,
viajes de ensueño y transportes dormitados,
madrugadas de labor y festivas madrugadas.
Cuéntame, en fin, qué cuenta el humo
que tus labios exhalan
y el cigarrillo que en tus manos
fotografía espacios con la brasa.

Y recuerda que, más allá de los mares,
en una ciudad que apenas navega en los atlas,
asomado a la ventana de una torre
este canoso amigo se revuelve como fiera
encorajinada
a la espera de noticias, de un mensaje, una señal,
una carta.

[Comentario de este poema]

*****

Hoy llueven las horas sobre nosotros
y un camino de espejos
empapa nuestros pasos.
Serpentean los vidrios las aceras
como irisada cortina del agua.
Hay calles melancólicas de luna,
sorprendidos recodos por el fuego.
Y entre nosotros se alza una distancia
de jardines y plazas embarrados
y un devenir de losas y de asfalto,
de azogues y avenidas.
Pero hallamos en el arco del agua,
en la sorpresa vidriada de lunas,
la serpiente del iris.
No hay distancia ni ausencia
ni calles ni cortinas ni recodos.

*****

A mi madre

Cuando el aliento vibre en las paredes,
vistiendo su perplejo colorido
con pálidos retratos ancestrales
que aún conserven la pátina de ayer;

cuando vuelvas tu rostro hacia el futuro
—nunca tu espalda es afrenta— y puedas
divisar el aroma del dolor,
el miedo inevitable al horizonte;

cuando, enigmática, sumida y breve,
sepas el calor que la niebla exhala,
tan cierto, tan voraz y crepitante;

cuando gires tu cuerpo al infinito,
ya luz, ya espantosa penumbra ciega,
devuélveme en tus manos la memoria.



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La Buhardilla, revista digital del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista