Prometí escribir algún ensayo alegre. He estado releyendo algunas
de mis cartas y hay que reconocer que son de lo más tristes y lo que
es peor, no transmiten gran cosa. Pero me entretiene escribirlas y que luego
algunos de mis amigos(pobrecitos) las lean y juzguen. Ahora empieza un nuevo
curso y estoy lleno de ilusión. He hecho las típicas promesas
de año nuevo. Pienso ir en bici a la universidad, estudiar allí
y dejar de deambular como un zombie sin saber que hacer. También estoy
aprendiendo unos ejercicios tibetanos que quien sabe si me ayudarán a
estabilizar mis chacras. Ahora intento valorar más cada momento que paso
con las personas. También intento escuchar y no despreciar lo que me
dicen cuando algo me suena a estupidez. Eso me ha hecho recuperar a personas
muy válidas, aunque de comportamiento distinto al mío. Cierto
es que hay muchas otras con las que no quiero recuperarlo, por lo que deduzco
que aún me queda mucho por hacer. Incluso si me devora la cabeza la indiferencia
amorosa, ya me lo tomo con mucho más sentido del humor y consigo que
mi vida continúe. Muchas veces que estoy tocando el piano, noto que al
pensar en temas así, automáticamente me equivoco. Pero la vida
sigue y nadie merece tanto la pena, como para amargarse durante meses o años.
Sigo sintiendo nostalgia por el amor. Pensando en la sensación que produce
dormir abrazado a alguien, notar su respiración, vivir el abrazo, acariciar
una piel suave. Notar ese cuerpo delicado, trémulo y frágil, que
te hace sentir seguridad y como das seguridad. Saber que alguien te quiere y
se preocupa por ti, que te comprende. Bueno, pero al menos lo viví y
en realidad me puedo considerar afortunado en ese sentido. Para mi fue algo
único y algo agradable. E incluso los primeros momentos de mi siguiente
enamoramiento, me hicieron ser feliz. De ilusiones no se vive, al menos a largo
plazo pero al menos hay que intentarlo, siempre intentarlo. Así nunca
habrá arrepentimiento. Esa ilusión desaparece definitivamente
de mi vida dentro de dos días.
Ahora lo importante es mi carrera, que es mi estímulo permanente y la
única cosa que depende plenamente de mí y no de la percepción
de los demás. Tengo tantas cosas bonitas que hacer. El piano me relaja
mucho, la lectura o el cine me emocionan. Disfruto con cada noche que doy una
vuelta en coche con buena música de fondo, mientras las luces se fusionan
con la increíble arquitectura de Madrid. El placer que hay en fotografiar
todos esos momentos de intimidad. Ni qué decir de los largos paseos que
doy con algunos amigos, discutiendo hasta matarnos pero siempre aprendiendo
algo nuevo. El ritual que hay en preparar un té verde o un poleo, mientras
una lámpara alumbra el comedor y me preparo para tocar algunas notas.
El reencuentro constante con viejos amigos, a quienes no veo a veces durante
meses y con quienes mantengo plena confianza. Sin contar las fiesteritas ocasionales,
que te hacen conocer a mucha gente nueva y en cierto sentido renovar un poco
el aire social. La complicidad de entender un concepto de física después
de meses, solo comparable a mirar el brillo de los ojos del ser querido por
las noches. Actualizar mi web, dónde solo hablo de mí mismo y
doy la impresión de ser el único que tiene problemas. Algunas
entrañables charlas en la cafetería de ciencias con tanta gente
distinta, interesante y en algunos casos muy querida. Algún vinillo de
más en cada comida que a veces provoca unas risas con mi madre(o en la
mayor parte de las veces alguna discusión acalorada). En cierto sentido,
una familia increíble, de la que me siento muy orgulloso, aunque no lo
sepan. Posiblemente este año, el poco dinero que tengo lo dedique a salir
más fuera de Madrid y ver ciudades o caminar por las montañas.
La importante sensación de estar perfeccionándose y haciendo un
buen trabajo.
Especialmente importante será dejar la sensación de sentirse injustamente
tratado y tomarme las cosas con mucha más filosofía. Lo que pierda
en determinados momentos, lo recupero automáticamente en moral y en sacrificio.
Lo cierto es que hay que ser pragmático y aunque la sensación
de estupidez o de abuso que se siente, muchas veces está provocada por
otras cosas, hay que intentar encontrar el equilibrio perfecto para no perder
a nadie válido, pero tampoco desperdiciar tiempo y esfuerzo.
Soy un gran despilfarrador y como me implico demasiado emocionalmente, olvido
muchas otras cosas importantes. También intentaré equilibrar eso.
Comienza una nueva etapa, una nueva forma de ver las cosas y esperemos que una
nueva forma de actuar. Tendré que combinar el olvido de muchas obsesiones,
sin traicionar el dulce recuerdo de hermosas experiencias e incluso recordar
lo feliz que fui a veces, mientras estuve ilusionado con algunas personas.
Especialmente estoy agradecido, porque aún tengo oportunidad de mejorar
en todos los aspectos de mi vida y aún una posibilidad de no tener los
ojos sin esperanza que he visto toda mi vida.
En cierto sentido es bueno saber que aún se puede amar y muchas veces
lo importante es poder amar en sí. Es lo que nos hace estar vivos y seguir
luchando.