La Buhardilla
LA BUHARDILLA
¡Achupé! ¡Achupé!
- Iñaki Pinedo, Dep. Inglés -
 

El Instituto por dentro


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Alumno sentado
Dibujo de Jaime Valero, ex alumno


¿Cuánto tiempo se tarda en bajar del tercer piso del Instituto al bajo?

Depende de varias circunstancias; de cuántos alumnos haya sentados en las escaleras; de si nos detenemos con cada uno para explicarle que no debe estar ahí porque no deja pasar; de si los alumnos lo comprenden y se levantan rápidamente o de si es necesario explicárselo despacio y minuciosamente; de si hay que dar respuestas ingeniosas y persuasivas en la discusión que éstos a veces plantean, etc., etc. En estos casos un profesor puede salir a las ocho y veinte de su departamento para coger algo que ha olvidado en la sala de profesores y llegar tarde a clase por la lentitud del tráfico peatonal impuesta por esa sentada generalizada. Si, por el contrario, uno, por no perturbar el descanso de nuestros alumnos exhaustos después de un espantoso madrugón (o de tres largas horas de clase, si es a las once), decide no decir nada y continuar su particular carrera de obstáculos como buenamente pueda, tarda un poco menos, pero en cualquier caso mucho más que si tuviera vía libre.

No es igual a todas las horas porque en los recreos algunos tramos de escaleras están bien guardados y, en consecuencia, se puede pasar por ellos sin dificultades. Pero en otros momentos, y desde luego justo antes del comienzo de las clases, las escaleras se convierten en cuellos de botella. Lo mismo ocurre con los pasillos, donde al no disponer de la cómoda forma escalonada que tanto favorece la postura de sentado, numerosos alumnos se abandonan al tumbing, popular deporte cuyo nombre he conocido gracias a un atlético alumno mío que, con la modestia propia de un joven prudente, declara ser un destacado especialista en él. La práctica mayoritaria de este deporte se debe a la tendencia innata que tiene el ser humano a la horizontalidad en sus distintos grados. Así a nuestros deportistas, en su ejercicio diario, se los suele ver en el suelo con media espalda recostada sobre la pared; es como si acabaran de terminar de jugar a un gigantesco corro de la patata y estuvieran justo después del «¡Achupé! ¡Achupé! ¡Sentadito me quedééé!».



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La Buhardilla, revista digital del IES María Guerrero http://centros5.cnice.mecd.es/ies.maria.guerrero/revista