E
Él, nada más dejar la nota en la mesa y salir por la puerta,
se dirigió a un bar (no muy cercano a la casa, por supuesto). Quería
tomarse una cerveza para celebrarlo. Caminaba por la calle con esa sonrisa de
triunfo, de satisfacción. Había hecho algo horrible, pero tuvo
que utilizar todo su arte para conseguirlo. Incitar a una mujer a sacar su lado
más depravado, sin parecerlo él en ningún momento. Todo
por mera sugestión, como la cámara de fotos o la mera estimulación
de ciertas zonas, mediante las manos, hasta que ella pidiera más. Se
había estado preparando para este momento dos años y ahora tenía
la satisfacción de que nada podía resistírsele. Mañana
partiría a España, habiendo terminado días atrás
su trabajo. Ella no volvería a verle.
Mientras paseaba, la ciudad le parecía más hermosa que nunca y
veía todo como algo pequeño y minúsculo, pues estaba cada
vez más convencido de que se podía comer el mundo.
Mientras tomaba una cerveza pensó con más profundidad sobre el
tema. Quien era él y quien era ella, a quien había engañado
y conducido con tanta habilidad. Pensó en el sentido de la venganza y
en los placeres que reporta. En lo profundamente enamorado que estuvo de esa
chica, que luego había sido tan maleable y tontita. Se partía
de la risa, al ver lo distante que parecía, como si fuera inalcanzable
para un poca cosa como él. Ahora todo era tan jocoso, tan frívolo,
recordando lo perdidamente enamorado que estuvo de tan poco. Por un momento
la sonrisa se borró de su cara y apareció una mirada de tristeza.
Sintió náuseas tomando esa cerveza y salió a la calle.
Hacía un frío intenso y el rostro que tenía ya no era el
de un ser victorioso, sino de alguien que está dudando. Frunció
el ceño y se dirigió al coche para dar una vuelta. Pensó
que así se le pasaría ese desaire. Recordó, no sin cierto
fastidio como la veía antes, como un ser puro y hermoso. En ese momento
lo hubiera dado todo por estar con ella y ahora todo eso no le sabía
a nada. Pensó si quizás no hubiera sido mejor mantener el sueño
inalcanzable para darle sentido a su vida. También se planteó
si ella merecía semejante castigo. Al fin y al cabo, ¿qué
es lo que le hizo?¿ ser amable con él para que no se sintiera
mal con el rechazo?¿Pero acaso hubo rechazo?¿Realmente jugó
con él o simplemente tenía la cabeza en otros asuntos y no se
planteaba las consecuencias de cada una de sus palabras?¿Acaso prometió
algo?¿ Dio muestras reales de un sentimiento o mera e indiferente simpatía?¿Acaso
no se aprovechó él de su ingenuidad, de su inexperiencia?¿No
podría ella haber estado escondiéndose un poco de la realidad
y comportándose de forma absurda por falta de experiencia de vida o por
miedo?¿Acaso era él el centro del universo, para que ella estuviera
pendiente de los sentimientos y percepciones de alguien que le era simpático,
pero poco trascendental en su ajetreada e intensa vida? ¿Acaso él
no escogió a la más guapa?¿Acaso prestó atención
a otras como él?¿No fue igual de materialista y superficial, interesándose
por una persona más, estereotipadamente atractiva, pero sin nada importante
que ofrecer?¿Quien era él para juzgar, si ignoró en su
vida a miles, que no le llamaban la atención, pero fue simpático
con ellos?
Aparte de dudar, de si lo que hizo estuvo bien, se dio cuenta de que ella había
sido lo más importante en su patética vida. Había sido
su única aspiración importante, la razón de su existencia.
Acababa de perder para siempre a la persona a la que más adoraba y todo
por un estúpida e infantil venganza. Por un momento dudó y pensó
que había hecho bien. Ella no se había enamorado de su persona,
sino de una mentira que él había forjado. Lo último que
quisiera es que ella estuviera con él por lo que representaba y no por
lo que era. Pero, ¿y si realmente era esa persona, y si sólo sacó
su mejor lado?¿Realmente aparentó, llevó a cabo un rol?¿acaso
no mostró un lado sincero de su persona, que sencillamente requería
de cierto esfuerzo que nunca antes quiso hacer?¿Acaso no valoraba él
a quien se valorase?¿No podía tener perfecta lógica que
ella se sintiera atraída por quien se valoraba y buscaba mejorar en todos
los sentidos?
Ahora ya era tarde, pues había llegado a los hechos consumados.
Mientras pensaba todo esto sonaba una canción de Richard Clayderman en
el coche( es la eterna conspiración del destino, que suenen las canciones
más apropiadas en el peor momento).
No pudo evitar romper a llorar al ver lo que había destruido, quien sabe
si no había provocado la pérdida de la fe en la vida y en las
personas, de esa chica.
Se iba poniendo cada vez más violento, mientras lloraba y golpeó
la cabeza con el volante, al mismo tiempo que provocó un trompo con el
coche e hizo que este diera vueltas de campana…
Mientras la sangre caía por su rostro, retumbó en su cabeza la
palabra de Dios que reza…Mía es la venganza, mía es la venganza…
Y él exhaló en un suspiro…Cierto